lunes, 8 de diciembre de 2014

LA VERDAD... ¿EXISTE O NO? 1/2 (Editado originalmente el 18/7/2014)


Comprendo que hablar de la verdad es un terreno resbaladizo ya que cada uno tiene su visión de la verdad. Con mis alumnos, cuando hablo de las marcas y frente a un montón de logotipos de fabricantes de lo más variado, sorprende la diferente visión y sensaciones que tiene cada alumno ante una misma marca/logotipo. Eso me induce a pensar que ante un mismo acontecimiento histórico no sólo cada uno puede pensar diferentes cosas en función de su educación, ideas, percepciones, etc., sino que encima la historia es explicada en función de criterios políticos, vencedores o vencidos, momento histórico, intereses, etc. Yo también estoy sujeto a ese fenómeno a pesar de que trato de ser objetivo e intento explicar los acontecimientos con datos nuevos o visiones no convencionales. Somos prisioneros de las percepciones, lamentablemente.

Todo esto viene a cuento con varias opiniones de los lectores de este/vuestro blog sobre que les gustaría saber mi opinión sobre el tema Ucrania o el de Palestina o al menos que les explique qué sucede y por qué. Son temas resbaladizos, como la verdad, pero es también es cierto que se puede hurgar hasta descubrir elementos que tienen que ver con esos sucesos y su origen. Con ello podremos llegar a intuir o identificar a quién beneficia que esos conflictos y guerras sucedan.

Ante la manipulación de la historia, los sucesos y los personajes, siempre me gusta referirme a George Orwell y su novela inquietante y veraz “1984”. Reconozco que este libro requiere de una actualización o interpretación del momento que vivimos, ya que lo hoy pasa no solo confirma lo que explica Orwell en su libro, sino que llega más lejos todavía. Espero que alguien lo haga algún día. Podemos ver que las sociedades avanzadas se van despolitizando y los cambios que sufrimos son sutiles y espectaculares a la vez. Esto cuesta verlo en el momento para alguien normal y corriente, pero esto es así. Por eso vale la pena irse entre 10 y 20 años atrás y ver y comparar cómo han cambiado hasta las cosas más comunes en nuestras vidas. Creo que el pistoletazo de salida para acelerar el proceso fue el 11/S y mucha gente no es consciente de lo que ha representado a todos los niveles, para nuestra desgracia.

Me imagino que la obra de Orwell hoy ante unos espectadores actuales y su reacción, nos daría la medida de nuestro momento social, cultural y político. Es posible que no causase ninguna reacción especial o bien tal como acabase la función se levantarían de sus asientos y volverían a sus distracciones habituales (bien surtidas por el Sistema), empezando por el móvil que conectarían nerviosamente al instante, como si la vida les fuese en ello. No sé si serían conscientes de cómo ha cambiado el lenguaje político y también el nuestro en todo este corto período histórico de 20 años. Hoy la palabra “Democracia” es sólo un artefacto retórico, “Paz” es guerra perpetua, “Ayuda humanitaria” es invasión, “Global” es imperialismo, “Fascista” es todo aquel que va contra el Sistema, “Reforma” es agresión, “Austeridad” es la imposición del capitalismo más extremo sobre los pobres, un sistema ingenioso bajo el cual la mayoría paga las deudas de unos pocos inmensamente ricos y sin escrúpulos que nos consideran simple ganado.

En el arte también ha habido un cambio profundo de valores y hoy lo feo, abominable y nauseabundo, es arte bien considerado por una serie de personajes que nos dicen qué debemos admirar y qué rechazar. Y que hacen que su cotización suba falsamente para engordar sus bolsillos. Con la música sucede otro tanto... Hoy Orwell, para mucha gente, es sólo un premio del Sistema que se ha apropiado de su nombre comercialmente.

Estaremos de acuerdo de que es la primera vez en más de 100 años en que no hay eminentes escritores, novelistas o poetas, capaces de cuestionar los fundamentos de la forma de vida occidental actual. No hay un Lord Byron que ataque la corrupción de la clase dirigente, ningún Shelley que hable para los pobres, un Blake que nos indique los sueños utópicos, un Tomas Carlyle o Ruskin que nos hablen del desastre moral del capitalismo.¿Hay algún equivalente hoy a William Morris, Oscar Wilde, HG Wells, Bernard Shaw? ¡Por supuesto que no! Ya no entro en España que desde la generación del 27 y algún buen escritor durante la época de Franco, todo lo que hay se puede definir como perfectamente mejorable. Entre las voces del feminismo-consumista que nos agrede cada día ¿hay alguna de la talla de Virginia Woolf? Woolf describía “el arte de dominar a los demás... mandando, matando o robando tierra y capital”.

Si vamos al otro lado, en un ensayo de 1859 titulado “Sobre la Libertad” y al que rinden homenaje los liberales, John Stuart Mill escribió “El despotismo es una forma legítima de gobierno para tratar a los bárbaros, logra detener su desarrollo, y los medios justifican el resultado” Hemos de entender que los “bárbaros” son grandes grupos de la humanidad a los que se les obligaba a una “obediencia implícita”. “Es un mito bonito y cómodo que los liberales son los pacifistas y los conservadores los belicistas” decía el historiador Hywell Williams en 2001 “pero el imperialismo de los liberales puede ser más peligroso debido a su naturaleza aperturista: su convicción de que representan una forma de vida superior”. Supongo que Williams tenía en mente al decir estas palabras el discurso de Tony Blair prometiendo el “re-ordenamiento del mundo alrededor nuestro de acuerdo a nuestros valores morales”. Ese es un discurso de casi todos los presidente americanos desde la I Guerra Mundial.

Esto viene bien como antecedente a los problemas políticos y militares que vivimos en la actualidad, aunque ya viene de lejos. Viene de la I y II Guerra Mundial, Corea, Vietnam, Afganistán, Irak, y un largo etc. Recuerdo cuando el cineasta inglés David Lawley-Wakelin dijo interrumpiendo un discurso de Tony Blair, que éste debería ser detenido y juzgado por crímenes de guerra. Tenía toda la razón. Tras esta acusación pública, hubo una larga pausa incómoda: era el golpe de la verdad. El anfitrión Lord Leveson se puso en pie y ordenó al que decía la verdad que fuese expulsado y pidiese perdón al criminal de guerra. Lawley-Wakelin fue juzgado y Blair siguió libre.

En política, como en el periodismo, como en el arte parece que el disidente que antes era tolerado por la “corriente general de opinión”, ahora es el enemigo. Durante los 50, 60 y parte de los 70’s, podías criticar las políticas que occidente aplicaba en el mundo, o lo que hacía la Unión Soviética en África o en Cuba. Hoy en la ilusoria “sociedad de la información”, donde vivimos entre los medios de comunicación, éstos nos inundan de propaganda política la cual es insidiosa, contagiosa, efectiva y liberal. Nos manipulan hacia intereses creados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario