lunes, 8 de diciembre de 2014

FD ROOSEVELT Y SU INTERÉS EN INCITAR LA GUERRA MUNDIAL (Editado originalmente el 5/2/2012)

Uno de los presidentes más glorificados y reconocidos en la historia de los Estados Unidos y puesto al nivel de Abraham Lincoln y George Washington, ha sido Francis Delano Roosevelt. Recuerdo que incluso un presidente republicano como Ronald Reagan, se unió a los aplausos oficiales por ese presidente durante los años ochenta. Diría que pocos mandatarios son recordados de forma tan positiva y emocional, incluso más allá de las fronteras de Norteamérica. Sin embargo, a medida que el tiempo avanza y se va teniendo acceso a documentación clasificada e incluso al testimonio de personas que formaron parte del entorno presidencial, entonces se  empieza a dibujar un cuadro alejado de la glorificación a que nos tiene acostumbrados la versión oficial. Nos hemos de olvidar de la verborrea de los políticos, los medios interesados y periodistas mercenarios dispuestos a escribir cualquier cosa, aunque sea lejos de la realidad.

Uno de los temas estrella en los panegíricos sobre Roosevelt fue su firme compromiso electoral de no entrar en la II Guerra Mundial, hasta que sucedió el ataque japonés a Pearl Harbor a finales de 1941. 
Tras este ataque y por un motivo de fuerza mayor, Roosevelt se vio obligado a entrar en la contienda. ¡Quién podía discutirlo! Cuando se analiza la historia y nos alejamos de los medios oficiales, nos damos cuenta que Roosevelt ya había involucrado a los Estados Unidos en la guerra con la violación de la neutralidad y de las leyes internacionales por su ayuda a Inglaterra y a la Unión Soviética que sí estaban en guerra contra Alemania. Asimismo, llevó a cabo actos de agresión contra Alemania en el océano Atlántico, buscando la provocación para que le declarase la guerra. No podemos olvidar también la vasta campaña de “triquiñuelas sucias” contra los ciudadanos de los Estados Unidos, efectuada por agentes del servicio de inteligencia británico violando la Constitución o las provocaciones y ultimatums contra Japón, que condujeron al ataque japonés arriba comentado.

Tampoco son muy conocidos los esfuerzos de Roosevelt en una campaña secreta para provocar la guerra en Europa antes del inicio de las hostilidades en 1939. Ejerció una enorme presión sobre Francia, Inglaterra y Polonia, para que entraran en guerra con Alemania en ese año de 1939. No sólo involucró de forma criminal a los Estados Unidos en una guerra europea, sino que es responsable ante la historia, de la guerra más destructiva de todos los tiempos. Esta denuncia que rompe el molde histórico oficial está basada en unos documentos polacos apenas conocidos que cayeron en manos alemanas cuando Varsovia fue conquistada en 1939. Estos documentos establecen sin ningún género de duda, el papel crucial jugado por Roosevelt para que la II Guerra Mundial fuese un hecho. También revela las fuerzas que había tras el presidente para forzar a la guerra.

Lo cierto es que muy pocos historiadores han hablado de estos documentos o les han dado la importancia que tienen. Personalmente opino, que su importancia no ha sido debidamente reconocida. Posiblemente obligarían a la reescritura de la historia reciente de una forma que no conviene a los que de verdad mandan. Es posible que hayan tres razones para ello además de la que acabo de citar:

1) Durante muchos años su autenticidad no ha sido claramente reconocida
2) El juego completo de estos documentos no estaban disponibles en inglés u otra lengua mayoritaria
3) La traducción  de los documentos en inglés hasta ahora era deficiente e incluso inaceptablemente mala

Pero veamos cómo aparecieron estos documentos secretos polacos. Como he dicho, cuando las tropas alemanas entraron en Varsovia, incautaron una enorme cantidad de documentos en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores polaco. Estos documentos fueron incautados por una brigada de las SS al mando de Freiherr von Kuensberg. Este detalle lo explica el Dr. Karl Otto Braun de Munich, que conoció personalmente a von Kuensberg. Esta brigada SS, en un ataque sorpresa y muy por delante de la Wehrmacht, tomó el ministerio mientras el personal del mismo trataba de quemar documentación incriminadora y de la máxima importancia. El Dr. Braun antes citado, trabajó para el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán entre 1938 y 1945. Este ministerio alemán nombró a Hans Adolf von Moltke, antiguo embajador en Varsovia, para liderar una comisión para el análisis de esos archivos capturados y seleccionar aquellos que podían ser publicados abiertamente. A finales de 1940, 16 de esos documentos fueron publicados en forma de libro bajo el título “Polnische Dokumente zur Vorgeschichte del Krieges” (documentos polacos sobre la historia de la pre-guerra). La edición del ministerio alemán fue subtitulada como “Libro Blanco Alemán nº 3”. Este libro fue rápidamente publicado en varios idiomas en Berlín y otras capitales europeas. Una edición norteamericana fue editada en Nueva York por Howell, Soskin & Co, bajo el título “The German White Paper”. El historiador americano C. Hartley Grattan,  hizo un prólogo a esa edición donde exponía sus reservas.

Hoy sabemos que la traducción que se hizo para esta edición americana era muy deficiente. Frases completas o partes de las mismas habían desaparecido y muchas otras habían sido traducidas de forma groseramente mala. Un primer y deficiente borrador en inglés fue enviado desde Berlín a Nueva York a la atención de George Sylvester Viereck, un  publicista americano pro-alemán que también trabajaba como consultor para la German Library of Information en Nueva York. Viereck hizo un repaso rápido de lo recibido desde Berlín y lo tradujo con una prosa más legible, pero sin poder comparar con el texto original polaco o incluso la versión oficial alemana. Por ello, esa traducción quedo distorsionada.

El gobierno alemán consideró que estos documentos capturados eran de la máxima importancia ya que probaban, más allá de cualquier duda, la clara responsabilidad de los Estados Unidos en la guerra. El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán hizo públicos estos documentos el Viernes 29 de Marzo de 1940. En Berlín, periodistas de todo el mundo incluidos los de Estados Unidos recibieron su copia facsímil de la documentación original y su traducción al alemán. Se les permitió ver los documentos originales polacos pudiendo compararlos con los facsímiles recibidos. La publicación de todo este material fue una auténtica sensación, consiguiendo titulares en los medios más importantes de todo el mundo. Sin embargo, el impacto fue menor de lo que esperaban las autoridades alemanas. Como podemos imaginar, miembros del gobierno de los Estados Unidos no tardaron en denunciar que los documentos no eran auténticos. El Secretario de Estado Cordell Hull afirmó “Puedo decir que ni yo ni nadie de los asociados del Departamento de Estado hemos oído hablar de esas conversaciones que se alegan, ni les damos la menor credibilidad. Lo alegado no representa de ninguna manera ni en ningún momento, el pensamiento o la política del gobierno americano”. 

William C. Bullit, el embajador americano en París, que estaba particularmente incriminado en los documentos, dijo “Yo nunca he dicho a nadie las afirmaciones que se me atribuyen”. Y el conde Jerzy Potocki, embajador polaco en Washington, cuyos informes confidenciales a Varsovia fueron de lo más reveladores, declaró “Niego las acusaciones que se me atribuyen en mis informes. No he tenido nunca conversaciones con el embajador Bullit sobre la participación de los estados Unidos en la guerra”.

Estas negaciones por personal gubernamental del máximo nivel, tuvieron el efecto de cortar de raíz el impacto de la documentación presentada por Alemania. Hay que tener en cuenta que hablamos de una época donde el acceso a la información era menor por parte de los ciudadanos, no había habido las experiencias de mentiras oficiales de Corea, Vietnam, Wartergate, Torres Gemelas, etc. En aquel momento histórico, la gran mayoría de ciudadanos norteamericanos creían sin fisuras que sus políticos les decían siempre la verdad. Hoy hubiese sido bastante diferente. No tengo dudas de que los documentos polacos presentados por el gobierno alemán eran auténticos, con lo que el gran líder americano y de su democracia era un hombre que había mentido a su propio pueblo y había violado las leyes de su país, mientras Alemania decía la verdad. El gobierno alemán siguió publicando esporádicamente más documentación e incluso en 1943 editó un libro con más información y añadieron otros documentos capturados en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés y de otros archivos europeos, bajo el título “Roosevelt Weg in den Krieg: Geheimdokumente zur Kriegspolitik des Praesidenten Des vereinigten Staaten” (El camino secreto de Roosevelt hacia la guerra: documentos secretos de la política de guerra del Presidente de los Estados Unidos)

Una pregunta muy importante y sin respuesta es la siguiente: ¿Dónde están los documentos polacos originales en la actualidad? A excepción de que fuesen destruidos durante la guerra, podemos pensar que cayeron en manos americanas o soviéticas en 1945. Si tenemos en cuenta la ley americana de desclasificación, hoy deberían ser de alcance público, por lo que es posible que no cayesen en manos americanas, aunque nunca se sabe… Es posible que no se destruyesen y fuesen capturados por los rusos y se hallen en Moscú ahora, tras haber estado en los Archivos Centrales Alemanes de la Alemania Oriental en Potsdam. Son conjeturas, por supuesto, pero nada me impide pensar así.

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