domingo, 14 de diciembre de 2014

LA DESTRUCCIÓN DE ALEMANIA TRAS LA GUERRA 2/5 (Editado originalmente el 20/2/2012)


Todo esto demostraba la grotesca e incomprensible soberbia de los aliados, en especial los Estados Unidos e Inglaterra, cuando pretendían defender que habían luchado contra Alemania por la justicia y los derechos humanos. El 14 de Junio de 1942, Roosvelt oraba en la radio: “Dios de los libres, hoy comprometemos nuestros corazones y vidas  por la causa de libertad de la humanidad. Permítenos la victoria sobre los tiranos que desean esclavizar a los hombres libres y a las naciones. Danos fe y entendimiento para apreciar a todos aquellos que luchan por la libertad como si fuesen nuestros hermanos. Permítenos la hermandad en la esperanza y la unión, no sólo por el lugar en esta guerra amarga, sino para los días que vendrán que deberán unir a todos los niños del mundo (....) Y con esta fe déjanos marchar hacia ese limpio mundo que nuestras manos pueden hacer. Amén”

Este esfuerzo por la limpieza, explicaba el Sr. “Buenapersona” Roosevelt, después de la conferencia en Teherán, debe ser distinguida por la eliminación de la tiranía, esclavitud, opresión e intolerancia. Recuerdo que en el mismo sentido durante los 90‘s, los globalistas, Roosevelt invocaba una visión del mundo como “una familia mundial de estados democráticos”. En el párrafo 2 del la Carta Atlántica, firmada el 12 de Agosto de 1941 (5 meses antes de Pearl Harbour...), dejaba claro que los firmantes no contemplaban cambios territoriales “que no estuviesen de acuerdo con los deseos libremente expresados por la gente involucrada”

Desde el 28 de Noviembre al 1 de Diciembre de 1943, “los tres grandes” tuvieron una conferencia en la embajada soviética de Teherán, para acordar las políticas a aplicar al III Reich después de la victoria. El palabra clave era la desmembración de Alemania, en la que estuvieron de acuerdo los tres aliados. Especialmente durante la segunda sesión el 1 de Diciembre, Churchill promulgó la idea de esculpir Alemania y abogó por aplastar a Prusia como la “raíz de todos los males” y por la separación de Baviera y otras provincias de Alemania. Viendo la oportunidad, Stalin hizo saber sus demandas para la Unión Soviética (hablando en 3ª persona...): “los rusos no tenemos puertos sin hielo en el Báltico. 

Es por ello, que los rusos necesitarán el puerto sin hielo de Königsberg y Memel y la parte correspondiente del territorio de Prusia Oriental”. En 1945, los soviéticos pusieron los distritos de Königsberg y Gumbinnen, unos 13.200 km cuadrados, bajo el control administrativo comunista y establecieron ahí el distrito de Kaliningrado. En 1946, los territorios de Memelland fueron incorporados a la nueva república soviética de Lituania. Durante una fiesta en la conferencia citada, Stalin propuso un brindis que fue recibido con risas por Roosevelt: “La fuerza del ejército alemán reside en 50.000 oficiales superiores y científicos. Levanto mi copa con el deseo que sean liquidados tan pronto como los capturemos. Los 50.000”

Tampoco los americanos eran adversos a las liquidaciones en masa. En Washington, en Agosto de 1944, el general Eisenhower le dijo al embajador británico que todos los oficiales del Alto mando del Ejército Alemán, así como todos los líderes del Partido Nazi y miembros de la policía secreta, debían ser liquidados. No nos equivoquemos, hablamos de más de 100.000 personas. Tal como avanzaba la guerra y la retirada del ejército alemán, las intenciones de los aliados con respeto al tratamiento futuro del “problema alemán”, eran más audaces y específicas. Alcanzaron su punto álgido en la conferencia de Yalta. 

Allí consideraron que la rendición incondicional era el único final posible a la guerra y ya dijo Churchill que “en mi opinión, no hay necesidad de informar a los alemanes sobre la política de su territorio. Se les dirá a los alemanes que deberán esperar más demandas aliadas después de su rendición. Estas demandas se harán a los alemanes por acuerdo mutuo entre los aliados”. Esto indicaba un cheque en blanco sobre el trato futuro a los alemanes. Churchill declaró más tarde “que una rendición incondicional evita cualquier acuerdo de armisticio. La rendición incondicional era el término por el cual las operaciones militarse terminaban. Esos que firmaron los términos de una rendición incondicional, se sometían a los deseos de los vencedores”

Tal como los soldados rusos avanzaban sobre territorio alemán en 1944/45, fueron “preparados” para la ocupación de la misma y sobre todo desde un punto de vista político. En los periódicos de primera línea se les indicaba cómo debían comportarse. Tanto los propagandistas como los escritores contribuyeron a este esfuerzo. Por ejemplo: Alexei Tolstoi, Mikhail Alexandrovich Sholokhov (La Escuela del Odio), Konstantin Mikhailovich Simonov (¡Matadlos!), pero el más influyente fue Ilya Ehrenburg. Su libro Voina (Guerra), publicado en 1943 por la Oficina de Publicaciones Estatales para Literatura Buena (!¡), de Moscú, contiene expresiones como: “Los alemanes no son humanos (...) Si durante el curso del día no has matado al menos a un alemán, para ti ha sido un día perdido. Cuando has matado a un alemán, mata a otro, para nosotros no hay nada más feliz que los cadáveres alemanes”. En su orden del día para la marcha sobre Prusia Oriental, el mariscal Tcherniakovski ordenaba: “No hay piedad para nadie (...) No es necesario pedir a los soldados del Ejército Rojo que muestren piedad. Tienen el fuego del odio y el deseo de venganza”

Se ve que nadie hizo caso al Art. 28 de la Convención de la Haya sobre la Guerra Terrestre, donde se indica claramente que está prohibido entrar en ciudades o asentamientos y saquearlos, incluso si son tomados al asalto.

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