lunes, 8 de diciembre de 2014

EL LLAMADO "ARTE ACTUAL" (Editado originalmente el 4/1/2011)


Cuando se observa qué es arte actualmente, la sensación de desasosiego es absoluta. Desde Darwin y su teoría de la evolución de las especies a Sigismund Schlomo Freud, llamado simplemente Sigmund Freud, y sus dispararadas teorías sobre el comportamiento humano con especial énfasis en el sexo, ha habido lo que podríamos denominar una “revisión de los valores”. Esa revisión o inversión de los valores tiene mucho que ver con la llamada “Escuela de Frankfurt” y sus teóricos y pensadores del marxismo-freudiano.

 Una de las áreas que esta denominada escuela atacó, entre otras, fue el arte en todas sus expresiones. Por ejemplo el crítico musical Theodor Wiesengrund, llamado simplemente Theodor Adorno, se dedicó a destrozar la música occidental, con el argumento de que la música atonal, es decir fuera de las normas de la tonalidad era algo magnífico ya que era discordante y fea. Ese criterio fue elevado a dogma y de ahí hemos sufrido sonidos que los supuestos entendidos nos han vendido como el paradigma del buen gusto.

Asimismo, otros componentes de la Escuela de Frankfurt se dedicaron a la destrucción sistemática de nuestro arte europeo u occidental que se mostraba en galerias. Desde la “Merda d’artista” en lata de Piero Manzoni, hasta camas sin hacer con condones usados y ropa interior femenina manchada de sangre desordenada sobre la misma, de la supuesta artista británica Tracey Emin. Los ejemplos son numerosísimos.

Como decía György Löwinger, llamado simplemente György Luckács, en 1922 de la misma Escuela de Frankfurt, “¿Quién nos salvará de la civilización occidental?”. Ese es el motor de todo este asunto de destrucción sistemática de nuestros valores y nuestro arte. El mismo Luckács inició la creación de una “cultura del pesimismo” como primer ariete ya en esos años posteriores al la I Guerra Mundial. Eso le costó a la Hungria de Cohn Béla, llamado simplemente Bela Kuhn, donde Luckács fue responsable de Educación, más de 200.000 muertos en pocos meses tras intentar aplicar el modelo marxista promulgado con devoción.

El criterio de Luckács encaja perfectamente con otro pensador de esa “escuela”, Walter Bendix Schönflies Benjamin, llamado simplemente Walter Benjamin, el cual consideraba que la función del arte era convertir a la gente en lo más miserable posible y que el pesimismo era un elemento preliminar para la revolución mundial. Creo que Benjamin tuvo éxito en su propia miseria al suicidarse en Port Bou asustado ante la segunda guerra mundial en Europa y el avance alemán.

Por ello, la idea fue (y con éxito contrastado en su aplicación), la creación de una cultura del pesimismo y que nuestra cultura occidental y arte apestasen y fuesen odiosos. Un mundo sin Dios, nihilista, que llevase a la gente a la desesperación, con una corrupción de nuestros valores que hiciesen la vida normal imposible. El arte se ha convertido en el “anti arte”.

Es sólo un pequeño apunte que me parece importante y que explica qué está sucediendo ahora. Las cosas, en cualquier ámbito social, no pasan por casualidad. Todo tiene un origen y una causa determinada. Por ello, debe volver el sentido común y el rechazo sin paliativos hacia todo aquello que busca la confrontación o la destrución de nuestro patrimonio cultural como pueblo o nuestros factores de identidad de grupo.

Hemos de defender nuestro sentido de la estética y rechazar los supuestos “creadores nihilistas” y sus voceros. Sin miedo.

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