lunes, 1 de agosto de 2022

 


EL COCODRILO

 

Hay historias y leyendas de la II Guerra Mundial que parecen increíbles si no fuese porque son reales. Una de ellas es la que trata sobre el supuesto “Cocodrilo de Hitler”. No hay duda de que el Führer sigue siendo un excelente elemento de atracción para las generaciones anteriores, actuales y las que vendrán. Parece que alguien quiere que siga fuera de la tumba y agitarlo como espantajo…

 

En este caso hablo de un caimán del río Mississippi, no es un cocodrilo como dice la leyenda, que llegó de los USA al zoo de Berlín antes de la guerra, sobrevivió a la guerra y murió en el zoo de Moscú 74 años después de acabada la misma, en 2020. Se dice que tenía 84 años en el momento de su muerte, aunque es muy difícil determinar su edad real. Su nombre: Saturno.

 

Saturno fue un regalo de los USA al zoo de Berlín en el año 1936, poco después de su nacimiento. Allí estuvo hasta que escapó de su recinto cuando el zoo fue bombardeado en 1943. Fue encontrado tres años después por soldados británicos en su zona de ocupación y se lo entregaron a las tropas soviéticas. Lo que Saturno hizo en esos tres años desaparecido, es un misterio. En Julio de 1946 ya era la máxima atracción del zoo de Moscú. Al principio fue llamado con el alias de “Hitler”, luego recibió su nombre definitivo. Por desgracia, toda la información sobre Saturno desapareció en un incendio durante los años 50’s.

 

Cuando murió, el zoo moscovita dijo oficialmente que “El zoo de Moscú ha tenido el honor de cuidar de Saturno durante 74 años. Saturno fue toda una época completa, y ello sin la menor exageración… nos vio a todos nosotros cuando éramos unos niños. Esperamos no haberle hecho enfadar. Son animales que viven entre 30 y 50 años en libertad”.

 

El zoo también dijo que Saturno conocía a sus cuidadores, le encantaba ser masajeado con un cepillo, y era capaz de romper con sus dientes piezas de acero o trozos de hormigón cuando se enfadaba. Quizás Saturno fue el más longevo caimán del mundo, aunque no se puede afirmar con seguridad. Hay otro caimán macho, Muja, que está en el zoo de Belgrado en Serbia, y que ronda los 80 años aún con vida. Lo que está claro es que no hay otro caimán que pueda comparar sus memorias con las de Saturno.

 

Pero lo chistoso de este asunto es sobre el rumor de que Saturno había pertenecido a la colección privada de Adolf Hitler, lo cual es absolutamente falso. Tal como Saturno llegó a Berlín, el mito apareció diciendo que el animal estaba en la residencia privada de Hitler y no en el zoo. Evidentemente, no se sabe de dónde surgió el rumor. Los soviéticos del zoo de Moscú lo tenían claro diciendo que el caimán “no pertenecía a los políticos y no era responsable de los pecados del hombre”.

 

Sin embargo, lo más inquietante de esta historia con caimán incluido, es el cómo pudo escapar en 1943 del zoo con vida y sobrevivir. Eso está por descubrir todavía. La ciudad estaba sometida a un intensísimo bombardeo día y noche. La zona del zoo, Tiergarten y el centro de la ciudad fue machacada a bombas. Muchos animales murieron en esos días.

 

Por ejemplo, el enorme acuario del zoo recibió un impacto directo y se pudieron encontrar los cuerpos de cuatro cocodrilos destrozados en la calle que habían salido volando por la explosión. Sin embargo y de alguna manera inexplicable, Saturno sobrevivió en una ciudad destrozada por la guerra y en un clima muy extremo para un caimán, durante tres años.

 

Los rusos quieren disecar su cuerpo y exhibirlo en el popular mueso Charles Darwin de biología de Moscú.

 

¡Un auténtico superviviente de la batalla de Berlín!

miércoles, 6 de julio de 2022

 

EL OTRO CHURCHILL

Winston Churchill es admirado por doquier, su imagen es utilizada como si hubiese sido un líder indiscutible, nada de lo que hizo a lo largo de su vida se contempla de forma crítica, etc, etc… Sin embargo, la lectura que yo hago de la persona y el personaje no contempla todas esas alharacas públicas bien pagadas. Fue alguien destructivo para Inglaterra, desde Galipolli, hasta la pérdida del Imperio Británico y el sometimiento perruno a los USA.

 

Tras ver todos estos panegíricos la pregunta es ¿quién pagaba a Churchill los puros, los buenos vinos, excelentes coñacs o whiskies, más allá del bolsillo de los ingleses de entonces? Y sus tropelías, ¡claro! Vamos a entrar en este asunto poco conocido y siempre ninguneado por los medios. En 1940, cuando Inglaterra estaba contra las cuerdas ante los alemanes, el gasto de alcohol de su residencia, era el doble del aprobado por el gobierno. ¿La solución? El alcohol se listó como ‘gastos de entretenimiento’. Para Churchill, flamante nuevo primer ministro, que vio como Alemania invadía Bélgica, Holanda y Francia, era un buen negocio.

 

Sin embargo, el precio del alcohol no era el mayor de los problemas de Churchill. Pasó, durante su vida, de la casi miseria a la riqueza. Este dato es algo que la gente de su alrededor comenzó a explicar hace ya un tiempo y que va más allá de lo que han escrito sus biógrafos, generalmente mercenarios a la carta. El hombre que pasó de admirar a Hitler a avisar del peligro que parecía representar para él, acumuló deudas enormes y contó con millonarios que le ayudaron a pagarlas.

 

A Churchill le encantaba jugar en casinos, perdió una gran cantidad de dinero en la bolsa e hizo todo lo posible para evitar pagar impuestos, incluso cuando fue canciller del exchequer, es decir, máximo responsable del tesoro de su majestad. A pesar de que, compulsivamente, pagaba tarde sus deudas, nunca se planteó llevar una vida más frugal. Siempre supo que alguien ‘le salvaría el día’.

 

Adquirió puros muy caros y vinos excelentes, incluso cuando no podía pagarlos. No podía hacer frente a los gastos de su casa de su bolsillo, pero no le preocupaba ya que estaba bien cubierto. Le encantaba la compañía y el dinero de millonarios. Uno de ellos era Sir Henry Strakosch, nacido en Austria, que le rescató en dos de sus grandes crisis. Una de ellas el 18 de Junio de 1940, un día después de que 4.000 soldados británicos, marineros y civiles que murieron cuando los alemanes hundieron el RMS Lancastria, Strakosch le dio un talón por 5.000 libras esterlinas (hoy serían 250.000 libras al cambio…).

 

El millonario no le pidió nada a cambio, aparentemente, y lo mantuvo en secreto. Para no dar pistas del dinero, Strakosch, le hizo el talón a nombre de uno de los hombres de confianza de Churchill. El nuevo primer ministro pudo entonces pagar a relojeros, distribuidores de vino y sastres que esperaban pacientemente el dinero de la deuda. Como he comentado, no fue la primera vez que recibió ayuda económica. Cuando los alemanes entraron en Austria en el llamado ‘Anchluss’ dos años antes, Strakosch abrió su cartera de nuevo. El millonario recibió una carta de agradecimiento de Churchill que decía ‘Sólo es para decirle que Hitler le ha dicho a Mussolini recientemente, que “nunca olvidaré este servicio inestimable”.

 

Churchill fue un gorrón desde sus primeros días en política. En 1906, cuando era subsecretario de estado para las colonias, tardaba mucho en pagar sus deudas. Decía de sus acreedores que “Ya que han esperado tanto, también deberán esperar un poco más. No quiero pagarles salvo que sea forzado a ello, en cuyo caso puedo disponer de dinero”.

 

Este fue el caso de la deuda con su proveedor J. Grunebaum & Sons, que le suministraban una docena de puros al día durante cinco años y jamás vieron un penique. También fue el caso de los pendientes de perlas y diamantes que le dio a su esposa Clementine en la Navidad de 1909. Pagó a los tres años… Para otros artículos, como el champagne Perrier-Jouet, vermut y coñac, se aseguraba de pagar a tiempo.

 

Muchos dicen que Churchill no era un alcohólico, yo tengo mis dudas razonables. Por ejemplo, entre Abril y Mayo de 1949 en un informe de gastos, refleja que se compraron más de 1.000 botellas de alcohol para su residencia, incluyendo jerez, whisky y coñac. Recordemos que en ese momento ya no era primer ministro, sólo un líder de la oposición.

 

Otro millonario que le ayudó fue Sir Ernest Cassel, un viejo amigo de la familia. Con ‘regalos’ de dinero, ayudó al entonces joven Winston. Al principio de la carrera pública de Churchill, Cassel pagó la librería de su nueva casa. Tras la I Guerra Mundial, el banquero le envió un talón de 2.300 libras esterlinas para el pago del crédito del número 2 de Hyde Park Street. Desde luego, no está claro que Churchill devolviese ese dinero a Cassel. No hay registro de ello.

 

La evidencia de donaciones personales por parte de esos millonarios y otros, da la sensación de que algo debieron obtener como retorno. Nadie da dinero a cambio de nada. Pero no sólo millonarios pagaron el hedonismo de Churchill, periódicos y revistas, también tuvieron su parte en el pastel. La revista Life o el Daily Telegraph, llegaron a pagarle vacaciones en lugares exóticos. Daniel Longwell de la revista Life, lo explicó “A pesar de que es algo privado, fueron viajes muy pródigos. Siempre iba con él personas de su familia, amigos. Comía la mejor comida y se alojaba en los mejores hoteles. En un viaje a Marrakech le pagamos todo eso a él y a varias personas que le acompañaban y la factura ascendió, créame, bastante. Sin embargo, creo que fue una buena inversión”. Sin comentarios.

 

La fama y gloria de Churchill construida por los medios, le ayudó a exonerar su imagen de deudas incluso tras la guerra también. Ese fue el caso una noche en un tren en Francia en 1949. Cuando se le pidió el billete, que no llevaba, consideraron que fue un honor y le hicieron firmar en un libro de pasajeros ilustres. 

 

Churchill entró en la II Guerra Mundial en casi bancarrota y salió de ella multimillonario. No sólo lideró el esfuerzo de guerra, escribió sus memorias y negoció la venta de los derechos. Parece que no le preocupó el hecho de utilizar archivos secretos del gobierno e informes, para escribirlo. Y que perder el Imperio Británico fue algo anecdótico.

martes, 14 de junio de 2022

                                                           FALAFEL EN MALMÖE

 

CON LA QUE ESTÁ CAYENDO…

 

Con lo que está pasando en Francia, Alemania, Inglaterra, España, Italia, Dinamarca y Suecia, parece mentira que haya gente que defienda este nuevo modelo de sociedad multicultural que se supone que sólo nos trae ventajas… Pero así es y en Suecia tenemos un caso espectacular.

 
Efectivamente, un supuesto famoso diseñador sueco, un tal Johan Lindeberg les dice, en un artículo en el periódico “Expressen”, a sus conciudadanos que deben abrazar, aceptar su nueva identidad multicultural, ya que, si no, la “guerra civil” es la alternativa. ¿Cómo es posible que alguien diga eso y no pase nada? ¿Cómo que aceptar una guerra civil? Aquí en España, no es muy diferente esta actitud pasiva y derrotada de aceptación de algo que nos han dicho que es irreversible. 
 
 
Este supuesto diseñador ha colaborado con marcas de moda textil como Absolut y Diesel. Es decir, son marcas que les encanta mostrar siempre modelos de varias razas, que congenian muy bien y dan una imagen irreal de la verdad en la calle. El amigo Lindeberg urge a Suecia a celebrar que es “el país más progresista del mundo” advirtiendo, al mismo tiempo, que el caos y el desorden serán la alternativa si no se sigue su consejo. No lo entiendo. Si en la publicidad ese mundo multirracial y multicultural es maravilloso ¿por qué les habla a los suecos de caos y desorden si no lo aceptan? ¿Acaso son reticentes a esa maravilla social?

 

Y nos sigue amenazando (y es una amenaza a toda Europa, no lo duden), al decir en su artículo “O todos ayudamos para crear una nueva energía inclusiva y convertirnos en un ejemplo internacional claro para una nueva comunidad multicultural, o acabaremos en una guerra civil. Dicha guerra ya ha empezado”. Incluso el supuesto diseñador sugiere el cambio de la bandera nacional sueca, que represente la nueva realidad sueca, otra rendición y “hacer a Suecia importante de nuevo”. 

 

Dando como válido que un país multicultural es más sofisticado que uno monocultural (no especifica el por qué…), Lindeberg sugiere que esos que no estén de acuerdo deberán conformarse. Con dos narices. Escribe también que “el cambio empezó hace ya mucho tiempo, pero todavía a muchos de nosotros, nos cuesta aceptarlo”. 

 

Opino que cualquiera que tenga una cierta noción de lo que el multiculturalismo ha hecho en Suecia y está haciendo en Europa, sabrá que Lindeberg está completamente equivocado en sus opiniones. Su país está sufriendo disturbios de forma habitual, llevados a cabo por jóvenes violentos llegados de los suburbios plagados de inmigración.  

 

El año pasado se llevó a cabo una investigación social que demostró que Suecia había pasado, en 20 años, de ser uno de los países más seguros de Europa en términos de delitos, a ser el segundo más peligroso, con tiroteos relacionados con bandas de inmigrantes. Tras ser el país número 18 sobre 22 países por delitos con armas del 2000 al 2003, actualmente Suecia está en el segundo lugar tras Croacia. En el año 2019, los medios se vieron obligados a admitir que el alarmante incremento del número de ataques con granadas y explosiones representaba una “emergencia nacional”. 

 

Como decía, es evidente que Suecia ha experimentado un crudo incremento de explosiones y ataques en los últimos años, sobre todo relacionados con peleas entre bandas criminales. El uso de explosivos en un país nórdico está ahora a un nivel único en el mundo para un país que no está en guerra. Y eso lo dice la policía que no sabe, no se atreve o a la que no le dejan actuar. 

 

Los tiroteos mortales en Suecia han subido hasta un factor de 10 en una sola generación, exacerbado por la intimidación a los testigos y un código de silencio en las zonas de inmigrantes socioeconómicamente débiles. En 2020, el periódico alemán “Bild” decía en su titular “Suecia es el país más peligroso de Europa”. 

 

Como el resto de Europa, Suecia también ha sufrido un incremento alarmante en violaciones en grupo y ataques sexuales, desde que abrieron libremente sus fronteras a la masiva llegada de inmigrantes de Oriente Medio, Norte de África y el África negra. Se le preguntó al veterano policía Peter Springare, sobre el origen de los responsables de esos delitos violentos y lo tuvo claro “Bueno, eso es lo que manejo de Lunes a Viernes: violación, violación, robo, asalto agravado, asalto con violación, extorsión, chantaje, asalto, violencia contra la policía, amenaza a la policía, drogas, delito, intento de asesinato, otra violación, otra extorsión, malos tratos”. Y sigue: 

 

“Perpetradores sospechosos: Ali Mohammed, Mahmod, Mohammed Ali, otra vez, otra vez, otra vez. Christopher… ¿qué?, ¿es eso verdad?. Si, un nombre sueco aparece entre los delitos por droga. Mohammed, Mohammed Ali, otra vez y otra vez”. Luego Springare cita los países de origen sospechosos “Países que representan todos los delitos esta semana: Irak, Turquía, Siria, Afganistán, Somalia, Somalia, Siria de nuevo, Somalia, país desconocido, Suecia. De la mitad de los sospechosos no estamos seguros ya que no tienen documentación válida. Sabemos que mienten sobre su nacionalidad e identidad”. 

 

Incluso los refugiados ucranianos que huyen de la guerra no quieren ir a Suecia ya que consideran que no es un país seguro. En el diario sueco de internet Samnytt lo dice claramente una mujer “Cuando bombardean, al menos sé que puedo ocultarme en el sótano con seguridad…” 

 

Creo que el supuesto diseñador Johan Lindeberg, vive en otro planeta o le baila el agua a los globalistas para que su país se convierta en otro país del tercer mundo. Él recibirá el pago por sus servicios, eso ténganlo por seguro. Quizás nuestro mayor pecado es lo traidores que podemos ser a nosotros mismos.

jueves, 2 de junio de 2022

 

FRANCESES DE VERDAD

 

Cuando veo en qué se ha convertido Francia debido a la inmigración descontrolada, y aceptada a la fuerza por leyes represivas contra la población autóctona, me viene a la memoria la gesta de la Legión de Voluntarios franceses que lucharon contra el bolchevismo en el frente del Este, y particularmente la 33 División SS de Granaderos Carlomagno y el regimiento Carlomagno en Berlin en 1945.

 

Los voluntarios franceses que integraron la división Carlomagno, siempre fueron una división separada de la Wehrmacht, con sus propios mandos y realmente motivados para la lucha sin cuartel contra el enemigo de Europa. Se estima que llegaron a formar parte de la división hasta 11.000 hombres (sólo 30 en Mayo de 1945…).

 

Si nos centramos en la batalla de Berlín y sobre todo de su barrio gubernamental, veremos que la división Carlomagno tenía la misión de proteger dicha zona. Fue una de las últimas unidades en combate durante la II Guerra Mundial en Europa. También fueron reacias a la rendición, ya que sabían su destino perfectamente en manos de las hordas asiáticas bolcheviques. Sabían que no podían sobrevivir si el III Reich era vencido, y por ello lucharon hasta el final en Berlín con un entusiasmo fanático.

 

Cuando la lucha por la defensa de Berlín empezó en Abril, tras la batalla de los Altos de Seelöw, los 700 hombres de la división Carlomagno fueron formados como un solo batallón y dos de infantería, el 57 y 58. Mientras que a 400 de ellos se les envió a servir en el batallón en formación, 350 de ellos optaron por ir a Berlín para retrasar la llegada de los soviéticos. El 23 de Abril de 1945, la división recibió la orden de la cancillería de entrar en Berlín. Con 330 hombres fue reorganizada como “Batallón de Asalto Carlomagno” y tras un gran rodeo para escapar de los soviéticos, llegaron a Berlín el 24 de Abril.

 

Una vez allí, fue agregada a la 11 División SS de Granaderos Blindados, conocida como “Nordland”, que reforzó en gran medida a dicha unidad, que ya había perdido a sus regimientos “Norge” y “Danmark” en combate.

 

El 25 de Abril, el SS Brigadenführer Joachim Ziegler, fue relevado del mando de la “Norland”, siendo nombrado el SS Brigadenführer Krukenberg que venía de la Carlomagno y que, simultáneamente, también fue nombrado comandante de la Defensa del sector C, en Berlín, y que incluía a la mencionada división “Nordland”.

 

Para su sorpresa y en su primera noche de servicio, los soldados se dieron cuenta del ambiente de quietud no natural de Berlín, sin sonidos de combate excepto la lejana artillería soviética. Estos hombres fueron caminando desde el Oeste hasta el Este de Berlin, llegando a una cervecería cerca de la Hermannplatz, que es donde comenzó el combate con los chicos de la HitlerJugend disparando sus Panzerfaust contra los tanques soviéticos que estaban cerca del aeropuerto de Templehof. El Batallón de Asalto agregó a estos chicos algo más tarde. 


El 26 de Abril, el batallón francés participó en el contraataque en el distrito de Neukölln, al Sudeste de Berlín. Se unieron a fuerzas con tanques Tigre II del Batallón Panzer de las SS “Hermann von Salza”, que cayeron en una emboscada soviética al usar éstos un tanque alemán “Pantera” capturado. Esta acción dejó en la mitad el número de hombres disponibles el primer día. Los que quedaron fueron hacia el ayuntamiento de Neukölln para defenderlo.

 

Con el distrito mencionado completamente invadido por los bolcheviques, Krukenberg preparó a sus hombres para retroceder a posiciones de defensa en el Sector C, junto a la Hermannplatz y desplazó su cuartel general al edifico de la Opera. Con la retirada de la division “Nordland” hacia la Hermannplatz, los SS franceses y los jóvenes de la Hitlerjugend agregados a la división, destruyeron 14 tanques soviéticos con sus “Panzerfaust”, y una ametralladora pesada en posición en el puente de Halensee. Todo ello fue suficiente para detener a los soviéticos en su avance durante 48 horas.

 

La invasión de Berlín por los soviéticos consistió en un bombardeo masivo de artillería, seguido de asaltos de grupos de combate de unos 80 hombres cada uno, que estaban protegidos por tanques y artillería. Trataron de empujar a los remanentes de la división “Nordland” al distrito gubernamental, Sector Zitadelle, y Krunkenberg en su nuevo cuartel general que era un vagón de metro en la estación Stadtmitte.

 

El 28 de Abril, unos 108 tanques soviéticos habían sido destruidos en el Sudeste de Berlín, de los que 62 lo habían sido por el Batallón de Asalto “Carlomagno” únicamente, que estaba bajo el mando del SS Hauptsturmführer Henri Fenet, que fue el encargado de la defensa de Neukölln, Friedrichstrasse, la Plaza Belle Alliance y la Wilhelmstrasse, sede de la Cancillería. El batallón y su jefe herido Fenet, se retiraron hacia el Ministerio de la Luftwaffe, en el centro del Distrito Gubernamental que comandaba el SS Brigadenführer Wilhelm Mohnke, que galardonó con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, por las victorias del batallón en la batalla de Berlín.

 

El 29 de Abril tuvo lugar la acción más importante efectuada por los hombres de la “Carlomagno” en Berlín. Una columna de tanques soviética que avanzaba por la Wilhelmstrasse con carros T-34 e IS-2 e infantería, fue emboscada por los franceses y provocando un atasco descomunal. De forma sorpresiva, aparecieron desde ventanas y balcones con sus “Panzerfaust”, destruyendo uno tras otro los tanques soviéticos desde las alturas y bajos. La infantería fue totalmente sorprendida y huyó del lugar. El resultado fue de 128 tanques destruidos. 


Con los soviéticos lanzando un ataque a gran escala en el sector central, la batalla se hizo más intensa que antes y se convirtió en un combate brutal. Los últimos defensores del Führerbunker, la “Carlomagno” y voluntarios SS españoles, permanecieron hasta el 2 de Mayo, impidiendo que los soviéticos lo conquistaran el Primero de Mayo.

 

El batallón fue reducido hasta los 30 hombres, los demás habían sido muertos, heridos o capturados, incluso unos pocos habían logrado salir de Berlín. De estos últimos, los que pudieron llegar a Francia, sufrieron condenas en campos de concentración o cárceles controladas por los aliados. Fenet fue sentenciado a 20 años de prisión, pero fue liberado en 1959. Los soldados capturados por las autoridades francesas fueron fusilados al instante, como los que fusiló Leclerc en una carretera.

miércoles, 8 de diciembre de 2021


HIMMLER 1945 (3)

“El temor de Himmler por liberar a las mujeres judías con su correcta designación era algo característico. Eso reflejaba las diferencias de opinión entre Hitler y Himmler que Schellenberg me indicó esa mañana. Incluso si Himmler ciertamente aún tenía poder en ese momento, probablemente no quería problemas por los judíos. Schellenberg también  indicó, de todas formas, que la posición de Hitler había sido completamente subordinada”. 

“Los temas de política general también aparecieron durante la conversación. Himmler dejó que su odio por los bolcheviques rondase libremente al estilo nazi. Recuerdo algunas declaraciones: ‘Los americanos verán que hemos servido como un muro protector contra el bolchevismo. Hitler estará e la historia como un gran hombre porque ha dado al mundo la solución socialista nacional, la única forma socio-política que se ha demostrado contra el bolchevismo…’ En todo ese tiempo sólo mencionó el nombre de Hitler en una ocasión”.

“Los soldados americanos y británicos se infectarán del espíritu bolchevique y causarán malestar social en sus países. Las masas alemanas están tan radicalizadas, cuando el socialismo nacional cae, fraternizarán con los rusos, cuyo poder se incrementará aún más como resultado. En Alemania habrá hambruna hasta Otoño e Invierno”.

"Aquí añadió, tras un momento de silencio, como para sí mismo ‘Habrán dificultades que no podrán se ignoradas; se necesitará una gran sabiduría para reconstruir el mundo. Los americanos han ganado su guerra; la competencia industrial alemana ha sido destruida para varias décadas. SE nos pide la rendición incondicional. Ni hablar. No tengo miedo a morir. En Francia, el orden ha reinado bajo nuestra ocupación, a pesar de que sólo 2.000 policías alemanes estaban destinados allí. Todos tenían trabajo, todos tenían suficiente para comer. Triunfamos en crear orden y condiciones saludables en el distrito portuario de Marsella, algo que ningún gobierno francés había logrado. Entiendo a la gente que lucha por la libertad de su país. Nosotros nunca hemos sido condescendientes en utilizar métodos como los ingleses que ayudaron a los maquis franceses, lanzando paracaidistas con los uniformes equivocados o en ropa civil”.

“El conocimiento de Himmler de la lucha partisana vino algo más tarde. Sus palabras compasivas sobre los paracaidistas, me hicieron pensar en Holanda y Rotterdam en particular. La mendacidad de su argumento fue típica en toda la conversación”.

“La reunión duró exactamente dos horas y media. A las cinco de la mañana, Himmler se marchó en su coche. Todo el tiempo, con la excepción de los veinte minutos que estuve en otra habitación, estuvimos hablando. Estuve a solas con él durante media hora, un judío libre cara a cara con el temido y despiadado jefe de la Gestapo, que tenía cinco millones de vidas judías en su conciencia. Himmler usualmente hablaba con calma y no estalló incluso si yo tenía duras objeciones. A pesar de que controlaba su calma exterior, su nerviosismo era cada vez más evidente. Habló mucho. Lo que se reproduce aquí corresponde solamente a la parte más importante de la conversación; sólo he tenido en cuenta mis propias palabras cuando son indispensables para entender el curso de la conversación y las negociaciones”.

“Sin duda, Himmler era tan inteligente como educado, pero no era un maestro en el arte de la simulación. Su cinismo fue particularmente evidente cuando habló de los desastres que él creía que pasarían. Las palabras que le dijo a Kersten al marcharse fueron típicas ‘La parte valiosa del pueblo alemán caerá con nosotros; lo que le suceda al resto no tiene importancia’. En contraste con Hitler, también era racionalista en su relación con los judíos. Hitler tenía una marcada aversión contra ellos. Himmler no actuó por sentimientos. Permitió matar a sangre fría mientras vio que le servía para sus objetivos y podía haber escogido otro camino si hubiese sido más ventajoso para su política o para sí mismo”.

“¿Qué motivos podría tener Himmler para hacer esas pequeñas concesiones que hizo en los últimos meses de la guerra a nosotros? No pidió nada a cambio. Ciertamente no creía en ser capaz de salvar su propia vida con concesiones. Era demasiado inteligente para ello. Sabía muy bien que su listado de pecados era muy largo. Quizás quería aparecer desde una luz más favorable que los demás también responsables de los crímenes de Alemania. La débil argumentación en su defensa fue sorprendente. En ese momento, todo lo que pudo utilizar en su defensa fueron mentiras. Sin lógica en las construcciones, sin grandeza en los pensamientos que hasta un criminal podría tener, incluso si su moralidad violase la conciencia legal de la gente normal. ¡Sólo mentiras y excusas!”.

“Sólo fue fue coherente con su punto de vista cínico de que el fin justifica los medios. Que él era uno de los culpables de los asesinatos masivos de judíos, aparecía indirectamente de sus propias palabras. Recuerdo con seguridad que dijo, refiriéndose al número de judíos en Hungría ‘He dejado 450.000 allá”. Ya que no dio más información, uno puede pensar de esas palabras que él admitía una parte sustancial de la responsabilidad por el destino de los otros judíos húngaros. El número que dio de judíos que había dejado atrás en Hungría era erróneo o como mínimo muy exagerado”.

“Durante la conversación, Himmler no dijo de forma explicita que la guerra estaba perdida para Alemania, pero lo dejaba intuir en todo lo que dijo. Después de que Himmler se marchase, dormimos durante unas horas, o por lo menos lo intentamos. Mi tensión interior disminuyó. El trabajo ahora era llegar a Berlín lo antes posible y luego a Estocolmo para discutir las medidas a llevar a cabo sobre la evacuación aprobada con el Ministerio de Asuntos Exteriores sueco y la Cruz Roja”.

“A las diez fuimos a Berlín en coche. En el camino, vi la imagen que está fuertemente impresa en mi memoria; la gente en la calle. Vehículos en caravanas. Un coche lleno de  viejos electrodomésticos puestos de cualquier manera antes de la huida. Entre la porquería mujeres, niños y gente mayor. Esta procesión rociaba de miseria humana de ciudad en ciudad, a la intemperie, lejos del frente. No se les permitía detenerse en ningún lugar; tras una corta parada para comer y beber, eran forzados a seguir su camino, perseguidos por el frente que avanzado y aviones en vuelos rasos. La misma imagen de miseria que hemos visto frecuentemente en fotos y en nuestras pensamientos: franceses, polacos, rusos, judíos huyendo de la soldadesca alemana, imágenes que eran acompañadas por el pueblo alemán aplaudiendo por la victoria”.

“Poco antes de Oranienburg, pasamos frente a largas columnas e hombres en ropa civil, seguido por guardias. Eran prisioneros del campo de concentración de Oranienburg, en ruta hacia el Norte, lejos del frente. Otra evacuación forzada porque los rusos avanzaban. ¡Mejor que obstruir las calles con esos transportes sin sentido, que agonizaba y ponía en peligro a las víctimas infortunadas, que entregar el botín!”. La proximidad del frente se hacia sentir. Se podía escuchar el retumbar de los cañones. Las calles estaban abarrotadas con vehículos de todo tipo. Nuestro coche fue detenido; debíamos llevar a heridos con nosotros. Pero nos permitieron seguir, la carretera estaba más libre y pronto llegamos a Berlín. Ahora vi la metrópolis a la luz del día. ¡Una visión fantasmagórica!. Un campo de ruinas de proporciones gigantescas”. 

“Las fachadas de los edificios medio destruidas, el interior quemado. Otra intacta y habitable. Incluso antes de la batalla de Berlín, dos tercios de la ciudad se dijo que había sido destruida completamente, y que tres millones de personas aún seguían viviendo allí. Cómo y dónde es incomprensible. Durante todo el viaje a través de la ciudad no vi una sola tienda real. Frente a algunas casas, gente pobre y mal vestida estaban haciendo cola para comprar alimentos.

Había muy poco tráfico, pocos transeúntes  y raramente un tranvía. Condujimos hasta la embajada sueca. El elegante barrio de Tiergarten había sido borrado. ¡Sólo la columna de la Victoria estaba intacta!. Tratamos de vernos con el Conde Bernadotte, pero no le encontramos en la embajada. Sabíamos que el Conde Bernadotte estaba cerca de Berlín porque quería verse con Himmler poco después de reunirse con nosotros. Fuímos hasta el edificio de la Gestapo al Oeste de Berlín y hablamos con uno de los empleados de Schellenberg, que controlaba los transportes de la Cruz Roja en nombre de Alemania. Dijo que sabía dónde estaba el convoy sueco: la evacuación de los escandinavos se había completado y estaban de camino a Alemania. Trató de ver al Conde Bernadotte para desviar la columna a Ravensbrück”.

sábado, 4 de diciembre de 2021

 HIMMLER 1945 (2)

“Traté de disuadirle de nuevo de que tratase de defenderse a sí mismo: Han sucedido muchas cosas que no pueden ser arregladas, empecé, pero si tiene que haber un puente entre nuestros pueblos en el futuro, al menos todos los judíos que están hoy vivos en las áreas gobernadas por Alemania, deben seguir vivos. Por lo tanto, solicitamos la puesta en libertad de todos los judíos de los campos que están cerca de Escandinavia o Suiza, con lo que pueden ser evacuados a Suecia o Suiza y con referencia a los otros campos, que deje a los prisioneros donde están y sean bien tratados, dándoles comida suficiente y que los campos sean transferidos a los aliados sin resistencia a medida que el frente vaya aproximándose a esos campos”.

“Kersten apoyó de forma vigorosa mis deseos. Le pregunté a Himmler que diese en número de judíos aún vivos en los campos de concentración, y dio las cifras siguientes: Theresienstadt 25.000, Ravensbrück 20.000, Mauthausen 20.000/30.000 y un pequeño número en otros campos. También dijo que habían 150.000 judíos en Auschwitz cuando el campo cayó en manos soviéticas, otros 50.000 en Bergen-Belsen y 6.000 en Buchenwald, cuando esos campos fueron entregados a los ingleses y americanos. Yo sabía que esas cifras eran incorrectas y especialmente en el caso de Auschwitz, exageradas”.

“Himmler dijo que en Hungría dejó detrás a 450.000 judíos. '¿Qué tipo de agradecimiento he recibido por ello?' preguntó de forma hipócrita. 'Los judíos disparaban a nuestras tropas en Budapest'. Objeté que si se habían dejado atrás a 450.000 judíos, los 850.000 originales habían sido deportados y con un destino incierto. Los judíos que habían quedado en Hungría no podían haber sabido qué era lo que se había preparado para ellos y eso explicaba su reacción. Himmler ignoró esas objeciones; evidentemente argumentó de acuerdo con el famoso verso de Verlaine ‘Ese monstruo es terrible, si le atacas se defenderá”.

“Himmler continuó: era mi intención entregar los campos sin resistencia, como yo había prometido. Entregué también Bergen-Belsen y Buchenwald, pero se nos recompensó muy mal. En Berger-Belsen, uno de los guardias fue atado con cuerdas y fotografiado junto a varios prisioneros que habían muerto hacía poco. Y esas imágenes están siendo difundidas en todo el mundo. También entregué Buchenwald sin resistencia, pero los tanques americanos que se aproximaban de repente comenzaron a disparar. El hospital, que consistía en casetas ligeras de madera, se incendiaron y los cuerpos fueron fotografiados. Se está llevando a cabo una propaganda de atrocidades con esas fotos”.

“Cuando entregué a 2.700 judíos a Suiza en el Otoño pasado, eso también fue utilizado en una campaña de prensa contra mí. Se dijo que yo sólo había liberado a esa gente para tener una coartada. No necesito una coartada, yo sólo hice lo que pensé que era necesario para mi gente y me he mantenido en ello, y nunca me he convertido en alguien rico. Nadie ha sido más apedreado con porquería como yo lo he sido en doce años. Nunca me ha preocupado, incluso en Alemania cualquiera puede escribir lo que quiera sobre mí. Pero lo publicado sobre los campos de concentración está siendo usado como agitación contra nosotros, y eso no me alienta exactamente a seguir entregando los campos. Hace pocos días, por ejemplo, tenía un campo en Sajonia evacuado a la fuerza, mientras las columnas blindadas americanas se aproximaban ¿por qué debería actuar yo de forma diferente?”.

“Temí que Himmler repetía excusas sobre la publicación de los horribles descubrimientos en los campos de concentración, que trató de calificar como ‘propaganda de atrocidades’ y que sería seguida por sus demandas para de que esas publicaciones se paralizasen como contraprestación a nuestras demandas. Sin duda bajo los años de la propaganda de Goebbels, Himmler creyó que los judíos controlaban el mundo de la prensa, como decía la mentirosa propaganda nazi y, quizás, creía que yo como representante de los judíos, aunque habíamos dejado claro que había venido como persona privada, podía influenciar a la prensa de los aliados y países neutrales”.

“Para prevenir una solicitud directa, le interrumpí y le hablé de la libertad de prensa en los países democráticos: en un país democrático, no sólo el gobierno tiene el poder de prevenir publicaciones no deseadas. A largo plazo, los hechos tras ellos son decisivos. La liberación de 2.700 judíos el año pasado, recibió una respuesta favorable en la prensa mundial, como lo hizo el hecho de que esos liberados de Theresienstadt estaban en relativa buena salud. Tengo la impresión de que Theresienstadt es el mejor campo. Continuar con la liberación de prisioneros es la única política correcta, sin importar lo que escriba la prensa. No solamente el pueblo judío está interesado en salvar a los judíos supervivientes. El gobierno sueco ha expresado su interés también contactando con el Dr. Kersten y yo he autorizado este viaje. La aceptación de nuestros deseos también deja una impresión beneficiosa en los gobiernos y población de los países aliados. Y ante la historia, salvar a los judíos que quedan es imprescindible. Continuar con estas evacuaciones forzosas sólo será en detrimento para Alemania. Las calles deberán ser acordonadas y el suministro ha de ser ordenado, etc.”.

“Himmler remarcó que Theresienstadt no era un campo en el estricto sentido de la palabra, sino una ciudad habitada exclusivamente por judíos, que era administrada por ellos y donde ellos debían de hacer todo el trabajo. Dijo que ‘Esta organización fue creada por mi y mi amigo Heydrich y queríamos que todos los campos fuesen como ese’, dijo hipócritamente”.

“Continuamos con una larga discusión. Resalté la necesidad de las medidas de rescate propuesta, apoyadas por Kersten. En particular, repetidamente enfatizamos que la evacuación de los prisioneros de Ravensbrück a Suecia debería ser aprobada”. 

“Yo no confié en las promesas de Himmler. Por otro lado, creí que las promesas formuladas con cierta precisión deberían ser mantenidas, aunque solo fuese por la razón de que los compañeros de Himmler estarían interesados en mantener estas promesas. También se temía que las últimas semanas de la resistencia alemana podría ser particularmente crítica para esos prisioneros. Las publicaciones sobre Buchenwald podían inducir a los líderes nazis, tanto el mismo Himmler o el grupo Hitler-Kaltenbrunner, de arrasar los campos restantes, para eliminar cualquier traza y testigos vivos de sus crímenes. Los últimos días de la agonía mortal del III Reich eran decisivos”. 

“Himmler quiso reunirse con su adjunto el Dr. Brandt para consultar. Yo fui a una habitación contigua con Schellenberg. Durante nuestra ausencia, Himmler dictó dos cartas dirigidas a Kersten. Cuando volví a la sala después de unos veinte minutos, Himmler dijo ‘Estoy preparado para liberar a 1.000 mujeres judías del campo de concentración de Ravensbrück, y usted las podrá recoger a través de la Cruz Roja’. La liberación de mujeres de Ravensbrück ha sido aprobada por el ministerio de exteriores sueco. Unos 50 judíos internados en campos noruegos han sido liberados y entregados en la frontera sueca”.

“El caso de los 20 suecos convictos por una corte germana y que están en la prisión de Grini, será examinado de forma benévola y si es posible liberados. La cuestión de la liberación de los noruegos capturados será también revisado de forma benévola. Un gran número de judíos en Theresienstadt, sobre todo holandeses, serán liberados cuando la Cruz Roja los pueda recoger. Pero las judías de Ravensbrück no deben ser llamadas judías; podemos, digamos, llamarlas mujeres polacas. Desde luego, no sólo su visita debe ser mantenida en absoluto secreto, sino también la llegada de judíos a Suecia. Con respecto al cese de las evacuaciones forzadas y la entrega de los campos a los aliados, haré todo lo que pueda para cumplimentar esta solicitud”.

viernes, 3 de diciembre de 2021

 HIMMLER 1945 (1)

De Enero a Mayo de 1945, acabó el III Reich, aunque no la II Guerra Mundial que continuó hasta Agosto de ese mismo año en el Pacífico. Creo que es un momento muy interesante para analizarlo y el movimiento de algunos de los jerarcas del régimen de Hitler. Quiero comentar acerca de Himmler en esos meses y sus intentos de negociar una paz con los aliados, en unos momentos dificilísimos para Alemania.

A principios de ese año fatídico para Europa, Heinrich Himmler sabía perfectamente que el III Reich había perdido la guerra militarmente. Sin embargo, no se rindió y tenia la esperanza de “ser capaz de salvar algo para Alemania”, tal como dijo en una conversación con su círculo más íntimo. Estaba convencido que los aliados occidentales no aceptarían una hegemonía soviética en Europa y, antes o después, buscarían un entendimiento con Alemania para detener el avance del Ejército Rojo y empujar a los soviéticos fuera de los territorios que habían conquistado.

Es evidente y conociendo a los aliados, que esa esperanza era totalmente utópica, pero que había sido alentada por los agentes aliados que desde hacía tiempo suministraban desinformación sobre los planes aliados. Canaris y su Abwehr fueron traidores y culpables de estas informaciones falsas. Sin informar a Hitler sobre ello, Himmler comisionó a un terapeuta finés, Felix Kersten, que viajaba con frecuencia a Suecia, para iniciar contactos allí con un representante del Congreso Mundial Judío. Himmler calculó que como pago por la libertad de prisioneros judíos de los campos de concentración, dicho Congreso induciría a los anglo-americanos a realizar ciertas concesiones a Alemania que representarían el primer paso al esperado alto el fuego en el frente occidental.

Llevando a cabo algo así, Himmler asumió un riesgo muy considerable. Si Hitler, que hacia un tiempo que no confiaba en él, hubiese sabido que el Reichsführer estaba negociando con judíos a sus espaldas, sería arrestado en su siguiente visita a Berlín y fusilado por alta traición. En Febrero de 1945, Kersten se encontró en Estocolmo con un alto delegado del Congreso Mundial Judío, Hillel Storch, al que le entregó una lista de propuestas de Himmler. El punto más importante era la puesta en libertad de algunos de los judíos aún prisioneros, que serían llevados luego a Suecia o Suiza.

Tras la entrega de la lista por parte de Kersten, Hillel Storch sugirió que Himmler recibiese a un representante del Congreso para negociar. Himmler aceptó la propuesta y aseguró que el negociador judío tendría un viaje seguro. Por razones desconocidas, Hillel Storch no viajó a Alemania, pero comisionó un judío “nacido alemán” Norbert Masur, para hacer la negociación. Él y su familia habían emigrado a Suecia en 1938, donde trabajó de forma exitosa en negocios y pronto jugó un papel importante en la comunidad local judía.

Acompañado por Kersten, Masur voló en el atardecer del 19 de Abril de 1945, con documentación falsa que el médico personal de Himmler, Dr. Brandt había firmado, desde Estocolmo a Berlín. Un coche de la Gestapo llevó a los dos hombres desde el aeropuerto de Templehof a la casa de campo de Kersten en Hartzwalde, a unos 70 kilómetros al Norte de Berlín. En la mañana del 20 de Abril, uno de los oficiales del círculo de Himmler, el General de Brigada SS Walter Schellenberg, recibió a Masur y le habló sobre el estado de la guerra.

Himmler estaba en Berlín celebrando el 56 cumpleaños del Führer. Luego todos excepto Masur y Kersten, fueron a Berlín a recoger a Himmler.

Debido a que las calles bombardeadas no permitieron un viaje rápido, Himmler acompañado de Schellenberg y el Dr. Brandt, llegaron a Hartzwalde sobre las 2.30 de la madrugada. Su entrevista con el judío Masur duró unas dos horas y media. Luego el Reichsführer se marchó ya que por la mañana del 21 de Abril tenía una entrevista con el conde Folke Bernadotte, presidente de la Cruz Roja Sueca.

A su regreso a Suecia, Masur escribió un folleto titulado “En Jude talar mes Himmler” (Un judío habla con Himmler), que fue publicado en 1945 por la editorial Albert Bonniers Förlag, en Estocolmo. Por razones históricas de primera magnitud, quiero incluir la traducción de ese folleto del idioma sueco justo cuando llega Himmler a Hartzwalde para reunirse con Masur:

“A las 2.30 escuchamos un coche entrando en el jardín. Kersten salió y a los pocos minutos Heinrich Himmler entró seguido de Schellenberg, el Dr. Brand y Kersten. Himmler saludó con un“Buenas noches” y no un “Heil Hitler” y me explicó que era un placer para él que yo estuviese allí. Nos sentamos en la mesa y se sirvió café para cinco. Himmler iba elegantemente vestido, su uniforme a medida estaba adornado con insignias y medallas. Se veía bien arreglado, daba una sensación vívida a pesar de la hora intempestiva y  estaba externamente calmado. Se veía mejor que en las fotos. Quizás su aspecto sin descanso y su mirada algo penetrante era un signo de sadismo y dureza. Si no hubiese conocido su pasado, no hubiese creído que ese hombre era el responsable la mayor matanza de la historia”.

“Himmler empezó a hablar inmediatamente. En nuestra generación, dijo, entre otras cosas, nunca hemos tenido paz. Yo tenía catorce años cuando estalló la I Guerra Mundial. Y tan pronto como terminó, la guerra civil empezó en Alemania y los judíos jugaron una papel principal en el levantamiento espartaquista. Los judíos entre nosotros eran un elemento extraño que siempre causó problemas. Habían sido expulsados de Alemania en varias ocasiones, pero siempre volvían. Tras llegar al poder, quisimos resolver esta situación de una vez por todas y planee una solución humana a través de emigración. Negocié con organizaciones americanas para alcanzar una rápida emigración, pero ni siquiera las naciones consideradas como amistosas con los judíos, no les permitían entrar”.

“Yo objeté que quizás sería mas conveniente para el pueblo alemán el no tener minorías entre ellos, pero en cualquier caso no corresponde ganar laboriosamente conceptos legales para que la gente que vive en el país en donde sus padres y abuelos ya habían vivido, fuesen repentinamente expulsados de su patria. Sin embargo, los judíos se sometieron a su predicamento y trataron de emigrar, pero en unos pocos años los Socialistas Nacionales, querían acabar con una situación que había crecido generación a generación y eso era imposible”.

“Himmler continuó: La guerra nos trajo el contacto con las masas de judíos proletarizados del Este y eso nos trajo la aparición y crecimiento de nuevos problemas. No podíamos tener a un enemigo como ese a nuestras espaldas. Las masas judías estaban infectadas con epidemias muy graves, especialmente tifus. Yo mismo perdí a miles de mis mejores hombres de las SS por esas enfermedades. Y los judíos ayudaron a los partisanos”. 

“Cuando le pregunté cómo los partisanos podían haber recibido ayuda de los judíos que estaban encerrados en grandes guetos, Himmler contestó: Los judíos pasaban información a los partisanos. También dispararon a nuestras tropas en el gueto de Varsovia’. Esa era la versión de Himmler de la lucha heroica de los judíos en el gueto de Varsovia. ¡Qué terrible distorsión de la verdad! Traté cautamente de disuadir a Himmler de la desafortunada idea de defender la política alemana contra los judíos, porque ese intento de defensa le forzaba a él a decir una mentira tras otra. Pero eso fue imposible. Parecía una necesidad para él realizar esa explicación defensiva frente a un judío”.

“Continuó. Para poder contener las epidemias, nos vimos obligados a construir crematorios donde podíamos quemar los cuerpos de la gran cantidad de gente que cayó víctima de esas enfermedades. ¡Y ahora nos quieren poner la soga!. Fue su más desagradable intento de retorcer la verdad. Yo estaba en shock por cómo explicó las notorias instalaciones crematorias para los cuerpos, que sólo pude quedarme en silencio”.

“La guerra en el Este fue increíblemente dura, dijo Himmler, no queríamos una guerra con Rusia. Pero de repente descubrimos que Rusia tenia 20.000 tanques y nos vimos forzados a actuar. Era un asunto de ganar o perder. La guerra en el frente del Este puso a nuestros soldados ante su mayor prueba. Una naturaleza inhóspita, frío amargo, extensiones sin fin, una población hostil y partisanos a nuestra espalda en todos lados. El soldado alemán sólo podía actuar con severidad. Si un solo disparo salía de un pueblo, uno estaba forzado a quemar todo el pueblo. Los rusos no son oponentes normales, no podemos entender su mentalidad. Rechazan rendirse incluso en las situaciones más desesperadas. Los judíos sufrieron por la severidad de esta lucha”.

“La conversación giró hacia otro tópico: los campos de concentración”.

“Esos campos tuvieron su mala reputación por su nombre desafortunado. Esas fueron las palabras introductoras de Himmler. Deberían haber sido denominados como campos de re-educación. No sólo judíos y prisioneros políticos estuvieron internos en ellos, también criminales a los que no soltamos hasta que habían cumplido su condena. Como resultado, en 1941, un año de guerra, Alemania tuvo la tasa más baja de criminalidad en décadas. Los prisioneros tenían que trabajar duro, pero también todo el pueblo alemán. El tratamiento en los campos de viñas fue severo, pero justo”.

“Le interrumpí. ¿Pero no se puede negar que ocurrieron severas fechorías en los campos? Él contestó que debo admitir que algo de eso sucedió, pero castigué a esos que fueron culpables".

“A pesar de que yo quería seguir la conversación, con la vista puesta en la liberación de judíos y otros prisioneros, no pude y no quise contener mis sentimientos cuando él habló del “trato justo” en los cambios de concentración. Fue una satisfacción para mí el ser capaz de decirle al menos varias cosas sobre los crímenes que habían sido cometidos en esos campos sobre el sufrido pueblo judío. En ese momento, me sentí el más fuerte de los dos. Y pienso que Himmler sentió la debilidad de su posición”.