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miércoles, 15 de febrero de 2023

 

COLONIALISMO...

El escritor, académico, politólogo y consultor de relaciones internacionales, Marcelo Gullo, ha sido brutalmente agredido en Rosario (Argentina) el pasado 7 de Febrero. Es bien conocido por sus obras “Madre Patria” y “Nada Por Lo Que Pedir Perdón”, donde defiende la ingente y extraordinaria obra de España en toda Iberoamérica, frente a la nefasta leyenda negra surgida de ingleses, holandeses, franceses e incluso españoles, contra titánica la labor que hizo nuestra patria en aquella tierras. Son libros que recomiendo encarecidamente donde Gullo muestra datos, fechas, personajes, lugares, etc. de forma aplastante y de difícil discusión. He de decir que Gullo es argentino, con lo que está libre de toda sospecha. Lo que dice lo dice de forma sincera y sustentada.


Gullo se suma a diversos autores y académicos tanto en España (María Elvira Roca Barea), como en las tierras de ultramar (José Luis Lopez-Linares, José Mª Rosa, Patricio Lons o Ernesto Palacio), que están siguiendo esta senda de reivindicación de nuestra historia, frente a los “negrolegendarios” que no quieren tolerar semejante afrenta ante la historia “oficial”.


No voy a comentar los avances sociales, académicos y empresariales que se produjeron hasta el punto que los habitantes de esas tierras eran considerados como ciudadanos españoles en toda su amplitud. Cosa que jamás se dio en los sistemas colonialistas holandeses, franceses, británicos u otros. Todos estos estos eran colonialismos de rapiña, esclavitud y muerte. Es evidente que en nuestro caso pudo haber excesos, no voy a negarlo, pero infinitamente menores y sin un criterio de ser así institucionalmente, si no como actos personales.


El caso británico en la India es de manual de lo que he dicho más arriba. Ya se empieza a admitir que el colonialismo inglés provocó la muerte de más de 100 millones de indios entre 1880 y 1920, y esas políticas colonialistas y sus herramientas se acercan en cifras al comunismo y sus víctimas. Y eso hay que decirlo en un momento del resurgimiento de una cierta nostalgia por el Imperio Británico. Lo entiendo viendo en qué clase de desastre se ha convertido Londres y muchas otras ciudades británicas… Pueden verlo en libros como “The Last Imperialist”, de Bruce Gilley o “Empire: How Britain Made the Modern World” de Niall Ferguson. Tratan de defender que su colonialismo trajo prosperidad y desarrollo a la India y otras colonias bajo estandarte inglés. El resultado es que hoy el 32% de la población de origen inglés, por supuesto, se siente orgullosa de su historia colonial.


Sin embargo, esta historia edulcorada choca de frente con los datos históricos. El economista Robert C. Allen lo dice claro, la extrema pobreza en la India se incrementó exponencialmente bajo el Imperio. Del 23% en 1810 al 50% a mediados del siglo XX. Los salarios cayeron de forma estrepitosa hasta dejar a la gente sin capacidad de compra en el siglo XIX, donde las hambrunas y su mortalidad se incrementaron. Lejos de beneficiar a los hindúes, el colonialismo británico fue una tragedia humana sólo comparable al comunismo.


Ya hay académicos británicos que están de acuerdo en que el período de 1880 a 1920, la cúspide del poder del Imperio, fue totalmente devastador para la India. Los censos que se llevaron a cabo por el régimen colonial empezando en la década de 1880, revelan que el ratio de muertes se incrementó muchísimo en ese período pasando de 37,2 muertes cada 1000 personas, al 44,2% en la década de 1910. La expectativa de vida bajó de 26,7 años promedio a 21,9 en ese tramo temporal.


En el “World Development”, se han usado datos que estiman en número de personas muertas por las políticas colonialistas británicas durante esas cuatro décadas brutales. Se dispone de datos fiables de la mortalidad en la India desde la década de 1880. Si las utilizamos como datos base para la mortalidad “normal”, podremos ver que más hay un exceso de 50 millones de personas desde 1891 a 1920.


Es una cifra brutal, y no tengo dudas de que es una cifra conservadora. Los académicos estiman que antes del colonialismo británico, la India disfrutaba de unos estándares de vida a las par con los países desarrollados de la Europa occidental. Estos estudiosos aceptan claramente que desconocen los ratios de muertes en la India antes del colonialismo, pero asumen que podía ser similar a la Inglaterra de los siglos XVI o XVII (27,18 muertes cada 1000 personas), y con ello llegan a la conclusión de que pudo haber un exceso de 165 millones de muertes en el período de 1881 a 1920…


Es evidente que en ese número de muertes están basadas en el número base de mortalidad está claro que la cifra real debe moverse en los 100 millones, como decía más arriba. Ante esta cifra, la pregunta es lógica ya sean 100 ó 165 ¿cómo es posible que el régimen colonial británico causase esa terrible pérdida de vidas?.


Yo creo que hubo diversos mecanismos. Por un lado, Inglaterra destruyó el sector fabril de la India. Antes del colonialismo, la India fue uno de los productores más grandes del mundo, exportando productos textiles de la máxima calidad. El sector textil inglés, simplemente, no podía competir. Esto empezó a cambiar en Bengala en 1757, cuando la ‘British East India Company’ asumió el control de estos y otros productos.
 

Los británicos prácticamente eliminaron las tarifas indias, permitiendo la entrada sin restricciones de los productos ingleses, y crearon un sistema de impuestos internos exorbitantes que no permitían a los hindúes el vender sus propios productos en su propio país y sólo exportarlos. Este régimen comercial injusto aplastó a los fabricantes hindúes y des-industrializó el país. Un miembro del consejo de la “East India and China Association” lo dijo en el parlamento británico “Esta empresa ha triunfado en convertir a la India de un país fabricante a un país que exporta materia prima”. Los fabricantes ingleses ganaron una ventaja enorme, mientras la India fue reducida a la pobreza y su población fue entregada al hambre y las enfermedades.


Y para hacer las cosas aún peor, los colonizadores británicos establecieron un sistema de saqueo legal, conocido en aquel momento como “secado de riqueza”. Inglaterra impuso impuestos a los hindúes y utilizó los ingresos para comprar productos hindúes como índigo, cereales, algodón y opio, obteniendo todo ello gratis. Estos productos eran consumidos en Inglaterra o re-exportado a otros países, con las ganancias en manos del gobierno inglés y utilizado para financiar el desarrollo industrial de la propia Inglaterra y sus colonias como Australia, Canadá y los Estados Unidos.


Este sistema drenó a la India de productos por un valor de trillones de euros al cambio actual. Los ingleses no tuvieron compasión en imponer ese secado, forzando a la India a exportar productos alimenticios, mientras que se amenaza realmente el flujo interno de alimentos. Ello fue la causa de las hambrunas mencionadas. Los administradores coloniales estaban al tanto de las consecuencias de sus políticas. Sabían de la muerte de millones de personas y no hicieron cambio alguno. Continuaron negando el acceso del pueblo los recursos necesarios para la subsistencia. Todo esto no fue accidental.


Tras la II Guerra Mundial, Alemania firmó y cumplió el pago de indemnizaciones a las víctimas del Holocausto y recientemente también acordó pagar reparaciones a Namibia por los crímenes coloniales perpetrados a principios del siglo XX. En el fin del Apartheid, Sudáfrica pagó indemnizaciones a la gente que dice que fue víctima del gobierno blanco minoritario. Es evidente que no podemos cambiar la historia y los crímenes del Imperio Británico no pueden ser borrados sin más. Sin embargo, han pasado de puntillas por esa tragedia sin consecuencia alguna, salvo que hoy la India tiene una presencia enorme en Inglaterra a todos los niveles. ¿Justicia poética?…

martes, 5 de octubre de 2021

 
DESDE RUSIA CON AMOR

La historia es muy clara cuando habla del inicio de la II Guerra Mundial y si bien está reconocido que la Wehrmacht entró en Polonia el 1 de Septiembre de 1939, tampoco es menos cierto que sus socios soviéticos lo hicieron el 17 de ese mismo mes.

Esto siempre ha sido una espina que los comunistas han llevado muy mal tratando de disimular todos estos años su implicación directa en el inicio de ese terrible conflicto. Hitler fue el culpable absoluto ante la historia. Fin del relato. Pero no pueden ocultar o negar que hubo un pacto alemán/soviético Ribbentrop/Molotov de reparto de Polonia, y que cada uno cumpliría su parte territorial. Como así fue.

Sin embargo, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Víktorovich Lavrov, nos regala en las redes, que la invasión soviética de Polonia fue un “acto de liberación” (ver: https://twitter.com/MID_RF/status/1438768364353114115). No sé si reírme ahora o dentro de un rato. Y sin empacho añade “El 17 de septiembre de 1939, el Ejército Rojo, empezó una campaña de liberación en el territorio de Polonia”. Todo ello con el ánimo soviético de prevenir que las tropas alemanas invadiesen la Bielorusia soviética.

Y sigue “Las gentes de la Bielorusia Occidental y la Ucrania Occidental, recibieron a los soldados soviéticos con júbilo”. Como es lógico, esto provocó agrias respuestas de los usuarios de las redes. Este clamor en contra de la gente, encaja con las recriminaciones mutuas entre Varsovia y Moscú sobre quién empezó la II Guerra Mundial.

La Rusia de hoy no está de acuerdo con las opiniones de sus antiguos estados-satélites, sobre el papel de Stalin en dicha contienda y por firmar el Pacto Ribbentrop/Molotov con Hitler que, como consecuencia, dividía la Europa del Este en esferas de influencia de esos poderes.

No olvidemos que, recientemente, Putin ha culpado a Polonia por el inicio de la guerra, conocida en Rusia como La Gran Guerra Patriótica, y que rechaza las afirmaciones de que se puede culpar por igual a Hitler como a Stalin por esa guerra.

Dirigiéndose a la resolución del Parlamento Europeo que culpaba Pacto Ribbentrop/Molotov por el inicio de la guerra, Putin dijo que lo que llevó a la guerra “fueron los chanchullos entre los poderes occidentales y Hitler".

Entre acusaciones de que Rusia trata de rebajar los crímenes de Stalin y la promoción de su legado tras más de 20 años de Putin en el poder, los legisladores han aprobado una ley prohibiendo las “comparaciones nazi-soviéticas” (ver: https://www.themoscowtimes.com/2021/05/06/russian-lawmakers-seek-to-ban-soviet-nazi-comparisons-a73826)

Supongo que asesinar a casi 25.000 oficiales polacos en Katyn, formaba parte de ese “acto de liberación” en Polonia…

viernes, 17 de septiembre de 2021

VISITANTES DE HOLLYWOOD 

Sabemos que Hollywood es la fábrica de los sueños y de la manipulación al mismo tiempo. Cuántas películas han sido rodadas con fines no claros e incluso oscuros. Y no sólo en tiempos de guerra, también en la paz para inocular ideas o reacciones concretas al público y que se conviertan en fieles seguidores del político de turno.

Muchos dicen que si hablamos de películas o reportajes con fondo político varias sobresalen de forma indiscutible El Triunfo de la Fe, 1933, El Triunfo de la Voluntad, 1935 o bien Olympia sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, todas ellas rodadas por la excepcional Leni Reifensthal. Hoy me gustaría hablar sobre la visita que hizo la cineasta a Hollywood en Noviembre de 1938, para lograr la distribución de la última, Olympia, en el mercado americano. Recordemos que Olympia está dividida en dos partes de un total ambas de 4 horas y media. Todo ello logrando una excelente filmación de capacidad atlética y física, virtuosismo cinematográfico y política. He de adelantar que el viaje no fue como esperaba Leni.

Nacida en Berlín en 1902, Leni llegó a ser una prominente bailarina y actriz en los cabarets y teatros de la República de Weimar, un momento al que los alemanes llamaron los “Dorados Años 20’s”. Según sus memorias, ella estaba donde estaba la acción, incluyendo la premiere histórica en Berlín de la película “Sin Novedad en el Frente” en 1930, que fue atacada por las SA. Encontró su espacio cinematográfico en las llamadas películas de “montaña y escalada”, con mucha nieve, tormentas y grandes alturas. Ya cansada de casi morir bajo avalanchas, se dirigió a sí misma en la película “La Luz Azul” en 1932, una fantasía muy bien rodada en la que Leni interpreta a una bruja escaladora.

En 1933, Leni llamó la atención de Hitler a través de una película titulada “El Infierno Blanco de Pitz Palo" de 1929. A pesar de su relativa inexperiencia y sin que el hecho de que fuese una mujer fuese un impedimento, el Führer le encargó el realizar el documental oficial de la reunión del partido en Nuremberg de 1934. Esto es importante ya que demuestra que el Socialismo Nacional no ponía impedimentos a que una mujer tuviese un papel muy relevante en acontecimientos oficiales del partido. No sólo era como decía la propaganda enemiga "Kinder, Küche und Kirche" (Niños, Cocina e Iglesia). Esto era algo impensable en cualquier régimen comunista, donde las mujeres no tenían, ni tienen ningún papel de importancia. 

Hitler jugó bien sus cartas: “El Triunfo de la Voluntad” de 1935 fue un retrato hipnótico de cómo el Socialismo Nacional conectaba con la gente y de la precisión de los desfiles ante el Führer, que llega del cielo en su avión. Pocos documentales de la subida del Socialismo Nacional tienen la fuerza de esta película. En 1941 cuando Franz Capra vio el documental para su propia propaganda aliada del Departamento de Guerra USA, dijo que le había puesto los pelos de punta.

Tras este éxito, Leni era la opción natural para una acontecimiento aun mayor, los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Al frente de un equipo de unos 200 cámaras y técnicos, colocados en las pistas, en los podios, en el agua, en bicicletas, en el cielo, filmó kilómetros de película. Leni pasó dos años obsesivos editando el la película en dos partes: “Festival de la Naciones” y “Festival de la Belleza”. Con un ojo puesto en el valor propagandístico de su distribución internacional, Goebbels jugó de forma objetiva, sin enfatizar la gloria de las victorias alemanas y Jesse Owens, el corredor negros, es tratado de forma correcta en la película. Leni no podía resistirse aun cuerpo bello en movimiento. 

Olympia fue estrenada en Berlín el 20 de Abril de 1938, cumpleaños del Führer como invitado de honor. Recibió críticas excelentes y ganó incluso la Copa Mussolini, en el Festival Internacional de Venecia. Pero a Leni le faltaba el reconocimiento de la capital del mundo del cine. Se empeñó en que Olympia se distribuyese en America y se fue a Hollywood para sellar ella misma el acuerdo. El 4 de Noviembre de 1938, Leni llegó en Nueva York, y tal como pisó tierra americana desde el barco alemán "Europa", se bañó en las luces de los medios. Radiaba carisma, color y feminidad. La prensa la llamó “La Miel de Hitler”, “La Zarina de las películas de Hitler”, “La emisaria con faldas del Señor Hitler”, etc. Iba acompañada por Ernst Jaeger su agente publicitario y factótum y 17 baúles con ropa de alta costura.

Los medios alabaron sus vestidos, pero un periodista puso sobre la mesa una pregunta impertinente “¿Es cierto lo que ha dicho el Dr. Goebbels de que es usted judía?”. Se dice que en 1937, Goebbels difundió rumores falsos sobre Leni, aunque yo tengo serias dudas de ello. Se dice también que estaba celoso del éxito de Leni por su trabajo y cercanía con el Führer. Evidentemente, Leni respondió de forma agria “¡No, no, no! ¡Ni siquiera tengo un solo ancestro judío en mi familia!”. 

Mientras estuvo en Nueva York, Leni disfrutó de la vida nocturna y la cobertura de los medios que estaban más interesados en su ropa que en su agenda, hasta que el 9 de Noviembre de 1938, estalló la Noche de los Cristales Rotos en Alemania. Al día siguiente, los titulares de la prensa y la radio hablaron de actos de destrucción y robo, judíos golpeados y asesinados por grupos de las SA y las sinagogas ardiendo. Preguntada por este asunto, Leni negó las noticias y dijo que eran calumnias contra un hombre, Hitler, que  era “el hombre más grande que había existido”.

Y como si de repente se diesen cuenta que aquel bello rostro era también el rostro del nazismo, los medios USA se vengaron sin piedad de aquella mujer diciendo que era “La Puta de Hitler”. El comunista Walter Winchell disparó implacablemente, diciendo que era “La fraulein que se la chupa a Adolf” y “La puta a tiempo parcial de Hitler”.

El 28 de Noviembre, cuando Leni llegó a la Union Station en Los Angeles, California, la Liga Anti-Nazi de Hollywood estaba a la espera. Formada en 1936, alegaba disponer de 5.000 activistas, cuyo labor era alertar a los USA de la amenaza alemana tanto en el país como en el extranjero. Como consecuencia el “Hollywood Reporter” dedicó una página entera en la que se decía que no había “sitio para Leni Riefenstahl en Hollywood” y seguía diciendo “En este momento cuando cientos de miles de nuestros hermanos de religión esperan una muerte casi segura, cerrad vuestras puertas a todos los agentes nazis”. Un portavoz del grupo dijo que “Hemos contratado ese espacio publicitario para que todos en Hollywood la entiendan (a Leni), por lo que es. Ella es un poco diferente al tipo usual de nazi, pero ella es una agente nazi”.

La campaña tuvo un efecto devastador. El “Daily Variety” estaba entusiasmado al poder decir que Leni había encontrado “las puertas de los estudios cerradas”. “Después de todo”, dijo una fuente de los estudios “Las películas americanas han sido prohibidas en Alemania, por lo tanto no hemos de mostrarle nada a la señorita Riefenstahl que le pueda interesar”. Casi tan malo como eso, según el status en Hollywood, fue el hecho que los mejores restaurantes de la ciudad rechazaran aceptar sus reservas. Por ejemplo, Phil Selznick, propietario del Club Versailles, dejó claro que tanto ella como su comitiva no eran bien recibidos. 

Leni dijo sobre la situación “Estoy sorprendida de que una mujer que hace un viaje de vacaciones a America para ver los lugares más interesantes de este país, sea atacada personalmente”. Unos de sus acompañantes dijo que “La Señorita Riefenstahl nunca ha llamado a la puerta de un estudio en Hollywood”. Esto era cierto. Sin embargo, sólo dos estudios rompieron el boicot. Disney le ofreció a Leni una tour por su estudio y enseñarle los guiones gráficos de “Fantasia”. Pero cuando Leni le preguntó a Disney si podía distribuir Olympia, Disney se negó. Después de todo tenía que seguir haciendo negocio en Hollywood. 

La columnista de chismes sociales Hedda Hopper fue más allá. Vio un pase privado de Olympia y dijo que “era encantadora” y escribió en su columna que permitiesen el pase público de la película. “Después de todo, nuestro jóvenes americanos hicieron un gran papel en esas olimpiadas y las mejores imágenes de sus resultados están en la película de Leni. ¿Por qué no se nos permite verla?”. Pero Disney y Hopper eran atípicos: para el resto de la ciudad ella era una paria nazi.

Leni se dio cuenta de que su sueño de una distribución lucrativa en USA no iba a ser posible, por lo tanto mantuvo un perfil bajo durante el resto de su viaje. Visitó San Francisco y Yosemite, jugó a tenis en Palm Springs y cabalgó en Santa Barbara. Estuvo en el partido de futbol entre el USC-Notre Dame, pero estuvo desconcertada con lo que sucedía en el campo “¿Qué le ha pasado a Leni Riefenstahl?” se burló el columnista Ed Sullivan. 

El 6 de Enero de 1939, Georg Gyssling el cónsul alemán en Los Angeles, le dedicó una fiesta de despedida. Al día siguiente y agotada, Leni y sus baules fueron despachados en tren hacia Nueva York. La revista “Variety” puso el siguiente titular “Nix Nazi Olympix” (Nada de Olympia Nazi). El 18 de Enero de 1939, Leni partió de regreso a su patria en el barco de línea Hansa. Invitó a bordo a la prensa USA para una entrevista de  despedida en su camarote. Hablando a través de un traductor, se lamentó por el hecho de que los americanos no pudiesen ver su película Olympia. Sí, los grandes capitostes de los estudios la habían insultado, pero “la mejor clase de gente” la había tratado muy bien. “Hollywood me ha cortado” admitió, según Los Angeles Times “La industria ha boicoteado mi película Olympia; no me permitieron visitar sus estudios”. 

Cuando el barco llegó a Cherburgo en Francia, Leni habló de forma más clara “Fui recibida de forma cálida en America, con la excepción de la industria de Hollywood, dirigida por judíos o miembros de ligas anti-alemanas, donde se me dio una recepción hostil”. 

Leni fue la última en morir (2003) del estrecho círculo del Führer a la edad de 101 años. Vivió lo suficiente para ver su película Olympia distribuida, primero en museos, luego popularmente en VHS y DVD y reconocida como obra maestra del cine. Criterion Channel dijo que “A pesar del origen fascista de la película, Olympia ha conseguido el respeto como un monumento al cine. Pero en 1938, Hollywood estaba más enfocado en la cuestión ideológica que en el cine cuando rechazó distribuir Olympia y darle el espacio que merecía Leni Riefenstahl.

jueves, 29 de julio de 2021

 COMPARACIONES ODIOSAS

Aunque aún de forma tímida, en Inglaterra empiezan a haber más voces que dicen que Churchill no fue un buen líder en la guerra e incluso lo comparan con Adolf Hitler, diciendo que no fue mejor que el Führer. Evidentemente, sabéis que nunca he tenido una buena opinión del británico y creo que su presencia en la guerra fue una desgracia para Inglaterra. Yo discrepo en esa comparación con Hitler, ya que fueron dos personas muy diferentes, con motivos muy diferentes y si bien Churchill seguía el “diktat” de personas muy poderosas por encima de él, en el caso del Führer, ni de lejos, era así. Uno trató de buscar lo mejor para Alemania y otro lo peor para Inglaterra. 

Ese movimiento de gente académica y bien situada culturalmente que opina lo que he dicho sobre Churchill, es algo más serio de lo que parece. Ante ello, hay reacciones como la del historiador inglés Sir Anthony Sheldon que dijo que era una “desgracia” lo que se decía de Churchill, tras el ataque al personaje por parte de grupos de izquierda, que lo acusaban de que había sido un “racista”. 

Sin embargo, Sir Anthony Sheldon, también ex-vicerector de la Universidad de Buckingham indica “No sé de dónde ha salido eso de que Churchill fue equivalente a Hitler. No sé cómo ha empezado” y continua diciendo que “Quiero decir que hemos de juzgar algo menos y entender un poco más. Churchill fue un buen hombre, que lo hizo increíblemente muy bien frente a la maldad. Me imagino, conociendo a la familia Churchill de cuando yo estaba en la Universidad de Buckingham, la angustia que causan estas opiniones. Es una desgracia”.

Sir Anthony Sheldon, no menciona quién ha comparado al líder británico de la II Guerra Mundial con su equivalente alemán. Pero seguramente se refiere al escritor y político hindú Dr. Shashi Tharoor, quien en una ocasión describió a Churchill como “como una de los más malditos gobernantes del siglo XX, que encaja en la compañía de Hitler, Mao y Stalin”. Estos comentarios realizados en 2017, han sido “recogidos” y utilizados por activistas de izquierda que buscan oportunidades para aplastar la reputación de Churchill diciendo que era un racista. Incluso en la estatua de Churchill en la Plaza del Parlamento aparecieron pintadas al respecto. Parece que esos activistas olvidan que Stalin o Mao también lo fueron, al margen millones de asesinados… pero esto no cuenta, son minucias.

Sí es cierto que Sir Anthony Sheldon concede que hubo problemas con el colonialismo, añadiendo que “Mucho de la historia ha sido visto de una cierta manera, ignorando otros aspectos del Imperio Británico”. El nieto de Churchill, el antiguo ministro conservador Sir Nicholas Soames, dijo en el periódico “The Mail”, que los ataques a su abuelo fueron alimentados por “la forma en que son dirigidos los estudiantes". Y comparando a Chamberlain con su abuelo dijo “Creo que hay mucho malentendido sobre Churchill y los estudiantes necesitan comprender las circunstancias en las él llegó a Primer Ministro durante la guerra. Todo está muy matizado. Los crímenes atribuidos a Churchill fueron en realidad en tiempos del Imperio. Él simplemente trataba de salvar a su país y por lo tanto, el derecho a ser educados para ahora vivir las vidas que viven”

Entiendo que el nieto quiera defender a su abuelo, pero no cuela y la frase final es de traca. ¿Realmente cree que los estudiantes de ahora viven la vida como quieren o están contentos con la Inglaterra de hoy?. Si los abuelos y bisabuelos de estos chicos hubiesen visto en qué se iba convertir su país y la pérdida del Imperio por parte de Churchill, hubiesen dado la vuelta en sus barcazas de desembarco y luchado contra la URSS.

jueves, 22 de julio de 2021

 
EL PAPEL USA EN LA II GM (y 3)

Tras Pearl Harbor y la declaración de guerra alemana, los USA tuvieron que apostar por el éxito del Ejército Rojo. Esto, sin embargo, no justificaba la política de apaciguamiento y tragaderas que siguió a las conferencias de Teherán y Yalta. 

Cuando miro mucho más atrás, antes de que las manos USA estuviesen atadas diplomáticamente por involucrarse en el conflicto, no había realmente ninguna obligación moral o política de los USA u otras potencias occidentales, en defender a la URSS contra posibles ataques de Alemania y Japón. La forma más esperanzadora de capear la amenaza totalitaria hubiese sido, para las potencias occidentales, el haber mantenido una política de no inmiscuirse.

En ese caso, los dos regímenes totalitarios se hubiesen peleado hasta el fondo. Pero los defensores de esa política elemental de sentido común, fueron acusados de apaciguadores, simpatizantes fascistas y mucho más. Las repetidas indicaciones de que  las ambiciones de Hitler eran continentales y no más allá, que él deseaba e intentaba un movimiento hacia el Este, no hacia el Oeste, fueron desestimadas. Incluso después de lo que el general Deane llamó “la extraña alianza” y que ya había concluido, aún había margen de maniobra. Los USA, podían haberse distanciado de Stalin como Stalin hizo con los USA. Hay pruebas suficientes de que las posibilidades de negociar una paz razonable con un gobierno no-nazi alemán, hubiesen justificado el intentarlo, pero la  formula de la “rendición incondicional” lo hacía imposible.

Con un optimismo ciego que ahora nos puede parecer sorprendente y fantástico, los hombres responsables de conducir la política exterior USA apostaron todo a la creencia imposible de que el gobierno soviético sería cooperativo en un mundo pos-guerra ideal. El publicista Randolph Bourne, un caústico y afilado crítico de la participación USA en la I Guerra Mundial, dijo que esa guerra era como un elefante… llevaba al jinete a donde el elefante deseaba ir, no a donde el jinete deseaba ir. Era un buen reflejo de la situación.

Hace ya mucho que la guerra terminó. Tenemos una perspectiva histórica objetiva, independientemente de nuestros pensamientos personales. Y la frase “Estamos luchando para que no tengamos que vivir en un mundo totalitario”, deja en evidencia su futilidad trágica y absoluta. ¿En qué tipo de mundo vivimos hoy? Creo que muy diferente al mundo que hubiésemos tenido si la cruzada no se hubiese llevado a cabo, si a Hitler se le hubiese permitido ir hacia el Este, si Alemania hubiese dominado la Europa del Este y Japón Asia del Este. Ya no hay una atmósfera de “esto es de dónde venimos”, una reminiscencia de una época donde había especulaciones incómodas de dónde habría un nuevo movimiento expansionista. Pero sí, los USA han sido expansionistas, lo fue también la URSS y hoy China es el  nuevo poder expansionista dificilísimo de controlar. Vean África o los millones de chinos ya instalados en occidente, subvencionados por Pekín y sin limitación alguna en nuestros países. Traten de hacer eso en China...

No estoy blanqueando a los USA, pero la diferencia después de la guerra fue que la URSS reemplazó a Berlín y Tokio. Hubo un solo centro de agresión dinámica en vez de dos, con la concentración de poder en ese único centro, que sobrepasaba de largo la combinación alemana-japonesa. Y por dos razones esa diferencia fue a peor, no a mejor. Primero, uno puede contar las gritas y conflictos de interés entre Alemania y Japón, pero que fueron muy difíciles de aparecer en el imperio centralizado de Stalin. Segundo, la expansión soviética fue ayudada por sus casi inagotables recursos propagandísticos, que nunca fueron igualados por alemanes o japoneses. Y toda una red clientelar de académicos, filosofos, intelectuales en universidades USA y Europa que daban soporte al marxismo. Todo el esfuerzo y éxito soviético de redes de espionaje en USA y Canadá es sobradamente conocido.

Ante ello, ¿cómo se sostienen esos ideales frecuentemente invocados por los partidarios de la Segunda Cruzada? Y ¿qué hay de la frase de Cordell Hull “los procesos ordenados en las relaciones internacionales” o de paz y seguridad internacional en general? ¿La carrera armamentística demostró y aún demuestra sobradamente, nuestra confianza en una era de paz y buenos sentimientos. Desde luego, no fue un buen resultado para Occidente.

Como dice el dicho “el fruto cosechado con las semillas de la ilusión, siempre es amargo”

domingo, 18 de julio de 2021

 EL PAPEL USA EN LA II GM (2)

En su alarmante discurso por la radio del 27 de Mayo de 1941, Roosevelt declaró “Vuestro gobierno sabe qué términos impondrá Hitler si resulta victorioso. No estoy especulando sobre este asunto… Planean tratar a los países de Latinoamérica como ahora tratan a los países de los Balcanes. Planean estrangular a los Estados Unidos de America y el dominio de Canadá”.

Pero esta llamativa acusación nunca fue respaldada de pruebas concretas y contundentes. 

No se ha encontrado ninguna confirmación en los archivos alemanes que estuvieron a disposición de los poderes victoriosos. Ha habido una exageración grotesca de la supuesta estrecha colaboración entre los poderes de Eje. El general George C. Marshall, lo señala en su informe “Report on the Winning of the War in Europe and the Pacific”, publicado tras el final de la guerra. Este informe, basado en dossieres de la Inteligencia americana y el interrogatorio de mandos alemanes capturados, contiene la siguiente afirmación “No se ha encontrado todavía ninguna prueba en el Alto Mando Alemán sobre un plan estratégico…”.

“Cuando Italia entró en la guerra, los objetivos estratégicos de Mussolini contemplaron siempre la expansión de su imperio, bajo la estela de los éxitos militares alemanes. El Mariscal de Campo Keitel, revela que la declaración de guerra italiana, era contraria a los acuerdos con Alemania. Tanto Keitel como Jodl estaban de acuerdo en que era algo no deseado. Ni tampoco hay pruebas de una estrecha colaboración estratégica entre Alemania y Japón. El Cuartel General Alemán reconoció que Japón buscaba un pacto de neutralidad con Rusia, pero esperaba que los japoneses pudieran someter fuertemente a las fuerzas británicas y americanas por tierra, mar y aire en el extremo oriente”.

“En ausencia de cualquier prueba de lo contrario, se cree que Japón también actuó unilateralmente y no de acuerdo con un plan estratégico unificado. No sólo los socios europeos del Eje fueron incapaces de coordinar sus planes y recursos y decidieron en sus naciones el cómo proceder de la mejor manera si no que su socio en extremo oriente, Japón, también trabajaba por su cuenta. El Eje, como hecho, solo existió sobre el papel”.

Entonces, bajo el juicio del general Marshall, el Eje no representó una liga sólida y potente, con un plan claro para conseguir el dominio del mundo, incluyendo el subyugar el continente americano. Fue una asociación de poderes con ánimos expansionistas en Europa y en extremo oriente. Poco más que eso y sin coordinación clara. Creo que Hitler fue demasiado buen amigo de sus supuestos socios y toleró acciones absurdas de los mismos en vez de usar la potente flota y aviación italiana para controlar el Mediterráneo y que Japón hubiese abierto un segundo frente contra la URSS en el Pacífico en 1941.

Desde luego los USA no tuvieron otra alternativa que luchar tras Pearl Harbor y las declaraciones de guerra alemanas e italianas. Pero el ataque a Pearl Harbor no hubiese sucedido con absoluta seguridad, si los USA hubiesen sido menos inflexibles y no hubiesen apoyado la causa China. Si esa inflexibilidad estaba justificada, a la luz de los acontecimientos posteriores es, como mínimo, altamente cuestionable. Y todo ello sabiendo que los USA sabían de ese ataque y no lo evitaron.

El preludio diplomático a Pearl Harbor, también incluyó esas fatales decisiones USA como la imposición de un bloqueo comercial a Japón en Julio de 1941, la frialdad a las aperturas del príncipe Konoye y el fallo, en el momento crítico, de hacer más contribuciones positivas para evitar la guerra, que las de la nota de Hull del 26 de Noviembre de 1941.

La guerra con Alemania fue también de largo el resultado de la iniciativa de la Administración de Roosevelt. El trato destructivo que fue el Acta de Préstamo y Arriendo con la URSS, la congelación de los activos alemanes en USA, la participación de la Marina americana, con mucho secretismo y doble lenguaje, en la Batalla del Atlántico, etc., fueron acciones que se alejaban de la neutralidad, a pesar del Acta de Neutralidad, que el presidente había jurado defender.

A veces se dice que la gradual participación de los USA en una guerra no declarada, estaba justificada porque la victoria alemana y japonesa, hubiese amenazado la seguridad y bienestar de los USA, incluso si la invasión de ese hemisferio no se hubiese contemplado. Este argumento hubiese sido fácil de defender si la guerra se hubiese luchado, no como una “cruzada de un mundo libre contra un mundo esclavizado”, si no como un frío intento de mantener un equilibrio razonable de poder en Europa y Asia.

Si la diplomacia USA de antes y durante la guerra hubiese tenido ese objetivo en mente, alguna de las graves torpezas de la Segunda Cruzada, se habrían evitado. Si se hubiese contemplado el principio cardinal de que la política de la URSS y su tiranía, era más peligrosa política y psicológicamente que las de Alemania y Japón, el rumbo de la política USA hubiese sido seguramente diferente. Hubiese habido una consideración más favorable al punto de vista expresado por el senador Truman, cuando sugirió que deberían dar a poyo a Rusia si Alemania estaba ganado y a Alemania cuando Rusia estaba ganando.

El gran dilema de la guerra fue que los USA no podían contar con la victoria sin la URSS y ciertamente no podían esperar ganar la paz con la URSS. Pero había al menos una solución parcial a este dilema. Hubo alguien del cuerpo diplomático USA que sugirió “Deberíamos de haber hecho la paz con Alemania y Japón cuando estaba muy debilitados para representar una amenaza contra nosotros y fuertes todavía para convertirse en socios útiles en una coalición contra la URSS”. Estoy de acuerdo como posibilidad.

Pero este realismo que cito, no tenía esperanza alguna en un ambiente de cruzada. El efecto de la política USA fue crear un enorme aspirador en Europa y Asia, y dejar a la URSS con su poderoso arsenal militar en ambos continentes. Luego los USA de forma tímida comenzaron a ofrecer cierta resistencia cuando los líderes soviéticos comenzaron a actuar como cualquiera hubiese esperado de ellos, según su filosofía y política. Hubo un periodista británico que dijo lo siguiente sobre la situación creada tras la Segunda Cruzada “¿Sabes? Hitler realmente ganó la guerra en la persona de Stalin”.

Roosevelt declaró en su discurso del 27 de Mayo de 1941 “Aceptaremos solamente un mundo consagrado a la libertad de hacer lo que se desee y libre de terrorismo”. La guerra hacia la que dirigió su país con mano firme, fue aparentemente para lograr ese mundo… El argumento de que “nosotros no podemos vivir en un mundo totalitario”, con imágenes  de alemanes cruzando el océano Atlántico, era algo que a muchos americanos no les impresionaba ya que ese supuesto enemigo, ni siquiera había alcanzado las costas de las Islas Británicas. En 1940-41 parecía claro que una Alemania dominando Europa y un Japón militarista, extendiendo su hegemonía en Asia, hubiesen sido unos vecinos molestos y hubiesen querido imponer cambios desagradables en la forma de vida americana.

Estos peligros totalitarios eran reales hasta cierto punto. Pero era una falacia desastrosa imaginar que esos peligros podían ser exorcizados con la guerra y hacer la paz con otro estado tiránico, la URSS, que se vería potenciada. En fallo de no ver el papel agresivo y desintegrador que una URSS victoriosa llevaría a cabo en unas destrozada Europa y Asia, fue la principal torpeza en la cruzada intervencionista USA. 

Aquellos que secretamente o abiertamente simpatizaban con el comunismo al menos actuaban de forma lógica. Pero la mayoría erró en su ignorancia y buenos pensamientos sobre los motivos soviéticos y sus intenciones reales. Fueron culpables de un error colosal de juicio y perspectiva de no ver la importancia de lo que había en juego.

sábado, 17 de julio de 2021

 EL PAPEL USA EN LA II GM (1)

Los Estados Unidos fueron, de largo, el gran socio en los llamados aliados. Numéricamente lo fue la URSS, aunque cualitativamente lo fueron los USA. Pero cuando analizo datos y veo resultados ante el enorme esfuerzo realizado, me pregunto si valió la pena. No hablo en términos políticos, sino de personas y países y las consecuencias que aún hoy vivimos.

Pensemos que uno 200.000 norteamericanos murieron en el conflicto y más de 600.000 fueron heridos. Seguramente fue un peaje pequeño en comparación con otros países combatientes, pero después de la guerra hubo una cantidad enorme de crímenes atribuibles a shocks y desajustes tras las experiencia en combate de muchos ex-soldados. Muchos volvieron con secuelas mentales irreparables. También hubo una destrucción enorme de recursos naturales en madera, petróleo, mineral de hierro y otros metales y minerales, entre muchas otras cosas. Los USA emergieron de la guerra con una deuda impagable y todo eso nunca ha sido explicado en la historia de esa nación, ni en la historia en general. 

La gran pregunta ¿fueron esas pérdidas humanas y de material justificables o evitables? Desde el punto de vista militar, desde luego, la cruzada contra el Eje (y sobre todo contra Alemania), fue una victoria. Italia, Alemania y Japón fueron aplastados completamente. El poder USA en tierra, mar, aire y fábricas produciendo a tope, fue una contribución indispensable a esa derrota del Eje. 

Pero la guerra, no lo olvidemos, no es una prueba deportiva, en la cual la victoria es un fin en sí misma. Sólo puede ser justificada como el objetivo a alcanzar con un final deseable y positivo, y eliminar una amenaza intolerable a la seguridad nacional. Cuando uno preguntaba por los frutos de la victoria, incluso poco después del final de la guerra, las respuestas sonaban huecas y no convincentes. Imagínense las respuestas ahora cuando vemos el mundo que hemos heredado de aquellos vencedores en el mundo occidental…  

Consideremos los primeros resultados en términos de los objetivos confesados por los USA: la Carta del Atlántico y las 4 Libertades (el discurso de Roosevelt de 1941). No duden de que el fracaso fue absoluto e indiscutible. El presidente USA Wilson fracasó también en hacer prevalecer sus 14 puntos de paz tras la I Guerra Mundial. Pero ese fracaso puede ser considerado como un éxito brillante cuando uno investiga y compara entre los principios de la Carta del Atlántico y las 4 Libertades y las realidades del mundo de la posguerra. 

Tras la I Guerra Mundial, hubo algunos plebiscitos razonables, al mismo tiempo que arbitrariedades y arreglos territoriales injustos. Lo he comentado en algún artículo anterior. Pero el método utilizado para cambiar las fronteras tras la II Guerra Mundial, fue el de expulsar a poblaciones enteras con una bolsa y equipaje y muchas veces con muy poco equipaje… Ninguna guerra en el historia ha matado a más gente y ha dejado un legado  humano de miseria, raíces rotas, indigentes, desposeídos, etc.

Cerca de 14 millones de alemanes o de origen alemán, fueron trasladados desde el Este de Alemania en la línea Oder-Neisse, desde los Sudetes en Checoslovaquia y de pequeños asentamientos alemanes en Hungría, Yugoslavia y Rumania. Millones de polacos fueron expulsados del territorio llamado Línea Curzon y asentados en otras partes de Polonia, incluyendo las provincias robadas a Alemania. Cientos de miles de finlandeses abandonaron partes de Finlandia en manos de la URSS en las dos guerras de agresión que sufrió de la Rusia comunista. Al menos un millón de europeos del Este de variadas nacionalidades como polacos, rusos, ucranianos, yugoslavos, letones. lituanos o estonios, se convirtieron en refugiados que huían de la URSS y su tiranía. 

Ninguna de estas drásticas operaciones quirúrgicas de las fronteras europeas fue consultada libremente con las personas afectadas. Es evidente que cada uno de estros cambios hubiese sido rechazado por una gran mayoría en un plebiscito honesto. La mayoría de la población de la Polonia del Este o los estados bálticos, no deseaban ser ciudadanos sociéticos. Probablemente en la Prusia Oriental. Silesia y otros territorios étnicamente alemanes, preferían un gobierno alemán que no soviético o polaco. ¡Qué burla que se hizo de la primera de las cláusulas de la Carta del Atlántico! “No habrá incremento territorial” o “no habrán cambios territoriales con los que no estén de acuerdo de forma libre las personas afectadas” o bien “el derecho de todas las personas para escoger la forma de gobierna bajo la cual vivirán”. Todo una farsa.

El resto de clausulas no tuvieron mejor suerte. Las restricciones impuestas a la industria , el comercio y las navieras de origen alemán y japonés, no estaban en línea con la promesa que decía “para promover el disfrute de todos los estados, grandes o pequeños, vencedores o vencidos al acceso, en igualdad de condiciones, al comercio y las materias primas del mundo”. Roosevelt y Churchill cantaron el famoso “Adelante Soldados Cristianos”, durante su encuentro del 10 de Agosto de 1941, a bordo de un buque de guerra británico anclado en las afueras de Newfoundland.

En el enorme conflicto entre las potencias del Eje y el Imperio Británico y la URSS, los USA eran aún, oficialmente, neutrales. Sin embargo, y violando tanto las leyes internacionales y las promesas repetidas a la población americana. Roosevelt ya había involucrado a los USA en la guerra. En ese encuentro con Churchill, comprometió públicamente a su país para “la destrucción final de la tiranía nazi”. Pocas semanas antes, y bajo sus órdenes , los USA ya habían ocupado Islandia.

Churchill y Roosevelt anunciaron la “Carta del Atlántico”, que proclamaba “el derecho de la gente para escoger la forma de gobierno bajo la que querían vivir”. Los líderes aliados nunca fueron sinceros en sus promesas. Inglaterra ya las estaba violando en el caso de la India y otros dominios imperiales y más tarde ambos las traicionarían en el caso de Polonia, Hungría y otras naciones europeas entregándoselas al tirano de Moscú. La terrible destrucción de la guerra y la paz vengativa, no ayudaron a asegurar “para todos, mejoría en los niveles de trabajo, avance económico y seguridad social”. 

En 1950, cinco años después del final de la Segunda Cruzada “todos los hombres de todas las tierras” no estaban viviendo “sus vidas en libertad y lejos del miedo” ni estaban “todos los hombres atravesando el alta mar y océanos sin obstáculos”. La octava y última claúsula de la Carta del Atlántico dice algo totalmente naif “Para que los amantes de la paz no soporten la aplastante carga de los armamentos”. Pero esa carga fue más aplastante de lo que había sido antes de la cruzada. Los “amantes de la paz” dedicaron ingentes cantidades de dinero de sus salarios en impuestos para la preparación de la guerra. Al final, todas las promesas de la Carta del Atlántico se evaporaron en la fantasmal niebla atlántica.

Ni siquiera las 4 Libertades de Roosevelt tuvieron importancia apreciable e. La construcción del mundo de la posguerra. Me gustaría recordar qué eran esas cuatro libertades del presidente americano: Libertad de Expresión, Libertad de Religión, Libertad del miedo y Libertad de Deseo. Pero una de las consecuencias principales de la guerra fue la enorme expansión del poder del comunismo en la Europa del Este y en Asia. Difícilmente puede argumentarse que el comunismo y el socialismo hayan contribuido para aumentar la libertad de expresión, religión, miedo o deseo de los pueblos bajos sus garras asesinas. 

La suerte del cardenal húngaro Arzobispo Mindzenty, uno de los líderes  religiosos de Hungría y de los muchos sacerdotes que fueron arrestados y asesinados en los países satélites de la URSS. Ello ofrece una prueba elocuente de los que fue el comunismo. Por ello, no hay una relación visible entre la Carta del Atlántico y las 4 Libertades y el tipo de mundo que emergió tras la guerra. Woodrow Wilson luchó por sus 14 puntos tras la I Guerra Mundial. No tengo noticias ni pruebas de que Roosevelt ofreciese objeción alguna a las muchas y constantes violaciones comunistas y propias contra sus propuestas de la guerra y pos-guerra.

Algunos argumentan de que ambos documentos aliados trataban sobre la supervivencia nacional de UK y USA. Sin embargo, no hay prueba alguna de que Alemania y Japón hubiesen trabajado o preparado sobre una supuesta invasión contra los USA o el continente americano.

viernes, 16 de julio de 2021

 
OPINIONES CONTRA LA CORRIENTE OFICIAL 

Hoy quería comentar un libro, que ya tiene algunos años, pero que es de rabiosa actualidad, y que se titula “Human Smoke. The Beginnings of World War II, the End of Civilization”, del autor Nicholson Baker y de la editorial Simon & Schuster. Muchos han tildado el libro como “libro mendaz” y fue perseguido incluso por los neoconservadores. Cualquiera puede pensar que el amigo Baker ha escrito en su libro una defensa del III Reich y su Führer. Sin embargo es exactamente al contrario: cualquiera que lo lea verá que Baker no tiene simpatía alguna por Hitler.

¿Entonces, dónde está el pecado del autor? Pues que en vez de escribir un libro histórico estándar, presenta en cada página un hecho por separado, generalmente tomado de periódicos y medios de aquel  momento histórico. Un gran número de estos hechos muestran a Churchill y Roosevelt bajo una luz desfavorable y en el caso concreto de Churchill, queda claro que las verdades inconvenientes tenía de ocultarse para que continuase la veneración a ese personaje devastador.

De todas formas y de forma razonable uno puede pensar que la causa aliada en la II GM seguía criterios de moralidad, los ataques a no combatientes estaban estrictamente prohibidos. Sin embargo, la política seguida por Churchill no podía estar más lejos de este principio. Como Primer Lord del Almirantazgo en la I GM, supervisó el bloqueo del hambre para acabar con la población alemana y con ello quería minar la máquina de guerra germana desde dentro. “El bloqueo británico” escribió Churchill “trata a Alemania como si fuese una fortaleza y trata de matar de hambre a la población hombres, mujeres, ancianos y heridos hasta la insumisión”. El Armisticio de Noviembre de 1918, no trajo el fin del bloqueo.

Churchill siguió con él hasta que los alemanes firmaron el Tratado de Versalles en 1919. Churchill dijo el 3 de Marzo de 1919 “Mantenemos el bloqueo con rigor… Es repugnante para Inglaterra el uso de esta arma de hambre, que recae mayoritariamente en mujeres y niños y también a ancianos, débiles y pobres hasta que toda lucha haya terminado, y no más allá de lo necesario para asegurar los términos justos por lo que henos luchado”. Esta inhumanidad no ha sido ni la excusa de una necesidad militar. Si los alemanes hubiesen rechazado la firma, hubiesen estado sin esperanza alguna ante un intento británico y francés de acabar con ellos. 

Baker no lo menciona, pero la joven generación que creció bajo esas condiciones terribles tuvo una afinidad sin fisuras con el movimiento Socialista-Nacional. El historiador de la Universidad de California, Peter Loewenberg, en su artículo "Psychohistorical Origins of the Nazi Youth Cohort” (ver: American Historical Review, Diciembre 1971, pag. 1457-1502), ha documentado perfectamente este fenómeno. La política de Churchill hizo que surgiera el fenómeno de Hitler y que luego Churchill mismo lo quisiera destruir. Baker puntualiza que en el libro del líder británico “The Aftermath”, publicado en 1929, dice que si Alemania no hubiese capitulado en 1918, una campaña masiva contra el pueblo alemán se hubiese llevado al final de la guerra. 

Pero lo que pasó no era nada comparado con lo que hubiese pasado si los alemanes hubiesen seguido luchando hasta 1919, nos dice Churchill. Gases “muy malignos”, hubiesen acabado con toda resistencia. “Miles de aviones hubiesen aplastado sus ciudades”.

No es ninguna sorpresa que cuando se inició la II GM en Septiembre 1939, y que hizo volver a Churchill al gabinete, éste trajo de nuevo el bloqueo del hambre contra Alemania. Herbert Hoover, ex presidente USA, protestó de forma enérgica: ¿era una táctica de guerra aceptable el matar de hambre a mujeres y niños? Churchill no hizo caso de la protesta y siguió con su bloqueo.

Hemos de reconocer que Churchill fue capaz de aumentar su reputación de ferocidad. En la I GM los bombarderos no se habían utilizado en campañas de terror contra la población. Los teóricos militares tras la guerra, como Giulio Douhet ya dijo que la siguiente contienda se caracterizaría por los bombardeos masivos. Churchill fue un ardiente defensor de ello y cuando llegó a ser Primer Ministro durante la guerra, instituyó la política del bombardeo contra civiles. Baker cita en su libro que el oficial del ministerio del Aire británico James Spaight, reconoció que fue Inglaterra y no Alemania quien empezó con esa política inmoral y condenada durante la guerra por el valiente obispo George Bell.

Fue durante la segunda noche como Primer Ministro que James Spaight escribió… “Hemos empezado a bombardear objetivos tierra adentro en Alemania antes de que los alemanes bombardeen objetivos dentro de Inglaterra”. La última entrada en el libro de Baker es del 31 de Diciembre de 1941, cuando la campaña de bombardeos había alcanzado los salvajes ataques sobre Hamburgo y Dresden, pero la esencia de la política siguió. Pero Churchill no era el único que abogaba por los bombardeos masivos: es política tenía una gran aceptación popular. Baker lo conecta con los comentarios sedientos de sangre del izquierdista e hispanista Gerald Brenan, que escribió “Cualquier mujer o niño alemán muerto es una contribución a la seguridad y felicidad futura de Europa”.

Roosevelt también se pasaba las leyes de la guerra por el Arco del Triunfo. Mucho antes del ataque japonés a Pearl Harbor, ese “Día de la Infamia” 7 de Diciembre de 1941, Roosevelt esperaba que los chinos bombardeasen las ciudades más grandes de Japón. Debido a la construcción de las casas en madera y muy juntas, las ciudades japonesas podían quedar arrasadas. Los bombardeos americanos sobre Tokio y otras ciudades  niponas, demostraron que Roosevelt sabía de lo que hablaba

Baker demuestra en su libro que Roosevelt estaba ansioso por enfrentase a los japoneses. La flota del Pacífico en Pearl Harbor estaba allí para provocar y su almirante en jefe, James O. Richardson, protestó por ello en varias ocasiones. Roosevelt le contestó relevándole de su puesto…

Todo ello nos lleva en el libro de Baker a que las ofensas morales no sólo se quedaban en las violaciones a las leyes de guerra por parte de Churchill y Roosevelt. Desde el momento en que Hitler subió democráticamente al poder en Enero de 1933, estaba claro que veía a los judíos como su peor enemigo. Hitler deseaba expulsarlos de Alemania, y a los que deseaban emigrar se les animó a hacerlo. Los que se quedaron vieron que su situación era cada vez más precaria. Roosevelt no hizo nada por ayudarles. Rechazó el aplicar presión para relajar las cuotas rígidas de inmigración a los USA, para poder permitir refugio a los judíos que lo buscaban desde Alemania.

Debo decir en su defensa que el sistema nacional de cuotas en su origen fue muy popular, y si Roosevelt lo hubiese querido cambiar hubiese sido su suicidio político. Pero también es cierto que no buscó alternativas temporales para acoger a los judíos, en vista a concederles la ciudadanía USA con el tiempo. No hizo ningún esfuerzo por acoger e instalar a esa población en algún lugar. Churchill, a pesar de haber expresado sus simpatías por los judíos y el sionismo, tampoco fue mucho mejor que Roosevelt.

Las cosas empeoraron tras la “Noche de los Cristales Rotos” en Noviembre de 1938. Hitler dejó claro en su discurso ante el Reichstag en Enero de 1939, de que si la guerra estallaba contemplaba una drástica acción contra los judíos. Evidentemente, estas palabras pueden interpretarse de muchas maneras. Con todas estas circunstancias ¿no era un imperativo moral evitar la guerra para asegurar la evacuación de los judíos desde partes de Europa que podían caer en manos alemanas? Y más allá, una vez iniciada la guerra ¿no era imperativo acabar la guerra lo antes posible?

Churchill rechazó todos los esfuerzos para lograr una paz acordada y con términos aceptables para todos, así como tampoco trabajó en la búsqueda de un lugar de asentamiento judío. Continuó con el bloqueo del hambre, una acción que sólo podría exacerbar las políticas alemanas más extremas. Una vez más Herbert Hoover, protestó señalando que el bloqueo dejaba a los niños de Varsovia en peligro de muerte por hambre. En Varsovia, Hoover dijo, la tasa de mortandad entre los niños era diez veces superior a la tasa de nacimientos, y los cuerpos son abandonados en las calles… “”¿Ha avanzado la causa aliada hoy como consecuencia de la hambruna entre los niños?” preguntó Hoover. 

Churchill, por supuesto, hizo oídos sordos a Hoover y a las protestas: ninguna consideración humanitaria le apartaría de la lucha a muerte con Alemania. Defensores de Churchill como Lukacs, argumentaron que no tenía otra opción. Evidentemente, esto no es verdad y menos viniendo de un miembro de la Escuela de Frankfurt… 

Dicen que Hitler buscaba dominar Europa y si no se hubiese declarado la guerra en 1939, o si se hubiesen aceptado las ofertas de paz, Inglaterra pronto hubiese tenido que combatir desde una posición débil o aceptar la supremacía alemana. El amigo Baker a pesar de que no comenta las intenciones del Führer, deja claras sus simpatías por pacifistas como Rufus Jones y Jeanette Rankin.

lunes, 31 de mayo de 2021



OPERACIÓN UNTHINKABLE

Mi amor y admiración por Winston Churchill es perfectamente descriptible. Lo habréis visto en otros artículos sobre el personaje y la persona, porque Churchill era ambas cosas. Desde luego en su larga vida estuvo enredando e incordiando hasta su final y gracias a los medios, ha sido convertido en una especie de héroe por todo lo alto. Y eso que fue un personaje nefasto y lleno de sombras, pero aquí manda quien manda…

Traigo a Churchill a colación porque ha sido publicado un libro interesantísimo del historiador británico Giles Milton titulado “Checkmate in Berlin” (Jaque Mate en Berlín) y editado por John Murray Press. En este libro y bajo el nombre “Operation Unthinkable” (Operación Impensable), nos explica cómo el combinado anglo-americano y otros aliados iban a iniciar por tierra, mar y aire una ofensiva contra su querido aliado la Unión Soviética.

Esta información increíble rompe muchas ideas preconcebidas sobre la bondad aliada y lo maravillosa que era la URSS que propalaba la propaganda aliada a los cuatro vientos.. También encaja perfectamente con lo que dijo el general Patton, proféticamente, el 21 de Julio de 1945 “Gentlemen, I have come this morning to the inexcusable conclusion that we have fought on the wrong side. This entire war we should have fought with the fascist against the communists and no the other way around. I fear the perhaps in fifty years America will pay a dear price and become a land of corruption ad degenerate morals” (Caballeros, he llegado esta mañana a la inexcusable conclusión de que hemos luchado en el bando equivocado. Toda esta guerra deberíamos de haber luchado con los fascistas contra los comunistas y no al revés. Temo que quizás en cincuenta años America pagará un alto precio y se convertirá en una tierra de corrupción y moral degenerada). Murió en Diciembre de 1945 tras un extraño y oportuno accidente de tráfico en Alemania. Más claro, agua…

Con la derrota de Alemania, más o menos clara en Febrero de 1945 el Primer Ministro Churchill, con toda la cara dura, decía de su colega Stalin que “era un amigo en el que podemos confiar”. Lo dijo en la Conferencia de Yalta, donde los dos hombres, junto al presidente USA, Roosevelt, debatieron sobre la reorganización de Europa tras la guerra y sobre el papel preponderante de la URSS en la derrota de Hitler. Pero cuando las tropas soviéticas capturaron Berlín en Mayo de 1945, Stalin ya mostró el deseo de controlar los países de la Europa del Este. A la vista de ello, Churchill, a principios de Mayo, ordenó la creación de un plan que hubiese arrastrado al mundo a otra guerra devastadora.

El gabinete de guerra británico y sus archivos sobre este asunto fueron desclasificados en 1998, y evidencían el horror de los jefes militares ante el plan que finalmente lo anularon. El dossier mostraba la brutal diferencia entre las 47 divisiones aliadas disponibles en orden de combate frente a las 170 de la URSS. Para equilibrar esta diferencia, el arquitecto del plan, Brigadier Geoffrey Thompson, incluso propuso rearmar a las tropas de la Wehrmacht y SS para atacar a la URSS. 

Giles Milton ofrece en su libro la increíble gran cantidad de detalles del plan. Incluye gráficas, tablas, mapas además de datos comparativos de la fuerza aliada y soviética. El plan indicaba que a partir del 1 de Julio de 1945, las fuerzas aliadas lanzarían un ataque sorpresa sobre el Ejército Rojo de Stalin, empujando a los soviéticos de nuevo hacia los ríos Oder y Neisse, a unos 40 kilómetros de Berlín. Para situarnos, en ese momento, los comunistas ocupaban Berlín y tenían el control de la Europa del Este incluyendo Polonia.

El asalto aliado, que hubiese sido la más grande ofensiva de tanques de la historia con 8.000 vehículos blindados, hubiese acabado con una gran confrontación en la zona ocupada de Pila, en lo que actualmente es el noroeste de Polonia. A pesar de la significativa diferencia en el número de divisiones aliadas frente al poderío soviético, el Brigadier Thompson nos indica cómo la superioridad naval sería usada de forma efectiva con la rápida conquista del puerto de Stettin en el Mar Báltico. Al mismo tiempo, el creador del plan confiaba en que paralizar las exportaciones occidentales a la URSS podrían dañar a su maquinaria militar. En el plan se indica que la URSS dependía de los USA en cuanto a explosivos, así como goma, aluminio, cobre y el 50% de su gasolina de aviación.

El documento también habla sobre la “capacidad” militar soviética y de su cúpula de mando para “no tener en cuenta las pérdidas humanas cuando se trata de alcanzar un objetivo". Avisa a Churchill de que, si se lleva adelante el plan, deberían “replantearse todo” en una única batalla épica, donde las bajas serían “muy significativas”. Es por ello que se proponía rearmar a la Wehrmacht y las SS. Haciéndolo se añadirían otras 10 divisiones con hombres fogueados y duros tras seis años de guerra. 

A pesar del nivel de detalles del plan, y el tiempo y esfuerzo de su preparación, los jefes militares de Churchill se quedaron horrorizados. El Mariscal de Campo Sir Alan Brooke dijo que las tropas aliadas terminarían “comprometidas en una guerra con enormes perdidas”. El General Hastings Ismay estaba enfadado con la idea de usar a las tropas de Hitler. Dijo que “sería absolutamente imposible para los líderes de los países democráticos, el contemplar esa opción”. Y añadió que los rusos “habían realizado la parte del león en la lucha, con un sufrimiento indescriptible”.

Churchill le dijo a su Secretario de Asuntos Exteriores Anthony Eden, que si los deseos territoriales de Stalin continuaban “antes de la retirada del ejército USA de Europa y de que el mundo occidental guardara sus armas de guerra, quedaría muy poco para evitar una Tercera Guerra Mundial” y que “atacar tan pronto del final de este conflicto tan horroroso sería catastrófico para la moral”. Unos 27 millones de soviéticos, tanto civiles como combatientes, murieron durante la Segunda Guerra Mundial, frente a los “escasos” 450.000 británicos y 407.000 norteamericanos.

El Mariscal de Campo Brooke dijo que la posibilidad de éxito de la Operación Impensable era “prácticamente imposible”. Y el 8 de Junio de 1945, los jefes de estado de  Churchill, rechazaron el plan. De todas formas, Churchill que fue expulsado de su oficina de Primer Ministro un mes después en las Elecciones Generales de 1945, no estaba feliz con la “muerte” de ese plan. Churchill avisó a sus jefes de estado que “pronto sería imposible de batir al Ejército Rojo” y añadió “En cualquier momento que lo deseen, pueden marchar sobre el resto de Europa y devolvernos de nuevo a nuestra isla”

Los archivos de la “Operación Impensable” dicen que el plan tenía “el apoyo total de opinión pública en el Imperio Británico y los USA”, lo que indicaba la preocupación por el crecimiento del poder de la URSS. El Brigadier Thompson avisaba “de que el conflicto podría desarrollarse de una forma que permitiese a la URSS y sus tropas el retirarse hacia la profundidad de su país sin demasiadas pérdidas y sin sufrir una derrota decisiva”.

El General Hastings Ismay dijo que “era absolutamente imposible para los líderes de los países democráticos el contemplar un ataque a la URSS”. Afirmó que habían llevado la parte más dura de la guerra y sufrimientos en la misma. También dijo que “no había límite virtual a la distancia en que los aliados deberían penetrar en la URSS para ir acabando con los focos de resistencia”.

En cuanto al nuevo presidente Harry Truman desde Abril de 1945, éste dejó claro en un comunicado militar de que no había posibilidad de que los americanos liderasen un esfuerzo para sacar a las tropas soviéticas de Polonia a la fuerza. Esa fue la gota que colmó el vaso...

lunes, 19 de abril de 2021


NAPOLEÓN, LA OTRA HISTORIA...

Hasta hace poco, los franceses se hubiesen sentido indignados ante cualquier comentario negativo sobre Napoleón, su emperador favorito. Pero a su pesar, las nuevas investigaciones nos muestran que el gran héroe francés, cometió atrocidades a gran escala que ensombrecen a otros líderes históricos. Esta nueva imagen de Napoleón ha causado una gran angustia en Francia. Sin embargo, los políticos del máximo nivel han dado su apoyo a las ceremonias oficiales sobre la mayor victoria de Napoleón, la batalla de Austerlitz, cuando la Grande Armée derrotó a los ejércitos combinados de Austria y Rusia en sólo 6 horas, acabando con 19.000 soldados enemigos.

El francés Claude Ribbe, un historiador y filósofo respetado escribió el libro “Le Crime de Napoleon” en 2005, un libro durísimo pero recomendable. El libro investiga la familia e historia de Napoleón. Le acusa de haber sido un racista y un antisemita, que persiguió a los judíos y reintrodujo la esclavitud justo pocos años después de ser abolida por el gobierno francés. Uno de sus descubrimientos más sorprendentes fue el intento de masacrar a la población entera de Haiti por encima de los 12 años, con métodos que incluían el gaseamiento en las bodegas de los barcos, en dicha colonia francesa a finales del siglo XVIII. Napoleón, entonces Primer Cónsul, fue el hombre que por primera vez en la historia “se preguntó racionalmente a sí mismo el cómo eliminar, en el menor tiempo posible y con el mínimo coste posible y personal, el máximo de gente descrita como científicamente inferior”.

No olvidemos que en aquel momento, sobre 1800, Haiti era la colonia más rica del mundo. De hecho era una fábrica esclavista que exportaba el 66% del café en el mundo y casi el 50% del azúcar. Los esclavos eran golpeados para trabajar y forzados a llevar unos bozales de estaño, para evitar que se comiesen las cañas de azúcar. Si los esclavos eran reticentes al trabajo se les quemaba a fuego lento o se les llenaba de pólvora y se les hacia estallar a pedazos.

Cuando los esclavos empezaron a luchar por su libertad bajo la égida de un carismático genio militar africano llamado Toussant L’Overture, Napoleon envió 10.000 soldados de choque, bajo el mando de su cuñado el general Leclerc, para aplastar a Toussant y restaurar la esclavitud. En 1802, se llevó a cabo un gran programa de limpieza étnica. Napoleón prohibió los matrimonios racialmente mixtos y ordenó que todas las mujeres blancas que hubiesen tenido algún tipo de relación con un negro o un mulato, fuesen embarcadas hacia Francia.

Luego ordenó el asesinato de tantos negros en Haiti como fuese posible, para ser reemplazados por nuevos y más dóciles esclavos negros traídos de África. Las tropas francesas tenían las órdenes de matar a todos los negros por encima de los 12 años. Sin embargo, también mataron por debajo de esa edad, apuñalados hasta la muerte, colocados en sacos de arena y arrojados al mar. Los haitianos lucharon hasta la muerte por la independencia, que finalmente se declaró en 1804.

Los prisioneros de ambos bandos fueron regularmente torturados y asesinados y sus cabezas se ponían sobre los muros o clavadas en estacas junto a los caminos. También los no combatientes, fueron raptados y masacrados. Según crónicas del momento, los franceses usaron perros para despedazar a los prisioneros ante la multitud en un anfiteatro. Se alega que bajo las órdenes de Napoleón, se extraía azufre de los volcanes haitianos y luego quemado para producir el venenoso dióxido de azufre, y que se usaba para gasear a los negros haitianos en la bodega de los barcos, más de 100.000 de ellos, según las crónicas.

El uso de estas primitivas cámaras de gas fue confirmado por personas de aquel momento. Antoine Metral, que en 1825 publicó su historia de la expedición francesa a Haiti, escribió sobre las pilas de muertos por todas partes. “Variábamos los métodos de ejecución” dice Metral “A veces arrancábamos las cabezas, a veces les poníamos una bola y una cadena para que se ahogasen en el mar, a veces los gaseábamos en los barcos con azufre. Cuando se usaba la oscuridad de la noche para ocultar estos ultrajes, los que caminaban junto a la desembocadura del río, podían oír el sonido monótono de los cuerpos arrojados al mar”.

Otro contemporáneo que también estuvo en esa expedición punitiva, escribió que “Inventamos otro tipo de barco donde las víctimas de ambos sexos se apilaban una sobre otra y eran asfixiadas por el azufre”. Estos eran barcos-prisión con cámaras de gas, llamadas “estufas”, asfixiaban a los negros, causándoles un sufrimiento horrible. Incluso entonces, hubo oficiales navales franceses que estaban horrorizados por estas salvajadas quejándose de que esos hombres habían desafiado un consejo de guerra por haber olvidado las leyes de la humanidad. Pero desde el punto de vista del Emperador, el gaseamiento era una forma de reducir costes… Los barcos siguieron transportando prisioneros a mar abierto para ahogarles, pero los cuerpos llegaban hasta las playas o permanecían enganchados al casco del barco.

Toussant, que se denominaba a sí mismo el Napoleón Negro, fue raptado tras aceptar una invitación para parlamentar con un general francés y embarcado de regreso a Francia encadenado, donde murió de neumonía tras ser encarcelado en una fría bóveda de piedra. 

De nuevo y sin reconocer la abolición de la esclavitud Napoleón, en el año 1802, promovió a su camarada Antoine Richepanse al rango de general y le envió a Isla Guadalupe, al Sur del Caribe con una fuerza de 3.000 hombres para aplastar la revuelta de los esclavos en la isla. Durante la operación, Richepanse asesinó a hombres, mujeres y niños que se encontraba en su marcha hacia la capital. Luego preparó un plan de exterminación, aparentemente aprobado por el Primer Cónsul. Se formó una comisión militar de seguimiento para disfrazar de una cierta legalidad todo aquello. Unos 250 rebeldes fueron fusilados en la Plaza de la Victoria de Guadalupe y otros 500 fueron llevados a la playa y asesinados allí mismo.

Richepanse y Lacrosse, el antiguo gobernador colonial de nuevo en el poder, pensaron en apilar los cuerpos en grandes pilas para intimidar a los isleños, pero no lo hicieron ante el temor de provocar una pandemia. En vez de ello, y utilizando una técnica que luego utilizarían en la Guerra de Argelia (1954-1962), enviaron escuadrones asesinos a cada rincón de la isla, para seguir a los granjeros que estaba ausentes de sus casas. Esos granjeros eran tratados como rebeldes. Se prometió un botín por cada negro capturado y los rebeldes eran ajusticiados de forma sumaria en el lugar. La ferocidad de la represión encendió otro levantamiento, que Lacrosse aplastó con los métodos más brutales.

“Ser colgados no es suficiente por los delitos que han cometido” decía Lacrosse “Es necesario cortarles en vivo y dejarles expirar en la rueda (los prisioneros eran atados a la rueda de un carro antes de que fuesen desmembrados de brazos y piernas con garrotes). ”Las cárceles ya están llenas, es necesario vaciarlas lo antes posible”. Hay que decir que en eso fue exitoso colgando, matando a garrotazos, quemando a los rebeldes y rompiendo sus extremidades en la rueda. Se puede decir que Lacrosse desarrolló el más diabólico instrumento de ejecución lenta jamás creado. 

Tras cuatro meses en Guadalupe, los franceses perdieron la paciencia con los isleños y la ferocidad de la represión alcanzó nuevas cotas de horror. Los negros con el pelo corto eran asesinados sin más, ya que los franceses consideraban que lucir el pelo corto era un signo de la rebelión. Se dieron órdenes para que “el tipo de ejecución deberá dar un ejemplo terrible”. Se animó a los soldados a “abrir a los insurgentes, estrangularlos y quemarlos”. Los oficiales franceses hablaban con orgullo de haber creado unas “islas de tortura”. En una carta a Napoleón, su cuñado Leclerc escribió “Es necesario destruir a todos los negros de la montaña… y no dejar niños de más de 12 años”. Como anécdota, la calle parisina Rue Richepanse (por el general Antoine Richepanse culpable de las atrocidades en el Caribe), cambió recientemente su nombre por Rue Solitude…

El libro de Ribbe es demoledor. Afirma que para Napoleón su ejército era carne de cañón cuando era necesario. Su retirada de Moscú en 1812, acabó con la vida de 450.000 de sus soldados, muchos de ellos congelados mientras se abrazaban entre sí para aprovechar el mínimo calor corporal, en uno de los peores inviernos rusos. Pero nada muestra más claramente el desprecio del Emperador por sus hombres que el boletín anunciando la destrucción de su ejército. Napoleón culpó a sus caballos y acabó declarando que su salud nunca había sido mejor. Para él Haiti y Guadalupe quedaban demasiado lejos para atraer la atención del público.

Pero no sólo el terror napoleónico se fraguó en el Caribe o en Rusia, también en Oriente Medio y concretamente en Siria. Pero hay que decir que ahí fue algo diferente y concretamente en el asedio a la ciudad amurallada y portuaria de Jaffa. Fue durante la guerra entre Francia y el Imperio Otomano (la actual Turquía a grosso modo). Napoleón dirigió ese asedio ya que necesitaba ese puerto como algo vital para dar cobijo a su flota. La ciudad cayó al cuarto día y las tropas francesas entraron violentamente en la urbe, asesinando indiscriminadamente a cristianos, musulmanes y judíos. Para escapar de la matanza, parte de la guarnición se encerró en un gran torreón. Napoleón envió a sus oficiales a negociar la rendición que aceptaron los encerrados. Los llevaron al campamento francés.

No había muchas raciones y Napoleón decidió que había sido demasiado magnánimo con los prisioneros. Mantuvo a los 4.000 turcos cautivos con las manos atadas a la espalda y luego la masacre empezó. Entre 2.500 y 4.000 prisioneros fueron asesinados allí mismo a tiros o bayonetazos. Poco después de esta matanza, se propago una plaga que diezmó las tropas de ambos lados. Con mucho coraje, hay que admitirlo, Napoleón llevó a su estado mayor a visitar los hospitales llenos de hombres infectados. Propuso a los médicos que los enfermos franceses más graves que no podían ser evacuados, se les administrará una dosis letal de opio láudano. Los doctores se impusieron a esa decisión y le indicaron que se retirara del hospital.

Desde Jaffa, Napoleón marchó sobre Acre, una ciudad situada en una península y prácticamente inexpugnable y que otorgaba a los ingleses el control del mar. Napoleón lanzó siete asaltos y todos fracasaron. De regreso a El Cairo, Napoleón dejó a 2.200 hombres muertos y 2.300 más seriamente heridos. Para el Emperador esos heridos ya eran hombres muertos. Muchos de los que dejó atrás sabían que los turcos les cortarían la cabeza en cuanto su ejercito se retirase. Trataron de seguir a las tropas en retirada, gritando y suplicando no ser abandonados.

Evidentemente, quedaron rezagados con sus gargantas resecas bajo un calor sofocante, que redujeron sus gritos a sollozos. Los oficiales heridos fueron sacados de sus camillas y se les abandonó en las dunas. Los soldados quedaron abandonados en los campos de cultivo arrasados y pueblos destruidos bajo las órdenes de Napoleón. Más de 5.000 hombres murieron allí.

Claude Ribbe nos dice en su libro que “No había sentido moral, de lo bueno o de lo malo. Era una cuestión de acabar un trabajo difícil. Al final, los métodos para matar tenían que ser eficientes y baratos”. A la vista de todo eso el libro nos hace una pregunta inquietante “¿Napoleón debe ser aclamado como un gran líder o denunciado como dictador?”. Según una encuesta de “Le Figaro” de ese año 2005, descubrió que el 40% de los franceses veían a Napoleón “un dictador que utilizó todos los medios disponibles para satisfacer su sed de poder”.

Por ello, es casi obligado que por lo que llegó a hacer Napoleón en Haiti y Guadalupe, debería haber un tumba al esclavo desconocido bajo el Arco del Triunfo, junto a la del soldado desconocido.

miércoles, 24 de marzo de 2021


 
¿CASUALIDADES DE LA HISTORIA O NO?

Sabéis que me gusta leer y releer la historia para intentar comprender qué pasó y si eso tuvo o tiene aún consecuencias en la actualidad. Hace poco estaba trabajando sobre los pormenores de la llamada “Guerra Franco-Prusiana” de 1870, que acabó con la victoria de Prusia, la entrada en París y la consiguiente derrota de Francia. Fue una guerra corta, menos de un año: de Julio de 1870 a Mayo de 1871. Fue un conflicto europeo no muy conocido, pero interesante históricamente hablando ya que hubo casualidades muy curiosas alrededor.

Fue una guerra entre el Segundo Imperio Francés y el Reino de Prusia de Otto von Bismarck. En esa guerra, Prusia fue acompañada en el combate por los reinos aliados de Wurtemberg, Baden y Baviera y la Confederación Alemana del Norte. Gracias a esa guerra y su resultado, aparece el Imperio Alemán.

El conflicto vino como resultado de la alta tensión entre los dos poderes citados más arriba y sobre todo por el fracaso de Napoleón III (Luis-Napoleón Bonaparte), de tratar de anexionar Luxemburgo a Francia. Si bien este intento fracasado y sus consecuencias fueron pacíficas gracias al llamado “Tratado de Londres” de 1867, lo cierto es que el frágil equilibrio entre Francia y Prusia se vio alterado absolutamente. Es necesario señalar en este punto la intolerancia de Francia a la mayor presencia e influencia alemana y sobre todo a la influencia de Prusia en el seno de la Confederación Alemana del Norte. Éste fue un estado que participó en la lucha contra Francia y que había sido creado en 1867 tras al guerra entre Prusia y Austria.

La “Guerra Franco-Prusiana” provocó la caída de Napoleón III, el fin de la II Época Imperial y el inicio de la III República Francesa. Se puede decir sin temor a equivocarse que este conflicto y la Guerra de Crimea (1853-1856), entre el Imperio Ruso y el Reino de Grecia contra el Imperio Otomano, Inglaterra, Reino de Cerdeña y Francia, fueron las guerras más importantes en el mundo occidental desde las guerras de y contra Napoleón. Evidentemente, todo ello derivó en la I Guerra Mundial (1914-1918).

Creo que con todo esto nos podemos hacer una idea de la situación de aquella Europa tan convulsa. Pero lo interesante de todo esto es que se produjeron dos hechos íntimamente ligados y de los cuales parece que no somos conscientes. El primero sucede en 1867, tres años antes de la “Guerra Franco-Prusiana”, y es la publicación del libro de Karl Marx “El Capital”, volumen I en Inglaterra y de rápida difusión. Es decir, el comunismo, al menos sobre la teoría había echado a andar para desgracia de Europa y del resto del mundo, y que ya venía de la mano del “Manifiesto Comunista” (1848) obra al alimón de Marx y Engels.

Y como segundo hecho fue su primera aplicación práctica que se produjo en 1871, en París, poco antes de acabar la guerra citada en la llamada “Comuna de París”, que se llevó a cabo entre el 18 de Marzo de 1871 y el 28 de Mayo del mismo año. Es decir en plena “Guerra Franco-Prusiana”. Fue una insurrección que gobernó la ciudad de París y que instauró el primer gobierno de la supuesta clase obrera en el mundo, bajo la égida del socialismo/comunismo y su herramienta, la masonería.

Es decir, mientras Francia se debatía contra Prusia, los comunistas aprovecharon la situación para gobernar la ciudad de París, centro neurálgico de toda Francia. Este fue el modelo que se repitió en Rusia en Febrero y en Octubre de 1917, luego en 1918 contra Alemania, mientras ésta luchaba en el frente, la llamada “puñalada por la espalda de Noviembre” y la instauración del Estado Popular de Baviera o República Soviética de Baviera (1918-1919) de Kurt Eisner.

A los 61 días de caos y muerte, el ejército francés acabó con la “Comuna de París”, y el comunismo pudo anotarse sus primeros 30.000 asesinados a su cuenta, que proseguiría sin descanso hasta hoy.

Es evidente, como me preguntaba al principio del artículo, que sí, esto ha tenido y tiene consecuencias funestas para nosotros a día de hoy.