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sábado, 18 de febrero de 2023

 ESCUELA DE NEGOCIOS

 

Sabéis que trabajo en diferentes universidades y escuelas de negocio tanto en España como en el extranjero. Al margen de las muchas existentes, siempre me he preguntado ¿cómo surgió el disponer de escuelas de negocio o universidades con asignaturas de economía o gestión de empresas? ¿Quién fue la mente pensante que desarrolló el concepto y la realidad de formar a personas para luego dirigir las grandes corporaciones o empresas de todo tipo? Cuando rascas la historia de ese mundo académico surge un nombre: Reinhard Höhn y su concepto de “Menschenfurung” en alemán o el más conocido en inglés “Management” o Gestión de Empresas, como es conocido en español. La base del trabajo de Höhn seguía el principio llamado “Auftragstatik” o la “Táctica de Misión” en la formación. Pero veamos cómo fue esta historia.

 

Cuando Alemania se derrumbó en Mayo de 1945 los aliados, en su avance imparable, lograron capturar en su zona de control a grandes empresarios y hombres de negocios que habían servido a Hitler y a su III Reich. Empresarialmente hablando, eran muy brillantes y habían sabido llevar adelante los proyectos civiles y militares en situaciones muy difíciles. Algo que llamó poderosamente la atención de los aliados fue que estos empresarios como Fritz Thyssen, Alfred Krupp o Friedrich Flick, entre otros, era que su estilo de gestión en sus empresas era participativo, es decir, daban libertad de acción a sus equipos para conseguir la meta u objetivo marcado.

 

En ningún caso fue una gestión de equipos autoritaria o dictatorial. A los aliados les pareció algo increíble, pero que daba excelentes resultados en el día a día de las empresas alemanas y sobre todo en una situación de máxima tensión como es una guerra. Los aliados y los americanos en particular, como buenos pragmáticos, tomaron buena nota de ello. Dejaron de lado, de forma práctica, la aparente responsabilidad criminal de estos empresarios y les permitieron, tras la guerra y un corto período en la cárcel, seguir con sus actividades empresariales para levantar de nuevo a Alemania.

 

Evidentemente, no sólo fue durante la guerra en la que estos hombres demostraron una enorme valía, sino que ya en la República de Weimar cimentaron sus empresas y el empujón final vino con la llegada democrática de Hitler al poder.

 

Aquí llega nuestro amigo Höhn que durante la guerra subió en el escalafón militar de las SS al rango de general y miembro de la Sicherheitsdienst” o “Servicio de Seguridad” con Reinhard Heydrich, lo cual es muy notorio, sin embargo no tuvo ningún problema tras la guerra. No solo eso, en pleno 1956 durante el llamado “milagro alemán” y hasta 1972, llegó a formar a más de 200.000 hombres de negocio de primer nivel. Dio conferencias, escribió numerosos libros, impartió seminarios donde supo aplicar sus experiencias reales en el nuevo “management” alemán.

 

La idea de Höhn estaba basado en las ideas del siglo XIX aplicadas en el ejército de Prusia por Schanshorst o Clausewitz, que eran no autoritarias sobre la tropa y los mandos y que Höhn estudió en profundidad. De largo estas ideas iban menos por la disciplina estricta y sí en la aportación que los mandos en la gestión militar del ejército pudiesen aportar.

 

A pesar de ser un sistema jerárquico como el de cualquier empresa, no era autoritario o dictatorial, y hacía que los subordinados sintiesen en su trabajo una libertad (por supuesto condicionada a la empresa) y que como consecuencia la capacidad de lograr objetivos que si bien no eran su decisión, sí eran participes en su logro. No tengo dudas de que el concepto de Höhn fue la base del “management” norteamericano que tanto éxito ha tenido. En otras palabras, si bien el objetivo general era fijado por el alto mando (estrategia), los mandos intermedios podían llevar a cabo aquello que estimasen necesario para lograr el objetivo requerido (tácticas).

 

Con ese criterio y ya en los años 50, tras su excelente labor para el III Reich, Höhn crea la “Akademie für Führingskräfte der Wirtschaft” en Bad Harzburg en 1956 para que sus alumnos profesionales y directivos puedan aplicar las ideas de la “Dirección por Delegación”. Sin duda su obra fue un gran éxito en la Alemania Federal donde dichos directivos aplicaron y aún aplican ese tipo de gestión empresarial. Ello llevó a hablar mundialmente del “Milagro Alemán” del que Höhn fue uno de sus artífices.

 

Höhn tuvo la visión de catapultar lo mejor del genio alemán como disciplina, seriedad y eficacia, pero dentro de su principio de participación de todo empleado de la empresa. Hasta su muerte en el año 2000, su institución había logrado la formación de más de 500.000 profesionales en la dirección de empresas.

miércoles, 15 de febrero de 2023

 

COLONIALISMO...

El escritor, académico, politólogo y consultor de relaciones internacionales, Marcelo Gullo, ha sido brutalmente agredido en Rosario (Argentina) el pasado 7 de Febrero. Es bien conocido por sus obras “Madre Patria” y “Nada Por Lo Que Pedir Perdón”, donde defiende la ingente y extraordinaria obra de España en toda Iberoamérica, frente a la nefasta leyenda negra surgida de ingleses, holandeses, franceses e incluso españoles, contra titánica la labor que hizo nuestra patria en aquella tierras. Son libros que recomiendo encarecidamente donde Gullo muestra datos, fechas, personajes, lugares, etc. de forma aplastante y de difícil discusión. He de decir que Gullo es argentino, con lo que está libre de toda sospecha. Lo que dice lo dice de forma sincera y sustentada.


Gullo se suma a diversos autores y académicos tanto en España (María Elvira Roca Barea), como en las tierras de ultramar (José Luis Lopez-Linares, José Mª Rosa, Patricio Lons o Ernesto Palacio), que están siguiendo esta senda de reivindicación de nuestra historia, frente a los “negrolegendarios” que no quieren tolerar semejante afrenta ante la historia “oficial”.


No voy a comentar los avances sociales, académicos y empresariales que se produjeron hasta el punto que los habitantes de esas tierras eran considerados como ciudadanos españoles en toda su amplitud. Cosa que jamás se dio en los sistemas colonialistas holandeses, franceses, británicos u otros. Todos estos estos eran colonialismos de rapiña, esclavitud y muerte. Es evidente que en nuestro caso pudo haber excesos, no voy a negarlo, pero infinitamente menores y sin un criterio de ser así institucionalmente, si no como actos personales.


El caso británico en la India es de manual de lo que he dicho más arriba. Ya se empieza a admitir que el colonialismo inglés provocó la muerte de más de 100 millones de indios entre 1880 y 1920, y esas políticas colonialistas y sus herramientas se acercan en cifras al comunismo y sus víctimas. Y eso hay que decirlo en un momento del resurgimiento de una cierta nostalgia por el Imperio Británico. Lo entiendo viendo en qué clase de desastre se ha convertido Londres y muchas otras ciudades británicas… Pueden verlo en libros como “The Last Imperialist”, de Bruce Gilley o “Empire: How Britain Made the Modern World” de Niall Ferguson. Tratan de defender que su colonialismo trajo prosperidad y desarrollo a la India y otras colonias bajo estandarte inglés. El resultado es que hoy el 32% de la población de origen inglés, por supuesto, se siente orgullosa de su historia colonial.


Sin embargo, esta historia edulcorada choca de frente con los datos históricos. El economista Robert C. Allen lo dice claro, la extrema pobreza en la India se incrementó exponencialmente bajo el Imperio. Del 23% en 1810 al 50% a mediados del siglo XX. Los salarios cayeron de forma estrepitosa hasta dejar a la gente sin capacidad de compra en el siglo XIX, donde las hambrunas y su mortalidad se incrementaron. Lejos de beneficiar a los hindúes, el colonialismo británico fue una tragedia humana sólo comparable al comunismo.


Ya hay académicos británicos que están de acuerdo en que el período de 1880 a 1920, la cúspide del poder del Imperio, fue totalmente devastador para la India. Los censos que se llevaron a cabo por el régimen colonial empezando en la década de 1880, revelan que el ratio de muertes se incrementó muchísimo en ese período pasando de 37,2 muertes cada 1000 personas, al 44,2% en la década de 1910. La expectativa de vida bajó de 26,7 años promedio a 21,9 en ese tramo temporal.


En el “World Development”, se han usado datos que estiman en número de personas muertas por las políticas colonialistas británicas durante esas cuatro décadas brutales. Se dispone de datos fiables de la mortalidad en la India desde la década de 1880. Si las utilizamos como datos base para la mortalidad “normal”, podremos ver que más hay un exceso de 50 millones de personas desde 1891 a 1920.


Es una cifra brutal, y no tengo dudas de que es una cifra conservadora. Los académicos estiman que antes del colonialismo británico, la India disfrutaba de unos estándares de vida a las par con los países desarrollados de la Europa occidental. Estos estudiosos aceptan claramente que desconocen los ratios de muertes en la India antes del colonialismo, pero asumen que podía ser similar a la Inglaterra de los siglos XVI o XVII (27,18 muertes cada 1000 personas), y con ello llegan a la conclusión de que pudo haber un exceso de 165 millones de muertes en el período de 1881 a 1920…


Es evidente que en ese número de muertes están basadas en el número base de mortalidad está claro que la cifra real debe moverse en los 100 millones, como decía más arriba. Ante esta cifra, la pregunta es lógica ya sean 100 ó 165 ¿cómo es posible que el régimen colonial británico causase esa terrible pérdida de vidas?.


Yo creo que hubo diversos mecanismos. Por un lado, Inglaterra destruyó el sector fabril de la India. Antes del colonialismo, la India fue uno de los productores más grandes del mundo, exportando productos textiles de la máxima calidad. El sector textil inglés, simplemente, no podía competir. Esto empezó a cambiar en Bengala en 1757, cuando la ‘British East India Company’ asumió el control de estos y otros productos.
 

Los británicos prácticamente eliminaron las tarifas indias, permitiendo la entrada sin restricciones de los productos ingleses, y crearon un sistema de impuestos internos exorbitantes que no permitían a los hindúes el vender sus propios productos en su propio país y sólo exportarlos. Este régimen comercial injusto aplastó a los fabricantes hindúes y des-industrializó el país. Un miembro del consejo de la “East India and China Association” lo dijo en el parlamento británico “Esta empresa ha triunfado en convertir a la India de un país fabricante a un país que exporta materia prima”. Los fabricantes ingleses ganaron una ventaja enorme, mientras la India fue reducida a la pobreza y su población fue entregada al hambre y las enfermedades.


Y para hacer las cosas aún peor, los colonizadores británicos establecieron un sistema de saqueo legal, conocido en aquel momento como “secado de riqueza”. Inglaterra impuso impuestos a los hindúes y utilizó los ingresos para comprar productos hindúes como índigo, cereales, algodón y opio, obteniendo todo ello gratis. Estos productos eran consumidos en Inglaterra o re-exportado a otros países, con las ganancias en manos del gobierno inglés y utilizado para financiar el desarrollo industrial de la propia Inglaterra y sus colonias como Australia, Canadá y los Estados Unidos.


Este sistema drenó a la India de productos por un valor de trillones de euros al cambio actual. Los ingleses no tuvieron compasión en imponer ese secado, forzando a la India a exportar productos alimenticios, mientras que se amenaza realmente el flujo interno de alimentos. Ello fue la causa de las hambrunas mencionadas. Los administradores coloniales estaban al tanto de las consecuencias de sus políticas. Sabían de la muerte de millones de personas y no hicieron cambio alguno. Continuaron negando el acceso del pueblo los recursos necesarios para la subsistencia. Todo esto no fue accidental.


Tras la II Guerra Mundial, Alemania firmó y cumplió el pago de indemnizaciones a las víctimas del Holocausto y recientemente también acordó pagar reparaciones a Namibia por los crímenes coloniales perpetrados a principios del siglo XX. En el fin del Apartheid, Sudáfrica pagó indemnizaciones a la gente que dice que fue víctima del gobierno blanco minoritario. Es evidente que no podemos cambiar la historia y los crímenes del Imperio Británico no pueden ser borrados sin más. Sin embargo, han pasado de puntillas por esa tragedia sin consecuencia alguna, salvo que hoy la India tiene una presencia enorme en Inglaterra a todos los niveles. ¿Justicia poética?…

viernes, 17 de septiembre de 2021

VISITANTES DE HOLLYWOOD 

Sabemos que Hollywood es la fábrica de los sueños y de la manipulación al mismo tiempo. Cuántas películas han sido rodadas con fines no claros e incluso oscuros. Y no sólo en tiempos de guerra, también en la paz para inocular ideas o reacciones concretas al público y que se conviertan en fieles seguidores del político de turno.

Muchos dicen que si hablamos de películas o reportajes con fondo político varias sobresalen de forma indiscutible El Triunfo de la Fe, 1933, El Triunfo de la Voluntad, 1935 o bien Olympia sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, todas ellas rodadas por la excepcional Leni Reifensthal. Hoy me gustaría hablar sobre la visita que hizo la cineasta a Hollywood en Noviembre de 1938, para lograr la distribución de la última, Olympia, en el mercado americano. Recordemos que Olympia está dividida en dos partes de un total ambas de 4 horas y media. Todo ello logrando una excelente filmación de capacidad atlética y física, virtuosismo cinematográfico y política. He de adelantar que el viaje no fue como esperaba Leni.

Nacida en Berlín en 1902, Leni llegó a ser una prominente bailarina y actriz en los cabarets y teatros de la República de Weimar, un momento al que los alemanes llamaron los “Dorados Años 20’s”. Según sus memorias, ella estaba donde estaba la acción, incluyendo la premiere histórica en Berlín de la película “Sin Novedad en el Frente” en 1930, que fue atacada por las SA. Encontró su espacio cinematográfico en las llamadas películas de “montaña y escalada”, con mucha nieve, tormentas y grandes alturas. Ya cansada de casi morir bajo avalanchas, se dirigió a sí misma en la película “La Luz Azul” en 1932, una fantasía muy bien rodada en la que Leni interpreta a una bruja escaladora.

En 1933, Leni llamó la atención de Hitler a través de una película titulada “El Infierno Blanco de Pitz Palo" de 1929. A pesar de su relativa inexperiencia y sin que el hecho de que fuese una mujer fuese un impedimento, el Führer le encargó el realizar el documental oficial de la reunión del partido en Nuremberg de 1934. Esto es importante ya que demuestra que el Socialismo Nacional no ponía impedimentos a que una mujer tuviese un papel muy relevante en acontecimientos oficiales del partido. No sólo era como decía la propaganda enemiga "Kinder, Küche und Kirche" (Niños, Cocina e Iglesia). Esto era algo impensable en cualquier régimen comunista, donde las mujeres no tenían, ni tienen ningún papel de importancia. 

Hitler jugó bien sus cartas: “El Triunfo de la Voluntad” de 1935 fue un retrato hipnótico de cómo el Socialismo Nacional conectaba con la gente y de la precisión de los desfiles ante el Führer, que llega del cielo en su avión. Pocos documentales de la subida del Socialismo Nacional tienen la fuerza de esta película. En 1941 cuando Franz Capra vio el documental para su propia propaganda aliada del Departamento de Guerra USA, dijo que le había puesto los pelos de punta.

Tras este éxito, Leni era la opción natural para una acontecimiento aun mayor, los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Al frente de un equipo de unos 200 cámaras y técnicos, colocados en las pistas, en los podios, en el agua, en bicicletas, en el cielo, filmó kilómetros de película. Leni pasó dos años obsesivos editando el la película en dos partes: “Festival de la Naciones” y “Festival de la Belleza”. Con un ojo puesto en el valor propagandístico de su distribución internacional, Goebbels jugó de forma objetiva, sin enfatizar la gloria de las victorias alemanas y Jesse Owens, el corredor negros, es tratado de forma correcta en la película. Leni no podía resistirse aun cuerpo bello en movimiento. 

Olympia fue estrenada en Berlín el 20 de Abril de 1938, cumpleaños del Führer como invitado de honor. Recibió críticas excelentes y ganó incluso la Copa Mussolini, en el Festival Internacional de Venecia. Pero a Leni le faltaba el reconocimiento de la capital del mundo del cine. Se empeñó en que Olympia se distribuyese en America y se fue a Hollywood para sellar ella misma el acuerdo. El 4 de Noviembre de 1938, Leni llegó en Nueva York, y tal como pisó tierra americana desde el barco alemán "Europa", se bañó en las luces de los medios. Radiaba carisma, color y feminidad. La prensa la llamó “La Miel de Hitler”, “La Zarina de las películas de Hitler”, “La emisaria con faldas del Señor Hitler”, etc. Iba acompañada por Ernst Jaeger su agente publicitario y factótum y 17 baúles con ropa de alta costura.

Los medios alabaron sus vestidos, pero un periodista puso sobre la mesa una pregunta impertinente “¿Es cierto lo que ha dicho el Dr. Goebbels de que es usted judía?”. Se dice que en 1937, Goebbels difundió rumores falsos sobre Leni, aunque yo tengo serias dudas de ello. Se dice también que estaba celoso del éxito de Leni por su trabajo y cercanía con el Führer. Evidentemente, Leni respondió de forma agria “¡No, no, no! ¡Ni siquiera tengo un solo ancestro judío en mi familia!”. 

Mientras estuvo en Nueva York, Leni disfrutó de la vida nocturna y la cobertura de los medios que estaban más interesados en su ropa que en su agenda, hasta que el 9 de Noviembre de 1938, estalló la Noche de los Cristales Rotos en Alemania. Al día siguiente, los titulares de la prensa y la radio hablaron de actos de destrucción y robo, judíos golpeados y asesinados por grupos de las SA y las sinagogas ardiendo. Preguntada por este asunto, Leni negó las noticias y dijo que eran calumnias contra un hombre, Hitler, que  era “el hombre más grande que había existido”.

Y como si de repente se diesen cuenta que aquel bello rostro era también el rostro del nazismo, los medios USA se vengaron sin piedad de aquella mujer diciendo que era “La Puta de Hitler”. El comunista Walter Winchell disparó implacablemente, diciendo que era “La fraulein que se la chupa a Adolf” y “La puta a tiempo parcial de Hitler”.

El 28 de Noviembre, cuando Leni llegó a la Union Station en Los Angeles, California, la Liga Anti-Nazi de Hollywood estaba a la espera. Formada en 1936, alegaba disponer de 5.000 activistas, cuyo labor era alertar a los USA de la amenaza alemana tanto en el país como en el extranjero. Como consecuencia el “Hollywood Reporter” dedicó una página entera en la que se decía que no había “sitio para Leni Riefenstahl en Hollywood” y seguía diciendo “En este momento cuando cientos de miles de nuestros hermanos de religión esperan una muerte casi segura, cerrad vuestras puertas a todos los agentes nazis”. Un portavoz del grupo dijo que “Hemos contratado ese espacio publicitario para que todos en Hollywood la entiendan (a Leni), por lo que es. Ella es un poco diferente al tipo usual de nazi, pero ella es una agente nazi”.

La campaña tuvo un efecto devastador. El “Daily Variety” estaba entusiasmado al poder decir que Leni había encontrado “las puertas de los estudios cerradas”. “Después de todo”, dijo una fuente de los estudios “Las películas americanas han sido prohibidas en Alemania, por lo tanto no hemos de mostrarle nada a la señorita Riefenstahl que le pueda interesar”. Casi tan malo como eso, según el status en Hollywood, fue el hecho que los mejores restaurantes de la ciudad rechazaran aceptar sus reservas. Por ejemplo, Phil Selznick, propietario del Club Versailles, dejó claro que tanto ella como su comitiva no eran bien recibidos. 

Leni dijo sobre la situación “Estoy sorprendida de que una mujer que hace un viaje de vacaciones a America para ver los lugares más interesantes de este país, sea atacada personalmente”. Unos de sus acompañantes dijo que “La Señorita Riefenstahl nunca ha llamado a la puerta de un estudio en Hollywood”. Esto era cierto. Sin embargo, sólo dos estudios rompieron el boicot. Disney le ofreció a Leni una tour por su estudio y enseñarle los guiones gráficos de “Fantasia”. Pero cuando Leni le preguntó a Disney si podía distribuir Olympia, Disney se negó. Después de todo tenía que seguir haciendo negocio en Hollywood. 

La columnista de chismes sociales Hedda Hopper fue más allá. Vio un pase privado de Olympia y dijo que “era encantadora” y escribió en su columna que permitiesen el pase público de la película. “Después de todo, nuestro jóvenes americanos hicieron un gran papel en esas olimpiadas y las mejores imágenes de sus resultados están en la película de Leni. ¿Por qué no se nos permite verla?”. Pero Disney y Hopper eran atípicos: para el resto de la ciudad ella era una paria nazi.

Leni se dio cuenta de que su sueño de una distribución lucrativa en USA no iba a ser posible, por lo tanto mantuvo un perfil bajo durante el resto de su viaje. Visitó San Francisco y Yosemite, jugó a tenis en Palm Springs y cabalgó en Santa Barbara. Estuvo en el partido de futbol entre el USC-Notre Dame, pero estuvo desconcertada con lo que sucedía en el campo “¿Qué le ha pasado a Leni Riefenstahl?” se burló el columnista Ed Sullivan. 

El 6 de Enero de 1939, Georg Gyssling el cónsul alemán en Los Angeles, le dedicó una fiesta de despedida. Al día siguiente y agotada, Leni y sus baules fueron despachados en tren hacia Nueva York. La revista “Variety” puso el siguiente titular “Nix Nazi Olympix” (Nada de Olympia Nazi). El 18 de Enero de 1939, Leni partió de regreso a su patria en el barco de línea Hansa. Invitó a bordo a la prensa USA para una entrevista de  despedida en su camarote. Hablando a través de un traductor, se lamentó por el hecho de que los americanos no pudiesen ver su película Olympia. Sí, los grandes capitostes de los estudios la habían insultado, pero “la mejor clase de gente” la había tratado muy bien. “Hollywood me ha cortado” admitió, según Los Angeles Times “La industria ha boicoteado mi película Olympia; no me permitieron visitar sus estudios”. 

Cuando el barco llegó a Cherburgo en Francia, Leni habló de forma más clara “Fui recibida de forma cálida en America, con la excepción de la industria de Hollywood, dirigida por judíos o miembros de ligas anti-alemanas, donde se me dio una recepción hostil”. 

Leni fue la última en morir (2003) del estrecho círculo del Führer a la edad de 101 años. Vivió lo suficiente para ver su película Olympia distribuida, primero en museos, luego popularmente en VHS y DVD y reconocida como obra maestra del cine. Criterion Channel dijo que “A pesar del origen fascista de la película, Olympia ha conseguido el respeto como un monumento al cine. Pero en 1938, Hollywood estaba más enfocado en la cuestión ideológica que en el cine cuando rechazó distribuir Olympia y darle el espacio que merecía Leni Riefenstahl.

martes, 20 de abril de 2021

ER IST WIEDER DA

“HA VUELTO” (Er Its Wieder Da), es el título de un libro del alemán Timur Vermes de 2012 y de una posterior película de 2015, donde se recrea el hipotético regreso de Adolf Hitler a la Alemania actual. Tanto el libro como la película gozaron de una excelente acogida. La película fue número uno a las tres semanas de su estreno y el libro ya ha vendido casi un millón y medio de ejemplares, habiendo sido traducido a 41 idiomas. 

La sinopsis es muy simple (y muy compleja desde el punto de vista de la física), tras ser misteriosamente transportado hasta la zona del bunker en el Berlín actual, el Führer es tomado como un comediante, un imitador, que rápidamente atrae a los medios de comunicación y a muchos admiradores. Hitler expresa desprecio por la sociedad alemana actual, incluida la televisión y los partidos políticos, a pesar de que simpatiza con los Verdes y por su amor a la naturaleza.  

He de reconocer que viendo la película, que se ajusta muy bien a la novela, es difícil no llegar a la conclusión de que que no es mala cosa el pensar o hacer algo que Hitler aprobaría. Para el Führer, no solo nacionalismo, sino también el coraje, la naturaleza y Wikipedia son importantes para sus intereses. Tras avergonzarse por dispararle a un perro, Hitler hace una donación a la causa de la protección de los animales, otro de los grandes intereses de la causa Socialista Nacional. Todo esto ayuda a eludir la moda moderna de relacionar todo lo que no es políticamente correcto con Hitler, tratando de acabar cualquier discusión.

Parece que el autor está de acuerdo en que el tener algo en común con Hitler no es causa de pánico. En una entrevista en el “Sidney Morning Herald”, pone en claro “que cree que existen representaciones de Hitler que no son realistas. Se muestra a Hitler en cualquier circunstancia, como un monstruo o ‘el Hitler gracioso’, pero la mayoría de personas no pensarían como una posibilidad que si él volviese a la vida actualmente, tendría de alguna forma un cierto atractivo”. Los lectores estaban de acuerdo en que los hechos históricos quedarían oscurecidos por considerar a Hitler “tanto una figura cómica o la encarnación del mal”.

Timur Vermes parece tener sentido del humor ya que puso el precio de su libro a 19.33€, una referencia clara al año en que Hitler subió democráticamente al poder. Esa fue su respuesta al la propuesta previa del editor de poner el libro a 19.45€, año del final de la guerra. Mientras que la mayoría de alemanes creen o al menos tienen la esperanza de que ellos se hubiesen opuesto fuertemente a Hitler si hubiesen vivido en esa época, la película y el libro parecen indicar exactamente la dirección contraria. No solamente la gente corriente se muestra impresionada por él, sino que la gente más hostil a Hitler no es mostrada positivamente.

Eso incluye no solamente la connivencia del ejecutivo de la televisión Sensebrink, al menos inicialmente, también una mujer judía mayor con demencia y por supuesto el periodista independiente Sawatzki, el típico tonto. Éste, es el primero en descubrir a Hitler y le ve inicialmente como una gran oportunidad. El Führer no se impresiona por lo que es el “neo-nazismo” en la moderna Alemania, incluyendo manifestantes callejeros, cocina vegana y los integrantes de un fallido partido nacionalista llamado NPD (Partido Democrático Nacional de Alemania). Lejos de ser capaces de construir el IV Reich, Hitler remarca que “no son capaces ni de montar una estantería de IKEA”. Tampoco todos los “nazis” actuales piensan bien de este nuevo Hitler, a pesar de que muchos expresen su simpatía

El nuevo y más prominente partido nacionalista Alternative for Deutschland (AfD), es presentado en la película, pero no como pro-Hitler. El Führer se interesa en conocerles y su representante es mostrado quejándose de que caracterizan al partido en los medios como de extrema derecha, mientras el mismo Hitler reposa su cabeza sobre su hombro. Evidentemente, en vez de aprobarles se duerme ya que considera su plataforma política muy aburrida. 

Algunas escenas parecen intentos de presentar a los que tienen ideas parecidas a las de Hitler en el asunto de la inmigración, como ignorantes. Un hombre cree que el promedio de inteligencia de los africanos en Alemania está entre el 40 y el 50, y que el promedio en todo el país ha bajado al 80. El promedio actual en el África negra se estima que está entre el 65 y el 82, lo que está bastante por debajo del promedio alemán que se sitúa en 102.

Durante la mayor parte del relato y la película, es fácil estar de acuerdo con lo que Hitler y sus nuevos seguidores dicen sobre la política y la sociedad. Está preocupado por el desempleo, la degeneración cultural y el declive poblacional. Sus comentarios denunciando varios problemas sociales resuena entre la audiencia, que se ve personificada en lo que dice este nuevo Hitler. Mucho de esta película se hizo sin guión. El actor que da vida a Hitler interactúa de forma real con gente normal por la calle. Muchos están felices por asociarse son él y algunos incluso le saludan con el brazo en alto.

Obviamente, muchas mujeres en la película encuentran a Hitler muy excitante, incluyendo a muchas que no son actrices en escenas callejeras y las que sí lo son y siguen un guión. Tanto la ejecutiva Bellini y la joven secretaria Krömeier, lo muestran claramente. En su primer encuentro con Hitler, la joven secretaria está muy contenta por la oportunidad de estar con él trabajando y le saluda con un entusiasta brazo en alto. En contraste con el “Buenos días, mi Führer” de Krömeier, una chica en la calle saluda a Hitler con un “¿puedo abrazarle?”. Y esto es espontáneo.

Desde luego se presenta al Führer teniendo fallos. Se enfada rápido e incluso le dispara a un perro que es demasiado pequeño para ser una amenaza real. Tras tocar una valla eléctrica como una prueba de coraje ante Sawatzki, trata de negar que le duele a pesar de de su obvia reacción física al shock eléctrico. Otra prueba de una cierta deshonestidad se muestra en la película cuando Hitler le dice a Bellini que infló los números de la organización que fundó, el Partido Alemán de los Trabajadores, empezando a contar sus miembros en el número 500, en vez del uno.

El odio de Hitler por los judíos puede ser considerado un fallo muy serio por los alemanes actuales y este asunto no se omite en la película, pero está muy lejos del enfoque del film. Incluso trata de no darle importancia, especulando que a pesar de que la abuela de su secretaria Krömeier, es judía, la chica quizás no es de pura sangre judía. Y esto nos trae una frase muy interesante de la película “El cuerpo puede sobrellevar una cierta cantidad de judería”

Hitler también tiene sentido del humor, incluso más que Sawatzki. Tras haber intentando convencer a Hitler que la palabra “negrata” que suena en la radio del coche ahora quiere decir “amigo”, Hitler decide practicar este nuevo sentido de la palabra. Coge los restos del perro que acaba de matar y los levanta hacia el periodista mientras conduce y dice “Hey, negrata”. Hace que el perro muerto bese a Sawatzki que, a pesar de ser un soltero, parece no apreciarlo…

Hay algo interesante también en la película sobre la absurdidad de fantasear con el regreso y el asesinato de Hitler antes de su llegada al poder. Hay una secuencia hacia el final de la película en la que Hitler es llevado pistola en mano por un enloquecido Sawatzki hasta el tejado de un edificio, ya que ha descubierto que el “comediante” es el mismo Führer, el auténtico. Aquí se permite a Hitler el responder a la acusación de Sawatzki de que “usted engaña a la gente con su propaganda”. “Los alemanes que me votaron no estaban simplemente convencidos por una retórica clara” responde Hilter “En vez de eso, supieron escoger a un líder que reflejaba sus valores”.

En esa escena en el tejado, el Führer responde al ser acusado de monstruo pronunciando palabras de forma calmada y mirando a Sawatzki “Si me condenas como a un monstruo, ¿estás condenando a todos esos que me votaron? Ellos fueron gente común, normal”. Y en lo que parece el final de Hitler, con un desencajado Sawatzki disparandole al rostro, se torna en una irónica situación ya que, inexplicablemente, regresa de nuevo después de que su cuerpo desapareciese tras el disparo. Y le informa Sawatzki de que los alemanes jamás se desharán de él. Hitler representa algo mucho más grande que él mismo; y dice “soy una parte de todos vosotros”. 

La idea de asesinar a Hitler es condenada por el hecho de que la persona que lo lleva a cabo, Sawatzki, está claramente enfermo mentalmente. Y por ello atrae la atención del personal de un hospital y acaba siendo internado en un manicomio.

La película termina con la ejecutiva Bellini conduciendo un Mercedes Benz con Hitler y un periodista que le pregunta a ella si teme la llegada de un nuevo Hitler. Ella responde que  “Nuestra historia ha sido fijada durante más de 70 años. Los estudiantes están enfermos de escuchar cosas sobre el III Reich. Deberíamos tener un poco de fe”. 

Recomiendo la lectura o la visión de la película. He de decir que la ví con una cierta reticencia, pero creo que refleja bastante bien ideas y situaciones muy bien encajadas con el personaje. Obviamente y a pesar de ser una ficción al 100%, tiene un punto de realismo que no he visto en otras películas sobre esa persona.

lunes, 19 de abril de 2021


NAPOLEÓN, LA OTRA HISTORIA...

Hasta hace poco, los franceses se hubiesen sentido indignados ante cualquier comentario negativo sobre Napoleón, su emperador favorito. Pero a su pesar, las nuevas investigaciones nos muestran que el gran héroe francés, cometió atrocidades a gran escala que ensombrecen a otros líderes históricos. Esta nueva imagen de Napoleón ha causado una gran angustia en Francia. Sin embargo, los políticos del máximo nivel han dado su apoyo a las ceremonias oficiales sobre la mayor victoria de Napoleón, la batalla de Austerlitz, cuando la Grande Armée derrotó a los ejércitos combinados de Austria y Rusia en sólo 6 horas, acabando con 19.000 soldados enemigos.

El francés Claude Ribbe, un historiador y filósofo respetado escribió el libro “Le Crime de Napoleon” en 2005, un libro durísimo pero recomendable. El libro investiga la familia e historia de Napoleón. Le acusa de haber sido un racista y un antisemita, que persiguió a los judíos y reintrodujo la esclavitud justo pocos años después de ser abolida por el gobierno francés. Uno de sus descubrimientos más sorprendentes fue el intento de masacrar a la población entera de Haiti por encima de los 12 años, con métodos que incluían el gaseamiento en las bodegas de los barcos, en dicha colonia francesa a finales del siglo XVIII. Napoleón, entonces Primer Cónsul, fue el hombre que por primera vez en la historia “se preguntó racionalmente a sí mismo el cómo eliminar, en el menor tiempo posible y con el mínimo coste posible y personal, el máximo de gente descrita como científicamente inferior”.

No olvidemos que en aquel momento, sobre 1800, Haiti era la colonia más rica del mundo. De hecho era una fábrica esclavista que exportaba el 66% del café en el mundo y casi el 50% del azúcar. Los esclavos eran golpeados para trabajar y forzados a llevar unos bozales de estaño, para evitar que se comiesen las cañas de azúcar. Si los esclavos eran reticentes al trabajo se les quemaba a fuego lento o se les llenaba de pólvora y se les hacia estallar a pedazos.

Cuando los esclavos empezaron a luchar por su libertad bajo la égida de un carismático genio militar africano llamado Toussant L’Overture, Napoleon envió 10.000 soldados de choque, bajo el mando de su cuñado el general Leclerc, para aplastar a Toussant y restaurar la esclavitud. En 1802, se llevó a cabo un gran programa de limpieza étnica. Napoleón prohibió los matrimonios racialmente mixtos y ordenó que todas las mujeres blancas que hubiesen tenido algún tipo de relación con un negro o un mulato, fuesen embarcadas hacia Francia.

Luego ordenó el asesinato de tantos negros en Haiti como fuese posible, para ser reemplazados por nuevos y más dóciles esclavos negros traídos de África. Las tropas francesas tenían las órdenes de matar a todos los negros por encima de los 12 años. Sin embargo, también mataron por debajo de esa edad, apuñalados hasta la muerte, colocados en sacos de arena y arrojados al mar. Los haitianos lucharon hasta la muerte por la independencia, que finalmente se declaró en 1804.

Los prisioneros de ambos bandos fueron regularmente torturados y asesinados y sus cabezas se ponían sobre los muros o clavadas en estacas junto a los caminos. También los no combatientes, fueron raptados y masacrados. Según crónicas del momento, los franceses usaron perros para despedazar a los prisioneros ante la multitud en un anfiteatro. Se alega que bajo las órdenes de Napoleón, se extraía azufre de los volcanes haitianos y luego quemado para producir el venenoso dióxido de azufre, y que se usaba para gasear a los negros haitianos en la bodega de los barcos, más de 100.000 de ellos, según las crónicas.

El uso de estas primitivas cámaras de gas fue confirmado por personas de aquel momento. Antoine Metral, que en 1825 publicó su historia de la expedición francesa a Haiti, escribió sobre las pilas de muertos por todas partes. “Variábamos los métodos de ejecución” dice Metral “A veces arrancábamos las cabezas, a veces les poníamos una bola y una cadena para que se ahogasen en el mar, a veces los gaseábamos en los barcos con azufre. Cuando se usaba la oscuridad de la noche para ocultar estos ultrajes, los que caminaban junto a la desembocadura del río, podían oír el sonido monótono de los cuerpos arrojados al mar”.

Otro contemporáneo que también estuvo en esa expedición punitiva, escribió que “Inventamos otro tipo de barco donde las víctimas de ambos sexos se apilaban una sobre otra y eran asfixiadas por el azufre”. Estos eran barcos-prisión con cámaras de gas, llamadas “estufas”, asfixiaban a los negros, causándoles un sufrimiento horrible. Incluso entonces, hubo oficiales navales franceses que estaban horrorizados por estas salvajadas quejándose de que esos hombres habían desafiado un consejo de guerra por haber olvidado las leyes de la humanidad. Pero desde el punto de vista del Emperador, el gaseamiento era una forma de reducir costes… Los barcos siguieron transportando prisioneros a mar abierto para ahogarles, pero los cuerpos llegaban hasta las playas o permanecían enganchados al casco del barco.

Toussant, que se denominaba a sí mismo el Napoleón Negro, fue raptado tras aceptar una invitación para parlamentar con un general francés y embarcado de regreso a Francia encadenado, donde murió de neumonía tras ser encarcelado en una fría bóveda de piedra. 

De nuevo y sin reconocer la abolición de la esclavitud Napoleón, en el año 1802, promovió a su camarada Antoine Richepanse al rango de general y le envió a Isla Guadalupe, al Sur del Caribe con una fuerza de 3.000 hombres para aplastar la revuelta de los esclavos en la isla. Durante la operación, Richepanse asesinó a hombres, mujeres y niños que se encontraba en su marcha hacia la capital. Luego preparó un plan de exterminación, aparentemente aprobado por el Primer Cónsul. Se formó una comisión militar de seguimiento para disfrazar de una cierta legalidad todo aquello. Unos 250 rebeldes fueron fusilados en la Plaza de la Victoria de Guadalupe y otros 500 fueron llevados a la playa y asesinados allí mismo.

Richepanse y Lacrosse, el antiguo gobernador colonial de nuevo en el poder, pensaron en apilar los cuerpos en grandes pilas para intimidar a los isleños, pero no lo hicieron ante el temor de provocar una pandemia. En vez de ello, y utilizando una técnica que luego utilizarían en la Guerra de Argelia (1954-1962), enviaron escuadrones asesinos a cada rincón de la isla, para seguir a los granjeros que estaba ausentes de sus casas. Esos granjeros eran tratados como rebeldes. Se prometió un botín por cada negro capturado y los rebeldes eran ajusticiados de forma sumaria en el lugar. La ferocidad de la represión encendió otro levantamiento, que Lacrosse aplastó con los métodos más brutales.

“Ser colgados no es suficiente por los delitos que han cometido” decía Lacrosse “Es necesario cortarles en vivo y dejarles expirar en la rueda (los prisioneros eran atados a la rueda de un carro antes de que fuesen desmembrados de brazos y piernas con garrotes). ”Las cárceles ya están llenas, es necesario vaciarlas lo antes posible”. Hay que decir que en eso fue exitoso colgando, matando a garrotazos, quemando a los rebeldes y rompiendo sus extremidades en la rueda. Se puede decir que Lacrosse desarrolló el más diabólico instrumento de ejecución lenta jamás creado. 

Tras cuatro meses en Guadalupe, los franceses perdieron la paciencia con los isleños y la ferocidad de la represión alcanzó nuevas cotas de horror. Los negros con el pelo corto eran asesinados sin más, ya que los franceses consideraban que lucir el pelo corto era un signo de la rebelión. Se dieron órdenes para que “el tipo de ejecución deberá dar un ejemplo terrible”. Se animó a los soldados a “abrir a los insurgentes, estrangularlos y quemarlos”. Los oficiales franceses hablaban con orgullo de haber creado unas “islas de tortura”. En una carta a Napoleón, su cuñado Leclerc escribió “Es necesario destruir a todos los negros de la montaña… y no dejar niños de más de 12 años”. Como anécdota, la calle parisina Rue Richepanse (por el general Antoine Richepanse culpable de las atrocidades en el Caribe), cambió recientemente su nombre por Rue Solitude…

El libro de Ribbe es demoledor. Afirma que para Napoleón su ejército era carne de cañón cuando era necesario. Su retirada de Moscú en 1812, acabó con la vida de 450.000 de sus soldados, muchos de ellos congelados mientras se abrazaban entre sí para aprovechar el mínimo calor corporal, en uno de los peores inviernos rusos. Pero nada muestra más claramente el desprecio del Emperador por sus hombres que el boletín anunciando la destrucción de su ejército. Napoleón culpó a sus caballos y acabó declarando que su salud nunca había sido mejor. Para él Haiti y Guadalupe quedaban demasiado lejos para atraer la atención del público.

Pero no sólo el terror napoleónico se fraguó en el Caribe o en Rusia, también en Oriente Medio y concretamente en Siria. Pero hay que decir que ahí fue algo diferente y concretamente en el asedio a la ciudad amurallada y portuaria de Jaffa. Fue durante la guerra entre Francia y el Imperio Otomano (la actual Turquía a grosso modo). Napoleón dirigió ese asedio ya que necesitaba ese puerto como algo vital para dar cobijo a su flota. La ciudad cayó al cuarto día y las tropas francesas entraron violentamente en la urbe, asesinando indiscriminadamente a cristianos, musulmanes y judíos. Para escapar de la matanza, parte de la guarnición se encerró en un gran torreón. Napoleón envió a sus oficiales a negociar la rendición que aceptaron los encerrados. Los llevaron al campamento francés.

No había muchas raciones y Napoleón decidió que había sido demasiado magnánimo con los prisioneros. Mantuvo a los 4.000 turcos cautivos con las manos atadas a la espalda y luego la masacre empezó. Entre 2.500 y 4.000 prisioneros fueron asesinados allí mismo a tiros o bayonetazos. Poco después de esta matanza, se propago una plaga que diezmó las tropas de ambos lados. Con mucho coraje, hay que admitirlo, Napoleón llevó a su estado mayor a visitar los hospitales llenos de hombres infectados. Propuso a los médicos que los enfermos franceses más graves que no podían ser evacuados, se les administrará una dosis letal de opio láudano. Los doctores se impusieron a esa decisión y le indicaron que se retirara del hospital.

Desde Jaffa, Napoleón marchó sobre Acre, una ciudad situada en una península y prácticamente inexpugnable y que otorgaba a los ingleses el control del mar. Napoleón lanzó siete asaltos y todos fracasaron. De regreso a El Cairo, Napoleón dejó a 2.200 hombres muertos y 2.300 más seriamente heridos. Para el Emperador esos heridos ya eran hombres muertos. Muchos de los que dejó atrás sabían que los turcos les cortarían la cabeza en cuanto su ejercito se retirase. Trataron de seguir a las tropas en retirada, gritando y suplicando no ser abandonados.

Evidentemente, quedaron rezagados con sus gargantas resecas bajo un calor sofocante, que redujeron sus gritos a sollozos. Los oficiales heridos fueron sacados de sus camillas y se les abandonó en las dunas. Los soldados quedaron abandonados en los campos de cultivo arrasados y pueblos destruidos bajo las órdenes de Napoleón. Más de 5.000 hombres murieron allí.

Claude Ribbe nos dice en su libro que “No había sentido moral, de lo bueno o de lo malo. Era una cuestión de acabar un trabajo difícil. Al final, los métodos para matar tenían que ser eficientes y baratos”. A la vista de todo eso el libro nos hace una pregunta inquietante “¿Napoleón debe ser aclamado como un gran líder o denunciado como dictador?”. Según una encuesta de “Le Figaro” de ese año 2005, descubrió que el 40% de los franceses veían a Napoleón “un dictador que utilizó todos los medios disponibles para satisfacer su sed de poder”.

Por ello, es casi obligado que por lo que llegó a hacer Napoleón en Haiti y Guadalupe, debería haber un tumba al esclavo desconocido bajo el Arco del Triunfo, junto a la del soldado desconocido.

sábado, 17 de abril de 2021

 
UN LIBRO SOBRE KUBRICK

Sabéis que me gusta el cine en general y el bélico o histórico en particular. Entre las muchas películas que he visto están la del director Stanley Kubrick. De este famoso director destacaría dentro del área bélica, “Fear and Desire” (1953), “Senderos de Gloria” (1957), “Espartaco” (1960), “¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú” (1964), “Barry Lyndon” (1975) y la “Chaqueta Metálica” (1987).

Fue un director obsesivamente minucioso y detallista y eso es algo que se aprecia en toda su filmografía. No dudo y afirmo que ha sido uno de los grandes en el mundo del cine. Por supuesto hay muchas más películas suyas sobre temas muy variados y actuales como “La Naranja Mecánica”, de temática turbia como “Eyes Wide Shout” o “Lolita”, de ciencia ficción como “2001 Una Odisea Espacial” o incluso de terror como “El Resplandor”.

Sin embargo y centrándonos en Kubrick, la persona, quisiera hablar sobre un libro titulado “Eyes Wide Open: A Memoir of Stanley Kubrick” (1999), del escritor y guionista Frederic Raphael (1931) y cuyo título es un claro guiño al título de la película “Eyes Wide Shout”. Frederic Raphael no es un cualquiera: es un prolífico novelista y ganador de un Oscar como guionista, así como guionista de dicha película para Kubrick. Frederic hace un retrato de Kubrick en su libro como mínimo sorprendente, incluso simpático de ese legendario director de cine. Recordemos que murió el 7 de Marzo de 1999, a la edad de 70 años, la película “Eyes Wide Shout” se estrenó el 16 de Julio, y el libro fue publicado el 30 de Junio por la editorial Ballantine. 

“Eyes Wide Shout” es una película turbadora, obsesiva e inquietante, cargada de códigos para iniciados y que presenta escenas de sociedades secretas y rituales satánicos totalmente verosímiles. No dudo que Kubrick o conocía de primera mano ese ambiente y rituales o bien estaba muy bien informado por personas pertenecientes a esas sociedades alejadas del ojo público. La casa llamada Mentmore Towers, donde se filmó el memorable ritual satánico y la orgia, fue construida en el siglo XIX (1852-1854), para el barón Mayer de Rothschild como casa de campo y está en Inglaterra. Sigue siendo propiedad de la familia…

Volviendo al libro que nos ocupa, el Kubrick que emerge de sus páginas es el clásico artista excéntrico y tiránico, obsesionado con los más ínfimos detalles y aparentemente indiferente a las necesidades de las personas y opiniones de todos aquellos que trabajaban para él. A pesar de lo exasperante que era trabajar para Kubrick según Frederic, también dice que valió la pena el estar creativamente involucrado con el hombre que muchos consideraban el más grande director vivo en aquel momento. Fueron dos años con el director recluido en una casa de campo en Inglaterra con las máximas medidas de seguridad. Por ejemplo filmó Vietnam para su película “La Chaqueta Metálica” cerca de su casa inglesa, poniendo palmeras y todo tipo de atrezzo para que pareciese la jungla vietnamita, y todo ello por su obsesión por la seguridad propia y el secretismo de todas sus películas durante los rodajes.

En el libro Frederic explica cosas realmente sorprendentes de su maestro como por ejemplo que era un judío que se odiaba profundamente y llegó a decir que “Hitler tenía razón en casi todo” y que insistió en hacer desaparecer cualquier traza de judaísmo del guión de “Eyes Wide Shout” que, como he dicho más arriba, Frederic estaba guionizando para él. También nos dice que Kubrick consideraba basura “La Lista de Schlinder”, decía que “Lo que el Viento se Llevó” era una película terrible y reveló su preocupación por el voraz apetito sexual de Kirk Douglas.

La gestación de la película "Eyes Wide Shout" empezó en el verano de 1994 cuando Kubrick envió a Frederic Raphael, que entonces vivía en Francia, una novela para que la leyese y juzgase la posibilidad de su adaptación cinematográfica. Era una novela de ficción erótica titulada “Relato Soñado” del autor judío Arthur Schnitzer (1862-1931) y Kubrick por sus manias obsesivas por la seguridad, no le dijo a Frederic el nombre del autor. La novela se basaba en las aventuras extramaritales de un judío pervertido de Viena y su esposa. Sin embargo, Kubrick quería que el guión y la película sucediese en el Nueva York de hoy en día.

Frederic decidió aceptar el trabajo encargado y visitó a Kubrick en su casa de campo en Inglaterra. Una vez regresó a Francia se dio cuenta de la “extrañamente pasiva curiosidad” del director y le dijo a su esposa que tras una visita al inescrutable Kubrick le puede dar a un guionista (hombre), la buena impresión de lo que sería ser una mujer: “Tú no sabes exactamente lo que quiere, pero él tampoco sabe qué quiere y espera que tú se lo puedas proporcionar. Virtualmente no tenía ideas”.

La extraña relación de Kubrick con su propio origen judío le preocupaba a Frederic, que también era judío. Y mientras pedía una fidelidad casi absoluta con la novela de Schnitzer que “estaba impregnada de judaísmo”, según Frederic, Kubrick le dio órdenes de sacar todo el judaísmo de su adaptación. El autor del libro especula que entender al Kubrick judío es fundamental para entender al Kubrick hombre. Especula también que la inclinación de Kubrick por el secretismo y la paranoia venía de un miedo exterior de que se descubriese su origen y fuese perseguido por “esa gente”, es decir los gentiles (los no judíos). Para Frederic, Kubrick es el “judío sedentario y errante, sin raíces y enraizado dentro de sus propias defensas”.

Frederic se asombra de la críptica frase sobre Hitler, incapaz de saber si Kubrick estaba bromeando. Y añade en su libro “El judaísmo nos es algo que nos unirá. Al contrario, le dio permiso para tratar conscientemente conmigo. Los judíos son generalmente auténticos judíos con otros judíos”… “Y Kubrick estaba ácidamente en lo cierto a propósito de la Lista de Schindler”. Nos dice que Kubrick le dijo sobre la película de Spielberg, “Fue sobre el éxito, ¿no es así? El Holocausto es sobre seis millones de personas que fueron asesinadas. La Lista de Schindler trataba de seiscientos que no lo fueron”.

miércoles, 17 de marzo de 2021

LA FAMILIA

No hay duda que el ambiente familiar puede ser en muchos casos el desencadenante de una forma de ser que se transmite de padres a hijos. Evidentemente, no siempre es así, pero esa influencia existe y ha podido marcar a muchos personajes históricos que han devenido muy famosos por diversas circunstancias, tanto buenas como malas.

Muchos se preguntan cómo fue la niñez y juventud de Hitler. Tenemos el libro de su amigo de aquel entonces August Kubizek que le conoció en 1904, que arroja cierta luz a la forma de ser de ese niño y más tarde joven, que Kubizek conoció. Durante muchos años, este libro ha sido la única fuente de información relevante y relativamente fiable, sobre ese período de la vida del futuro Führer. Del resto de la familia, apenas hay información, salvo algunas generalidades de situaciones y forma de ser, sin un peso específico concreto. Y muchas falsedades. Es lo que había.

Sin embargo, el historiador austríaco Roman Sandgruber, basándose en unas cartas originales del puño y letra del padre de Adolf, Alois Hitler, ha escrito el libro titulado “El Padre de Hitler: Cómo el Hijo se Convirtió en Dictador” (Hitlers Vater: Wie Der Sohn zum Diktator Wurde), donde nos ofrece un retrato nuevo e interesante del pequeño Adolf. Evidentemente, estas cartas eran absolutamente desconocidas hasta ahora y el padre se las escribió a Josef Radlegger, un constructor de carreteras tras haberle comprado una granja en Hatfeld, Austria en 1895, cuando el pequeño Adolf tenía 6 años. El libro recoge las 31 cartas que Alois escribió. A pesar de que Alois no tenía experiencia alguna en el trabajo de granja, siempre “quiso ser un granjero preparado y caballero, que fuese mejor que los demás”.

Al igual que su padre, según el libro, Adolf era una mezcla de autodidacta, presumido y con una gran auto-estima. Sandgruber nos dice que Alois tuvo una gran influencia psicológica sobre su hijo. El padre, como ya se sabía, fue un funcionario austriaco de cierto nivel de aduanas, cuyo trabajo requirió que se tuviesen que mudar de domicilio y pueblo hasta en 18 ocasiones. Las cartas que explican todo eso le fueron entregadas en mano a Sandgruber por la biznieta de Josef Radlegger, Anneliese Smigielski, hace ya unos cinco años.

El libro explica el estilo de letra del padre, con muchos ángulos y cambios de dirección, que también eran significativos de su forma de ser. También nos habla de los orígenes del anti-semitismo del Adolf, ya que una vez vivieron en la propiedad de un judío en Urfahr, cerca del río Danubio y de la ciudad de Linz. Como ya sabíamos y el libro confirma, Adolf nació el 20/4/1889 en Braunau am Inn, Austria, hijo de Alois y su muy joven esposa Klara Pötzl. Su madre fue tratada del cáncer que padecía y del cual falleció en 1907. El doctor que la atendió era judío que más tarde huyó a America. 

Sobre el tema de los judíos, el libro nos desvela que lejos de que ese anti-semitismo surgiese en Viena según él mismo indica en “Mein Kampf”, Adolf ya tenía ese sentimiento anti judío. Se sabe que Alois había hecho declaraciones anti-semitas cuando entró en política al final de su vida. Sandgruber es cauteloso en hacer conexiones directas entre la política del padre y la del hijo. Digamos que no se moja. Y nos indica que una influencia importante en Adolf fueron las corrientes de pensamiento anti-semita que estaban presentes en Austria durante su niñez.

En su libro Sandgruber discute lo que dice Kubizek en el suyo y es la imagen que da del joven Hitler, y que ha sido la base de estudio de historiadores que han hecho trabajos sobre el Führer. Incluso nos dice que tanto el padre como el hijo admiraban la “autoridad” y fueron anti-clericales, a pesar de Adolf no abandonó nunca la Iglesia Católica. Como siempre y en orden a poner puntos oscuros en la vida de A. Hitler, Alexandra Föderl-Schmid, que hizo una crítica sobre el libro de Sandgruber para el “Süddeutsche Zeitung”, nos dice que “Hitler, el cual le daba mucha importancia a su pasaporte ancestral y origen ario, tenia más de un agujero en su árbol familiar”.

Es curioso pero sobre Alois Hitler “casi no hay fuentes”, sigue la misma Alexandra “Hay un gran número de libros y películas sobre el chofer, el médico, el jefe de prensa, el fotógrafo y la secretaria, etc. de A. Hitler, pero no sobre su padre”.

Y con referencia a las cartas, Sandgruber  nos dice que “no se trata de simples cartas de trabajo ya que hay en las mismas una cierta atmósfera de confianza y muchos chismes familiares”. A pesar de que Alois Hitler es conocido como “el tiránico cabeza de familia”, las cartas también ofrecen una imagen de él más conciliadora y próxima a su familia. Para Alois, su mujer Klara, era más que un “ama de casa silenciosa” como la describió el propio Adolf en su libro “Mein Kampf”. De hecho, es de las pocas personas de las que Alois dice algo positivo y Sandgruber cree que “Klara era una mujer emancipada según nuestros estándares femeninos actuales. Uno puede asumir que ella tenía algo que decir en esa familia y sobre todo en asuntos económicos”. Lo dice el propio Alois en una de las cartas “Mi esposa… tiene el entendimiento y entusiasmo necesario para las finanzas”. Además, las cartas muestran la subida social de Alois en la sociedad austríaca y su sueño de convertirse en un caballero de campo con su propia granja.

Como se sabe, Hitler fue a Viena en 1908 para consagrase como artista, pintor concretamente, pero fue rechazado por la Academia de Bellas Artes de la ciudad. Esa fue la única revuelta de Adolf contra su padre ya que rechazó el deseo de su progenitor de convertirse en un funcionario público. “Quería ser un artista libre y no seguir los pasos de su padre” nos recalca Sandgruber. Eso fue algo que disgustó profundamente a Alois, pero que a su madre Klara le pareció bien e incluso ayudó económicamente a su hijo mientras entuvo en Viena hasta su muerte en 1907.


sábado, 9 de enero de 2021

 

¿CELEBRACIÓN? (1)

Hoy quiero hablar de música... En este pasado mes de Diciembre de 2020 se ha celebrado el año de nacimiento de uno de los más grandes genios de la música de toda la historia ¿su nombre? Ludwig van Beethoven. Aunque se desconoce el día exacto de su nacimiento en Bonn, lo que sí es cierto es que nació en Diciembre de 1770, es decir, hace 250 años exactamente. ¿Alguien lo sabía? ¿Habéis visto algún acto, cartel o noticia al respecto?. Yo no. 

Evidentemente, el virus chino no ha ayudado al evento y sí, se han cancelado los conciertos conmemorativos previstos. Sin embargo, ha habido otro “virus” realmente letal para Beethoven y son los esfuerzos implacables de los activistas anti-blancos, que atacan la reputación y la plaza dominante del compositor en el panteón cultural de Occidente. En vez de haber sido un año llenos de sonatas, cuartetos de cuerda, conciertos y sinfonías, el año 2020 solo ha visto ataques continuos contra Beethoven por ser un hombre blanco, genial y pieza fundamental de la tradición musical europea. 

Beethoven es el compositor cuyo repertorio ha sido más interpretado y este año no debería de haber sido una excepción. Antes de la cancelación general que he citado, del 15 al 20% del repertorio habitual que ofrecen las grandes orquestas, ha sido y es música de Beethoven. Se le reconoce ampliamente como el más grande compositor de todos los tiempos, aunque eso pueda ser motivo de discusión entre los musicólogos. Los conciertos y sinfonías en sus manos, se convierten en narraciones de fuerza heroica. Sus últimos cuartetos de cuerda abren una ventana profunda en el alma de cualquier persona. A diferencia de sus predecesores que fueron como artesanos que le entregaban una pieza musical a quien la pidiese y pagase, Beethoven luchó por su independencia musical en la época del Romanticismo, insistiendo en su creatividad libre de ataduras: “Lo que está en mi corazón debe salir y por ello lo anoto”. Esta fue su manifestación rechazando un puesto seguro y pagado, como su tutor Joseph Haydn, que fue el maestro de música de un terrateniente feudal en lo que hoy se conoce como Hungría. 

Pero cualquier referencia laudatoria a cualquier genio blanco como Beethoven, dispara inevitablemente el desprecio de los comentaristas anti-blancos, que suelen repetir como loros ante los compositores alemanes, sobre todo, que: “son argumentos del supremacismo blanco, nazis, neo-nazis y separatistas raciales para quienes la “música clásica”, la música de los “blancos” es inherentemente más sofisticada, complicada y valiosa que las tradiciones musicales de África, Asia, Suramérica u Oriente Medio, tratando de probar la superioridad de la “raza blanca”. Visto desde la óptica del Marxismo Cultural con respecto a la critica racial y la teoría de género, la música de Beethoven domina el repertorio de los conciertos no por su excepcional calidad, sino por el privilegio blanco. Insisten en que el lugar dominante de Beethoven, es el resultado de esa conspiración supremacista blanca que “suprimió intencionadamente” la música de los compositores “no-blancos” para “servir a la narrativa blanca de supremacía cultural, específicamente alemana y de Occidente”. 

En un reciente podcast que pude escuchar (https://www.vox.com/switched-on-pop/21437085/beethoven-5th-symphony-elitist-classism-switched-on-pop), el musicólogo Nate Sloan y el cantante Charlie Harding, dicen que las conocidísimas notas de apertura de la 5ª Sinfonía, no deben ser oídas según su interpretación tradicional, sino la puerta cerrándose ante las minorías como “mujeres, LGTBI, gente de color, etc.”. Y afirman, sin pruebas, que los “hombres blancos ricos”, asumieron la 5ª Sinfonía como “el símbolo de su superioridad e importancia”. El clarinetista negro Anthony McGill está de acuerdo y dice que la 5ª Sinfonía es un “barrera” entre la música clásica y las audiencias nuevas y racialmente diversas”. 

El compositor musical judío Norman Lebrecht defendió a Beethoven contra los comentarios de Sloan y Harding, diciendo que Beethoven era liberal y que “habían olvidado como la 5ª Sinfonía sirvió a millones de personas como símbolo e himno de libertad en la guerra contra el nazismo”. Lo que no mencionó el amigo Lebrecht es que aparte de preferencias políticas, ya que era liberal para su época y con simpatías republicanas, el compositor hizo repetidos comentarios contra el grupo étnico de Lebrecht. En una ocasión, Beethoven rechazó la idea de vender su “Missa Solemnis” al editor musical judío Adolf Schlesinger, a favor del alemán C.F. Peters, informándole a éste último que: “Bajo ninguna circunstancia Schlesinger tendrá algo de mi, porque también ha jugado conmigo con sus trucos judíos”. 

El crítico musical de origen judío Alex Ross, del “The New Yorker”, dijo que las celebraciones  sobre Beethoven previstas en 2020 “son una celebración gratuita y excesiva de los 250 años del nacimiento del compositor, que difícilmente necesita más publicidad”. Durante el inicio de las revueltas del “Black Lives Matter”, Ross insistió en un examen de la relación entre la música clásica a la que tilda de “ciegamente blanca, tanto en su historia como en su presente”, y exclama que cuando la tradición de la música clásica fue transplantada a los USA, la “mayoría blanca tendió a la adopción de música europea como un blasón de su supremacismo. Las instituciones de música clásica que aparecieron en la mitad y finales del siglo XIX, por ejemplo la Filarmónica de Nueva York, La Sinfónica de Boston, La Opera Metropolitana, etc., se convirtieron en templos de los dioses europeos… Apenas se hizo esfuerzo alguno para cultivar a compositores americanos; parecía más importante el crear una fantasía de grandeza Beethoviana”. 

Para Ross, la música clásica debe “superar sus sombras del pasado” si se compromete ella misma a “una confrontación mucho más radical con la herencia blanca europea”, programando a compositores no-blancos como Julius Eastman, un compositor negro ya fallecido, cuyas “estructuras improvisadas, su minimalismo, sus temas políticos subversivos y su abierta homosexualidad, le dan un aspecto revolucionario”. En la primera línea de los ataques a Beethoven 2020, ha estado también el compositor y músico negro y académico del Hunter College, Philip Ewell, que escribió un artículo titulado “Beethoven fue un compositor por encima de la media - Dejémoslo así”. Ewell evita los epítetos laudatorios aplicados habitualmente a compositores blancos como Beethoven y sus obras. Para Ewell, adjetivos como “genio” y “pieza maestra”, evocan “esclavitud” (maestro-esclavo), y sexismo (maestro-amante), y el lexicón de la música clásica, para él, desborda con eufemismos que disfrazan y refuerzan el “esquema hombre-blanco”. 

En vez de disfrutar del mérito reconocido de brillantez y originalidad por su obra, Ewell insiste que la fama de Beethoven ha sido elevada artificialmente diciendo que “además de incontables hombres blancos, y ha sido puesto ahí por el “esquema hombre-blanco”, tanto consciente como inconscientemente, con descripciones como “genio”, “maestro” y “pieza maestra”. Ewell cataloga la 9ª Sinfonía “una pieza maestra al igual que las “12 Little Spells” de Esperanza Spalding (la cantante y contrabajista negra). Buscadlo y comparad ambas obras… Ewell argumenta que el estatus de Beethoven y su 9ª Sinfonía es puramente un producto resultante de la teoría musical “esquema hombre-blanco, la cual ofusca raza y género”.


martes, 1 de diciembre de 2020

 

NUEVO LIBRO

Os presento mi nuevo libro titulado "Tragedia Europea", que es un compendio de los mejores artículos de mi blog. El libro los presenta siguiendo el criterio de Antes/Durante/Después de la II Guerra Mundial. Al lector le permitirá reflexionar sobre lo que pasa hoy en día...

¡Disfrutadlo!

sábado, 7 de noviembre de 2020

OTRO LIBRO SOBRE EL FÜHRER, Y VAN…

No hay duda de que hay una gran cantidad de libros sobre la figura de Adolf Hitler, lo he dicho en otros artículos. Y no sólo libros también hay artículos, reportajes, columnas, programas, etc. Mucha de esta información ha sido elaborada por renombrados historiadores. Dudo que haya otra figura histórica con un tratamiento en los medios tan intenso y continuado como él. Por eso, hoy quiero hablar del libro de 2019 titulado “Hitler: A Global Biography” de Brendan Simms, historiador de origen irlandés, de la Universidad de Cambridge y profesor de Historia de las Relaciones Internacionales.

Cada vez que se lanza un nuevo libro sobre dicho personaje, se convierte en un auténtico fenómeno en Alemania. Antes de la publicación de este libro, se publicó en la revista “Der Spiegel” una entrevista con el autor en la cual resume su tesis principal: el empuje fundamental de Hitler tanto a nivel en la propia Alemania como en su política exterior, surgió de su relación amor-odio con lo que el profesor denomina “Anglo-America”. No era tanto el comunismo y la URSS lo que le llevó a la guerra, sino el pulso con Inglaterra y los USA y su temor al capitalismo internacional.

El libro explica que las experiencias de Hitler durante los años de la Gran Guerra 1914-1918, fueron muy formativas con respecto a ese temor arriba indicado. “Admiración y respeto aparecen debidos a sus experiencias en la guerra. Hitler se refirió muchas veces a la dureza de los ingleses, tal como la experimentó en el frente” nos dice el libro. Según el autor, incluso el anti-semitismo de Hitler no aparece al principio por un profundo odio a los judíos, sino por la constatación de que el “capitalismo mundial” establecido en los los USA, estaba dominado por los judíos en posiciones de poder.

Sin embargo, el autor Ian Kershaw y sus dos mastodónticos volúmenes sobre Hitler se centra en la interacción de Hitler y el pueblo alemán. Según este autor, Hitler fue capaz de actuar de esa manera porque los alemanes consideraron la fundación de la ideología Socialista-Nacional a su propia iniciativa. Como si hubiese surgido del mismo pueblo. Sin embargo, antes y después de Kershaw, otros biógrafos de Hitler alemanes y de otros países enfocan sus trabajos en aspectos diferentes sobre este capítulos de la historia.

Por ejemplo, el periodista alemán Joachim Fest escribió sobre Hitler un libro de unas 1000 paginas, que se convirtió en un fenómeno de ventas y se consideró durante largo tiempo como el estándar sobre el personaje. Luego se demostró que Fest había cometido varios errores en su investigación, parcialmente debido a que Fest se basó en el libro de Albert Speer, Ministro de Producción y Armamento.

El cómo Hitler y su gabinete político ha de ser interpretado es una larga disputa entre dos tipos de historiadores. Unos los llamados “internacionalistas” que ven a Hitler como un líder potente e importante, cuyo pensamiento e ideología tuvieron una influencia decisiva en los que sucedió en los años 1933 hasta 1945. Y por otro lado los llamados “estructuralistas”, que están más interesados en la cooperación y oposición de grupos competidores dentro del sistema Socialista-Nacional, que en el peso político de Hitler mismo.

El saber cómo el Socialismo-Nacional pudo funcionar bajo Hitler y sus colaboradores fue el objetivo de otras interpretaciones controvertidas. Por ejemplo, diferentes análisis han investigado la estabilidad psicológica de Hitler… Y en eso llega el libro que cito en el artículo escrito por Brendan Simms y que provoca reacciones encontradas y variadas. Hay publicaciones como “The Guardian”, que critican el peso excesivo de la tesis que defiende que Hitler actuó solamente debido a su obsesión con Inglaterra y los USA. “News Network” critica al autor por defender que Hitler era “mentalmente estable”, actuando como una “persona racional” y dicen “Simms le acepta como una persona dirigida por una ideología con una superestructura intelectual definida y no como una sociópata narcisista y profundamente inseguro”.

“National Review” fue algo más gracioso en todo esto diciendo que la obsesión de Hitler en la que se centra Simms con los USA llega demasiado lejos, pero que vale la pena leer el libro a pesar de sus defectos. Y añade que es más una contribución al debate que una interpretación final de la figura de AH. No es, como admite Simms, “El Hitler completo”. Y escribe al inicio del libro que “el presente libro no es un trabajo definitivo sobre el tema, pero no será el último” Y algo más tarde nos dice de forma clara que “La biografía de Hitler y quizás de la historia del III Reich, debe de ser revisada”.

Simms insiste de forma casi religiosa en la fijación de Hitler sobre la política, sociedad y cultura “Anglo-USA”, pero también hay otros aspectos chocantes en su interpretación de la historia. Según su visión, Francia y también la URSS, jugaron solamente un papel subordinado en el desarrollo histórico de los acontecimientos del momento, ya que Hitler no veía a esas naciones como competidoras. Según Simms, durante mucho tiempo Hitler no vio a la URSS como una amenaza.

También entra en otro punto. Simms cree que Hitler tenía una visión muy negativa de su propio pueblo, incluso después de 1933. “Continuó sin pensar demasiado en el pueblo alemán como un conjunto. Era dolorosamente consciente de su pobreza e ignorancia”. Incluso dos años antes del inicio de la guerra, Hitler fue consciente de que la competencia con ambas naciones, Inglaterra y USA, con referencia a sus estándares de vida, estaba perdida. “En Mayo de 1937, Hitler admitió la derrota” escribe Simms en su libro.

Pero la relación de Hitler con el reino “Anglo-USA” fue muy contradictoria. Por ejemplo, según dice Simms que en los años previos, Hitler se expresó casi envidioso “un asunto principal de su interés fueron los USA, que él empezó a ver como un estado modelo, más que Inglaterra”. Según Simms, parece que Hitler admiraba la posición geográfica y sus ventajas. Y también porque era una nación llena de expatriados alemanes. Por eso, dice Simms, Hitler forzó por el “espacio vital” para los alemanes en la parte Este del continente europeo.

Simms añade que durante mucho tiempo, Hilter “solo”estaba interesado en hacer de Alemania un “gran poder” en Europa, pero nada más. Quería crear un contrapeso frente a los USA como poder mundial “El objetivo de Hitler no era la dominación mundial, sino la supervivencia de la nación” remata Simms.

El autor concluye “La estrategia completa de Hitler consistió hasta el final, en usar la amenaza del bolchevismo que buscaba ejercer influencia política en Alemania, Europa y, sobre todo, en “Anglo-USA”

Personalmente creo que es un libro interesante aún sin estar de acuerdo en varios de los planteamientos que hace el autor. Sin embargo y como siempre, Hitler fue un personaje histórico poliédrico, de difícil análisis simple. Por eso, no habrá jamás un solo y único libro que ofrezca “El Hitler Completo”, por lo tanto hay que recurrir a muchos autores y muchos libros con diferentes enfoques, para acercarse al máximo al personaje y su época. De lo que no se puede dudar fue de su influencia a todos los niveles en el mundo y que hoy, 80/90 años después de todo aquello, sigue siendo del máximo interés de académicos, escritores y personas normales en nuestra sociedad. Y así será por muchos años…

lunes, 26 de octubre de 2020

 

 

CAMBIOS EN EL CONCIERTO DE AÑO NUEVO EN VIENA

Sí, así es. La tradicional Marcha Radetsky que coronaba el final del concierto, será desnazificada en sus arreglos instrumentales, para evitar que tenga ese pasado tan del III Reich. No creo que nadie fuese consciente de algo así y de hecho era famoso el acompañamiento de palmas por parte del público, a medida que avanzaba la composición. Menos mal que la corrección política está aquí para que vayamos por el buen camino y por lo tanto ahora se usará una versión desconectada con ese pasado terrible. Esta noticia apareció en el “Neue Osnabrücker Zeitung”. 

El arreglo que ha venido usando la Orquesta Filarmónica de Viena era el realizado por el compositor Leopold Weninger (1879-1940). El periódico citado confirma la noticia llegada desde la propia dirección de la orquesta y que está trabajando en esa nueva versión que será tocada en el concierto de Enero de 2021. Como todos sabemos, desde 1946 el concierto siempre termina su actuación con dos grandes obras: El Danubio Azul de Johann Strauss II y la Marcha Radetsky con el arreglo de Weninger.  

Leopold Weninger nació en Austria, estudió música y piano en Viena antes de irse a vivir a Alemania en 1909, donde continuó sus estudios. En Febrero de 1932 se unió al Partido Socialista-Nacional y trabajó con organizaciones culturales del mismo. Se convirtió en un compositor, director de orquesta y arreglista de éxito, tras la llegada al poder de Hitler en 1933. 

Además de escribir operetas y obras clásicas, Leopold Weninger fue el responsable de arreglos muy populares del himno del partido, Horst-Wessel-Lied, así como de himnos dedicados a Hitler y a las SA, las tropas de choque. Murió en Febrero de 1940 y su legado fue su arreglo de la Marcha Radetsky, ahora rechazada de su repertorio por la Orquesta Filarmónica de Viena. 

Pero claro, aquí llegamos a la paradoja… El propio Concierto de Año Nuevo en Viena tiene raíces socialista-nacionales. Empezó en 1939 con sus vibrantes valses de Strauss, interpretados en el espectacular entorno del “Vienna Musikverein” y la idea del mismo era promover la capital austríaca y levantar la moral en el inicio de la guerra. Y a pesar de sus orígenes, el concierto continuó tras la guerra como todos sabemos. Recordemos también que en 1987 la orquesta fue dirigida por Herbert von Karajan, que se unió al partido en 1935 y prosperó en esa Alemania.  

El concierto se retransmite actualmente a 90 países y la Filarmónica sólo reconoció de forma oficial sus conexiones con aquella época en 2013. Recórdemos también que ha habido varios directores de orquesta en el concierto de origen judío como Zubin Mehta, Daniel Barenboim y no ha habido problemas de ningún tipo.  

He de reconocer que si se trata de ocultar todo esto y hablar negativamente de todo aquello, es una forma de darle actualidad 80 años después y que la gente se interese más allá de críticas o no. No hay día, semana, mes o año que no se hable en los medios sobre aquella época con detalles, reales o no, de todos y cada unos de sus líderes. Ya no hablo de reportajes, libros, programas, etc. sobre el tema también. Es una cascada continua, imparable que parece obedecer a algún tipo de consigna. 

Nadie habla habitualmente en los medios de Tojo, Hiro Hito, Yamamoto, Mussolini, Ciano, Badoglio, etc. y eso, como mínimo, es sorprendente ya que lucharon en el Eje Berlín-Roma-Tokio. Tampoco se habla habitualmente de Roosevelt, Churchill, Eisenhower, Stalin, Koniev, Zukov, Bombardero Harris, Patton, Bradley y otros líderes aliados. 

Es posible que haya alguna explicación a este fenómeno tan curioso, pero yo no la conozco.