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sábado, 30 de enero de 2021


WEIMAR

Hace poco vi un reportaje americano sobre la República de Weimar, el gobierno alemán formado tras el armisticio que puso fin a la I Guerra Mundial. Fue un gobierno que ha entrado en la leyenda, sobre todo por los socialistas y comunistas, como una auténtica maravilla de libertad y orden y donde podía expresarse cualquier tipo de ocurrencia o aberración, llamada cultura, entre la gente con el beneplácito de ese gobierno.

Denominar gobierno de orden y libertad quizás sea muy temerario y, sobre todo, falso. Pensemos que en el periodo que fue desde 1919 hasta 1933, hubo 4 presidentes y 14 cancilleres (incluyendo a Hitler en 1933). Es decir, en 15 años hubo un promedio de 3,75 años por presidente y poco más de un año por canciller. Un desastre, se mire como se mire si alguien tiene un mínimo de sentido común. Seguramente la República de Weimar ha sido el ejemplo palmario del descontrol político llevado a su máxima expresión. Sin embargo, goza de una salud excelente en los medios progresistas. Lo pintan como si hubiese sido el Paraíso Terrenal.

Evidentemente, algo que caracterizó a esa república fue el caos continuado de todo tipo que empezó con la revolución alemana de 1918, tras el fin de la I Guerra Mundial y finalizó en 1933, con la llegada democrática de Hitler al poder. Todo ello trufado con una inflación galopante absolutamente disparatada. Los partidarios de la República de Weimar, buscaron inmediatamente la destrucción de la cultura, la moral, la política y la religión en la Alemania de posguerra en los años 20's. Esos partidarios acérrimos, que no representaban ni el 2% de la población alemana, fueron los que dirigieron Alemania con mano firme e implacable, hacia los más oscuros túneles del comunismo durante ese periodo de caos.

En Noviembre de 1918, tras el cese de la I Guerra Mundial y concretamente el día 7 de ese mes, Kurt Eisner puso en marcha la República Comunista en Munich, capital de Baviera. Se abrieron escuelas y campos marxistas para los jóvenes. El asesor de escuelas, Kurt Loewenstein, describió cual era el objetivo de esa nueva educación marxista: “La lucha contra la iglesia y contra la formación religiosa no es una lucha teórica sobre doctrinas teóricas, sino la lucha de un nuevo sistema social contra este moribundo sistema social”. Yo soy europeo y católico aunque me considero un mal católico por muchas razones que no vienen al caso, sin embargo el mensaje de Loewenstein apuntaba a un objetivo que yo, personalmente, no puedo tolerar en Europa. Kurt Eisner fue asesinado el 21 de Febrero de 1919 en Munich por Anton von Arco auf Valley, militar de origen judío.

El mismo caso se dio en Berlín, donde Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, trataron de llevar a cabo la revolución comunista en 1919, creando el Partido Espartaquista (luego Partido Comunista de Alemania). Esa revuelta fue frustrada y sofocada por el ejército y miembros de los Freikorps. Afortunadamente, los cabecillas y cientos de seguidores fueron capturados y encarcelados. Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht y otros sicarios fueron fusilados el 15 de Enero de 1919.

Además de todos estos movimientos comunistas que incordiaban la vida en Alemania, El armisticio alemán a las fuerzas aliadas de 1918 y el fin de la Alemania Imperial, trajo a dicho país un bloqueo naval inglés que causó una hambruna terrible, mientras que los términos de la rendición incluyeron muchas amputaciones territoriales al país, al mismo tiempo que la imposición de durísimas reparaciones de guerra (Tratado de Versalles), completamente alejadas de la realidad y el sentido común, creando un gran resentimiento totalmente lógico entre la población. Esa misma desdichada población fue abandonada por la república frente a las protestas laborales internas, hiperinflación monstruosa, desempleo altísimo, y los levantamientos violentos de los socialistas y comunistas, que derivaron en peleas callejeras muy sangrientas.

Esa población de menos del 2% que vivía en Alemania y a la que se les habían concedido derechos liberales en 1869, habían llegado desde la Rusia zarista hasta Alemania, especialmente después de fracasado golpe de estado comunista de 1905, donde el Zar se equivocó al no ajusticiar a Lenin en vez de simplemente desterrarlo hacia Europa y que viviese como un sátrapa en Suiza hasta 1917. Hay numerosas estadísticas que demuestran el influjo de esa minoría durante esos años y documenta su preferencia por las zonas urbanas y no rurales o marinas. Parece que las labores físicas y el campo en sí, no eran de su agrado. El mar tampoco era su elección. En 1925, esa minoría controlaba el 58% de todo el comercio del país.

En Berlín mismo, desde 1925 y en Plena República de Weimar, esa minoría representaba el 47,9% de los médicos, 50,2% de los juristas y un 37,5% de los dentistas. Las vocaciones intelectuales estaban también copadas por esa minoría como médicos de cabecera, directores de teatro y profesores en la facultad de medicina. Es grupo sólido y bien compactado, ha sido y es en todas partes el “continuo agitador”. Estos iconoclastas daban apoyo a los derechos a abortar, libertad sexual absoluta y se burlaban de la cultura alemana. Los editores de libros, revistas y periódicos también formaban parte de esa minoría apoyando desde los medios cualquier idea en esa línea destructora contra la cultura alemana en particular y contra la europea en general. 

Desde luego no es nuevo conectar a esa minoría con el comunismo y sabemos de su amplísima participación y origen en esa doctrina política inhumana y terrible. En un libro que leí hace tiempo se dice que: Karl Marx debe ser acusado por el hecho de que aparte de los movimientos laborales normales, comenzó a desarrollar un esfuerzo con el objetivo de darle un vuelco absoluto al orden establecido en todos los países y el cual se ha convertido en el peligro más grande que ha amenazado la cultura del mundo” ¿nos suena todo esto en España?…

La revolución comunista de Octubre de 1917 en la desdichada Rusia, fue llevada a cabo en su inmensa mayoría por miembros de esa minoría. Es un hecho incontestable. Es un hecho también que esa minoría le declaró la guerra a Alemania tan pronto como Marzo de 1933, tras acceder Hitler al poder. Es un ejemplo de su gratitud por la aceptación alemana de su presencia y la obtención de la ciudadania de pleno derecho que había comenzado, como he dicho más arriba, en 1869. Sus gritos de guerra parecían preceder a su temor por la posible limitación de presencia en la vida intelectual, social y política de Alemania. Parece que ya en Abril de 1933, la población alemana y sus dirigentes fueron conscientes de la situación de autoridad ejercida por esa minoría y comenzaron a aplicar limitaciones a la misma.

Lo que esa Alemania de 1933 vio con toda claridad fue la excesiva introducción de foráneos en la vida del país, sobre todo en la ciencia, la política y la cultura. Esos foráneos fueron apartando, durante la República de Weimar, a los ciudadanos originales de cargos relevantes que fueron ocupados por miembros de ese grupo. Fue un proceso que adoptó formas amenazantes ya que afectó a la alegría y salud de los ciudadanos alemanes, con el espíritu desintegrador del bolchevismo.

viernes, 6 de noviembre de 2020



A VUELTAS CON EL LUSITANIA 

Los Estados Unidos que sin duda alguna es un país muy interesante y con grandes cosas, también tiene su historia oculta. Entre esas cosas ocultas está en buscar siempre un motivo para entrar en guerra, una excusa. Lo he dicho en este mismo blog en varias ocasiones: el hundimiento del Maine en Cuba y el inicio de la guerra España-USA, el hundimiento del transatlántico Lusitania para  entrar en la I Guerra Mundial, Pearl Harbor para entrar en la segunda, el cruce del paralelo 38 por parte del Corea del Norte para involucrarse en la Guerra de Corea, el incidente de la Bahia de Tonkin para entrar en Vietnam, la Torres Gemelas y la entrada en Irak, entre otros La historia va demostrando que los USA siempre estaban detrás de esas acciones hostiles contra sus intereses y eso iniciaba la guerra contra el enemigo de turno.

Hoy me gustaría volver con el tema del Lusitania y los USA. Ya he escrito sobre el asunto en otro artículo también en este blog. El hundimiento de ese barco el 7 de Mayo de 1915, le costó la vida a casi 1.200 personas y como ya sabemos, catapultó la entrada de los USA en la I Guerra Mundial. Se suponía que era una pacífico barco de pasajeros y sin duda lo era, pero también cargaba un enorme arsenal de armas hacia Inglaterra de forma secreta y violando la neutralidad americana en la guerra europea. El barco de la compañía Cunard que iba de Nueva York a Liverpool, fue hundido a ocho millas de la costa irlandesa por un submarino alemán.

La carga que llevaba ya ha sido confirmada por buceadores que descubrieron hace ya un tiempo la oscura mercancía del Lusitania. Se estimó en alrededor cuatro millones de balas de la marca americana Remington de calibre militar. Esa carga encontrada a bordo sugiere que los alemanes tenían razón al denunciar que el barco y lo que llevaba a bordo, lo convertía en un blanco militar legítimo. Los británicos tras mantener testarudamente que era un simple barco de pasajeros, acusaron rápidamente a los alemanes de una matanza de civiles en alta mar. Este desastre sirvió para levantar el sentimiento anti-alemán, sobre todo en los USA, desde donde venían 128 de las 1.198 víctimas. Unas 100 víctimas eran niños, muchos de ellos de menos de dos años.

El Secretario de Estado USA Robert Lansing, escribió más tarde que el hundimiento le dio la “convicción de que al final serían los aliados de Inglaterra”. Se le dijo a la población americana, de forma falsa, que se había dado a los niños alemanes un día de fiesta en la escuela para celebrar el hundimiento del Lusitania. El desastre inspiró una gran cantidad de carteles pidiendo venganza por las víctimas. Uno muy famoso mostraba a una madre joven hundiéndose en las aguas con su bebé en los brazos y la frase “Alístate”. Tras una gran ruido mediático pro-guerra, los americanos se unieron a los aliados. Esa decisión e intervención cambió el equilibrio de la balanza contra Alemania.

Los alemanes insistieron que el Lusitania, el barco más rápido entonces del Atlántico Norte, fue usado para romper el bloqueo que Berlín trataba de imponer alrededor de Inglaterra desde el inicio de las hostilidades en Agosto de 1914. Churchill era el Primer Lord del Almirantazgo británico y durante años se ha sospechado que sabía muy bien lo que sucedió en el ataque y sus circunstancias y eso no se lo comunico a su pueblo. Se sabe a través de una carta confidencial poco antes del hundimiento, que unos ataques de submarinos alemanes serían bien recibidos… Dijo “es más importante atraer barcos neutrales a nuestras costas, con la esperanza de involucrar a los USA contra Alemania. Por nuestra parte queremos que el tráfico y cuanto más mejor y si alguno se mete en problemas, mejor todavía””.

El periodista de la revista Vogue Hombre en los USA Hampton Side, fue testigo del descubrimiento de los buzos y dijo “Son balas que fueron fabricadas expresamente para matar alemanes en la I Guerra Mundial. Balas a bordo del Lusitania que los mandatarios británicos de Whitehall y mandatarios americanos en Washington sabían y han negado desde largo tiempo atrás”. El descubrimiento puede ayudar a explicar por qué el Lusitania se hundió en 18 minutos por un simple torpedo en su casco. Varios supervivientes dijeron haber escuchado una segunda explosión que sin duda, fue debida a la munición a bordo. 

El propietario de los derechos sobre los restos del Lusitania, Gregg Bemis, dijo “ esos cuatro millones de balas de calibre militar no eran para un cazador aficionado. Ahora que lo hemos encontrado, los británicos no pueden negar por más tiempo que había munición a bordo. Eso nos hace preguntarnos qué más había en el barco. Había literalmente, toneladas y toneladas de alimentos en un barco sin refrigeración que se habían marcado, sospechosamente, como queso, mantequilla y ostras. Siempre he creído que habían explosivos muy potentes en las bodegas, que explotaron con un simple torpedo y eso fue lo que hundió rápidamente el Lusitania”.

sábado, 17 de noviembre de 2018

¿MURIERON POR ALGO?


Como colofón a los tres artículos sobre la I Guerra Mundial y sus ya 100 años de su final, que encontraréis en este blog de este mes de Noviembre, me gustaría comentar que estoy siguiendo muy de cerca los comentarios y celebraciones de ese aniversario y la verdad es que hay personas en los USA que se preguntan y con razón, el por qué murieron sus soldados en aquella guerra.

EL FINAL DE LA I GUERRA MUNDIAL (y 3)


A pesar de la objetividad de Clark, esto no quiere decir que aplique una neutralidad ciega. En su análisis línea por línea del ultimátum de 48 horas de Austria a Serbia y la respuesta serbia, Clark derriba la visión oficialista y aceptada de que Austria era demasiado dura y Serbia humilde y servil. Austria pedía acción contra los terroristas en Serbia. Hubiese sido una infracción de la soberanía, sí, pero la tolerancia serbia con las redes terroristas y su relajada respuesta a los asesinatos de Sarajevo, impide la simpatía de cualquiera con esa posición.

viernes, 16 de noviembre de 2018

EL FINAL DE LA I GUERRA MUNDIAL (2)


Por todo ello, si vemos el final de esa guerra con la proyección que dan 100 años y apartando el venerable sueño de una utópica Federación del Hombre, se pueden observar muchos conflictos de carácter local desde Extremo Oriente, Oriente Medio, África, etc., que puede llevar a las grandes potencias a, sin advertirlo, un conflicto mundial. Puede darse por algo aparentemente intrascendente y como digo más arriba, el asesinato del archiduque en 1914, no era motivo para una guerra como la que hubo. Incluso “The Grand Forks Herald” el periódico de Dakota del Norte, declaró en 1914 que “para el mundo un archiduque más o menos no es relevante”.

martes, 13 de noviembre de 2018

EL FINAL DE LA I GUERRA MUNDIAL (1)


Ha sido fantástico ver a los líderes mundiales en Francia celebrar el final de la I Guerra Mundial, esa que iba acabar con todas las guerras... Gente que sólo desea la destrucción de la cultura europea a través de una guerra silenciosa contra todo lo nuestro. E incluso cómico viendo al presidente Sanchez con su insignia pacifista en la solapa, cuando España no participó directamente en esa guerra terrible. ¿Qué hacía allí Sanchez con su mujer, qué pintaban en todo eso? ¿Por qué estaba el primer ministro de Israel? Y la traca final fue una negra cantando delante de esos líderes, cuando fue una cuestión de europeos, no de negros. Dudo que en el Congo saliese un blanco a cantar sobre un conflicto entre negros de hace 100 años.

sábado, 30 de junio de 2018

HÉROES APENAS CONOCIDOS


Hoy que vemos como se desmoronan los grandes pilares de nuestra civilización, es bueno recordar las gestas de personas que lo dieron todo por un ideal y que nos sirven como refererentes morales y patrióticos. Estaremos de acuerdo en que a lo largo de la historia podemos encontrar personajes que no pasaron a la misma por la puerta grande a través de los grandes medios, libros, artículos e incluso películas. Y sin embargo, sus actos fueron decisivos en la consecución de un objetivo para su país en un momento difícil. Hablamos de espías, políticos, militares y también empresarios o gente común, que supieron hacer lo adecuado y correcto para triunfar. Me gustaría hablar en esta ocasión de uno de ellos, general búlgaro Hristo Lukov (6/1/1888-13/2/1943).

miércoles, 20 de junio de 2018

LA GRAN GUERRA EUROPEA-OCCIDENTAL


Siempre he defendido la teoría y creo que la realidad, de que las dos grandes guerras mundiales sobre suelo europeo principalmente, fueron la misma guerra civil europea pero con una tregua que fue desde 1918 hasta 1939. En Noviembre se cumplirá un siglo del final de la primera de esas guerras civiles, y aún hoy es difícil entender por qué los generales enviaron a tantos soldados a tal carnicería. Murieron 10 millones de hombres de todos los bandos, millones quedaron heridos. También 7 millones de civiles cayeron así como 20 millones de caballos...

domingo, 31 de diciembre de 2017

QUITARSE DE ENCIMA VERSALLES (y 2)


Hitler fue reconocido positivamente por la pacífica incorporación de Austria a Alemania cuando se reunió con Lord Halifax en Berchtesgaden el 19 de Noviembre de 1937. Lord Halifax mencionó las importantes cuestiones de Danzig, Austria y Checoslovaquia por iniciativa propia sin ser preguntado por Hitler. Le dijo al Führer que UK se daba cuenta de que los Tratados de París de 1919 contenían errores que debían ser rectificados. También le dijo que UK no iría a la guerra para prevenir la unión (el Anschluss) con Austria, la transferencia de los Sudetes a Alemania o el retorno de Danzig al Reich. Incluso UK estaba dispuesta a servir como intermediario en la devolución efectiva de lo que pertenecía a Alemania, si todo se hacía de forma caballerosa. Es decir, Lord Halifax le dio a Hitler su aprobación para la pacifica incorporación de los alemanes en Austria, Checoslovaquia y Danzig a Alemania “si se hace sin provocar disturbios”. 

viernes, 29 de diciembre de 2017

QUITARSE DE ENCIMA VERSALLES (1)


Las disposiciones irracionales del Tratado de Versalles firmado en 1919, en la que se culpaba a Alemania de provocar la I Guerra Mundial y a pagar una cifra colosal, inasumible y falsa por aquella terrible contienda, dejó al descubierto que había que sacarse aquella losa de encima lo antes posible. Hubo una persona en Alemania que puso todo su empeño en ello y lo consiguió.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL TRATADO DE VERSALLES... ¿UNA VENGANZA?


El Tratado de Versalles es conocido como la cúspide del final de la I Guerra Mundial, donde se culpaba a Alemania de dicha guerra y a pagar unas indemnizaciones a diversos países totalmente desorbitadas. Fue firmado el 28 de Junio de 1919 ya que Alemania se  enfrentaba a la muerte por hambruna y a la invasión si rechazaba la firma del documento. Con un bloqueo naval todavía en marcha y sus barcos mercantes y la flota del Báltico secuestrada, Alemania no podía alimentar a su pueblo. Incluso los barcos USA participaron en el bloqueo.

martes, 21 de febrero de 2017

LAS NOTICIAS FALSAS


Hay un tópico que dice que la primera víctima de la guerra es la verdad. Yo también lo creo. Las guerras e incluso antes de las mismas, crearon una gran escuela de manipuladores que transformaban o inventaban noticias o acontecimientos para engrescar a los futuros combatientes y que luchasen contra un enemigo demoníaco. Por lo tanto las noticias falsas que se ocultan como noticias verdaderas no son, tristemente, algo nuevo.

domingo, 13 de noviembre de 2016

LA I GUERRA MUNDIAL. LA GUERRA QUE ACABABA CON LAS GUERRAS...


Al acabar la I Guerra Mundial, se dijo que iba a ser la última, ya no habrían más. Esa guerra había demostrado la futilidad y el horror de la misma como sistema para arreglar las cosas entre países. Empezaba una era de buenismo sin fin, pero con mal pie: el terrible Tratado de Versalles. Lo único que pudo demostrar esa guerra es que era la primera parte de una guerra civil europea que criaba el embrión de la segunda. Fue una guerra terrible con millones de muertos que hoy podemos ver en cementerios a lo largo de Europa. Sin embargo no detuvo las guerras...

lunes, 5 de septiembre de 2016

LA PRESENCIA USA EN ORIENTE MEDIO


Sabéis que considero a los USA como un país intervencionista a escala mundial, con más de 800 bases militares en todo el mundo y con una industria y una economía pensada para la guerra desde nuestra desgracia en Cuba con el Maine. En este momento Oriente Medio es el campo de batalla directo e indirecto de los USA (y el África negra también contra los chinos).

sábado, 3 de octubre de 2015

11/11-11:11 FUE EL 11/9 DE HACE 97 AÑOS


Creo que el 11/9 ha pasado a la historia como un icono de miedo y de época beligerante como inicio del siglo XXI. Lo comparo con el título 11/11 a las 11:11. Lo celebraremos en este mes de Noviembre y se celebró entonces, como otro icono numérico, el día, el mes, la hora y el minuto en que se firmó el armisticio del fin de la I Guerra Mundial: 11 de Noviembre a las 11 y 11 minutos. Estemos o no ahora en un “choque de civilizaciones”, las guerras que ha provocado el 11/9 están siendo excepcionales. La I Guerra Mundial iba a ser la última guerra...

viernes, 23 de enero de 2015

PROPAGANDA Y EL "INFORME BRYCE" (Editado originalmente el 22/4/2014)

Como ya dije en mi artículo anterior, Alemania perdió ya en la I Guerra Mundial la batalla de la propaganda, aunque luego al poco de acabar esa contienda se demostraron como falsas toda esas historias horribles sobre los alemanes y la actuación de su ejército por las zonas por donde se movían.

Hay una gran diferencia entre la propaganda alemana y la aliada durante la Gran Guerra. En el primer caso, los alemanes mostraban a sus enemigos criticándolos desde un punto de vista racional. Es decir, llamaban más a la razón que a la emoción. Era el caso contrario de los aliados, que presentaban a los alemanes como bestias inhumanas y sedientas de sangre. Os invito a que veáis los carteles que podéis encontrar en internet. Se explican por si mismos.

Los aliados y los ingleses en particular se demostraron como maestros en la manipulación mundial al propagar unos relatos fantásticos de la maldad alemana. Desde el principio de la guerra, estas historias terribles llenaban los periódicos ingleses y americanos. Como dato hay que saber que en aquel momento los periódicos americanos dependían de los servicios de noticias británicos en aquellas noticias sobre Europa, y que se enviaban vía cable submarino que controlaba Inglaterra. Los alemanes no tenían acceso a los medios USA e Inglaterra ya se preocupó de ello cortando los seis cables transatlánticos alemanes a USA.

Las primeras noticias de las atrocidades alemanas empezaron cuando el ejército alemán cruzó Bélgica para luchar contra Francia, al principio de la contienda. No era el propósito alemán el atacar u ocupar Bélgica, sino flanquear las defensas francesas y poder alcanzar rápidamente París. Esta estrategia fue conocida como el “Plan Schlieffen”, que Alemania creía que era la única forma para conseguir una victoria rápida sobre Francia. La “violación” alemana de la neutral Bélgica sirvió de pretexto a los ingleses para declarar la guerra a Alemania, a pesar de que la verdadera razón era económica... y ya había sido tomada tiempo atrás. Pero para entrar en guerra había que conseguir el apoyo público y las oportunidades propagandísticas que ofrecía la entrada alemana en Bélgica y las atrocidades falsas eran enormes. Se encontraron “testigos oculares” que describían a los “Hunos con cascos puntiagudos” lanzando al aire a bebés belgas y ensartándolos al vuelo en sus bayonetas mientras marchaban cantando canciones guerreras. También hubo historias de soldados alemanes amputando las manos de los jóvenes belgas y la razón era que así no podrían disparar... Historias de mujeres belgas con los pechos amputados se multiplicaron aún más. Las violaciones eran las historias favoritas de todos los cuentos de atrocidades. Incluso hubo historias de soldados aliados crucificados. No olvidemos que en aquel momento occidente era bastante más religioso que hoy y esto era algo ultrajante e insoportable. Me gustaría añadir que de todas las pruebas aceptadas en un juicio en la actualidad, los testimonios de “testigos oculares” son las menos  sólidas.

También hubo un tour de un grupo de belgas por los USA, pagado por el gobierno británico, explicando estas historias directamente. Inglaterra quería que los USA se involucrasen en la guerra lo antes posible. Incluso el presidente Woodrow Wilson les recibió en la Casa Blanca.

Alemania negó todas estas historias y también lo hicieron los periodistas USA que estaban con el ejército alemán y sabían que eran mentiras, pero esto no llegó a los periódicos USA ya que Inglaterra controlaba, como he dicho antes, el flujo informativo hacia America. Ante todo ello y para ganar credibilidad, los ingleses llamaron al vizconde James Bryce a principios de 1915 para encabezar una comisión que llevase a cabo una investigación. Por supuesto que el gobierno británico quería que Bryce respaldase esta falsa propaganda que, efectivamente, él siguió al pie de la letra. Bryce era un conocido historiador con una buena reputación en los USA. No sólo fue embajador en Washington, sino que había escrito varios libros sobre el gobierno americano. Los ingleses sabían que lo que dijese sería creíble, además Bryce era leal a su país y por lo tanto era perfecto para ese trabajo.

Bryce y su equipo de seis personas todos abogados, historiadores y académicos “analizaron”, si se puede decir así, unas 1.200 declaraciones escritas de “testigos oculares” que decían haber visto esas atrocidades alemanas de primera mano. Casi todo los relatos venían de belgas que dejaron Bélgica como refugiados en Inglaterra y también de algunos soldados ingleses en Francia. La comisión de Bryce jamás interrogó directamente a ninguno de esos “testigos oculares” y se fiaron de su declaración escrita. Debido a que había una guerra en marcha, no hubo investigación de las supuestas atrocidades sobre el terreno. Además ningún “testigo ocular” fue identificado por el nombre, ni siquiera los soldados. La comisión confirmó oficialmente que esas historias, independientemente de su fantasía, eran ciertas. Esta investigación manipulada fue otra parte de la campaña de propaganda anti-alemana.

El “Informe Bryce” fue entregado el 13 de Mayo de 1915, y el gobierno británico se preocupó de que llegase a los periódicos de los USA. El impacto fue fenomenal, especialmente porque llegaba a los pocos días del hundimiento del barco Lusitania por un submarino alemán, y que provocó la muerte de 135 americanos. El ultraje llegó a todos los USA y hubo una ola de rechazo a Alemania. De repente, los americanos pedían la guerra: objetivo cumplido.

Pero también hubo escépticos del “Informe Bryce”. En Inglaterra, Sir Roger Casement dijo que el informe era mentira y escribió un artículo refutándolo, pero no consiguió eco alguno. El abogado americano Clearance Darrow, fue tan escéptico que viajó a Francia en 1915 y buscó en vano a un sólo “testigo ocular” que pudiese confirmar una sola de las historias del “Informe Bryce”. Su duda iba en incremento hasta el punto que ofreció públicamente 1.000$ (¡¡hoy serían unos 25.000$!!), a cualquiera que pudiese presentarle a un solo chico belga al que le hubiesen amputado las manos los soldados alemanes, o a cualquier otra víctima belga o francesa que hubiese sido mutilada por las tropas alemana. No encontró a nadie.

Las “pruebas” aportadas por el comité de Bryce en su investigación y los métodos empleados para su obtención, violaron cualquier regla elemental con las pruebas. Académicos serios han demostrado de largo que el todo el informe había sido hecho con distorsiones y falsedades. Pero Inglaterra estaba decidida a empujar a los USA a la guerra y Bryce y sus colegas fueron cómplices en ese esfuerzo británico. Justificaron sus mentiras y exageraciones

jueves, 22 de enero de 2015

EL HUNDIMIENTO DEL LUSITANIA (Editado originalmente el 3/2/2012)

Todos sabemos que el hundimiento del transatlántico Lusitania, precipitó la entrada de los Estados Unidos en la I Guerra Mundial. Este hundimiento le costó la vida a unas 1200 personas del total de casi 2000 que iban a bordo, en ese fatídico 7 de Mayo de 1915, del que teóricamente era un simple barco de pasajeros de bandera británica de la línea Cunard y que fue hundido de forma traidora por el submarino alemán U20. El ataque se produjo a unas 15 millas del cabo Old Head of Kinsale. Irlanda. El Lusitania seguía la ruta Nueva York-Liverpool.

Siempre se dijo que era un barco que nada tenía que ver con la guerra y que sólo transportaba pasajeros civiles. Sin embargo, los buzos que han bajado hasta el barco, han descubierto que eso no era cierto y que había un oscuro secreto a bordo del Lusitania. Los buzos encontraron una carga de municiones inmensa en las bodegas del barco, que además provocó su rápido hundimiento en sólo 18 minutos, ya que estalló parte de la carga. Los supervivientes hablan de una segunda explosión enorme a bordo. Por ello, ese descubrimiento hace que los alemanes tuviesen razón al hundir el barco como legítimo objetivo de guerra.

Los británicos acusaron rápidamente a Alemania de piratería por matar civiles y sirvió para poner en contra de Alemania a los Estados Unidos que había perdido en el naufragio a 128 ciudadanos, entre ellos algunos multimillonarios y hombres de negocio. También algunos de los fallecidos eran niños, unos cien, la mayoría por debajo de los dos años. Robert Lansing, el Secretario de Estado norteamericano en aquel momento, escribió poco después que el “hundimiento le había dado la convicción que deberían ser finalmente aliados de los británicos”. Incluso y de forma falsa, se les dijo a los norteamericanos que los alemanes les habían dado a los niños, un día de fiesta en las escuelas para celebrar el hundimiento del Lusitania. Este desastre provocó un alud de carteles de reclutamiento, pidiendo venganza por las víctimas del barco. Recuerdo uno muy concreto y muy emocional en el que se mostraba a una joven madre hundiéndose con su pequeño en brazos con la simple frase de “Alístate”. Dos años después, los americanos se unieron a los británicos en su lucha contra Alemania, siendo una decisión que cambió la guerra de forma decisiva.

Los buzos estimaron que había más de cuatro millones de balas, fabricadas por Remington en Estados Unidos, en las bodegas del barco que se halla a unos 300 pies de profundidad. Los alemanes insistieron en que el barco, el más rápido del atlántico norte, se había usado como transporte de armas, para romper el bloqueo que Alemania había impuesto alrededor de Inglaterra desde el inicio de la guerra en Agosto de 1914. Siempre se ha sospechado que Winston Churchill a la sazón Primer Lord del Almirantazgo británico, sabía más de la cuenta sobre las circunstancias del ataque de lo que demostró en público. De hecho, existe una carta suya confidencial antes del suceso, en la que dice que un ataque de los submarinos alemanes sería bienvenido. Dice en la carta textualmente “Es muy importante atraer barcos neutrales a nuestras costas, con la esperanza de involucrar a los Estados Unidos con Alemania. Por nuestra parte, queremos ese tráfico, cuanto más mejor y si alguno se mete en problemas, aún mejor”.

Un escritor de la revista Men´s de Vogue, fue testigo del descubrimiento de los buzos y dijo “Hay balas fabricadas expresamente para matar alemanes en la I Guerra Mundial, balas que los dirigentes británicos en Whitehall y dirigentes americanos en Washington, han negado siempre que estuviesen a bordo del Lusitania”. Gregg Bemis, un hombre de negocios norteamericano, que posee los derechos de los restos del barco e invierte en los trabajos de recuperación, dijo que “esos cuatro millones de balas, no eran de ningún cazador privado. Ahora que lo hemos encontrado, los británicos no podrán seguir negando que había munición a bordo. Y eso nos hizo preguntarnos que más había en el barco. Habían toneladas y toneladas de cajas de mercancía almacenada sin refrigeración y que estaban marcadas de forma sospechosa como queso, mantequilla y ostras. Siempre sospeché que había explosivos de alta potencia en las bodegas del barco, que explotaron al ser alcanzadas por el torpedo. Eso fue lo que hundió el barco realmente”.

Tras leer estas afirmaciones y muchas más sobre la historia del Lusitania, yo no tengo dudas de que alguien puso el Lusitania allí, con esa carga. El resto es historia y coincidente con otras situaciones históricas en las que los Estados Unidos han buscado la razón que justificase su intervención en las guerras. Sucedió con España y el Maine, sucedió con el Lusitania, con Pearl Harbour, con la bahía de Tongkin, con las Torres Gemelas, y con países actualmente que se suponen una amenaza para los demás. Yo me pregunto ¿Quién es la amenaza real?

jueves, 1 de enero de 2015

INGLATERRA Y LA I GUERRA MUNDIAL (Editado originalmente el 16/9/2012)

La I Guerra Mundial abrió la posibilidad de llegar no sólo a la II Guerra Mundial, sino que sentó muchas de las bases de la sociedad, el sistema político y el poder que hoy tenemos y sufrimos en occidente. Y dentro de los muchos asuntos que conforman esa guerra, hay uno del cual apenas se habla. Uno se da por supuesto: la agresividad militarista alemana y la otra, como decía, apenas se cita: la involucración del gobierno británico en las etapas para llegar al conflicto.

Los medios oficiales, desde el inicio de esa contienda hasta prácticamente hoy, no han cesado en nombrar un culpable único de la guerra: Alemania. Es tarea casi imposible hallar estudiosos o historiadores incluso que rebatan el confortable mantra de que la autoritaria Alemania inició la guerra por su arrogancia y expansionismo militar prusiano. Se ha supuesto siempre que Inglaterra se vio abocada al conflicto tras la violación alemana de la neutralidad belga, en su camino para la conquista de la “democrática” Francia. Así ha sido explicado y así ha sido aceptado sin fisuras por la historia e historiadores oficiales, que no quieren ver su salario y prestigio oficial puesto en duda.

Pero si analizamos la historia veremos que el Secretario Británico de la Oficina de Exteriores, Lord Edward Grey, hizo todo lo posible para lograr el aislamiento de los alemanes y sus aliados austro-húngaros, que estaban preocupados por estar rodeados de enemigos. La llamada “Triple-Entente”, montada por el gobierno de Grey y que buscaba una alianza a largo plazo entre franceses y rusos, rodeaba a Alemania y Austria con ejércitos enemigos. En Julio de 1914, los alemanes se vieron obligados a apoyar a sus aliados austríacos en su guerra contra los serbios, que entonces era un estado-cliente de Rusia. Estaba muy claro entonces que ese conflicto necesitaba a los alemanes para luchar contra rusos y franceses.

Los militares alemanes aceptaron de forma fatídica la posibilidad de que Inglaterra entrase en conflicto con Alemania. Eso hubiese sucedido incluso en el caso de que Alemania no hubiese violado territorio belga, para poder golpear a los franceses antes de enviar a sus tropas a luchar hacia el este contra la invasión masiva de los rusos. Creo que los ingleses fueron cualquier cosa, pero no neutrales en todo este asunto. En el verano de 1914, su gobierno estaba a punto de firmar un acuerdo militar con Rusia, llamando a una cooperación contra la Pomerania alemana, en el caso de una guerra generalizada. Los británicos también habían asegurado al ministro francés de exteriores Théophile Delcassé, que ellos apoyarían a los franceses y a los rusos, que habían sido aliados desde 1891, si se iniciaba una guerra con Alemania. De largo y lo prueba la historia, los ingleses fueron más hostiles que los alemanes.

Teniendo en cuenta que en toda guerra hay un componente económico, el canciller alemán Theobald von Bethmann-Hollweg hizo concesiones muy importantes a Inglaterra y a sus aliados en 1912, dos años antes del inicio de la guerra:

1) La aceptación del dominio británico en la construcción de la línea férrea y el acceso a las reservas petrolíferas en lo que hoy se conoce como Irak.
 
2) Inversiones económicas en el África Central que claramente beneficiarían a los ingleses más que a los alemanes.
 
3) Mansamente seguir el liderazgo inglés en las dos guerra balcánicas, donde el enemigo de Austria, Serbia, le doblaba en territorio.

Los rusos y franceses habían incrementado el tiempo del servicio militar obligatorio para superar a las fuerzas alemanas y austríacas, pero ni las concesiones alemanas ni el “ruido de sables” de los aliados continentales de los ingleses, hizo cambiar al gobierno británico en su actitud hostil a Alemania. Lord Grey, que permaneció como Secretario Británico de la Oficina de Exteriores hasta 1916, nunca se desvió de su visión de que Alemania era el enemigo más peligroso de Inglaterra. Nadie ha sabido o podido dar una respuesta a esa visión, ni en qué estaba basada. 

Evidentemente, los historiadores pasan por alto este detalle y suelen ir directamente al atentado de Sarajevo y el expansionismo prusiano, para justificar los motivos del inicio de la I Guerra Mundial. El infame Tratado de Versalles y su aplicación levaron directamente a sentar las bases de la II Guerra Mundial. Pero eso será otra historia.

domingo, 14 de diciembre de 2014

UNA CARTA EN EL ORIGEN DEL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ (Editado originalmente el 14/10/2012)


Muchos piensan que el conflicto, guerra, enfrentamiento, odio o como queramos llamarle entre los judíos y los árabes es algo reciente. Que viene de la época de la primera crisis del petróleo en 1972. Nada más lejos de la realidad. El conflicto prácticamente empieza con una carta fechada el 2 de Noviembre de 1917 enviada por Arthur James Balfour, Ministro de Asuntos Exteriores británico, a Edmond Rothschild, presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña. Se la llama también la “Declaración de Balfour”, y dice lo siguiente:

Estimado Lord Rothschild: es con gran placer que envío a Vuestra Señoría, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía con las aspiraciones judío-sionistas, que fue sometida y aprobada por el ministerio: El Gobierno de Su Majestad ve con agrado el establecimiento en palestina de un Hogar Nacional para el pueblo judío y usará sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando claramente entendido que nada debe ser hecho que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina (...). Sinceramente, Arthur James Balfour"

Arthur Koestler, autor y periodista británico de origen judío-húngaro, sentenció algo que define perfectamente este documento “una nación prometió solemnemente a una segunda nación el país de un tercero”. Se puede decir más alto, pero no más claro.

Debemos situarnos en el contexto histórico del momento: Inglaterra estaba exhausta y al borde del agotamiento total por la I Guerra Mundial, y dio curso a la “Declaración de Balfour” con la intención de obtener el apoyo judío en el conflicto europeo. Uno de los personajes clave de esta historia fue Chaim Weizman, profesor de química y luego primer presidente de Israel en 1948. Weizman descubrió  un método para fabricar TNT, se lo pasó a los ingleses y a la vez, estableció una gran amistad con el editor del “Manchester Guardian”, lo que fue decisivo para que Balfour escribiera su famosa carta. No todos los judíos de Inglaterra aplaudieron el documento. Edwin Samuel Montagu, el único judío en el gobierno británico de entonces, se opuso porque consideraba, acertadamente, que la declaración provocaría hostilidades.

Por su lado, también los árabes querían crear su gran estado árabe que abarcaría Palestina, Líbano, Jordania, Siria e Irak. Esta petición fue hecha por Husein ibn Ali, jerife de La Meca y gobernador de  Hiyaz, provincia otomana de la Península Arábiga, entre 1915 y 1916. Su interlocutor en este asunto fue Henry McMahon, alto comisionado británico en El Cairo. McMahon estuvo de acuerdo en otra misiva de la solicitud árabe según carta del 24 de Octubre de 1915, diciendo que “Teniendo en cuenta las excepciones apuntadas más arriba, Gran Bretaña está dispuesta a reconocer y sostener la independencia de los árabes en todas las regiones situadas en las líneas reivindicadas por el jerife de La Meca”.

Esto nos llevar a ver con toda claridad que Inglaterra prometió lo mismo a árabes y judíos, lo cual complica la cosa y más teniendo en cuenta a los solicitantes. Para acabar de rematarlo Londres se repartió con París, según el acuerdo Sykes-Picot, lo que Husein creyó que le habían prometido. Podemos preguntarnos si ¿Husein entendió bien al británico McMahon?. Las excepciones hechas por el inglés no quedaron claras en sus cartas y omitió intencionadamente el nombre de Palestina. Los árabes lo entendieron como una perfidia, pero Husein aceptó.

Este reparto de Oriente Medio entre Francia e Inglaterra también provocó el enfado de los norteamericanos y su presidente W. Wilson a la cabeza. Rápidamente, Wilson envió una comisión al mando de Henry King, rector universitario y Charles Crane un empresario, para realizar una consulta sobre el asunto a los árabes. Esta iniciativa americana fue bienvenida por los árabes hasta el punto que Faisal, hijo de Husein y futuro rey de Irak, bebió champagne por primera vez. Pero la alegría duró poco. La comisión americana recomendó la instauración de monarquías constitucionales en Irak y en una Siria que incluyese a Palestina y Líbano. La recomendación cayó en saco roto.

A la vista de lo sucedido, Washington se lavó las manos y dejó que las cosas siguiesen su curso. La Sociedad de Naciones hizo a Inglaterra “responsable de poner en práctica” la Declaración de Balfour”. La última ironía es que la famosa declaración fue una auténtica tortura para los británicos ya que primero estuvieron enfrentados a los palestinos y luego, por su interés en el petróleo de los árabes, con los judíos. La cosa llegó a tal punto que Londres renegó de la declaración  en 1939.

Un artículo en “The Economist” titulado “Israel Wasted Time” de Mayo de 2007, dudaba de su legalidad preguntando “¿Qué derecho tenían los británicos para prometer a los judíos, en 1917, un Hogar Nacional?”

¿EMPEZÓ ALEMANIA LA I GUERRA MUNDIAL? (Editado originalmente el 18/2/2012)


Si hablamos de la II Guerra Mundial es importante conocer cómo se gestó la misma. Por ello, hemos de ir más atrás y tratar de vislumbrar la Gran Guerra 14-18 del siglo XX, sus motivos y origen. Creo que la I y II Guerra Mundial, son la misma guerra pero con un periodo sin lucha abierta de unos veinte años aproximadamente. En el fondo fue una guerra civil europea.

Creo que la génesis de la I Guerra Mundial hay que buscarla en la guerra franco-prusiana de 1870 a 1871. Sin embargo esta guerra concreta fue la culminación de años de tensión entre los dos estados. Francia creyó estar rodeada por los prusianos Hohenzoller y le declaró la guerra a Prusia para prevenir esta situación. Prusia, bajo el canciller Otto von Bismarck ganó la guerra y sin entrar en detalles, el resultado de esa guerra le permitió a Bismarck unir los diferentes estados, principados y tierras en una Confederación Germana, incluyendo las dos provincias de Alsacia y Lorena. Hubo una justificación histórica para ello, ya que habían sido un botín francés durante el reinado de Luis IV. Además, las poblaciones de Alsacia y Lorena eran en su mayoría étnicamente alemanes y seguían hablando alemán.

Justificadamente o no, esta anexión humilló a Francia y ello provocó en Francia una política de revancha y Alemania se convirtió en su obsesión, sobre todo en su élite militar y política. La determinación francesa de tener una guerra de revancha con Alemania fue un factor en todas sus maniobras hasta que desembocó en la I Guerra Mundial. Ya lo dice J.S. Ewart en su libro de 1925 “The Roots and Causes of War”: “La anexión de Alsacia y Lorena por Prusia en 1871 fue el factor principal en las alianzas, contra-alianzas, ententes y antagonismos que perturbaron la Europa continental durante 43 años... No sólo Francia, sino toda Europa tenían en su mente que entre 1871 y 1914 se sentó la base de la I Guerra Mundial”.

Tras la unificación en un solo estado en 1871, Alemania experimentó un período de crecimiento económico y desarrollo extraordinario. La industrialización progresó rápidamente y los fabricantes alemanes empezaron a introducirse y a ganar mercados a los ingleses. Alemania producía cada vez más productos para consumo interno e importaba cada vez menos productos ingleses. Pero también Alemania comenzó a competir con Inglaterra en el comercio internacional y sobre todo en USA. La producción textil y de acero alemana rápidamente superó a la de Inglaterra. Alemania invirtió fuertes sumas en Investigación y Desarrollo muy por encima de Inglaterra, lo que produjo unos avances técnicos impresionantes, sobre todo en el campo químico, electricidad y motores eléctricos y en aparatos movidos por esos motores eléctricos. Alemania dominaba  en física y química hasta el punto que un tercio de los Premios Nobel fueron a parar a inventores e investigadores alemanes.

En 1913 ya producía el 90% del mercado mundial de colorantes y empezaba a destacar de forma muy puntera en otros campos de la química como la farmacéutica, película fotográfica, productos químicos para la agricultura y electro-químicos. Con una población de 65 millones Alemania se convirtió en un poder económico dominante y fue el segundo país en exportaciones tras Inglaterra (Inglaterra tenía entonces 45 millones y Francia 40).

Nadie se había preocupado de Alemania antes de su unificación en 1871. Hasta entonces, “Alemania” era sólo una expresión geográfica que se refería a múltiples zonas de habla alemana como reinos, principados, ciudades-estado, etc, ubicados en la Europa Central. Pero el rápido crecimiento alemán y poderío, creó una ansiedad creciente entre sus vecinos. El viejo sistema de equilibrios de poder creado por el príncipe Metternich en el Congreso de Viena de 1815 al final de las guerras napoleónicas y que había servido de base para las relaciones europeas, se vino abajo con el incremento de poder alemán. Alemania desplazó rápidamente a Francia como poder dominante en Europa, lo que causó consternación entre la élite británica. Inglaterra siempre había visto a Francia como su enemigo tradicional y rival en el continente, pero Francia ya no estaba en posición de retar a Inglaterra. Sin embargo Alemania sí podía ser un país que retase a Inglaterra en todos los aspectos y sobre todo comerciales.

Como resultado, Inglaterra trató de desarrollar unas relaciones amistosas con Francia como contrapeso a Alemania. A los ingleses les parecía que todo el continente europeo acabaría organizado como una sola unión económica bajo la poderosa Alemania. Cuanto más poderosa era Alemania, más aprensivos eran los líderes británicos, hasta el punto que empezaron a especular cómo “cortar” esa Alemania en crecimiento y poder. Una eventual guerra con Alemania empezaba a verse como inevitable. El 8 de Abril de 1904, Inglaterra inició una “entente cordiale” con Francia, seguida de una “entente anglo-rusa”. Luego Francia y Rusia forjaron la “alianza franco-rusa”. Y para rematar se formó la “Triple Entente” de Inglaterra, Francia y Rusia, con el objetivo de contener el creciente poder de Alemania.

Para mejorar las relaciones y suavizar el desarrollo de esas hostilidades contra ella, Alemania hizo un esfuerzo vigoroso en años previos a la I Guerra Mundial, para llegar a un entendimiento con Rusia, Francia y, particularmente, con Inglaterra. No llegó a buen puerto ya que el verdadero problema era la existencia misma de Alemania en Europa. Cada país tenía tenía sus propios intereses para un conflicto con Alemania. Primero Rusia quería el control del estrecho del Bósforo, para salir del Mar Negro con su armada y flota mercante y estaba preparada para ir a la guerra por ello. El estrecho del Bósforo estaba controlado por Alemania por su alianza con el Imperio Otomano. Luego Inglaterra veía a Alemania como una amenaza para su dominio económico y  quería reducir drásticamente ese poder. Luego Francia quería venganza porque perdió la guerra franco-prusiana de 1871 y quería además las dos provincias de Alsacia y Lorena.

Las tres potencias querían reducir el poder económico alemán y la única vía que consideraban era con una guerra contra ella. Todos los esfuerzos diplomáticos alemanes fracasaron por estos factores que he citado. Francia y Rusia empezaron a montar un esquema contra Alemania y desarrollar planes para una guerra. Inglaterra también buscaba un pretexto para iniciar la guerra con Alemania. Por ello, puedo afirmar que Alemania no era culpable de nada, sino de su éxito.

Entre 1912 y 1914, el embajador ruso en París, Alexander Izvolsky y el presidente francés Raymond Poincaré, llegaron a un acuerdo para ir a la guerra contra Alemania y que “Inglaterra se uniría a ellos si surgía una crisis diplomática”. Esa crisis esperada fue el asesinato en Serbia del Archiduque austríaco Franz Ferdinand en Junio de 1914. Austria-Hungría le declararon la guerra a Serbia después de obtener el respaldo alemán, el llamado “cheque en blanco”. El “cheque en blanco” se dio porque la élite gubernamental alemana creía que haciendo eso, Rusia no sería capaz de intervenir contra Austria-Hungría apoyando a Serbia. 

Los alemanes razonaban que si Austria-Hungría era vencida por Serbia y Rusia, entonces Alemania estaría rodeada de enemigos. Por ello era una cuestión de seguridad crucial para los alemanes. Pero Rusia, que se consideraba protector y mentor de Serbia (la llamaba pequeño hermano eslavo), ignoró el “cheque en blanco” y amenazó con la guerra contra Austria-Hungría. Alemania trató de mediar con Rusia para evitar la guerra, pero Rusia y su aliada Francia, vieron esto como una oportunidad por la que habían esperado largo tiempo, y rechazaron cualquier conciliación. Rusia ordenó una rápida movilización general. Ese hecho siempre se ha reconocido históricamente como una declaración de guerra.

Tras urgentes llamadas para que Rusia detuviese la movilización sin éxito, Alemania le declaró la guerra a Rusia el 1 de Agosto empezando rápidamente su propia movilización. Francia se movilizó tres días después, aunque ya habían avisado a los rusos que habían decidido ir a la guerra un día antes de la declaración de guerra alemana a Rusia y tres días antes de que Alemania le declarase la guerra a Francia. Por ello, la movilización de Francia no fue el resultado de la declaración de guerra a Rusia. Por ello,  Alemania en vez de ser el agresor en este caso, reaccionó ante las iniciativas rusas y francesas.
 
No olvidemos que geográficamente hablando, Alemania era y es una llanura en el centro de Europa, sin defensas naturales, que estaba rodeada completamente de enemigos potenciales, y por ello vulnerable a una invasión desde varios frentes. No estaba en posición de esperar y ver antes de movilizar a sus propias fuerzas. Alemania estaba al tanto de los complots y planes entre Francia y Rusia para buscar un pretexto para la guerra y por lo tanto estaba alerta.