domingo, 14 de diciembre de 2014

EXPOSICIÓN ALEMANA CLAUSURADA (Editado originalmente el 13/8/2012)


Hacia tiempo que quería hablaros de una exposición itinerante en Alemania clausurada por fraude. En mis viajes de trabajo a Berlín recopilé mucha información sobre bastantes cosas que voy relatando en mi blog entre noticias más actuales. La exposición a la que me refiero se llamaba “Guerra de Aniquilación: los crímenes del Ejército Alemán 1941-1944” y fue clausurada el 5 de Noviembre de 1999. El motivo fue que empezaba a saberse que muchas de las terribles fotos expuestas eran fraudulentas y manipuladas.
Esta exposición itinerante que empezó su andadura en 1995, ya había recibido la visita de cientos de miles de personas y había recorrido más de 30 ciudades en Alemania y también en Austria. Muchas escuelas habían enviado a sus alumnos para verla y comprobar el horror de su ejército entonces. Muchas personalidades políticas, empresariales y sociales alemanas habían dado su soporte a la exposición, que había sido diseñada para probar que el ejército regular, Werhmacht, y no sólo las SS, habían realizado matanzas de judíos y otros.
“Esta exposición sobre la Werhmacht” declaró el líder del partido Socialista (SPD) en el Parlamento alemán “es una importante contribución a la doctrina ilustrada. Le da voz a las víctimas y, afortunadamente, también a nuestras conciencias”. Incluso un representante del CDU llegó a decir que “Pido que una exposición como esta sobre los crímenes cometidos por el Ejército Alemán se debe aceptar con humildad, según el espíritu de las palabras de San Ignacio, que dijo: la verdad contra nosotros, eso es humildad”. Casi todas las fotografías de las 800 expuestas tenían su origen en fuentes de la Rusia soviética. Más de la mitad no eran incriminadoras, mientras que de las 34 fotos comprobadas como falsas se demostró que representaban a víctimas de la represión soviética o de otra fuerzas no-alemanas.
El responsable de la exposición, Hannes Herr, también admitió que algunas fotos habían sido retocadas. En algunos casos, la misma foto desde diferentes ángulos era presentada como de diferentes sitios, explicando que eran atrocidades en diferentes aldeas. También se presentaban documentos que incluían ridículas confesiones de alemanes que habían sido obtenidas bajo torturas brutales de los soviéticos. El cierre de la exposición a pospuesto indefinidamente una versión en inglés de la misma para su exhibición en Nueva York. Los organizadores dijeron que analizarían cientos de fotos, con la intención de re-abrir la muestra.
Algunos periódicos comenzaron a publicar que en la exhibición habían errores y falsedades en muchas fotos y que la exhibición era engañosa. Incluso habían ejemplos de esas fotos engañosas que se citaban en el libro publicado en 1999 titulado “Bilder, die Fälschen: Dubiose “Dokumente” zur Zeitgeschichte” (Imágenes que Falsifican: “Documentos” Dudosos de la Historia Contemporánea), de la editorial FZ-Verlag de Munich.
De todas maneras y a pesar de ello, fueron dos estudiosos no-alemanes, uno húngaro y otro polaco, de de forma incontestable identificaron las falsedades y engaños entre las fotos expuestas. El profesor Hans Möller, director del Instituto de Historia Contemporánea de Munich, reconoció que la exhibición estaba llena de errores, y añadió que sería irresponsable el mostrarla en los Estados Unidos. En este proceso había que tener en cuenta el papel de Bogdán Musial, un joven historiador polaco que trabajaba en el Instituto de Historia Alemana en Varsovia. En un artículo publicado en la prestigiosa revista de historia “Vierteljahresefte für Zeitgeschichte”, dejó claro sin duda alguna de que algunas de las fotos, de supuestas matanzas de judíos por parte del ejército, en realidad mostraban las víctimas de las matanzas masivas de la policía de seguridad soviética, la NKVD.
Al comienzo de la invasión alemana de la Unión Soviética, las autoridades comunistas mataron a miles de prisioneros políticos, enterrándolos en fosas comunes. Como decía Musial “La orden de Beria, era muy clara: ningún enemigo mortal del comunismo debe ser entregado con vida a los alemanes. Decenas de miles fueron liquidados con un disparo en la nuca. En algunos casos, los asesinos comunistas lanzaban una granada entre las víctimas. Y añade “En la ciudad de Lustk, por ejemplo, los soviéticos mataron a más de 2000 personas”
“Antes de su huída de Ucrania a finales de Junio” sigue Musial “en Lviv, los soviéticos mataron entre 3000 y 4000 prisioneros de la prisión de Brygidki. Las víctimas eran ucranianos, polacos y judíos, así como soviéticos y prisioneros alemanes”.  Cuando los soviéticos se fueron, los ciudadanos de esta urbe se vengaron de forma sangrienta de los judíos, que eran fervientes defensores del régimen comunista. “No hay ninguna prueba de que esa matanza fuese provocada por los alemanes” concluye Musial. En algunas zonas de la región, sigue Musial, “los alemanes llegaron a tiempo para rescatar a gente que iba a ser asesinada. Unos 13000 prisioneros fueron liberados por los alemanes”
Como explica este historiador polaco “las fotografías de fosas abiertas de ucranianos y polacos asesinados por los soviéticos, fueron halladas por el Ejército Rojo y son de cuerpos de soldados alemanes caídos en el frente del este”. Estas incluyen algunas tomadas en Zloczów por un oficial, Richard Worbs, que cayó en 1944. Las autoridades soviéticas publicaron las fotos como pruebas de las atrocidades alemanas”. Esas fotos fueron adquiridas por los organizadores de la exhibición para mostrarlas a los crédulos visitantes.
En una foto se ven los cuerpos de ucranianos asesinados por los soviéticos en Borislav. Los soldados alemanes que aparecen en la misma habían ayudado a desenterrar los cuerpos para su identificación. En otra se ve a las víctimas supuestas de los alemanes Kraljevo (Serbia), cuando en realidad eran víctimas polacas y ucranianas de la NKVD. Musial dijo algo con sentido “No discuto que la Werhmacht pudiese cometer crímenes. Es imposible que entre millones de soldados alemanes y sobre todo por las circunstancias de la guerra no hubiesen habido crímenes. Pero también hubo incontables soldados decentes”. Cuando el Dr. Musial expuso su crítica, los exhibidores quisieron silenciarle con una demanda y para desacreditarlo usaron una campaña de descrédito profesional.
También hubo un historiador húngaro Krisztián Ungváry que puso en entredicho la exposición. Ungváry, de 31 años, había sido nombrado “historiador militar del año” en 1998 por la Academia de Ciencias Húngara, dijo en una entrevista para un periódico de Berlín que habían “fotografías falsas” así como “atribuciones falsas”. También dijo que “el 90% de la exposición debería ser cambiada, Quizás el 10% muestren atrocidades alemanas” estimaba “mientras que el otro 10% mostraban atrocidades de los ucranianos, finlandeses, húngaros o soviéticos. El resto de fotos no mostraban crímenes o atrocidades de ningún tipo”
Una de las fotos mostraba a un supuesto pelotón de fusilamiento alemán preparado para ajusticiar a varios jóvenes. Según estableció Ungváry, esa foto mostraba un pelotón de fusilamiento húngaro en la ciudad de Stari Becej, que entonces pertenecía a Hungría, en el otoño de 1941. En ese momento no habían tropas alemanas en la zona. Los que iban a ser ajusticiados eran comunistas que habían sido sentenciados por una corte militar húngara por traición, asesinato y sabotaje. Ungváry añade que “Los crímenes de la Werhmacht fueron horribles, pero no los únicos. Las tropas húngaras, rumanas y soviéticas también cometieron crímenes terribles. Esto también es cierto en los excesos anti-judíos”
Una foto muy conocida que apareció en la portada de la revista alemana “Der Spiegel” y que muestra a unos soldados alemanes en una ejecución de varios hombres en Abril de 1941 en Panchevo, Serbia, también ha sido sacada de contexto. En esa foto no se explica a los visitantes que esa fue la ejecución de 18 soldados yugoslavos que iban con ropas de civil y que habían matado a soldados alemanes y se les condenó a muerte ante un tribunal alemán. La ejecución nos puede parecer brutal, pero estaba en completa conformidad con la ley militar internacional aprobada. La foto tampoco explica que esas fuerzas yugoslavas en retirada de Panchevo, se llevaron a nueve civiles rehenes de etnia alemana, que luego fueron asesinados en un bosque cercano.
Esta polémica por la exhibición nos señala de nuevo el doble rasero por el cual la Alemania de la guerra es analizada. En contraste con el gran esfuerzo de los políticos y los medios hablando de las víctimas del III Reich, especialmente los judíos, hay un silencio abrumador sobre las víctimas de los aliados y especialmente de su socio la Unión Soviética. Yo no espero que los políticos pidan perdón por la masiva ayuda y soporte de los USA a Stalin durante la II Guerra Mundial. Y mientras el público alemán y otros, es constantemente bombardeado con la consigna de “nunca olvidar” las víctimas del Holocausto, no oímos algo parecido por la gran cantidad de víctimas del comunismo.
Esto es la consecuencia del clima de represión intelectual por el cual los estudiosos están obligados a auto-censurarse por la “Corrección Política”, bajo riesgo de difamación pública o persecución legal por atreverse a publicar algo que parezca que exonera al III Reich.

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