lunes, 8 de diciembre de 2014

STALINGRAD (Editado originalmente el 29/11/2011)

La batalla de Stalingrado terminó a principios de Febrero de 1943 y muchos consideran que fue la gran derrota alemana que ya no permitió levantar cabeza a las fuerzas germanas en el frente ruso. Yo personalmente opino que la gran debacle alemana, sin menospreciar la brutal batalla de Stalingrado, fue la batalla por el saliente de Kurks en Julio de 1943. Pero eso nos llevaría a otro debate que quizás algún día escribiré en mi blog.

Tuve ocasión de conocer durante una cena en mi casa en los 60’s, a un superviviente de la batalla que tuvo la fortuna de poder salir del cerco en el último avión Ju52 que pudo despegar desde la ciudad. Trabajaba como ingeniero en una conocida empresa de bebidas refrescantes americanas. Fue herido en el interior de un Panzer IV, como comandante del mismo durante las batallas callejeras por la ciudad. El resto de la tripulación murió por el impacto de un obús y él salió malherido, perdiendo un ojo, un brazo y una pierna. Me pareció un hombre sin resentimiento por todo ello, aunque consciente de lo que allí pasó.

En la actualidad, Stalingrado se llama Volgogrado. Esta ciudad junto al Volga y que durante la guerra bordeaba el río por ambas orillas teniendo una forma alargada, vio la lucha de más de dos millones de hombres entre rusos y alemanes, que se batieron por sus calles con una furia descomunal, durante seis meses entre el barro y la nieve y a temperaturas glaciales. Fue una batalla en la que los alemanes perdieron la iniciativa, tras haber conquistado casi el 90% de la ciudad. Para los rusos, esta batalla les ayudó a recuperar el quienes eran y quienes querían seguir siendo. 

Stalin tuvo la habilidad de vender a sus tropas y al pueblo ruso la Santa Cruzada que representaba aquella batalla crucial. Es decir, no hizo morir a sus tropas por el comunismo, que creo que nadie hubiese querido morir por ese sistema criminal que ya había demostrado cómo se las gastaba, sino por la Santa Madre Rusia y la Santa Cruzada contra la bestia fascista. Utilizó argumentos religiosos cristianos. De una religión que los comunistas habían prohibido. Lo cierto es que Stalin ordenó a sus tropas “ni un paso atrás”. Hitler nombró Mariscal de Campo a von Paulus con la esperanza de que no se rindiese, ya que nunca en la historia militar alemana un Mariscal de Campo se había rendido.

La toma de Stanlingrado se inició a partir de Septiembre de 1942, cuando el VI Ejército alemán al mando del General von Paulus recibió la orden de dirigirse a la ciudad para proceder a su conquista, como enclave vital y sede de muchas fábricas dedicadas al esfuerzo de guerra soviético. Como la fábrica de tractores “Octubre Rojo”, donde se fabricaban los carros T34. Von Paulus dirigía a más de un millón de hombres. Se discute mucho acerca del valor de la ciudad en sí mismo. Creo que no tenía tanta importancia y quizás hubieses sido mejor rodearla y seguir la marcha hacia los campos petrolíferos del Cáucaso Pero eso queda en el terreno de las conjeturas de lo que fue o pudo haber sido…

Sergei Markedonov del Instituto de Análisis Político y Militar dice que la batalla no sólo fue inmensa en su escala, sino en el tiempo que duró. Como se ha dicho más arriba duró seis meses y la batalla no sólo fue entre soldados, también lo fue contra el mal tiempo. El invierno ruso se demostró brutal para hombres y máquinas de guerra. Encerrados en una lucha terrible y amarga, el VI Ejército alemán luchaba entre las ruinas de la ciudad, mientras eran rodeados implacablemente por los rusos, que les cortaban todas las líneas se suministro. Helados y hambrientos, los alemanes se rindieron el 2 de Febrero de 1943, con solo 90.000 hombres. Markedonov indica que fue más que una victoria militar para los rusos en esa Gran Guerra Patriótica “la batalla de Stalingrado demostró nuestras posibilidades de ganar. Fue un asunto psicológico y moral ante todo”.

El coste humano por ambos lados fue atroz. Cayeron alrededor de un millón y medio de hombres, entre muertos y heridos, y de acuerdo con Veronika Zaitzeva, guía del Museo de la Batalla de Stalingrado, es una cifra que aún hoy asusta a los visitantes. Muchos historiadores creen que la batalla de Stalingrado cambió el curso de la guerra y que después de esa batalla ya todo fueron retiradas hasta Berlín. El poder de ese recuerdo es evidente en la actual Volgogrado, que nunca podrá sacarse de encima a Stalingrado.

Sólo regresaron a Alemania tras la guerra y su internamiento en los terribles campos soviéticos, 5.000 hombres.

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