viernes, 7 de julio de 2017

WAGNER Y EL SN


Todos hemos escuchado obras de Wagner (1813-1883) y sin llegar a lo que decía Woody Allen (Allan Stewart Konigsberg) “Cada vez que escucho a Wagner tengo ganas de entrar en Polonia”, hemos reconocer que se apartan del canon habitual musical por su majestuosidad y por su capacidad de trasladarnos a lugares míticos y legendarios. Sin duda Wagner, como gran compositor romántico del XIX e inmortal, parece que captó la esencia nórdica en particular y la europea en general mostrando grandes epopeyas y luchas ciclópeas más allá de nuestro pequeño mundo. Es el gran representante de la música occidental y eso sin menoscabo de otros muchos como Mozart, por el que siento devoción.

Wagner creó el reconocido Festival de Bayreuth donde sólo se programan sus obras. Este festival simboliza como ningún otro la lucha de Europa por su existencia. Wagner escogió Bayreuth por varias razones destacando entre ellas porque no quería que sus obras se representasen el mismo escenario que otras obras de otros compositores. Un problema fue la obtención de fondos para financiar su proyecto. Finalmente el rey Ludwig II de Baviera (del que tenéis un reciente artículo), dio los fondos necesarios para llevar a delante la idea. El teatro se abrió en Agosto de 1876 y la primera obra presentada fue “El Oro del Rhin”.
 
Artísticamente hablando, esta aventura pionera en su clase fue un éxito descomunal. Es muy difícil identificar a un solo jefe de estado que no haya ido al Festival de Bayreuth. Sin embargo y a pesar de su éxito artístico, no lo fue tanto a nivel de taquilla (los costes de montaje superaban a lo ingresado a pesar de llenar). Afortunadamente el rescate llegó de la mano de mecenas musicales y culturales que con su generosidad pudieron permitir que hoy disfrutemos del festival.
 
Wahnfried fue el nombre que le puso Wagner a su villa en Bayreuth. El nombre es un compuesto del alemán “Wanh” (espejismo, locura) y “Fried” (paz, libertad). El frontispicio de la casa muestra el motto de Wagner “Hier wo mein Wahren Frieden fand, Wahnfried, sei dieses Haus von mir benannt” (Aquí donde mis espejismos han encontrado la paz, permitamos que este lugar se llame Wahnfried). Siegfried Wagner (1869-1930) siguió los pasos de su padre y fue un excelente compositor y director de orquesta. Siegfried fue director artístico del festival desde 1908 hasta 1930. Otro detalle importante de esa época era que el director de la orquesta era el nieto de Franz List. Winifred Williams (1897-1980) y nacida en Hastings UK, estaba destinada a casarse con ambos: Siegfried Wagner y el festival de Bayreuth. Fue un destino inusual para una huérfana. Winifred perdió a sus padres antes de los dos años de edad. Inicialmente creció en varios hogares. Cuando tenía ocho años de edad fue adoptada por una pariente de su madre de origen alemán y casada con el músico Karl Klindworth. Ambos eran amigos de Richard Wagner.
 
Siegfried Wagner tenía 45 años cuando se casó con su joven esposa de 17. La pareja tuvo 4 hijos (dos chicos y dos chicas). Wieland, Friedelind, Wolfgang y Verena, esta última aún vive. Tras la muerte de Siegfried en 1930, Winifred Wagner tomó las riendas del festival hasta el final de la guerra en 1945. Su respeto y admiración por la figura del Führer está fuera de toda duda, lo que propició una excelente amistad y apoyo gubernamental al festival. El espíritu de Bayreuth tuvo mucho que ver con el NSDAP. Las tradiciones simbólicas europeas, su cultura, virtudes y lucha que refleja Wagner, fueron parte indivisible con el Socialismo Nacional. El propio Hitler lo dijo “Si alguien quiere entender la Alemania Socialista Nacional, debe conocer a Wagner”.
 
La relación del Führer con Winifred Wagner y la música de Richard Wagner fue muy intensa. Siempre asistió a todos los festivales de Bayreuth, permaneciendo un promedio de 10 días en el lugar. Sin embargo, con ocasión del festival de 1940, el Führer dijo “Este año, desafortunadamente, debido a las demandas de una guerra que Inglaterra no quiere terminar, sólo estaré hoy en Bayreuth”. En otra ocasión dijo “En Bayreuth he vivido algunos de los mejores momentos de mi vida”. En la residencia de Wagner, donde fue recibido como huésped año tras año, el poeta, el artista, el visionario disfrutó de una auténtica vida en familia. Hitler siempre trató a los hijos de Winifred y Siegfried como de su propia familia. Los niños le conocían como “tio Adolf”. Ninguno de ellos sirvió en el ejército. Se había decidido que “Alemania no podía permitirse el perder a los descendientes de Richard Wagner en los campos de batalla”.
 
Pero este proceder no debe sorprendernos. August Kubizek fue el amigo de la infancia y juventud de Hitler. Tenían mucho en común y fueron absorbidos por la gran música clásica y sobre todo por las piezas de Wagner, el músico de Lepzig. Durante su corta estancia en Bayreuth en 1940 que he citado más arriba, Hitler pudo encontrarse de nuevo con su antiguo amigo de juventud y él dijo las siguientes palabras “Esta guerra me está privando de mis mejores años. Tú sabes cuanto tengo que hacer todavía, lo que todavía tengo que construir. Tú sabes mejor que nadie todos esos planes que me mantuvieron ocupado desde mi juventud. Si tuviese la oportunidad de llevar adelante solo una pequeña fracción de todo ello... Tengo todavía muchas cosas que hacer ¿Quién lo haría si no?”. Estas frases nos indican a alguien obsesionado con crear una gran estado social alemán. Mantuvo la visión y la idea de que las plutocracias, envidiosas y temerosas de que alguien pudiera demostrar que las cosas podían funcionar de otra manera, le impusieron y llevaron a una una guerra de aniquilación.
 
Durante su juventud los dos amigos compartieron habitaciones en el mismo piso de estudiantes en Viena. Fue el Führer quien a los 18 años convenció al padre de Kubizek de que permitiese a su hijo ir a la ciudad y estudiar en el conservatorio. Este acto de sabiduría y verdadera amistad cambió la vida de August Kubizek y le permitió cumplir su sueño de convertirse en director de orquesta. Por ello la pregunta estúpida que le hicieron sus interrogadores americanos a Kubizek cuando le detuvieron tras la guerra por su amistad con Hitler, debería estar en los anales del cretinismo “¿Por qué no mató a Hitler cuando estuvo a solas con él?” “¿Por qué iba a hacerlo?” contestó Kubizek “Era mi amigo”. De una lógica aplastante...

1 comentario:

  1. "Era mi amigo... ( y no era el demonio que hacen de él los vencedores)" ¿no?. A mi me encanta la música orquestal que transmite cosas... Ya sabrás, supongo, de la entrevista hecha por Miguel Celades a Pedro Varela... Con la música también hacen "arte degenerado" actualmente, y lo normal es que los temas con letra sean solo dos o tres.... que suelen ser "Sexo, nostalgia y "tierruca" " por ese orden, y por ello a mi me resulta aburrido... Lua, canta-autora y compositora, creadora del tema a favor de la libertad versus autobús de "Hazte oír", y yo como letrista de mis once poemas, hemos hecho un disco independiente del cual hay más info aquí http://vuelaave.blogspot.com.es/2017/05/un-album-de-buenas-historias.html

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