martes, 11 de julio de 2017

LA HISTORIA SEGÚN QUIEN LA ESCRIBE...


Hace ya algún tiempo escribí un articulo sobre el tema de los faraones, el Éxodo, las Sagradas Escrituras y la no aparición en ellas de las pirámides, etc. Parece que gustó. Todo ello viene a cuento y sustenta lo que decía en mi artículo, las palabras del doctor en medicina y estudioso egipcio Ashraf Ezzat, y que nos dice que “La verdad es que en el antiguo Egipto no hubo faraones ni israelitas. Egipto no fue jamás la tierra del Éxodo y Palestina nunca fue la Tierra Prometida”

Respaldado por reconocidos expertos, el Dr. Azzat argumenta que la historia antigua de los hebreos como la conocemos hoy, está basada en una mentira colosal, que los acontecimientos descritos como que habían sucedido en Egipto, si realmente pasaron, realmente sucedieron en Arabia. Eso quiere decir que de acuerdo a esta versión los cuentos de José, Moisés y el Éxodo puede ser que fuesen ciertos, pero el lugar en el que se alega que sucedieron es falso. Cualquiera persona que lea esto dirá que eso no es lo que dicen los egiptólogos más importantes del mundo, desde James Henry Breasted hasta Donald Redford. Incluso algunos expertos judíos reconocen, como el jefe de arqueología de la Universidad de Tel-Aviv, el profesor Ze’ev Herzog, que en una artículo de 1999 en el periódico Haaretz dijo “Los israelitas nunca estuvieron en Egipto, no merodearon por el desierto, no conquistaron la tierra en campañas militares y no tuvo que ver con las 12 tribus de Israel”.

No hace falta decir que esta revelación tiene implicaciones profundas en las tres mayores religiones monoteístas del mundo: Cristianismo, Islamismo y Judaísmo, y que las cuales dan base legítima a todas estas leyendas cuestionables del Antiguo Testamento. Para el Dr. Ezzat, el exhalar la historia real de los judíos es una cuestión de defender la reputación de su ilustre patria, la civilización humana más antigua conocida, la tierra misteriosa de las pirámides y la esfinge. El Dr. Ezzat sólo trata de descubrir la verdad enterrada en 2000 años de una falsa representación de una cultura que dio la base de las religiones monoteístas que se han “apropiado” y mucho de la tradición egipcia, pero niegan el mencionar la fuente mientras claman que esos conocidos rituales son propios.
 
El Dr. Azzat ha trabajado en todo esto durante muchos años en su web Pyramidion (https://ashraf62.wordpress.com), pero ahora ha dado el gran paso adelante con la publicación de “Egypt Knew No Pharaohs Nor Israelites”. El libro se puede conseguir en edición digital Kindle por 5 dólares, y contiene una gran cantidad de excelentes enlaces, incluyendo el famoso “Dawn of Conscience” de Breasted, que contiene una base de material instructivo del escritor romano Plutarco, así como del egiptólogo Donald Redford y el periodista Juan Cole y mucho material de soporte del archivista Peter Myers. El libro es un tesoro de objetividad sobre la historia bíblica, que creo que es un contrapeso ante la abundancia de material proselitista religioso no fiable, que impide la objetividad histórica de académicos y estudiosos en cualquier lugar del mundo.
 
Muchos factores han puesto a Ezzat en su búsqueda detectivesca de la mentira bíblica que castiga al antiguo Egipto como una sociedad inmoral y esclavista. La primera clave fue que el Antiguo Testamento nunca menciona las pirámides, haciendo que los escritores de ese documento sean los únicos visitantes de Egipto que no menciona esas estructuras formidables. La aseveración de Ezzat, basada en una sólida investigación académica, es que los acontecimientos del Antiguo Testamento, ocurrieron en el sudoeste de Arabia, en una provincia llamada Mizraim o Misr, un lugar cerca del actual Yemen, que es donde dice  Ezzat que “nació la tribu de Israel”. La segunda clave es el terreno, que en el Antiguo Testamento se parece más al montañoso Yemen, que el plano Egipto. También la Biblia habla de sequías que Egipto nunca tuvo, sólo fluctuaciones normales en el caudal del Nilo. Muchos de los acontecimientos que se suponen en la actual Palestina, ocurrieron mucho más al sur de la costa del mar Rojo, nos insiste Azzat. Además en un detalle muy importante de la historia de José fue la caravana de camellos llevando “goma, bálsamo y mirra”, que eran productos del comercio árabe no egipcio.
 
La tercera y más reveladora clave era la noción de esclavitud, que según Azzat nunca se practicó en Egipto, hasta la llegada de los griegos y persas, que trajeron esa práctica con ellos, unos 1000 años después de la supuesta época de Moisés y José. Algunas historias explican que las pirámides fueron construidas por esclavos, pero la historia nos muestra que los constructores fueron voluntarios libres, como atestigua el pueblo de los constructores de las pirámides (http://news.nationalgeographic.com/news/2002/08/0805_020805_giza.html). Y el cuarto aspecto del fraude de este milenario Viejo Testamento era el título de faraón, que ningún documento egipcio utiliza. Pero el líder de la tribu de Mizrain era llamado faraón, que hace el giro del hebreo al griego y la creación de un malvado faraón, varios siglos después, un truco fácil de ver y eliminar. Egipto, una de las más y mejor documentadas civilizaciones antiguas, nunca usó el término faraón. Es un verdadero cuento de dos Egiptos: Egipto es mencionado en la Biblia unas 700 veces, los israelitas no son mencionados ni una vez en los documentos egipcios.
 
En el siglo V AC, el historiador Herodoto, conocido como el “padre de la historia”, nunca mencionó a faraones, sólo reyes. Herodoto tampoco menciona nunca Israel y sí repite repetidamente Palestina, Siria y los fenicios, nunca a judíos o cananeos, y nunca mencionó ningún templo sagrado judío. Pero sobre todo fue el insulto a un Antiguo Egipto que tenía una extremadamente ilustrada filosofía religiosa, prácticas morales que nunca fueron igualadas por civilizaciones que vinieron después y que llevaron a Azzat a defender el honor de una cultura increíble que sobrevivió durante la mayor parte de 3000 años, y mucho más que cualquier otra cultura en la historia. “De forma mentirosa se ha barnizado la historia de Moisés y su Faraón, la imagen de una de las civilizaciones más grandes de la humanidad” escribe el amigo Azzat “El Antiguo Egipto ha sido apuñalado en el corazón por esa duplicidad desde hace 2000 años. Y esta mentira parece que va a continuar si no exponemos la verdad sobre las historias fraudulentas de los israelitas y su verdadero origen árabe”
 
En el siglo II DC, la Biblia hebrea fue traducida del arameo al griego en la legendaria Biblioteca de Alejandría. 70 escribas judíos, de ahí la designación de la “Biblia Septuaginta”, fueron adscritos para este trabajo por los Ptolomeos y en la cual reemplazaron ese oscuro líder tribal, faraón, por el poderoso Egipto y su rey. La versión griega, con esta maliciosa distorsión de la historia antigua, ha sido la fuente de todas las traducciones desde entonces a nivel mundial.
 
“El engaño de la Septuaginta fue el resultado de un acuerdo griego-judío, muy similar al actual USA-Israel, controlando y manipulando los poderes mundiales antiguos y modernos, que es obviamente una capacidad también demostrable en el antiguo acuerdo persa-judío que llevó a la suelta de la cautividad persa y la complicidad con el Imperio Romano para controlar y promover el cristianismo”. Azzat lo tiene claro y sus conexiones de la antigüedad para mostrar la manipulación, son muy claras. Por ello, reemplazando la ciudad árabe de Mizraim/Misr con el Egipto faraónico en la historia de los Patriarcas, no solo ha distorsionado la historia de los israelitas, sino también la historiografía de todo Oriente Medio. Los peligros de este engaño son dos, según Azzat:
 
1) Los egipcios de hoy han sido separados de su propia cultura.
 
2) Las mentiras presentadas en la Biblia que se han filtrado a otras religiones presentan un peligro violento basado en una información errónea.
 
Por ejemplo, los salafistas y yihadistas, quieren destruir todos los monumentos y templos del antiguo Egipto, incluyendo las Pirámides y la Esfinge, ya que creen que son ídolos que hizo el faraón mientras rechazaba la verdadera palabra del profeta. El cuento de Éxodo trata sobre esclavos trabajando 400 años de sufrimiento continuo. El fracaso de los hermanos por asesinar a su hermano José se dice tanto en la Biblia como en el Corán. Los hermanos lo vendieron a los ismaelitas, no a los egipcios por 20 shekels de plata (Génesis 37:26-28). El engaño de la Septuaginta repetido a través de las películas fue evidente en la película de Ridley Scott “Exodo: Dioses y Reyes”, que además fue un fracaso en taquilla. En Egipto la película fue prohibida por su “visión sionista de la historia”. Los mismos engaños que hace 3000 años se repiten hoy en las películas de Hollywood.
 
A pesar de que esta película se sitúa en Egipto, uno no es capaz de ver Egipto ahí. Tal como dice Azzat, la adaptación de Scott de la historia bíblica de Moisés no ha pasado la censura de los egipcios. El jefe de censores Abduk Sattar Fathi, criticó la película, citando “errores históricos”, como decir que los judíos construyeron las pirámides y mostrando a Moisés como un general y no como un profeta. Y muestra a los egipcios como un grupo mafioso persiguiendo a los pacíficos judíos. Hace poco Benjamin Netanyahu dijo en un discurso que los judíos habían construido Jerusalén hace 3000 años. Él sabe que no es verdad. Ezzat dice que no “El pueblo judío no construyó Jerusalén hace 3000 años. No hubo una invasión de Palestina por antiguos esclavos en el 2200 AC... La crónica de los sucesos en el reinado de Ramsés II en Luxor, no sabe nada de esclavos o huida de los mismos a la península del Sinaí. Las fuentes egipcias nunca han oído sobre Moisés o las 12 plagas, etc.”.
 
Jerusalén no sólo no fue construida por el entonces inexistente “pueblo judío” en el 1000 AC, sino que seguramente ni estaba habitada en ese momento de la historia. Jerusalén parece haber sido abandonada entre el 1000 y el 900 AC, las fechas tradicionales de los reinados bajo Salomón y David. Por ello “no fue la ciudad de David”, ya que no había ciudad entonces. No se han encontrado signos de grandes y magníficos palacios en las excavaciones arqueológicas durante ese período, y las tabletas asirias, que anotaban cualquier suceso menor en todo Oriente Medio, no dicen nada de un gran reino de David o Salomón en la Palestina geográfica. Palestina no fue la patria del reino de Israel y las historias de sus primeros Patriarcas. El origen del judaísmo y las historias de Abraham, Isaac, José y Moisés, sucedieron en Árabia y el Yemen nos dice Azzat. Los datos escritos egipcios llegan hasta el 1870 AC. No hay traza alguna de israelitas.
 
La esclavitud era una tradición común en Arabia, pero no en Egipto. La esclavitud no llegó a Egipto hasta, como he dicho más arriba, con las invasiones persas y griegas. Azzat también nos explica que “en su teoría rompedora “La Biblia Vino de Arabia”, el Dr. Kamal Salibi ha descubierto más de 100 lugares  en Arabia y Yemen con nombres que sorprendentemente encajan con los que se mencionan en la Torá”. “Colocando a los israelitas de nuevo en su Arabia nativa ya no permitiría las sugerentes historias de esclavitud de José y Moisés y no se verían extrañas en ese lugar. Perderían su fuerza”.  Azzat continua “La tierra que conquistó Josué era un pequeño territorio en el Norte del Yemen. El Egipto de la Biblia, no es el Egipto del Valle del Nilo, sino una oscura y pequeña ciudad en el desierto al sudoeste de la antigua Arabia llamada Mizraim o Misr en hebreo y árabe”.
 
El Éxodo sucedió de una forma más humilde y a mucha menor escala en una oscura y antigua ciudad en Arabia” sigue Azzat “Si en Egipto no habían faraones, entonces podemos pensar que Egipto tampoco conoció a Moisés. Y si Moisés nunca puso sus pies en Egipto, entonces el camino del Éxodo hacia la Tierra Prometida debería ser re-escrito”. Estas mentiras empezaron hace ya mucho tiempo. De acuerdo con el Viejo Testamento escrito por los judíos, Egipto es la tierra de la idolatría, tiranía y esclavitud lo cual no es cierto. Aquí es donde Azzat se enfada ya que los preceptos de la antigua religión egipcia, fueron plagiados por sus sucesores cristianos y musulmanes. Los egipcios poseían una base moral muy superior a la de los 10 Mandamientos, 1000 años antes de que éstos supuestamente se escribiesen. Por ejemplo la sabiduría de Amenemope, que se puede ver en un papiro egipcio en el Museo Británico, fue traducido al hebreo entonces y a través de Palestina, fue la fuente de toda una sección del Libro de los Proverbios del Antiguo Testamento.
 
Ezzat lo dice sin ambages “Nuestra herencia moral deriva de un pasado humano mucho más antiguo que los hebreos, y ha llegado hasta nosotros a través de los hebreos y no de nosotros directamente. El hombre alcanzó una alta visión moral 2000 años antes de que ni siquiera la nación hebrea existiese”

4 comentarios:

  1. Las historias de la biblia solo son "cuentos", la religión institucionalizada los ha usado para manipular porque solo los entiende y los da a entender en el sentido literal o como mucho con su carga moral, pero esa no es la enseñanza de la biblia. La biblia, como el resto de libros sagrados es un libro de ciencia que contiene todo el conocimiento del universo, pero por supuesto no está al alcance de cualquiera.
    Son muchos los autores (incluso judíos) que rechazan la biblia como libro histórico, pero eso no le quita valor como lo que realmente es. ¡Por supuesto que no escaparon del faraón, ni Moises acabó con su ejercito ahogándolo en un mar de aguas separadas!

    Un saludo.

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    1. Hola, Piedra. Sí, creo que en la Biblia hay de todo, bueno y malo; aprovechable y no. De todos modos no soy una experta en el tema y aunque las aportaciones del Dr. Azzat me parecen muy lógicas y dignas de ser tomadas en consideración, tengo que decir que en los momentos actuales se considera a la Biblia como una fuente de la historia bastante fiable. Con lo cual habría que aplicar el método científico a tales aseveraciones para ver hasta dónde son ciertas.
      Que los judíos primitivos -no los actuales, europeos en su mayoría- son yemeníes en realidad ya lo sabía.
      En cuanto a la civilización egipcia, H.P.B. en "Doctrina Secreta" dice que el antiguo Egipto fue un experimento de laboratorio para la Séptima Raza Raíz, cúspide de la evolución humana en este globo. Y con esto ya está dicho todo.

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  2. Bueno, hay cuentos y cuentos.

    Y evidentemente estos tíos son unos especialistas:

    https://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/esp_sociopol_zion93.htm

    Un saludo.

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