martes, 4 de agosto de 2015

DECLARACIÓN DE GUERRA CONTRA LOS ESTADOS UNIDOS - 1941 (4)


El anterior gobierno polaco rechazó contestar a estas propuestas. A este respecto, la cuestión está clara: ¿Cómo es posible que ese estado sin importancia se atreva a simplemente no tener en cuenta estas propuestas y además llevar adelante más crueldades contra los alemanes, la gente que le dio  a esa tierra su cultura e incluso ordene la movilización general de sus fuerzas armadas?

Una mirada a los documentos del ministro polaco de exteriores en Varsovia explica más tarde la sorprendente explicación. Habla del papel de un hombre (presidente USA Roosevelt), quien, con una diabólica falta de principios, utilizó toda su influencia para endurecer la resistencia de Polonia y prevenir cualquier posibilidad de entendimiento. Estos informes fueron enviados por el antiguo embajador en Washington, el conde Jerzy Potocki a su gobierno en Varsovia. Esos documentos claramente y espantosamente revelan el grado de implicación de un hombre y los poderes detrás de él como responsables de la II Guerra Mundial. Otra pregunta emerge: ¿Por qué ha desarrollado este hombre (Roosevelt) esta hostilidad fanática contra un país que en toda su historia jamás ha dañado ni a America ni a él?
 
Con referencia a la relación de Alemania con America, debe decirse lo siguiente:

1) Alemania es quizás el único gran poder que jamás ha tenido una colonia ni el norte ni en el sur de America. Ni ha sido políticamente activa ahí, aparte de la emigración de muchos millones de alemanes con sus habilidades y conocimientos, de los cuales el continente americano y particularmente los Estados Unidos se han beneficiado.
 
2) En toda la historia del desarrollo y existencia de los Estados Unidos, el Reich alemán nunca ha sido hostil o incluso políticamente no amigo hacia los Estados Unidos. Al contrario, muchos alemanes han dado su vida defendiendo a los USA.
 
3) El Reich alemán nunca ha participado en guerras contra los Estados Unidos, excepto cuando los Estados Unidos fueron a la guerra contra ella en 1917. Lo hizo por razones ampliamente explicadas por una comisión (un comité especial del Senado USA, 1934-1935, dirigida por el senador Gerald Nye),  que el propio presidente Roosevelt montó (o endosó). Esta comisión que investigaba las razones por las que America entró en la I Guerra Mundial, estableció de forma clara que los Estados Unidos entró en la guerra en 1917 sólo por el interés capitalista de un pequeño grupo y que Alemania no tenía intención de llegar a un conflicto con America.
 
Además, no ha habido conflictos territoriales o políticos entre America y Alemania, que pudieran poner en peligro la existencia o incluso los intereses vitales de los Estados Unidos. Las formas de gobierno han sido siempre diferentes. Pero eso no puede ser una razón para la hostilidad entre naciones diferentes, en tanto que una forma de gobierno no trate de interferir con la otra, fuera de su esfera de orden natural.
 
America es una república dirigida por un presidente con un amplio abanico de poder. Alemania fue una vez dirigida por una monarquía con autoridad limitada y luego por una democracia a la que le faltaba autoridad. Hoy es una república con un amplio abanico de autoridad. Entre estos dos países hay un océano. Las diferencias entre la America capitalista y la Rusia bolchevique, si esos términos significan algo, deben ser más significantes que esos entre America dirigida por un presidente y Alemania dirigida por un Führer.
 
Es un hecho que los dos conflictos históricos entre Alemania y los Estados Unidos fueron estimulados por dos americanos, por los presidentes Woodrow Wilson y Franklin Roosevelt y ambos inspirados por las mismas fuerzas. La historia ya ha dado su veredicto sobre Wilson. Su nombre estará siempre asociado con la traición de su documento (los 14 puntos de Wilson). El resultado fue la ruina de la vida nacional no sólo en los países vencidos, sino entre los victoriosos también. Por su documento roto, que sólo hizo posible el impuesto Tratado de Versalles (1919), los países fueron destruidos, las culturas fueron destruidas y la vida económica totalmente arruinada.  Hoy sabemos que un grupo de financieros estaban detrás de Wilson. Usaron a ese profesor paralítico para dirigir America a una guerra de la cual esperaban aprovecharse. La nación alemana creyó una vez en ese hombre y pago su confianza con la ruina política y económica.
 
Después de esa amarga experiencia, ¿porque hay ahora otro presidente americano que está determinado a incitar guerras y sobre todo, a agitar la hostilidad contra Alemania hasta el punto de la guerra? El Nacionalsocialismo llegó al poder en Alemania en el mismo año (1933) que Roosevelt llegó al poder en los Estados Unidos. En este punto es importante examinar los factores tras los desarrollos corrientes.
 
Primero de todo, el lado personal de las cosas: entiendo muy bien que hay un mundo de diferencia entre mi propia visión de la vida y actitud y la del presidente Roosevelt. Roosevelt venía de una familia extremadamente rica. Por nacimiento y origen él pertenecía a esa clase de personas que es privilegiada en una democracia y asegura su avance. Yo mismo sólo era el niño de una pequeña y pobre familia y tuve que luchar a través de la vida con trabajo y esfuerzo a pesar de las inmensas dificultades. Como miembro de la clase privilegiada, Roosevelt tuvo experiencia en la I Guerra Mundial en una posición bajo la sombra de Wilson (como asistente del Secretario de la Marina). Como resultado, él sólo supo de las agradables consecuencias de un conflicto entre naciones del cual algunos se aprovecharon mientras otros perdían sus vidas. 

En ese mismo período, Yo viví de forma muy diferente. Yo no fui uno de esos que hizo historia o sacó provecho, sino uno de esos que cumplían órdenes. Como soldado ordinario durante esos cuatro años, traté de cumplir con mi deber frente al enemigo. Claro está, yo regresé de la guerra tan pobre como cuando entré en el otoño de 1914. Y compartí mi destino con millones de otros ex-soldados, mientras el señor Roosevelt lo compartía con los llamados los “diez mil de arriba”.
 
Tras la guerra, mientras el señor Roosevelt probaba sus habilidades en la especulación financiera para sacar provecho personal de la inflación, es decir, de la desdicha de otros, yo todavía estaba internado en un hospital militar junto a muchos cientos o miles de otros como yo. Experimentado en negocios, asegurado financieramente y disfrutando del patronaje de su clase, Roosevelt luego escogió la carrera en política. Durante el mismo período, yo luché como alguien sin nombre y desconocido por el renacimiento de mi nación, que fue la víctima de la más grande injusticia en toda la historia.
 
¡Dos caminos diferentes en la vida! Franklin Roosevelt tomó el poder en los Estados Unidos como el candidato de un partido capitalista, que ayuda a los que le sirven. Cuando yo me convertí en canciller del Reich alemán, era el líder de un movimiento popular nacional, que cree yo mismo. Los poderes que apoyaron al señor Roosevelt fueron los mismos poderes contra los que luché. El “brain trust” que sirvió al nuevo presidente americano estaba formado por miembros del mismo grupo nacional contra los que luchamos en Alemania, como expresión parasitaria de la humanidad y al que empezamos a retirar de la vida pública.
 
Y también tenemos algo en común: Franklin Roosevelt tomó el control de un país con una economía que había sido arruinada como resultado de las influencias democráticas, y yo asumí el liderazgo de un Reich que estaba en el filo de la ruina completa, gracias a la democracia. Habían 13 millones de desempleados en los Estados Unidos, mientras que en Alemania teníamos siete millones y otros siete millones que trabajaban a tiempo parcial. En ambos países, las finanzas públicas eran el caos, y parecía que la expansión de la depresión económica no se podía parar.
 
Desde entonces, las cosas se han desarrollado en los Estados Unidos y en el Reich alemán de tal manera que las futuras generaciones no tendrán dificultad en hacer una evaluación definitiva de las dos teoría socio-políticas. Mientras el Reich alemán experimentó una mejora enorme en la vida social, económica, cultural y artística en pocos años bajo el liderazgo Nacionalsocialista, el presidente Roosevelt no fue capaz de llevar a cabo ni siquiera mejoras limitadas en su propio país. Este trabajo hubiese sido mucho más fácil en los Estados Unidos, con aproximadamente 15 personas por kilómetro cuadrado, comparados con los 140 en Alemania. 

Si la prosperidad económica no es posible en ese país, debe ser el resultado de tanto una falta de deseo del liderazgo que gobierna o la completa incompetencia de los hombres al cargo. En sólo cinco años, los problemas económicos se solucionaron en Alemania y el desempleo desapareció. Durante el mismo período, el presidente Roosevelt incrementó enormemente la deuda nacional de su país, devaluó el dólar, luego trastornó la economía y mantuvo el mismo número de desempleados.
 
Pero esto es apenas notable cuando uno se da cuenta que los intelectos nombrados por este hombre, o más adecuadamente, que le nombraron a él, son los miembros del mismo grupo, como judíos, interesados sólo en el trastorno y nunca en el orden. Mientras nosotros en la Alemania Nacionalsocialista tomamos medidas contra la especulación financiera, floreció de forma tremenda bajo Roosevelt. 

La legislación del “New Deal” de este hombre fue espúrea y consecuentemente el mayor error experimentado por cualquiera. Si sus políticas económicas hubiesen continuado indefinidamente durante la paz, no hay duda que antes o después hubiesen derribado a este presidente, a pesar de toda su sabiduría dialéctica. 

En un país europeo, su carrera su carrera hubiese acabado frente a un tribunal nacional por el despilfarro continuado de la riqueza nacional. Y difícilmente hubiese evitado una sentencia de prisión por una corte civil por dirección criminalmente incompetente del negocio

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