sábado, 17 de julio de 2021

 EL PAPEL USA EN LA II GM (1)

Los Estados Unidos fueron, de largo, el gran socio en los llamados aliados. Numéricamente lo fue la URSS, aunque cualitativamente lo fueron los USA. Pero cuando analizo datos y veo resultados ante el enorme esfuerzo realizado, me pregunto si valió la pena. No hablo en términos políticos, sino de personas y países y las consecuencias que aún hoy vivimos.

Pensemos que uno 200.000 norteamericanos murieron en el conflicto y más de 600.000 fueron heridos. Seguramente fue un peaje pequeño en comparación con otros países combatientes, pero después de la guerra hubo una cantidad enorme de crímenes atribuibles a shocks y desajustes tras las experiencia en combate de muchos ex-soldados. Muchos volvieron con secuelas mentales irreparables. También hubo una destrucción enorme de recursos naturales en madera, petróleo, mineral de hierro y otros metales y minerales, entre muchas otras cosas. Los USA emergieron de la guerra con una deuda impagable y todo eso nunca ha sido explicado en la historia de esa nación, ni en la historia en general. 

La gran pregunta ¿fueron esas pérdidas humanas y de material justificables o evitables? Desde el punto de vista militar, desde luego, la cruzada contra el Eje (y sobre todo contra Alemania), fue una victoria. Italia, Alemania y Japón fueron aplastados completamente. El poder USA en tierra, mar, aire y fábricas produciendo a tope, fue una contribución indispensable a esa derrota del Eje. 

Pero la guerra, no lo olvidemos, no es una prueba deportiva, en la cual la victoria es un fin en sí misma. Sólo puede ser justificada como el objetivo a alcanzar con un final deseable y positivo, y eliminar una amenaza intolerable a la seguridad nacional. Cuando uno preguntaba por los frutos de la victoria, incluso poco después del final de la guerra, las respuestas sonaban huecas y no convincentes. Imagínense las respuestas ahora cuando vemos el mundo que hemos heredado de aquellos vencedores en el mundo occidental…  

Consideremos los primeros resultados en términos de los objetivos confesados por los USA: la Carta del Atlántico y las 4 Libertades (el discurso de Roosevelt de 1941). No duden de que el fracaso fue absoluto e indiscutible. El presidente USA Wilson fracasó también en hacer prevalecer sus 14 puntos de paz tras la I Guerra Mundial. Pero ese fracaso puede ser considerado como un éxito brillante cuando uno investiga y compara entre los principios de la Carta del Atlántico y las 4 Libertades y las realidades del mundo de la posguerra. 

Tras la I Guerra Mundial, hubo algunos plebiscitos razonables, al mismo tiempo que arbitrariedades y arreglos territoriales injustos. Lo he comentado en algún artículo anterior. Pero el método utilizado para cambiar las fronteras tras la II Guerra Mundial, fue el de expulsar a poblaciones enteras con una bolsa y equipaje y muchas veces con muy poco equipaje… Ninguna guerra en el historia ha matado a más gente y ha dejado un legado  humano de miseria, raíces rotas, indigentes, desposeídos, etc.

Cerca de 14 millones de alemanes o de origen alemán, fueron trasladados desde el Este de Alemania en la línea Oder-Neisse, desde los Sudetes en Checoslovaquia y de pequeños asentamientos alemanes en Hungría, Yugoslavia y Rumania. Millones de polacos fueron expulsados del territorio llamado Línea Curzon y asentados en otras partes de Polonia, incluyendo las provincias robadas a Alemania. Cientos de miles de finlandeses abandonaron partes de Finlandia en manos de la URSS en las dos guerras de agresión que sufrió de la Rusia comunista. Al menos un millón de europeos del Este de variadas nacionalidades como polacos, rusos, ucranianos, yugoslavos, letones. lituanos o estonios, se convirtieron en refugiados que huían de la URSS y su tiranía. 

Ninguna de estas drásticas operaciones quirúrgicas de las fronteras europeas fue consultada libremente con las personas afectadas. Es evidente que cada uno de estros cambios hubiese sido rechazado por una gran mayoría en un plebiscito honesto. La mayoría de la población de la Polonia del Este o los estados bálticos, no deseaban ser ciudadanos sociéticos. Probablemente en la Prusia Oriental. Silesia y otros territorios étnicamente alemanes, preferían un gobierno alemán que no soviético o polaco. ¡Qué burla que se hizo de la primera de las cláusulas de la Carta del Atlántico! “No habrá incremento territorial” o “no habrán cambios territoriales con los que no estén de acuerdo de forma libre las personas afectadas” o bien “el derecho de todas las personas para escoger la forma de gobierna bajo la cual vivirán”. Todo una farsa.

El resto de clausulas no tuvieron mejor suerte. Las restricciones impuestas a la industria , el comercio y las navieras de origen alemán y japonés, no estaban en línea con la promesa que decía “para promover el disfrute de todos los estados, grandes o pequeños, vencedores o vencidos al acceso, en igualdad de condiciones, al comercio y las materias primas del mundo”. Roosevelt y Churchill cantaron el famoso “Adelante Soldados Cristianos”, durante su encuentro del 10 de Agosto de 1941, a bordo de un buque de guerra británico anclado en las afueras de Newfoundland.

En el enorme conflicto entre las potencias del Eje y el Imperio Británico y la URSS, los USA eran aún, oficialmente, neutrales. Sin embargo, y violando tanto las leyes internacionales y las promesas repetidas a la población americana. Roosevelt ya había involucrado a los USA en la guerra. En ese encuentro con Churchill, comprometió públicamente a su país para “la destrucción final de la tiranía nazi”. Pocas semanas antes, y bajo sus órdenes , los USA ya habían ocupado Islandia.

Churchill y Roosevelt anunciaron la “Carta del Atlántico”, que proclamaba “el derecho de la gente para escoger la forma de gobierno bajo la que querían vivir”. Los líderes aliados nunca fueron sinceros en sus promesas. Inglaterra ya las estaba violando en el caso de la India y otros dominios imperiales y más tarde ambos las traicionarían en el caso de Polonia, Hungría y otras naciones europeas entregándoselas al tirano de Moscú. La terrible destrucción de la guerra y la paz vengativa, no ayudaron a asegurar “para todos, mejoría en los niveles de trabajo, avance económico y seguridad social”. 

En 1950, cinco años después del final de la Segunda Cruzada “todos los hombres de todas las tierras” no estaban viviendo “sus vidas en libertad y lejos del miedo” ni estaban “todos los hombres atravesando el alta mar y océanos sin obstáculos”. La octava y última claúsula de la Carta del Atlántico dice algo totalmente naif “Para que los amantes de la paz no soporten la aplastante carga de los armamentos”. Pero esa carga fue más aplastante de lo que había sido antes de la cruzada. Los “amantes de la paz” dedicaron ingentes cantidades de dinero de sus salarios en impuestos para la preparación de la guerra. Al final, todas las promesas de la Carta del Atlántico se evaporaron en la fantasmal niebla atlántica.

Ni siquiera las 4 Libertades de Roosevelt tuvieron importancia apreciable e. La construcción del mundo de la posguerra. Me gustaría recordar qué eran esas cuatro libertades del presidente americano: Libertad de Expresión, Libertad de Religión, Libertad del miedo y Libertad de Deseo. Pero una de las consecuencias principales de la guerra fue la enorme expansión del poder del comunismo en la Europa del Este y en Asia. Difícilmente puede argumentarse que el comunismo y el socialismo hayan contribuido para aumentar la libertad de expresión, religión, miedo o deseo de los pueblos bajos sus garras asesinas. 

La suerte del cardenal húngaro Arzobispo Mindzenty, uno de los líderes  religiosos de Hungría y de los muchos sacerdotes que fueron arrestados y asesinados en los países satélites de la URSS. Ello ofrece una prueba elocuente de los que fue el comunismo. Por ello, no hay una relación visible entre la Carta del Atlántico y las 4 Libertades y el tipo de mundo que emergió tras la guerra. Woodrow Wilson luchó por sus 14 puntos tras la I Guerra Mundial. No tengo noticias ni pruebas de que Roosevelt ofreciese objeción alguna a las muchas y constantes violaciones comunistas y propias contra sus propuestas de la guerra y pos-guerra.

Algunos argumentan de que ambos documentos aliados trataban sobre la supervivencia nacional de UK y USA. Sin embargo, no hay prueba alguna de que Alemania y Japón hubiesen trabajado o preparado sobre una supuesta invasión contra los USA o el continente americano.

viernes, 16 de julio de 2021

 
OPINIONES CONTRA LA CORRIENTE OFICIAL 

Hoy quería comentar un libro, que ya tiene algunos años, pero que es de rabiosa actualidad, y que se titula “Human Smoke. The Beginnings of World War II, the End of Civilization”, del autor Nicholson Baker y de la editorial Simon & Schuster. Muchos han tildado el libro como “libro mendaz” y fue perseguido incluso por los neoconservadores. Cualquiera puede pensar que el amigo Baker ha escrito en su libro una defensa del III Reich y su Führer. Sin embargo es exactamente al contrario: cualquiera que lo lea verá que Baker no tiene simpatía alguna por Hitler.

¿Entonces, dónde está el pecado del autor? Pues que en vez de escribir un libro histórico estándar, presenta en cada página un hecho por separado, generalmente tomado de periódicos y medios de aquel  momento histórico. Un gran número de estos hechos muestran a Churchill y Roosevelt bajo una luz desfavorable y en el caso concreto de Churchill, queda claro que las verdades inconvenientes tenía de ocultarse para que continuase la veneración a ese personaje devastador.

De todas formas y de forma razonable uno puede pensar que la causa aliada en la II GM seguía criterios de moralidad, los ataques a no combatientes estaban estrictamente prohibidos. Sin embargo, la política seguida por Churchill no podía estar más lejos de este principio. Como Primer Lord del Almirantazgo en la I GM, supervisó el bloqueo del hambre para acabar con la población alemana y con ello quería minar la máquina de guerra germana desde dentro. “El bloqueo británico” escribió Churchill “trata a Alemania como si fuese una fortaleza y trata de matar de hambre a la población hombres, mujeres, ancianos y heridos hasta la insumisión”. El Armisticio de Noviembre de 1918, no trajo el fin del bloqueo.

Churchill siguió con él hasta que los alemanes firmaron el Tratado de Versalles en 1919. Churchill dijo el 3 de Marzo de 1919 “Mantenemos el bloqueo con rigor… Es repugnante para Inglaterra el uso de esta arma de hambre, que recae mayoritariamente en mujeres y niños y también a ancianos, débiles y pobres hasta que toda lucha haya terminado, y no más allá de lo necesario para asegurar los términos justos por lo que henos luchado”. Esta inhumanidad no ha sido ni la excusa de una necesidad militar. Si los alemanes hubiesen rechazado la firma, hubiesen estado sin esperanza alguna ante un intento británico y francés de acabar con ellos. 

Baker no lo menciona, pero la joven generación que creció bajo esas condiciones terribles tuvo una afinidad sin fisuras con el movimiento Socialista-Nacional. El historiador de la Universidad de California, Peter Loewenberg, en su artículo "Psychohistorical Origins of the Nazi Youth Cohort” (ver: American Historical Review, Diciembre 1971, pag. 1457-1502), ha documentado perfectamente este fenómeno. La política de Churchill hizo que surgiera el fenómeno de Hitler y que luego Churchill mismo lo quisiera destruir. Baker puntualiza que en el libro del líder británico “The Aftermath”, publicado en 1929, dice que si Alemania no hubiese capitulado en 1918, una campaña masiva contra el pueblo alemán se hubiese llevado al final de la guerra. 

Pero lo que pasó no era nada comparado con lo que hubiese pasado si los alemanes hubiesen seguido luchando hasta 1919, nos dice Churchill. Gases “muy malignos”, hubiesen acabado con toda resistencia. “Miles de aviones hubiesen aplastado sus ciudades”.

No es ninguna sorpresa que cuando se inició la II GM en Septiembre 1939, y que hizo volver a Churchill al gabinete, éste trajo de nuevo el bloqueo del hambre contra Alemania. Herbert Hoover, ex presidente USA, protestó de forma enérgica: ¿era una táctica de guerra aceptable el matar de hambre a mujeres y niños? Churchill no hizo caso de la protesta y siguió con su bloqueo.

Hemos de reconocer que Churchill fue capaz de aumentar su reputación de ferocidad. En la I GM los bombarderos no se habían utilizado en campañas de terror contra la población. Los teóricos militares tras la guerra, como Giulio Douhet ya dijo que la siguiente contienda se caracterizaría por los bombardeos masivos. Churchill fue un ardiente defensor de ello y cuando llegó a ser Primer Ministro durante la guerra, instituyó la política del bombardeo contra civiles. Baker cita en su libro que el oficial del ministerio del Aire británico James Spaight, reconoció que fue Inglaterra y no Alemania quien empezó con esa política inmoral y condenada durante la guerra por el valiente obispo George Bell.

Fue durante la segunda noche como Primer Ministro que James Spaight escribió… “Hemos empezado a bombardear objetivos tierra adentro en Alemania antes de que los alemanes bombardeen objetivos dentro de Inglaterra”. La última entrada en el libro de Baker es del 31 de Diciembre de 1941, cuando la campaña de bombardeos había alcanzado los salvajes ataques sobre Hamburgo y Dresden, pero la esencia de la política siguió. Pero Churchill no era el único que abogaba por los bombardeos masivos: es política tenía una gran aceptación popular. Baker lo conecta con los comentarios sedientos de sangre del izquierdista e hispanista Gerald Brenan, que escribió “Cualquier mujer o niño alemán muerto es una contribución a la seguridad y felicidad futura de Europa”.

Roosevelt también se pasaba las leyes de la guerra por el Arco del Triunfo. Mucho antes del ataque japonés a Pearl Harbor, ese “Día de la Infamia” 7 de Diciembre de 1941, Roosevelt esperaba que los chinos bombardeasen las ciudades más grandes de Japón. Debido a la construcción de las casas en madera y muy juntas, las ciudades japonesas podían quedar arrasadas. Los bombardeos americanos sobre Tokio y otras ciudades  niponas, demostraron que Roosevelt sabía de lo que hablaba

Baker demuestra en su libro que Roosevelt estaba ansioso por enfrentase a los japoneses. La flota del Pacífico en Pearl Harbor estaba allí para provocar y su almirante en jefe, James O. Richardson, protestó por ello en varias ocasiones. Roosevelt le contestó relevándole de su puesto…

Todo ello nos lleva en el libro de Baker a que las ofensas morales no sólo se quedaban en las violaciones a las leyes de guerra por parte de Churchill y Roosevelt. Desde el momento en que Hitler subió democráticamente al poder en Enero de 1933, estaba claro que veía a los judíos como su peor enemigo. Hitler deseaba expulsarlos de Alemania, y a los que deseaban emigrar se les animó a hacerlo. Los que se quedaron vieron que su situación era cada vez más precaria. Roosevelt no hizo nada por ayudarles. Rechazó el aplicar presión para relajar las cuotas rígidas de inmigración a los USA, para poder permitir refugio a los judíos que lo buscaban desde Alemania.

Debo decir en su defensa que el sistema nacional de cuotas en su origen fue muy popular, y si Roosevelt lo hubiese querido cambiar hubiese sido su suicidio político. Pero también es cierto que no buscó alternativas temporales para acoger a los judíos, en vista a concederles la ciudadanía USA con el tiempo. No hizo ningún esfuerzo por acoger e instalar a esa población en algún lugar. Churchill, a pesar de haber expresado sus simpatías por los judíos y el sionismo, tampoco fue mucho mejor que Roosevelt.

Las cosas empeoraron tras la “Noche de los Cristales Rotos” en Noviembre de 1938. Hitler dejó claro en su discurso ante el Reichstag en Enero de 1939, de que si la guerra estallaba contemplaba una drástica acción contra los judíos. Evidentemente, estas palabras pueden interpretarse de muchas maneras. Con todas estas circunstancias ¿no era un imperativo moral evitar la guerra para asegurar la evacuación de los judíos desde partes de Europa que podían caer en manos alemanas? Y más allá, una vez iniciada la guerra ¿no era imperativo acabar la guerra lo antes posible?

Churchill rechazó todos los esfuerzos para lograr una paz acordada y con términos aceptables para todos, así como tampoco trabajó en la búsqueda de un lugar de asentamiento judío. Continuó con el bloqueo del hambre, una acción que sólo podría exacerbar las políticas alemanas más extremas. Una vez más Herbert Hoover, protestó señalando que el bloqueo dejaba a los niños de Varsovia en peligro de muerte por hambre. En Varsovia, Hoover dijo, la tasa de mortandad entre los niños era diez veces superior a la tasa de nacimientos, y los cuerpos son abandonados en las calles… “”¿Ha avanzado la causa aliada hoy como consecuencia de la hambruna entre los niños?” preguntó Hoover. 

Churchill, por supuesto, hizo oídos sordos a Hoover y a las protestas: ninguna consideración humanitaria le apartaría de la lucha a muerte con Alemania. Defensores de Churchill como Lukacs, argumentaron que no tenía otra opción. Evidentemente, esto no es verdad y menos viniendo de un miembro de la Escuela de Frankfurt… 

Dicen que Hitler buscaba dominar Europa y si no se hubiese declarado la guerra en 1939, o si se hubiesen aceptado las ofertas de paz, Inglaterra pronto hubiese tenido que combatir desde una posición débil o aceptar la supremacía alemana. El amigo Baker a pesar de que no comenta las intenciones del Führer, deja claras sus simpatías por pacifistas como Rufus Jones y Jeanette Rankin.

domingo, 11 de julio de 2021

 
MOTÍN DE SOLDADOS NEGROS USA EN LA II GUERRA MUNDIAL

Se siguen descubriendo cosas y acontecimientos curiosos y sangrantes sobre la II Guerra Mundial, de cuyo resultado así estamos como estamos. En este caso, un historiador australiano llamado Ray Holyoak, de la Universidad de Cook, ha sacado a la luz unos documentos ocultos que explican que soldados de raza negra de los USA, utilizaron ametralladoras y armamento pesado para atacar a sus superiores blancos en el asedio a una base americana en Queensland en 1942. Esta información jamás había llegado al gran público.

La investigación del amigo Holyoak comenzó ante una información curiosa que indicaba que el congresista Lyndon B. Johnson (vicepresidente y presidente tras el asesinato de Kennedy), había visitado durante tres días Townsville en 1942. El profesor se preguntaba ¿para qué había ido allí?. Lo que descubrió eran las pruebas detalladas del mayor motín en el ejército USA.

El amigo Holyoak dice “Durante 80 años hubo un rumor continuo en Townsville de que había habido un motín de soldados negros. Durante el último año y medio he encontrado documentación de primera mano con pruebas de que eso ocurrió en 1942”. Pensemos que durante la II Guerra Mundial, Townsville era una base crucial para todas las campañas en el Pacífico contra Japón, incluyendo la batalla del Mar del Coral, donde fue hundido el super acorazado japonés Yamato. 

Unos 600 soldados negros fueron trasladados hasta la ciudad para construir unos aeródromos. Según el historiador, esos soldados, pertenecientes al Batallón 96 del Cuerpo de Ingenieros de los USA, fueron estacionados en una base en las afueras de la ciudad, conocida como Kelso. Ese fue el lugar de un asedio que duró 8 horas, y que estalló por burlas raciales y violencia.

Nuestro historiador y su documentación de los archivos de la policía de Queensland y la Brigada de Townsville, nos detalla lo que pasó aquella noche “Tras varios abusos por parte de dos oficiales blancos, hubo varios cabecillas negros que decidieron ametrallar las tiendas de los oficiales blancos”. 

Según lo hallado, los soldados cogieron ametralladoras y armas antiaéreas y abrieron fuego contra las tiendas, donde los oficiales estaban bebiendo. Se dispararon más de 700 cartuchos. Al menos hubo un muerto y docenas heridos de gravedad y se avisó a tropas australianas para que bloqueasen las carreteras a los amotinados. Holyoak también descubrió un informe escrito por Robert Sherrod, un periodista USA que estaba con las tropas.

Nunca se llevó a la prensa ese informe, sino que fue entregado en mano a Lyndon B. Johnson en un hotel de Townsville y eventualmente archivado en los Archivos Nacionales de los USA. Holyoak dice “Creo que en el momento fue censurado. Tanto el gobierno australiano como el USA, no querían saber los detalles de este asunto. Las políticas raciales de entonces realmente excluían a la gente de color”. Tanto el Departamento de Defensa australiano como el Memorial de Guerra australiano, dijeron que llevaría meses el investigar el incidente, y añadieron que no disponían de detalles para entregar al gran público.

Sin embargo la historiadora de Townsville la Dra. Dorothy Gibson-Wilde, dijo que los hallazgos validan los rumores de los últimos 80 años y añade que “siempre que se hablaba de ello, la gente solía decir ‘No puede ser verdad. Nadie ha oido nada sobre ello’, y de hecho se mantuvo en secreto muy bien”. 

El amigo Holyoak que pasó dos años investigando sobre los oficiales y soldados involucrados y por qué esta información se había mantenido en secreto durante tanto tiempo, tenía claro que si se hubiese sabido entonces hubiese sido como un reguero de pólvora, y los soldados negros USA destacados en diversos frentes bien podían haberse amotinado, con las consecuencias fácilmente imaginables en el prestigio y capacidad de combate USA.

Y no olvidemos que los aliados, con los USA a la cabeza, eran los buenos…

lunes, 31 de mayo de 2021



OPERACIÓN UNTHINKABLE

Mi amor y admiración por Winston Churchill es perfectamente descriptible. Lo habréis visto en otros artículos sobre el personaje y la persona, porque Churchill era ambas cosas. Desde luego en su larga vida estuvo enredando e incordiando hasta su final y gracias a los medios, ha sido convertido en una especie de héroe por todo lo alto. Y eso que fue un personaje nefasto y lleno de sombras, pero aquí manda quien manda…

Traigo a Churchill a colación porque ha sido publicado un libro interesantísimo del historiador británico Giles Milton titulado “Checkmate in Berlin” (Jaque Mate en Berlín) y editado por John Murray Press. En este libro y bajo el nombre “Operation Unthinkable” (Operación Impensable), nos explica cómo el combinado anglo-americano y otros aliados iban a iniciar por tierra, mar y aire una ofensiva contra su querido aliado la Unión Soviética.

Esta información increíble rompe muchas ideas preconcebidas sobre la bondad aliada y lo maravillosa que era la URSS que propalaba la propaganda aliada a los cuatro vientos.. También encaja perfectamente con lo que dijo el general Patton, proféticamente, el 21 de Julio de 1945 “Gentlemen, I have come this morning to the inexcusable conclusion that we have fought on the wrong side. This entire war we should have fought with the fascist against the communists and no the other way around. I fear the perhaps in fifty years America will pay a dear price and become a land of corruption ad degenerate morals” (Caballeros, he llegado esta mañana a la inexcusable conclusión de que hemos luchado en el bando equivocado. Toda esta guerra deberíamos de haber luchado con los fascistas contra los comunistas y no al revés. Temo que quizás en cincuenta años America pagará un alto precio y se convertirá en una tierra de corrupción y moral degenerada). Murió en Diciembre de 1945 tras un extraño y oportuno accidente de tráfico en Alemania. Más claro, agua…

Con la derrota de Alemania, más o menos clara en Febrero de 1945 el Primer Ministro Churchill, con toda la cara dura, decía de su colega Stalin que “era un amigo en el que podemos confiar”. Lo dijo en la Conferencia de Yalta, donde los dos hombres, junto al presidente USA, Roosevelt, debatieron sobre la reorganización de Europa tras la guerra y sobre el papel preponderante de la URSS en la derrota de Hitler. Pero cuando las tropas soviéticas capturaron Berlín en Mayo de 1945, Stalin ya mostró el deseo de controlar los países de la Europa del Este. A la vista de ello, Churchill, a principios de Mayo, ordenó la creación de un plan que hubiese arrastrado al mundo a otra guerra devastadora.

El gabinete de guerra británico y sus archivos sobre este asunto fueron desclasificados en 1998, y evidencían el horror de los jefes militares ante el plan que finalmente lo anularon. El dossier mostraba la brutal diferencia entre las 47 divisiones aliadas disponibles en orden de combate frente a las 170 de la URSS. Para equilibrar esta diferencia, el arquitecto del plan, Brigadier Geoffrey Thompson, incluso propuso rearmar a las tropas de la Wehrmacht y SS para atacar a la URSS. 

Giles Milton ofrece en su libro la increíble gran cantidad de detalles del plan. Incluye gráficas, tablas, mapas además de datos comparativos de la fuerza aliada y soviética. El plan indicaba que a partir del 1 de Julio de 1945, las fuerzas aliadas lanzarían un ataque sorpresa sobre el Ejército Rojo de Stalin, empujando a los soviéticos de nuevo hacia los ríos Oder y Neisse, a unos 40 kilómetros de Berlín. Para situarnos, en ese momento, los comunistas ocupaban Berlín y tenían el control de la Europa del Este incluyendo Polonia.

El asalto aliado, que hubiese sido la más grande ofensiva de tanques de la historia con 8.000 vehículos blindados, hubiese acabado con una gran confrontación en la zona ocupada de Pila, en lo que actualmente es el noroeste de Polonia. A pesar de la significativa diferencia en el número de divisiones aliadas frente al poderío soviético, el Brigadier Thompson nos indica cómo la superioridad naval sería usada de forma efectiva con la rápida conquista del puerto de Stettin en el Mar Báltico. Al mismo tiempo, el creador del plan confiaba en que paralizar las exportaciones occidentales a la URSS podrían dañar a su maquinaria militar. En el plan se indica que la URSS dependía de los USA en cuanto a explosivos, así como goma, aluminio, cobre y el 50% de su gasolina de aviación.

El documento también habla sobre la “capacidad” militar soviética y de su cúpula de mando para “no tener en cuenta las pérdidas humanas cuando se trata de alcanzar un objetivo". Avisa a Churchill de que, si se lleva adelante el plan, deberían “replantearse todo” en una única batalla épica, donde las bajas serían “muy significativas”. Es por ello que se proponía rearmar a la Wehrmacht y las SS. Haciéndolo se añadirían otras 10 divisiones con hombres fogueados y duros tras seis años de guerra. 

A pesar del nivel de detalles del plan, y el tiempo y esfuerzo de su preparación, los jefes militares de Churchill se quedaron horrorizados. El Mariscal de Campo Sir Alan Brooke dijo que las tropas aliadas terminarían “comprometidas en una guerra con enormes perdidas”. El General Hastings Ismay estaba enfadado con la idea de usar a las tropas de Hitler. Dijo que “sería absolutamente imposible para los líderes de los países democráticos, el contemplar esa opción”. Y añadió que los rusos “habían realizado la parte del león en la lucha, con un sufrimiento indescriptible”.

Churchill le dijo a su Secretario de Asuntos Exteriores Anthony Eden, que si los deseos territoriales de Stalin continuaban “antes de la retirada del ejército USA de Europa y de que el mundo occidental guardara sus armas de guerra, quedaría muy poco para evitar una Tercera Guerra Mundial” y que “atacar tan pronto del final de este conflicto tan horroroso sería catastrófico para la moral”. Unos 27 millones de soviéticos, tanto civiles como combatientes, murieron durante la Segunda Guerra Mundial, frente a los “escasos” 450.000 británicos y 407.000 norteamericanos.

El Mariscal de Campo Brooke dijo que la posibilidad de éxito de la Operación Impensable era “prácticamente imposible”. Y el 8 de Junio de 1945, los jefes de estado de  Churchill, rechazaron el plan. De todas formas, Churchill que fue expulsado de su oficina de Primer Ministro un mes después en las Elecciones Generales de 1945, no estaba feliz con la “muerte” de ese plan. Churchill avisó a sus jefes de estado que “pronto sería imposible de batir al Ejército Rojo” y añadió “En cualquier momento que lo deseen, pueden marchar sobre el resto de Europa y devolvernos de nuevo a nuestra isla”

Los archivos de la “Operación Impensable” dicen que el plan tenía “el apoyo total de opinión pública en el Imperio Británico y los USA”, lo que indicaba la preocupación por el crecimiento del poder de la URSS. El Brigadier Thompson avisaba “de que el conflicto podría desarrollarse de una forma que permitiese a la URSS y sus tropas el retirarse hacia la profundidad de su país sin demasiadas pérdidas y sin sufrir una derrota decisiva”.

El General Hastings Ismay dijo que “era absolutamente imposible para los líderes de los países democráticos el contemplar un ataque a la URSS”. Afirmó que habían llevado la parte más dura de la guerra y sufrimientos en la misma. También dijo que “no había límite virtual a la distancia en que los aliados deberían penetrar en la URSS para ir acabando con los focos de resistencia”.

En cuanto al nuevo presidente Harry Truman desde Abril de 1945, éste dejó claro en un comunicado militar de que no había posibilidad de que los americanos liderasen un esfuerzo para sacar a las tropas soviéticas de Polonia a la fuerza. Esa fue la gota que colmó el vaso...

martes, 20 de abril de 2021

ER IST WIEDER DA

“HA VUELTO” (Er Its Wieder Da), es el título de un libro del alemán Timur Vermes de 2012 y de una posterior película de 2015, donde se recrea el hipotético regreso de Adolf Hitler a la Alemania actual. Tanto el libro como la película gozaron de una excelente acogida. La película fue número uno a las tres semanas de su estreno y el libro ya ha vendido casi un millón y medio de ejemplares, habiendo sido traducido a 41 idiomas. 

La sinopsis es muy simple (y muy compleja desde el punto de vista de la física), tras ser misteriosamente transportado hasta la zona del bunker en el Berlín actual, el Führer es tomado como un comediante, un imitador, que rápidamente atrae a los medios de comunicación y a muchos admiradores. Hitler expresa desprecio por la sociedad alemana actual, incluida la televisión y los partidos políticos, a pesar de que simpatiza con los Verdes y por su amor a la naturaleza.  

He de reconocer que viendo la película, que se ajusta muy bien a la novela, es difícil no llegar a la conclusión de que que no es mala cosa el pensar o hacer algo que Hitler aprobaría. Para el Führer, no solo nacionalismo, sino también el coraje, la naturaleza y Wikipedia son importantes para sus intereses. Tras avergonzarse por dispararle a un perro, Hitler hace una donación a la causa de la protección de los animales, otro de los grandes intereses de la causa Socialista Nacional. Todo esto ayuda a eludir la moda moderna de relacionar todo lo que no es políticamente correcto con Hitler, tratando de acabar cualquier discusión.

Parece que el autor está de acuerdo en que el tener algo en común con Hitler no es causa de pánico. En una entrevista en el “Sidney Morning Herald”, pone en claro “que cree que existen representaciones de Hitler que no son realistas. Se muestra a Hitler en cualquier circunstancia, como un monstruo o ‘el Hitler gracioso’, pero la mayoría de personas no pensarían como una posibilidad que si él volviese a la vida actualmente, tendría de alguna forma un cierto atractivo”. Los lectores estaban de acuerdo en que los hechos históricos quedarían oscurecidos por considerar a Hitler “tanto una figura cómica o la encarnación del mal”.

Timur Vermes parece tener sentido del humor ya que puso el precio de su libro a 19.33€, una referencia clara al año en que Hitler subió democráticamente al poder. Esa fue su respuesta al la propuesta previa del editor de poner el libro a 19.45€, año del final de la guerra. Mientras que la mayoría de alemanes creen o al menos tienen la esperanza de que ellos se hubiesen opuesto fuertemente a Hitler si hubiesen vivido en esa época, la película y el libro parecen indicar exactamente la dirección contraria. No solamente la gente corriente se muestra impresionada por él, sino que la gente más hostil a Hitler no es mostrada positivamente.

Eso incluye no solamente la connivencia del ejecutivo de la televisión Sensebrink, al menos inicialmente, también una mujer judía mayor con demencia y por supuesto el periodista independiente Sawatzki, el típico tonto. Éste, es el primero en descubrir a Hitler y le ve inicialmente como una gran oportunidad. El Führer no se impresiona por lo que es el “neo-nazismo” en la moderna Alemania, incluyendo manifestantes callejeros, cocina vegana y los integrantes de un fallido partido nacionalista llamado NPD (Partido Democrático Nacional de Alemania). Lejos de ser capaces de construir el IV Reich, Hitler remarca que “no son capaces ni de montar una estantería de IKEA”. Tampoco todos los “nazis” actuales piensan bien de este nuevo Hitler, a pesar de que muchos expresen su simpatía

El nuevo y más prominente partido nacionalista Alternative for Deutschland (AfD), es presentado en la película, pero no como pro-Hitler. El Führer se interesa en conocerles y su representante es mostrado quejándose de que caracterizan al partido en los medios como de extrema derecha, mientras el mismo Hitler reposa su cabeza sobre su hombro. Evidentemente, en vez de aprobarles se duerme ya que considera su plataforma política muy aburrida. 

Algunas escenas parecen intentos de presentar a los que tienen ideas parecidas a las de Hitler en el asunto de la inmigración, como ignorantes. Un hombre cree que el promedio de inteligencia de los africanos en Alemania está entre el 40 y el 50, y que el promedio en todo el país ha bajado al 80. El promedio actual en el África negra se estima que está entre el 65 y el 82, lo que está bastante por debajo del promedio alemán que se sitúa en 102.

Durante la mayor parte del relato y la película, es fácil estar de acuerdo con lo que Hitler y sus nuevos seguidores dicen sobre la política y la sociedad. Está preocupado por el desempleo, la degeneración cultural y el declive poblacional. Sus comentarios denunciando varios problemas sociales resuena entre la audiencia, que se ve personificada en lo que dice este nuevo Hitler. Mucho de esta película se hizo sin guión. El actor que da vida a Hitler interactúa de forma real con gente normal por la calle. Muchos están felices por asociarse son él y algunos incluso le saludan con el brazo en alto.

Obviamente, muchas mujeres en la película encuentran a Hitler muy excitante, incluyendo a muchas que no son actrices en escenas callejeras y las que sí lo son y siguen un guión. Tanto la ejecutiva Bellini y la joven secretaria Krömeier, lo muestran claramente. En su primer encuentro con Hitler, la joven secretaria está muy contenta por la oportunidad de estar con él trabajando y le saluda con un entusiasta brazo en alto. En contraste con el “Buenos días, mi Führer” de Krömeier, una chica en la calle saluda a Hitler con un “¿puedo abrazarle?”. Y esto es espontáneo.

Desde luego se presenta al Führer teniendo fallos. Se enfada rápido e incluso le dispara a un perro que es demasiado pequeño para ser una amenaza real. Tras tocar una valla eléctrica como una prueba de coraje ante Sawatzki, trata de negar que le duele a pesar de de su obvia reacción física al shock eléctrico. Otra prueba de una cierta deshonestidad se muestra en la película cuando Hitler le dice a Bellini que infló los números de la organización que fundó, el Partido Alemán de los Trabajadores, empezando a contar sus miembros en el número 500, en vez del uno.

El odio de Hitler por los judíos puede ser considerado un fallo muy serio por los alemanes actuales y este asunto no se omite en la película, pero está muy lejos del enfoque del film. Incluso trata de no darle importancia, especulando que a pesar de que la abuela de su secretaria Krömeier, es judía, la chica quizás no es de pura sangre judía. Y esto nos trae una frase muy interesante de la película “El cuerpo puede sobrellevar una cierta cantidad de judería”

Hitler también tiene sentido del humor, incluso más que Sawatzki. Tras haber intentando convencer a Hitler que la palabra “negrata” que suena en la radio del coche ahora quiere decir “amigo”, Hitler decide practicar este nuevo sentido de la palabra. Coge los restos del perro que acaba de matar y los levanta hacia el periodista mientras conduce y dice “Hey, negrata”. Hace que el perro muerto bese a Sawatzki que, a pesar de ser un soltero, parece no apreciarlo…

Hay algo interesante también en la película sobre la absurdidad de fantasear con el regreso y el asesinato de Hitler antes de su llegada al poder. Hay una secuencia hacia el final de la película en la que Hitler es llevado pistola en mano por un enloquecido Sawatzki hasta el tejado de un edificio, ya que ha descubierto que el “comediante” es el mismo Führer, el auténtico. Aquí se permite a Hitler el responder a la acusación de Sawatzki de que “usted engaña a la gente con su propaganda”. “Los alemanes que me votaron no estaban simplemente convencidos por una retórica clara” responde Hilter “En vez de eso, supieron escoger a un líder que reflejaba sus valores”.

En esa escena en el tejado, el Führer responde al ser acusado de monstruo pronunciando palabras de forma calmada y mirando a Sawatzki “Si me condenas como a un monstruo, ¿estás condenando a todos esos que me votaron? Ellos fueron gente común, normal”. Y en lo que parece el final de Hitler, con un desencajado Sawatzki disparandole al rostro, se torna en una irónica situación ya que, inexplicablemente, regresa de nuevo después de que su cuerpo desapareciese tras el disparo. Y le informa Sawatzki de que los alemanes jamás se desharán de él. Hitler representa algo mucho más grande que él mismo; y dice “soy una parte de todos vosotros”. 

La idea de asesinar a Hitler es condenada por el hecho de que la persona que lo lleva a cabo, Sawatzki, está claramente enfermo mentalmente. Y por ello atrae la atención del personal de un hospital y acaba siendo internado en un manicomio.

La película termina con la ejecutiva Bellini conduciendo un Mercedes Benz con Hitler y un periodista que le pregunta a ella si teme la llegada de un nuevo Hitler. Ella responde que  “Nuestra historia ha sido fijada durante más de 70 años. Los estudiantes están enfermos de escuchar cosas sobre el III Reich. Deberíamos tener un poco de fe”. 

Recomiendo la lectura o la visión de la película. He de decir que la ví con una cierta reticencia, pero creo que refleja bastante bien ideas y situaciones muy bien encajadas con el personaje. Obviamente y a pesar de ser una ficción al 100%, tiene un punto de realismo que no he visto en otras películas sobre esa persona.

lunes, 19 de abril de 2021


NAPOLEÓN, LA OTRA HISTORIA...

Hasta hace poco, los franceses se hubiesen sentido indignados ante cualquier comentario negativo sobre Napoleón, su emperador favorito. Pero a su pesar, las nuevas investigaciones nos muestran que el gran héroe francés, cometió atrocidades a gran escala que ensombrecen a otros líderes históricos. Esta nueva imagen de Napoleón ha causado una gran angustia en Francia. Sin embargo, los políticos del máximo nivel han dado su apoyo a las ceremonias oficiales sobre la mayor victoria de Napoleón, la batalla de Austerlitz, cuando la Grande Armée derrotó a los ejércitos combinados de Austria y Rusia en sólo 6 horas, acabando con 19.000 soldados enemigos.

El francés Claude Ribbe, un historiador y filósofo respetado escribió el libro “Le Crime de Napoleon” en 2005, un libro durísimo pero recomendable. El libro investiga la familia e historia de Napoleón. Le acusa de haber sido un racista y un antisemita, que persiguió a los judíos y reintrodujo la esclavitud justo pocos años después de ser abolida por el gobierno francés. Uno de sus descubrimientos más sorprendentes fue el intento de masacrar a la población entera de Haiti por encima de los 12 años, con métodos que incluían el gaseamiento en las bodegas de los barcos, en dicha colonia francesa a finales del siglo XVIII. Napoleón, entonces Primer Cónsul, fue el hombre que por primera vez en la historia “se preguntó racionalmente a sí mismo el cómo eliminar, en el menor tiempo posible y con el mínimo coste posible y personal, el máximo de gente descrita como científicamente inferior”.

No olvidemos que en aquel momento, sobre 1800, Haiti era la colonia más rica del mundo. De hecho era una fábrica esclavista que exportaba el 66% del café en el mundo y casi el 50% del azúcar. Los esclavos eran golpeados para trabajar y forzados a llevar unos bozales de estaño, para evitar que se comiesen las cañas de azúcar. Si los esclavos eran reticentes al trabajo se les quemaba a fuego lento o se les llenaba de pólvora y se les hacia estallar a pedazos.

Cuando los esclavos empezaron a luchar por su libertad bajo la égida de un carismático genio militar africano llamado Toussant L’Overture, Napoleon envió 10.000 soldados de choque, bajo el mando de su cuñado el general Leclerc, para aplastar a Toussant y restaurar la esclavitud. En 1802, se llevó a cabo un gran programa de limpieza étnica. Napoleón prohibió los matrimonios racialmente mixtos y ordenó que todas las mujeres blancas que hubiesen tenido algún tipo de relación con un negro o un mulato, fuesen embarcadas hacia Francia.

Luego ordenó el asesinato de tantos negros en Haiti como fuese posible, para ser reemplazados por nuevos y más dóciles esclavos negros traídos de África. Las tropas francesas tenían las órdenes de matar a todos los negros por encima de los 12 años. Sin embargo, también mataron por debajo de esa edad, apuñalados hasta la muerte, colocados en sacos de arena y arrojados al mar. Los haitianos lucharon hasta la muerte por la independencia, que finalmente se declaró en 1804.

Los prisioneros de ambos bandos fueron regularmente torturados y asesinados y sus cabezas se ponían sobre los muros o clavadas en estacas junto a los caminos. También los no combatientes, fueron raptados y masacrados. Según crónicas del momento, los franceses usaron perros para despedazar a los prisioneros ante la multitud en un anfiteatro. Se alega que bajo las órdenes de Napoleón, se extraía azufre de los volcanes haitianos y luego quemado para producir el venenoso dióxido de azufre, y que se usaba para gasear a los negros haitianos en la bodega de los barcos, más de 100.000 de ellos, según las crónicas.

El uso de estas primitivas cámaras de gas fue confirmado por personas de aquel momento. Antoine Metral, que en 1825 publicó su historia de la expedición francesa a Haiti, escribió sobre las pilas de muertos por todas partes. “Variábamos los métodos de ejecución” dice Metral “A veces arrancábamos las cabezas, a veces les poníamos una bola y una cadena para que se ahogasen en el mar, a veces los gaseábamos en los barcos con azufre. Cuando se usaba la oscuridad de la noche para ocultar estos ultrajes, los que caminaban junto a la desembocadura del río, podían oír el sonido monótono de los cuerpos arrojados al mar”.

Otro contemporáneo que también estuvo en esa expedición punitiva, escribió que “Inventamos otro tipo de barco donde las víctimas de ambos sexos se apilaban una sobre otra y eran asfixiadas por el azufre”. Estos eran barcos-prisión con cámaras de gas, llamadas “estufas”, asfixiaban a los negros, causándoles un sufrimiento horrible. Incluso entonces, hubo oficiales navales franceses que estaban horrorizados por estas salvajadas quejándose de que esos hombres habían desafiado un consejo de guerra por haber olvidado las leyes de la humanidad. Pero desde el punto de vista del Emperador, el gaseamiento era una forma de reducir costes… Los barcos siguieron transportando prisioneros a mar abierto para ahogarles, pero los cuerpos llegaban hasta las playas o permanecían enganchados al casco del barco.

Toussant, que se denominaba a sí mismo el Napoleón Negro, fue raptado tras aceptar una invitación para parlamentar con un general francés y embarcado de regreso a Francia encadenado, donde murió de neumonía tras ser encarcelado en una fría bóveda de piedra. 

De nuevo y sin reconocer la abolición de la esclavitud Napoleón, en el año 1802, promovió a su camarada Antoine Richepanse al rango de general y le envió a Isla Guadalupe, al Sur del Caribe con una fuerza de 3.000 hombres para aplastar la revuelta de los esclavos en la isla. Durante la operación, Richepanse asesinó a hombres, mujeres y niños que se encontraba en su marcha hacia la capital. Luego preparó un plan de exterminación, aparentemente aprobado por el Primer Cónsul. Se formó una comisión militar de seguimiento para disfrazar de una cierta legalidad todo aquello. Unos 250 rebeldes fueron fusilados en la Plaza de la Victoria de Guadalupe y otros 500 fueron llevados a la playa y asesinados allí mismo.

Richepanse y Lacrosse, el antiguo gobernador colonial de nuevo en el poder, pensaron en apilar los cuerpos en grandes pilas para intimidar a los isleños, pero no lo hicieron ante el temor de provocar una pandemia. En vez de ello, y utilizando una técnica que luego utilizarían en la Guerra de Argelia (1954-1962), enviaron escuadrones asesinos a cada rincón de la isla, para seguir a los granjeros que estaba ausentes de sus casas. Esos granjeros eran tratados como rebeldes. Se prometió un botín por cada negro capturado y los rebeldes eran ajusticiados de forma sumaria en el lugar. La ferocidad de la represión encendió otro levantamiento, que Lacrosse aplastó con los métodos más brutales.

“Ser colgados no es suficiente por los delitos que han cometido” decía Lacrosse “Es necesario cortarles en vivo y dejarles expirar en la rueda (los prisioneros eran atados a la rueda de un carro antes de que fuesen desmembrados de brazos y piernas con garrotes). ”Las cárceles ya están llenas, es necesario vaciarlas lo antes posible”. Hay que decir que en eso fue exitoso colgando, matando a garrotazos, quemando a los rebeldes y rompiendo sus extremidades en la rueda. Se puede decir que Lacrosse desarrolló el más diabólico instrumento de ejecución lenta jamás creado. 

Tras cuatro meses en Guadalupe, los franceses perdieron la paciencia con los isleños y la ferocidad de la represión alcanzó nuevas cotas de horror. Los negros con el pelo corto eran asesinados sin más, ya que los franceses consideraban que lucir el pelo corto era un signo de la rebelión. Se dieron órdenes para que “el tipo de ejecución deberá dar un ejemplo terrible”. Se animó a los soldados a “abrir a los insurgentes, estrangularlos y quemarlos”. Los oficiales franceses hablaban con orgullo de haber creado unas “islas de tortura”. En una carta a Napoleón, su cuñado Leclerc escribió “Es necesario destruir a todos los negros de la montaña… y no dejar niños de más de 12 años”. Como anécdota, la calle parisina Rue Richepanse (por el general Antoine Richepanse culpable de las atrocidades en el Caribe), cambió recientemente su nombre por Rue Solitude…

El libro de Ribbe es demoledor. Afirma que para Napoleón su ejército era carne de cañón cuando era necesario. Su retirada de Moscú en 1812, acabó con la vida de 450.000 de sus soldados, muchos de ellos congelados mientras se abrazaban entre sí para aprovechar el mínimo calor corporal, en uno de los peores inviernos rusos. Pero nada muestra más claramente el desprecio del Emperador por sus hombres que el boletín anunciando la destrucción de su ejército. Napoleón culpó a sus caballos y acabó declarando que su salud nunca había sido mejor. Para él Haiti y Guadalupe quedaban demasiado lejos para atraer la atención del público.

Pero no sólo el terror napoleónico se fraguó en el Caribe o en Rusia, también en Oriente Medio y concretamente en Siria. Pero hay que decir que ahí fue algo diferente y concretamente en el asedio a la ciudad amurallada y portuaria de Jaffa. Fue durante la guerra entre Francia y el Imperio Otomano (la actual Turquía a grosso modo). Napoleón dirigió ese asedio ya que necesitaba ese puerto como algo vital para dar cobijo a su flota. La ciudad cayó al cuarto día y las tropas francesas entraron violentamente en la urbe, asesinando indiscriminadamente a cristianos, musulmanes y judíos. Para escapar de la matanza, parte de la guarnición se encerró en un gran torreón. Napoleón envió a sus oficiales a negociar la rendición que aceptaron los encerrados. Los llevaron al campamento francés.

No había muchas raciones y Napoleón decidió que había sido demasiado magnánimo con los prisioneros. Mantuvo a los 4.000 turcos cautivos con las manos atadas a la espalda y luego la masacre empezó. Entre 2.500 y 4.000 prisioneros fueron asesinados allí mismo a tiros o bayonetazos. Poco después de esta matanza, se propago una plaga que diezmó las tropas de ambos lados. Con mucho coraje, hay que admitirlo, Napoleón llevó a su estado mayor a visitar los hospitales llenos de hombres infectados. Propuso a los médicos que los enfermos franceses más graves que no podían ser evacuados, se les administrará una dosis letal de opio láudano. Los doctores se impusieron a esa decisión y le indicaron que se retirara del hospital.

Desde Jaffa, Napoleón marchó sobre Acre, una ciudad situada en una península y prácticamente inexpugnable y que otorgaba a los ingleses el control del mar. Napoleón lanzó siete asaltos y todos fracasaron. De regreso a El Cairo, Napoleón dejó a 2.200 hombres muertos y 2.300 más seriamente heridos. Para el Emperador esos heridos ya eran hombres muertos. Muchos de los que dejó atrás sabían que los turcos les cortarían la cabeza en cuanto su ejercito se retirase. Trataron de seguir a las tropas en retirada, gritando y suplicando no ser abandonados.

Evidentemente, quedaron rezagados con sus gargantas resecas bajo un calor sofocante, que redujeron sus gritos a sollozos. Los oficiales heridos fueron sacados de sus camillas y se les abandonó en las dunas. Los soldados quedaron abandonados en los campos de cultivo arrasados y pueblos destruidos bajo las órdenes de Napoleón. Más de 5.000 hombres murieron allí.

Claude Ribbe nos dice en su libro que “No había sentido moral, de lo bueno o de lo malo. Era una cuestión de acabar un trabajo difícil. Al final, los métodos para matar tenían que ser eficientes y baratos”. A la vista de todo eso el libro nos hace una pregunta inquietante “¿Napoleón debe ser aclamado como un gran líder o denunciado como dictador?”. Según una encuesta de “Le Figaro” de ese año 2005, descubrió que el 40% de los franceses veían a Napoleón “un dictador que utilizó todos los medios disponibles para satisfacer su sed de poder”.

Por ello, es casi obligado que por lo que llegó a hacer Napoleón en Haiti y Guadalupe, debería haber un tumba al esclavo desconocido bajo el Arco del Triunfo, junto a la del soldado desconocido.

sábado, 17 de abril de 2021

 
UN LIBRO SOBRE KUBRICK

Sabéis que me gusta el cine en general y el bélico o histórico en particular. Entre las muchas películas que he visto están la del director Stanley Kubrick. De este famoso director destacaría dentro del área bélica, “Fear and Desire” (1953), “Senderos de Gloria” (1957), “Espartaco” (1960), “¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú” (1964), “Barry Lyndon” (1975) y la “Chaqueta Metálica” (1987).

Fue un director obsesivamente minucioso y detallista y eso es algo que se aprecia en toda su filmografía. No dudo y afirmo que ha sido uno de los grandes en el mundo del cine. Por supuesto hay muchas más películas suyas sobre temas muy variados y actuales como “La Naranja Mecánica”, de temática turbia como “Eyes Wide Shout” o “Lolita”, de ciencia ficción como “2001 Una Odisea Espacial” o incluso de terror como “El Resplandor”.

Sin embargo y centrándonos en Kubrick, la persona, quisiera hablar sobre un libro titulado “Eyes Wide Open: A Memoir of Stanley Kubrick” (1999), del escritor y guionista Frederic Raphael (1931) y cuyo título es un claro guiño al título de la película “Eyes Wide Shout”. Frederic Raphael no es un cualquiera: es un prolífico novelista y ganador de un Oscar como guionista, así como guionista de dicha película para Kubrick. Frederic hace un retrato de Kubrick en su libro como mínimo sorprendente, incluso simpático de ese legendario director de cine. Recordemos que murió el 7 de Marzo de 1999, a la edad de 70 años, la película “Eyes Wide Shout” se estrenó el 16 de Julio, y el libro fue publicado el 30 de Junio por la editorial Ballantine. 

“Eyes Wide Shout” es una película turbadora, obsesiva e inquietante, cargada de códigos para iniciados y que presenta escenas de sociedades secretas y rituales satánicos totalmente verosímiles. No dudo que Kubrick o conocía de primera mano ese ambiente y rituales o bien estaba muy bien informado por personas pertenecientes a esas sociedades alejadas del ojo público. La casa llamada Mentmore Towers, donde se filmó el memorable ritual satánico y la orgia, fue construida en el siglo XIX (1852-1854), para el barón Mayer de Rothschild como casa de campo y está en Inglaterra. Sigue siendo propiedad de la familia…

Volviendo al libro que nos ocupa, el Kubrick que emerge de sus páginas es el clásico artista excéntrico y tiránico, obsesionado con los más ínfimos detalles y aparentemente indiferente a las necesidades de las personas y opiniones de todos aquellos que trabajaban para él. A pesar de lo exasperante que era trabajar para Kubrick según Frederic, también dice que valió la pena el estar creativamente involucrado con el hombre que muchos consideraban el más grande director vivo en aquel momento. Fueron dos años con el director recluido en una casa de campo en Inglaterra con las máximas medidas de seguridad. Por ejemplo filmó Vietnam para su película “La Chaqueta Metálica” cerca de su casa inglesa, poniendo palmeras y todo tipo de atrezzo para que pareciese la jungla vietnamita, y todo ello por su obsesión por la seguridad propia y el secretismo de todas sus películas durante los rodajes.

En el libro Frederic explica cosas realmente sorprendentes de su maestro como por ejemplo que era un judío que se odiaba profundamente y llegó a decir que “Hitler tenía razón en casi todo” y que insistió en hacer desaparecer cualquier traza de judaísmo del guión de “Eyes Wide Shout” que, como he dicho más arriba, Frederic estaba guionizando para él. También nos dice que Kubrick consideraba basura “La Lista de Schlinder”, decía que “Lo que el Viento se Llevó” era una película terrible y reveló su preocupación por el voraz apetito sexual de Kirk Douglas.

La gestación de la película "Eyes Wide Shout" empezó en el verano de 1994 cuando Kubrick envió a Frederic Raphael, que entonces vivía en Francia, una novela para que la leyese y juzgase la posibilidad de su adaptación cinematográfica. Era una novela de ficción erótica titulada “Relato Soñado” del autor judío Arthur Schnitzer (1862-1931) y Kubrick por sus manias obsesivas por la seguridad, no le dijo a Frederic el nombre del autor. La novela se basaba en las aventuras extramaritales de un judío pervertido de Viena y su esposa. Sin embargo, Kubrick quería que el guión y la película sucediese en el Nueva York de hoy en día.

Frederic decidió aceptar el trabajo encargado y visitó a Kubrick en su casa de campo en Inglaterra. Una vez regresó a Francia se dio cuenta de la “extrañamente pasiva curiosidad” del director y le dijo a su esposa que tras una visita al inescrutable Kubrick le puede dar a un guionista (hombre), la buena impresión de lo que sería ser una mujer: “Tú no sabes exactamente lo que quiere, pero él tampoco sabe qué quiere y espera que tú se lo puedas proporcionar. Virtualmente no tenía ideas”.

La extraña relación de Kubrick con su propio origen judío le preocupaba a Frederic, que también era judío. Y mientras pedía una fidelidad casi absoluta con la novela de Schnitzer que “estaba impregnada de judaísmo”, según Frederic, Kubrick le dio órdenes de sacar todo el judaísmo de su adaptación. El autor del libro especula que entender al Kubrick judío es fundamental para entender al Kubrick hombre. Especula también que la inclinación de Kubrick por el secretismo y la paranoia venía de un miedo exterior de que se descubriese su origen y fuese perseguido por “esa gente”, es decir los gentiles (los no judíos). Para Frederic, Kubrick es el “judío sedentario y errante, sin raíces y enraizado dentro de sus propias defensas”.

Frederic se asombra de la críptica frase sobre Hitler, incapaz de saber si Kubrick estaba bromeando. Y añade en su libro “El judaísmo nos es algo que nos unirá. Al contrario, le dio permiso para tratar conscientemente conmigo. Los judíos son generalmente auténticos judíos con otros judíos”… “Y Kubrick estaba ácidamente en lo cierto a propósito de la Lista de Schindler”. Nos dice que Kubrick le dijo sobre la película de Spielberg, “Fue sobre el éxito, ¿no es así? El Holocausto es sobre seis millones de personas que fueron asesinadas. La Lista de Schindler trataba de seiscientos que no lo fueron”.