domingo, 22 de noviembre de 2020

Hola a todos.

Un lector del blog me indicó que envía comentarios pero no son publicados. He ido mirando fechas y efectivamente desde hace unas tres semanas no aparecen comentarios nuevos por parte de los lectores.

Intentaré ver qué sucede, pero si esto continua abandonaré Blogger. Os iré informando y gracias por vuestra paciencia.

Saludos

jueves, 12 de noviembre de 2020


PALABRAS A EVITAR…

Cuando hablamos, independiente del idioma en el que nos expresemos, pueden haber palabras desagradables, fuera de lugar e incluso prohibidas. Sabéis que edité el libro “No Le Llame Negro, Llámele Subsahariano”, donde explicaba el origen de la “Corrección Política”, así como incluía un listado de palabras que ahora no está bien visto e incluso prohibido usar y las de nuevo uso, según esta nueva dictadura democrática, para no herir los sentimientos de ciertos grupos que no creo que fuesen conscientes de algo así.

Las palabras son como un campo de minas en el que nos han hecho entrar unos poderes que no hemos votado, pero que mandan y mucho. En el caso del idioma alemán la cosa se dispara hasta cotas increíbles con su pasado Socialista Nacional. Por si fuera poco, el idioma alemán ya es enrevesado con sus declinaciones, tres “géneros”, palabras larguísimas, verbos que aparecen al final de frases de forma aleatorias, etc., con que añadan eso y verán.

Pero toda esa complejidad no es nada frente a lo que he dicho más arriba. Este otro problema es más sutil, más ladino y se convierte en una trampa lingüística, tanto para alemanes como para extranjeros en la que se cae fácilmente. Y es mucho peor que des un paso en falso que un mero desliz en un artículo. Si uno menciona “Solución Final” (Endlösung) para un problema que haya solucionado, o bien uno está haciendo una “Selección” (Selektion), frente a varias alternativas, se verá rápidamente en un auténtico lio muy serio y no es broma.

La razón es muy simple, esa palabras están malditas por el uso que se hizo de ellas en la Alemania de Hitler y hoy son completamente tabú en Alemania. Para los oídos modernos alemanes, “Endlösung” estará siempre asociada a la política de Hitler para la “Cuestión Judía”, mientras que “Selektion”, es ahora palabra non grata ya que su uso se refiere a la práctica en los campos de concentración de “seleccionar” a los internos que iban a ser ejecutados.

Pero la solución llegó con la aparición hace ya unos años del nuevo diccionario que examina que papel juegan esas palabras en la psique colectiva alemana. El diccionario llamado "Wörterbuch der ‘Vergangenheitsbewältigung'" (Diccionario de Términos del Pasado), examina más de 1000 palabras y frases, desde “Anchluss” referida a la anexión de Austria al Reich en 1938, hasta “Wehrmacht” el nombre del ejército alemán de entonces. E indica cómo el sentido y el uso de los términos ha ido desarrollándose desde el final de la II Guerra Mundial. 

El profesor de Estudios Germanos, Georg Stötzel, que es co-autor del diccionario junto a Thorsten Eitz, explica cómo las palabras han desaparecido del idioma tras el final de la guerra “Hay muy pocos términos asociados con los nazis que continuan en uso con el mismo sentido tras 1945”. De hecho, tan pronto como  a finales de los años 40’s, intelectuales alemanes como Dolf Sternberger y Wilhelm Süskind, ya escribieron ensayos examinando los nuevos términos tabú Socialista Nacionales.

Para muchos, el simple poder de las palabras y sus asociaciones las hacen literalmente imposibles de decir. Eso se aplica a las víctimas de esa Alemania “los supervivientes simplemente no pueden escuchar la palabra “Lager”, que es el término alemán para campo de concentración. Otra razón para evitar estas palabras nazis en público es el hecho de que un conferenciante, por ejemplo, corre el riesgo de ser acusado de simpatizante de Hitler. Generalmente, eso ya es suficiente para que esa persona aparezca en los medios alemanes en primera plana. El arzobispo católico de Colonia, Joachim Meismer fue “crucificado” cuando utilizó la palabra “Entartete” (degenerado) en una charla sobre arte. Esta palabra es tabú, especialmente en ese contexto, por ser usada por los nazis para condenar el arte moderno de aquel momento. 

Como puede uno imaginarse, la Iglesia Católica es una de las instituciones a la que se compara enseguida con el III Reich, un fenómeno lingüístico que examina el libro de Eitz y Stötzel. Otros grupos que no dudan en comparar a sus oponentes con Hitler o Auschwitz, son los medioambientales o pacifistas “Estos grupos creen que tienen el derecho moral para hacer comparaciones explícitas con los nazis” nos indica Stötzel.

Estas comparaciones captan al instante la atención de los medios y frecuentemente su condena también. El controvertido arzobispo Meisner fue también objetivo de críticas cuando hizo una comparación entre la píldora abortiva y Zyklon B. Otros católicos han acuñado el término “Babycausto” de analogía con “Holocausto”, para condenar el aborto.  Mientras tanto lo alemanes defensores de los derechos de los animales, llamaron la atención en una campaña contra la comida industrial bajo el nombre “Holocausto en su Plato”.

Pero la verdad es que no hace falta usar esos términos de 1933 a 1945 para meterse en problemas en Alemania. Simplemente usando las mismas técnicas retóricas del Dr. Goebbels, ministro de Propaganda del III Reich y otros lideres, uno puede meterse en agua hirviendo. El antiguo Vice-Canciller Franz Müntefering, lo experimentó de la forma más dura en 2005 cuando describió a los hostiles inversores extranjeros como “Langostas”. Müntefering que pertenecía al ala izquierdista del Partido Social Demócrata, fue criticado por comparar a las personas con animales, algo muy problemático debido al uso nazi de mostrar a los judíos como parásitos e insectos. El historiador Michael Wolffsohn escribió en su ensayo que “60 años después, se sigue comparando a la gente con animales y plagas que han de ser destruidas”.

Es muy interesante que los grupos presuntamente admiradores de la Alemania de Hitler en la actualidad, tengan el máximo cuidado en el uso de términos del III Reich. Los partidos de extrema derecha como el NPD, flirtea con esa época mientras evita el uso de esos términos tabú. Stötzel nos dice que “Uno puede reconocer la implicación pero no se les puede acusar de usar terminología nazi”. 

Por ejemplo, el político del NPD, Holger Apfel, habló de la ambición de su partido para ganar escaños en el “Reichstag”, utilizando el término de antes de 1945 para el gobierno alemán, en vez del moderno “Bundestag”. Actualmente “Reichstag” solo puede ser usado en alemán políticamente correcto para referirse al histórico edificio, no la institución que alberga. De forma similar, los políticos de la extrema derecha, les gusta referirse a los estados de la antigua Alemania del Este como “Mitteldeustchland” (Alemania Central), un término en el que la actual Polonia está comprendida en la parte Este de Alemania.

 

sábado, 7 de noviembre de 2020

OTRO LIBRO SOBRE EL FÜHRER, Y VAN…

No hay duda de que hay una gran cantidad de libros sobre la figura de Adolf Hitler, lo he dicho en otros artículos. Y no sólo libros también hay artículos, reportajes, columnas, programas, etc. Mucha de esta información ha sido elaborada por renombrados historiadores. Dudo que haya otra figura histórica con un tratamiento en los medios tan intenso y continuado como él. Por eso, hoy quiero hablar del libro de 2019 titulado “Hitler: A Global Biography” de Brendan Simms, historiador de origen irlandés, de la Universidad de Cambridge y profesor de Historia de las Relaciones Internacionales.

Cada vez que se lanza un nuevo libro sobre dicho personaje, se convierte en un auténtico fenómeno en Alemania. Antes de la publicación de este libro, se publicó en la revista “Der Spiegel” una entrevista con el autor en la cual resume su tesis principal: el empuje fundamental de Hitler tanto a nivel en la propia Alemania como en su política exterior, surgió de su relación amor-odio con lo que el profesor denomina “Anglo-America”. No era tanto el comunismo y la URSS lo que le llevó a la guerra, sino el pulso con Inglaterra y los USA y su temor al capitalismo internacional.

El libro explica que las experiencias de Hitler durante los años de la Gran Guerra 1914-1918, fueron muy formativas con respecto a ese temor arriba indicado. “Admiración y respeto aparecen debidos a sus experiencias en la guerra. Hitler se refirió muchas veces a la dureza de los ingleses, tal como la experimentó en el frente” nos dice el libro. Según el autor, incluso el anti-semitismo de Hitler no aparece al principio por un profundo odio a los judíos, sino por la constatación de que el “capitalismo mundial” establecido en los los USA, estaba dominado por los judíos en posiciones de poder.

Sin embargo, el autor Ian Kershaw y sus dos mastodónticos volúmenes sobre Hitler se centra en la interacción de Hitler y el pueblo alemán. Según este autor, Hitler fue capaz de actuar de esa manera porque los alemanes consideraron la fundación de la ideología Socialista-Nacional a su propia iniciativa. Como si hubiese surgido del mismo pueblo. Sin embargo, antes y después de Kershaw, otros biógrafos de Hitler alemanes y de otros países enfocan sus trabajos en aspectos diferentes sobre este capítulos de la historia.

Por ejemplo, el periodista alemán Joachim Fest escribió sobre Hitler un libro de unas 1000 paginas, que se convirtió en un fenómeno de ventas y se consideró durante largo tiempo como el estándar sobre el personaje. Luego se demostró que Fest había cometido varios errores en su investigación, parcialmente debido a que Fest se basó en el libro de Albert Speer, Ministro de Producción y Armamento.

El cómo Hitler y su gabinete político ha de ser interpretado es una larga disputa entre dos tipos de historiadores. Unos los llamados “internacionalistas” que ven a Hitler como un líder potente e importante, cuyo pensamiento e ideología tuvieron una influencia decisiva en los que sucedió en los años 1933 hasta 1945. Y por otro lado los llamados “estructuralistas”, que están más interesados en la cooperación y oposición de grupos competidores dentro del sistema Socialista-Nacional, que en el peso político de Hitler mismo.

El saber cómo el Socialismo-Nacional pudo funcionar bajo Hitler y sus colaboradores fue el objetivo de otras interpretaciones controvertidas. Por ejemplo, diferentes análisis han investigado la estabilidad psicológica de Hitler… Y en eso llega el libro que cito en el artículo escrito por Brendan Simms y que provoca reacciones encontradas y variadas. Hay publicaciones como “The Guardian”, que critican el peso excesivo de la tesis que defiende que Hitler actuó solamente debido a su obsesión con Inglaterra y los USA. “News Network” critica al autor por defender que Hitler era “mentalmente estable”, actuando como una “persona racional” y dicen “Simms le acepta como una persona dirigida por una ideología con una superestructura intelectual definida y no como una sociópata narcisista y profundamente inseguro”.

“National Review” fue algo más gracioso en todo esto diciendo que la obsesión de Hitler en la que se centra Simms con los USA llega demasiado lejos, pero que vale la pena leer el libro a pesar de sus defectos. Y añade que es más una contribución al debate que una interpretación final de la figura de AH. No es, como admite Simms, “El Hitler completo”. Y escribe al inicio del libro que “el presente libro no es un trabajo definitivo sobre el tema, pero no será el último” Y algo más tarde nos dice de forma clara que “La biografía de Hitler y quizás de la historia del III Reich, debe de ser revisada”.

Simms insiste de forma casi religiosa en la fijación de Hitler sobre la política, sociedad y cultura “Anglo-USA”, pero también hay otros aspectos chocantes en su interpretación de la historia. Según su visión, Francia y también la URSS, jugaron solamente un papel subordinado en el desarrollo histórico de los acontecimientos del momento, ya que Hitler no veía a esas naciones como competidoras. Según Simms, durante mucho tiempo Hitler no vio a la URSS como una amenaza.

También entra en otro punto. Simms cree que Hitler tenía una visión muy negativa de su propio pueblo, incluso después de 1933. “Continuó sin pensar demasiado en el pueblo alemán como un conjunto. Era dolorosamente consciente de su pobreza e ignorancia”. Incluso dos años antes del inicio de la guerra, Hitler fue consciente de que la competencia con ambas naciones, Inglaterra y USA, con referencia a sus estándares de vida, estaba perdida. “En Mayo de 1937, Hitler admitió la derrota” escribe Simms en su libro.

Pero la relación de Hitler con el reino “Anglo-USA” fue muy contradictoria. Por ejemplo, según dice Simms que en los años previos, Hitler se expresó casi envidioso “un asunto principal de su interés fueron los USA, que él empezó a ver como un estado modelo, más que Inglaterra”. Según Simms, parece que Hitler admiraba la posición geográfica y sus ventajas. Y también porque era una nación llena de expatriados alemanes. Por eso, dice Simms, Hitler forzó por el “espacio vital” para los alemanes en la parte Este del continente europeo.

Simms añade que durante mucho tiempo, Hilter “solo”estaba interesado en hacer de Alemania un “gran poder” en Europa, pero nada más. Quería crear un contrapeso frente a los USA como poder mundial “El objetivo de Hitler no era la dominación mundial, sino la supervivencia de la nación” remata Simms.

El autor concluye “La estrategia completa de Hitler consistió hasta el final, en usar la amenaza del bolchevismo que buscaba ejercer influencia política en Alemania, Europa y, sobre todo, en “Anglo-USA”

Personalmente creo que es un libro interesante aún sin estar de acuerdo en varios de los planteamientos que hace el autor. Sin embargo y como siempre, Hitler fue un personaje histórico poliédrico, de difícil análisis simple. Por eso, no habrá jamás un solo y único libro que ofrezca “El Hitler Completo”, por lo tanto hay que recurrir a muchos autores y muchos libros con diferentes enfoques, para acercarse al máximo al personaje y su época. De lo que no se puede dudar fue de su influencia a todos los niveles en el mundo y que hoy, 80/90 años después de todo aquello, sigue siendo del máximo interés de académicos, escritores y personas normales en nuestra sociedad. Y así será por muchos años…

viernes, 6 de noviembre de 2020



A VUELTAS CON EL LUSITANIA 

Los Estados Unidos que sin duda alguna es un país muy interesante y con grandes cosas, también tiene su historia oculta. Entre esas cosas ocultas está en buscar siempre un motivo para entrar en guerra, una excusa. Lo he dicho en este mismo blog en varias ocasiones: el hundimiento del Maine en Cuba y el inicio de la guerra España-USA, el hundimiento del transatlántico Lusitania para  entrar en la I Guerra Mundial, Pearl Harbor para entrar en la segunda, el cruce del paralelo 38 por parte del Corea del Norte para involucrarse en la Guerra de Corea, el incidente de la Bahia de Tonkin para entrar en Vietnam, la Torres Gemelas y la entrada en Irak, entre otros La historia va demostrando que los USA siempre estaban detrás de esas acciones hostiles contra sus intereses y eso iniciaba la guerra contra el enemigo de turno.

Hoy me gustaría volver con el tema del Lusitania y los USA. Ya he escrito sobre el asunto en otro artículo también en este blog. El hundimiento de ese barco el 7 de Mayo de 1915, le costó la vida a casi 1.200 personas y como ya sabemos, catapultó la entrada de los USA en la I Guerra Mundial. Se suponía que era una pacífico barco de pasajeros y sin duda lo era, pero también cargaba un enorme arsenal de armas hacia Inglaterra de forma secreta y violando la neutralidad americana en la guerra europea. El barco de la compañía Cunard que iba de Nueva York a Liverpool, fue hundido a ocho millas de la costa irlandesa por un submarino alemán.

La carga que llevaba ya ha sido confirmada por buceadores que descubrieron hace ya un tiempo la oscura mercancía del Lusitania. Se estimó en alrededor cuatro millones de balas de la marca americana Remington de calibre militar. Esa carga encontrada a bordo sugiere que los alemanes tenían razón al denunciar que el barco y lo que llevaba a bordo, lo convertía en un blanco militar legítimo. Los británicos tras mantener testarudamente que era un simple barco de pasajeros, acusaron rápidamente a los alemanes de una matanza de civiles en alta mar. Este desastre sirvió para levantar el sentimiento anti-alemán, sobre todo en los USA, desde donde venían 128 de las 1.198 víctimas. Unas 100 víctimas eran niños, muchos de ellos de menos de dos años.

El Secretario de Estado USA Robert Lansing, escribió más tarde que el hundimiento le dio la “convicción de que al final serían los aliados de Inglaterra”. Se le dijo a la población americana, de forma falsa, que se había dado a los niños alemanes un día de fiesta en la escuela para celebrar el hundimiento del Lusitania. El desastre inspiró una gran cantidad de carteles pidiendo venganza por las víctimas. Uno muy famoso mostraba a una madre joven hundiéndose en las aguas con su bebé en los brazos y la frase “Alístate”. Tras una gran ruido mediático pro-guerra, los americanos se unieron a los aliados. Esa decisión e intervención cambió el equilibrio de la balanza contra Alemania.

Los alemanes insistieron que el Lusitania, el barco más rápido entonces del Atlántico Norte, fue usado para romper el bloqueo que Berlín trataba de imponer alrededor de Inglaterra desde el inicio de las hostilidades en Agosto de 1914. Churchill era el Primer Lord del Almirantazgo británico y durante años se ha sospechado que sabía muy bien lo que sucedió en el ataque y sus circunstancias y eso no se lo comunico a su pueblo. Se sabe a través de una carta confidencial poco antes del hundimiento, que unos ataques de submarinos alemanes serían bien recibidos… Dijo “es más importante atraer barcos neutrales a nuestras costas, con la esperanza de involucrar a los USA contra Alemania. Por nuestra parte queremos que el tráfico y cuanto más mejor y si alguno se mete en problemas, mejor todavía””.

El periodista de la revista Vogue Hombre en los USA Hampton Side, fue testigo del descubrimiento de los buzos y dijo “Son balas que fueron fabricadas expresamente para matar alemanes en la I Guerra Mundial. Balas a bordo del Lusitania que los mandatarios británicos de Whitehall y mandatarios americanos en Washington sabían y han negado desde largo tiempo atrás”. El descubrimiento puede ayudar a explicar por qué el Lusitania se hundió en 18 minutos por un simple torpedo en su casco. Varios supervivientes dijeron haber escuchado una segunda explosión que sin duda, fue debida a la munición a bordo. 

El propietario de los derechos sobre los restos del Lusitania, Gregg Bemis, dijo “ esos cuatro millones de balas de calibre militar no eran para un cazador aficionado. Ahora que lo hemos encontrado, los británicos no pueden negar por más tiempo que había munición a bordo. Eso nos hace preguntarnos qué más había en el barco. Había literalmente, toneladas y toneladas de alimentos en un barco sin refrigeración que se habían marcado, sospechosamente, como queso, mantequilla y ostras. Siempre he creído que habían explosivos muy potentes en las bodegas, que explotaron con un simple torpedo y eso fue lo que hundió rápidamente el Lusitania”.

domingo, 1 de noviembre de 2020


NEGANDO

¡Vamos a imaginar!

Imaginemos a Hitler en el poder durante lustros, imbatible en un guerra que ganó y muriendo a finales de los años 50’s, siendo sustituido en el poder tras un gran funeral, por diferentes acólitos periódicamente y que supieron disolver los excesos del Führer. Imaginemos entonces un “SN” reformador que llega al poder en los 80’s y desmonta el sistema SN sólo para hacer caer del poder al III Reich, que casi se vino abajo solito por el  caos económico y político absolutamente podrido.

Imaginemos a una menguante “Federación Alemana”, sufriendo 10 años de convulsión antes de que un exoficial de las SS, llegue al poder, primero como Primer Ministro y luego como Presidente. En 15 años de liderazgo de este oficial, Alemania volvió a una estabilidad económica gracias, sobre todo, a una subida estratosférica del precio del carbón.

Lo soviéticos lo hicieron.

Podría ser algo desagradable dicho de forma suave, hasta incluso tolerable. Las SS, a pesar de sus cosas, atrajo gente ambiciosa como la carrera de éxito de ese Presidente en la división de espionaje exterior, lo que quiere decir que él no estaba manchado por los crímenes del pasado. Mejor una Alemania estable que caótica. Cualquier país grande tiene sus propios intereses en seguridad y los holandeses, checos, daneses y polacos pondrían a salvo su ganada independencia si se uniesen a ese Presidente SS en vez de insistir en las maldades SN.

Es lo mismo en Rusia con Putin. Sería un error acusar a los rusos actuales de los crímenes de la época de Stalin. Rusia no va a desaparecer y polacos, bálticos y otros no deberían de provocar al Kremlin sin necesidad. La NKVD y luego la KGB tuvieron una historia terrible, pero el papel de Putin parece completamente anodino en todo ello a pesar de que fue un agente soviético en la Alemania Oriental. Pero esa situación sólo se mantendrá si los líderes occidentales actuales no mostrasen interés alguno en las atrocidades de los soviéticos en países de detrás del telón de acero. Pero si ese Presidente SS, ese presidente putativo de una Alemania post-SN, empieza a jugar con la negación del Holocausto, todas las alarmas empezarían a sonar.

Vladimir Putin se acercó peligrosamente a todo esto en Rusia. Afirmó que el Pacto Ribbentrop-Molotov fue legal. No vio la necesidad de pedir perdón a las miles de víctimas del stalinismo de los países bálticos. Pero los medios rusos fueron más lejos y siguieron con la cantinela falsa de que los alemanes y no los soviéticos, fueron los que mataron a más de 22.000 oficiales polacos capturados en Katyn en 1940. Esa mentira de la época de Stalin, tragada pistola en mano en la Polonia de la post-guerra, agravó ese crimen aún más. Se enterró solemnemente en 1990 con el apoyo del Kremlin y admitiendo de soslayo que, como mucho, fue un acto de guerra que ya había prescrito, nada más

Las falsedades no están en revistas y medios fuera del sistema o de muy poca tirada. Los periódicos rusos como “Rossiiskaya Gazeta” o el de larga tirada “Komsomolkaya Pravda” y también la televisión, comenzaron con esta historia falsa y se siguió repitiendo incluso en  la popular “Nezavisimaya Gazeta, en su suplemento de fin de semana sobre temas militares. Y esto no vino en respuesta a una provocación polaca, pero sí en el momento en que el gobierno de Varsovia estuvo haciendo todo lo posible para calmar las relaciones con Moscú. 

Los medios rusos, al menos en teoría, pueden imprimir lo que quieran. Pero es difícil no concluir que este brote de revisionismo histórico pro-URSS venía, como mínimo, con la bendición tácita oficial. La mejor forma de disipar todo esto sería que el Kremlin y el ministro ruso de asuntos exteriores, apareciesen públicamente con una declaración diciendo que desde el lado oficial ruso, no debería existir ninguna duda de que la policía secreta soviética, NKVD, siguiendo órdenes directas de Beria y Stalin, llevó a cabo la masacre de Katyn. El no hacerlo nos sugiere un cinismo atroz y lo que es peor una simpatía nauseabunda por la NKVD y los perpetradores directos de ese crimen.

Parecía que todo iba a arreglarse entre Rusia y Polonia cuando una nueva catástrofe se abatió sobre Polonia el 10 de Abril de 2010, cuando el presidente polaco Lech Kaczynski, su esposa y parte del gabinete del gobierno murieron en un accidente aéreo, cuando se dirigían precisamente a celebrar el 70 aniversario de la matanza de Katyn. A día de hoy no se ha podido demostrar que fuese un atentado. 

A pesar de todo y la postura del Kremlin y del mismo Putin, hoy ya no hay dudas de que fue un crimen soviético.


MUNICH 1938

En este pasado mes de Septiembre se cumplió el 82 aniversario del vuelo del Primer Ministro británico Neville Chamberlain a Alemania para reunirse con Hitler en hasta tres ocasiones. El 30 de septiembre acordaron, con Italia y Francia, que la región de los Sudetes, de habla alemana en Checoslovaquia, fuese cedida a Alemania. Desde entonces, hablar del Pacto de Munich se ha usado para indicar o dar ejemplo, de una maldición política. Pero, como siempre, la historia de ese pacto está muy lejos de que lo siempre se ha dicho. De forma continua, “Munich” ha sido incomprendido y malinterpretado, con consecuencias desastrosas.

Al margen de las consecuencias de Munich, todas esas invocaciones a ese pacto sirven para reescribir la historia, algo a lo que están muy dadas las democracias europeas. Chamberlain fue un líder democrático que sabía que su pueblo, lógicamente, no quería la guerra en 1938, sólo 20 años después de la terrible I Guerra Mundial y en la cual murieron  más de seiscientos mil soldados ingleses y más de un millón seiscientos mil fueron heridos de diversa consideración. No era un buen recuerdo.

A pesar de ello, Chamberlain no estaba solo en el pensamiento de que no quería llevar a cabo una queja o buscar problemas con Alemania. Y la población de los Sudetes no deseaba estar bajo la égida de Checoslovaquia. Si bien era cierto que el resentimiento alemán por el infame y esclavizante Tratado de Versalles llevó a Hitler democráticamente al poder, hay otra verdad incómoda: entre las dos guerras, los liberales americanos y británicos creían sin fisuras que los asentamientos territoriales post 1918, habían sido absolutamente injustos. 

El líder y comentarista de izquierdas inglés H.N. Brailsford, especialista en asuntos internacionales, escribió en 1920 que de todo el diseño fronterizo del Tratado de Versalles “la peor ofensa fue la sumisión de tres millones de alemanes al gobierno checo”. La experiencia parecía mostrar que el nacionalismo era la gran fuerza del momento y que necesitaba ser apaciguada, una palabra usada por vez primera debemos recordar, por aquellos que abogaban hacerlo.

Churchill denunció el Pacto de Munich en un discurso altivo “Ese es solamente el primer sorbo, la primera prueba amarga de una copa amarga que será entregada a nosotros año tras año, excepto que por una recuperación suprema de salud moral y vigor marcial, nos levantemos de nuevo y tomemos nuestro lugar por la libertad como en los viejos tiempos”. Pero él hablaba como alguien despreocupado por cualquier simpatía por la autodeterminación nacional, pero no hay duda de que era un gran orador… 

Sin embargo y a pesar de las heroicas palabras de Churchill tras el pacto, no podemos obviar que el acuerdo de Munich fue aprobado y debidamente firmado el 30 de Septiembre de 1938, por los presidentes y primeros ministros de Francia (Éduard Daladier), Alemania (Adolf Hitler), Italia (Benito Mussolini) e Inglaterra (Arthur Neville Chamberlain), tras la solución acordada entre todos para dar solución definitivamente a la crisis de los Sudetes y el interés real de esa población alemana de integrarse en el III Reich. 

No fue un capricho de Hitler que forzó por la fuerza. Checoslovaquia era un país que no existía y que fue creado en Versalles en 1919. Había sido una región perteneciente al desaparecido Imperio Austrohúngaro tras la Gran Guerra y los Sudetes y otras zonas habían sido Alemania.

sábado, 31 de octubre de 2020

 


¿QUIÉN PODÍA QUERER LA GUERRA?

Gran pregunta a la que todos damos nuestra particular visión de los sucedido aquel 1 de Septiembre de 1939. Ese día, ese mes de ese año Alemania cruzó la frontera polaca y el día 3 de Septiembre Francia e Inglaterra le declararon la guerra a Alemania por un acuerdo previo de que ambos países defenderían a Polonia en el supuesto que sufriese alguna agresión alemana ¡qué casualidad!. Ese mismo acuerdo no sirvió para que los dos países paladines de la democracia le declarasen la guerra a la URSS por el mismo motivo 15 días después.

Todos sabemos el resultado 5 años después y al margen de la cifra millonaria de muertos, Inglaterra estaba en bancarrota, todo el norte de Francia desde Normandía había sufrido los estragos de la guerra, Polonia deshecha y Alemania estaba en ruinas. Europa había servido de campo de batalla y había entregado a sus mejores hijos al Moloch. En Mayo de 1945 la URSS y sus hordas asiáticas ocuparon (les fueron entregadas, sin discusión, en acuerdos previos), todas las grandes capitales de la Europa Central como Viena, Budapest, Berlín, Praga, etc. 100 millones de cristianos estaban bajo la bota de la tiranía más despiadada de la historia: el comunismo.

¿Qué causa podría justificar tanto sacrificio en vidas, haciendas y libertad? La ciudad de Danzig, puerto al atlántico y con el 95% de población alemana fue entregada a Polonia tras el infame tratado de Versalles, en flagrante violación del principio del presidente USA Woodrow Wilson de la auto-determinación. Incluso los líderes británicos consideraron justa la reivindicación de que Danzig debía ser devuelta a Alemania. El por qué Polonia no negoció con Alemania era debido al acuerdo que he citado más arriba y que les garantizaba de Francia e Inglaterra que les ayudarían si eran atacados por Alemania. Irían en su rescate, algo totalmente imposible si alguien mira un mapa y ve la situación geográfica de los tres países y con los medios de la época. Pero así fue.

Y eso nos lleva a otra pregunta ¿por qué Inglaterra se prestó a una guerra no solicitada a una junta de coroneles polacos, dándoles el poder de arrastrar a Inglaterra a la II Guerra Mundial, contra la nación más poderosa del momento, Alemania? ¿Valía la pena Danzig para una guerra como la que surgió? A diferencia de los 7 millones de habitantes de Hong-Kong que Inglaterra entregó a la China comunista y que no querían ser chinos comunistas, los habitantes de Danzig sí querían clamorosamente regresar a Alemania.

La respuesta creo que es que la garantía de esa guerra no tenía nada que ver con Danzig o incluso Polonia. Fue por el “imperativo moral” de detener a Hitler tras mostrar el acuerdo de Munich y Checoslovaquia y, según dijeron, que quería conquistar el mundo. Y eso las naciones “democráticas” no lo podían permitir. En otros artículos ya he dicho que eso era técnicamente imposible ya que era un ejército tirado a caballos y sin aviones de bombardeo estratégico. Los USA después de todo estaban preparados para lanzar bombas atómicas y detener al Ejército Rojo. Hay evidencias de esa planificación, pero ¿dónde está la evidencia clara y concisa de que Hitler, cuyas víctimas en Marzo de 1939 eran una pequeña fracción de las de Stalin, Mao, Pol-Pot o Fidel Castro, estaba dispuesto a conquistar el mundo?.

Los Sudetes alemanes volvieron a Alemania, tal como deseaban. Polonia se anexionó la región de Teschen, donde vivían miles de personas de origen polaco. Las ancestrales tierras húngaras del Sur de Eslovaquia les fueron devueltas a Hungría. Los eslovacos tuvieron su independencia plena garantizada por Alemania. En cuanto a los checos, fueron a Berlín para conseguir el mismo trato que los eslovacos, pero Hitler insistió en que aceptasen un protectorado como así fue y Checoslovaquias convirtió en el Protectorado de Bohemia y Moravia. 

Nadie puede despreciar lo que se hizo, pero esa partición de Checoslovaquia ¿manifestó o dio a entender que Hitler quería conquistar el mundo? La respuesta puede ser que si Inglaterra no hubiese dado esa garantía a Polonia y hubiese ido a la guerra, tras Checoslovaquia, hubiese venido Polonia, Rusia, Francia, Inglaterra y quizás los USA. Todos esos países en manos alemanas. Así pensaban entonces de forma interesada los aliados. Pero eso era un absurdo.

Pero si Hitler quería conquistar el mundo, es decir Inglaterra, Oriente Medio, África, Estados Unidos, Canadá, America del Sur, India, Asia, Australia, ¿por qué dedicó 3 años a construir la enorme y carísima Linea Sigfrido, para proteger Alemania de Francia? ¿Por qué empezó una guerra sin flota de alta mar, tanques pequeños y escasos, sin transporte mecánico de tropas y sólo 29 submarinos? ¿Cómo se puede conquistar el mundo con una marina de guerra que no puede salir del mar Báltico?

Si Hitler hubiese querido conquistar el mundo ¿por qué no diseño y construyó aviones de bombardeo estratégico, en vez de Dorniers y Heinkels bimotores que alcanzaban Londres a duras penas y debía regresar enseguida? ¿Por qué ofreció en 4 ocasiones la paz a Inglaterra tras la caída de Polonia y de nuevo tras la rendición de Francia? ¿Por qué dejó escapar al cuerpo expedicionario británico de Dunquerque? ¿Por qué cuando cayó París, Hitler no demandó la flota francesa como los aliados habían hecho con la flota del Kaiser al final de la I Guerra Mundial? ¿Por qué no pidió las bases controladas por Francia en Siria para atacar Suez? ¿Por qué le rogó a Mussolini no atacar a Grecia?. Muy simple, porque Hitler quería detener la guerra en 1940.

Hitler nunca quiso una guerra con Polonia, pero sí una alianza con ese país como la que tenía con Franco en España, Mussolini en Italia, Horthy en Hungría o Tiso en Eslovaquia. Además, por qué hubiese querido una guerra cuando en 1939 estaba rodeado por vecinos aliados, amistosos o neutrales, excepto Francia. Y no pedía la Alsacia ni planeaba nada sobre ese territorio alemán ya que eso hubiese querido decir la guerra con Francia e Inglaterra, cuyo imperio admiraba y que siempre había visto a Inglaterra como un aliado. 

Y en Marzo de 1939, Hitler no tenía siquiera frontera con la URSS ¿cómo hubiese podido invadir ese país? Churchill tenía razón cuando le llamó “La Guerra Innecesaria”, que se demostró como un desastre para Occidente y su cultura.