miércoles, 21 de septiembre de 2016

LA REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE (2)


El objetivo de este código de conducta era cambiar tanto la misma naturaleza como la naturaleza humana. El principio marxista “salto del reinado de la necesidad al reinado de la libertad”, quería decir que cualquier cosa podía estar sujeta al rediseño humano. Al final de “Literatura y Revolución” de Trotsky, éste afirmaba que la actual distribución de montañas y ríos, campos, prados, estepas, bosques y orillas del mar, no pueden ser consideradas como finales. La gente debe mandar sobre la naturaleza totalmente, con sus aves silvestres y sus esturiones” No es de extrañar que con estas ideas los comunistas soviéticos y chinos hayan destruido la naturaleza brutalmente, cambiando el curso de ríos con bombas atómicas y desecando mares y ríos.

El “nuevo hombre socialista” también se rediseñaría a sí mismo. Sería el “maestro de sus propios sentimientos”, siendo perfectamente “transparente” y finalmente creando un “tipo biológico superior... un superhombre”. El libro de Trotsky concluye con la promesa de que “el humano medio crecerá hasta las alturas de Aristóteles, Goethe o Marx. Y cuando haya alcanzado esas cimas, vendrán otras”
 
Evidentemente las vidas de los que no se hubiesen transformado no contaban para nada. Los defensores de la URSS, generalmente dicen que a pesar del coste tremendo, los bolcheviques no tenían otra elección si querían industrializar rápidamente y ganar a los nazis. Esta excusa es un sinsentido. Para empezar, el suceso más sangriento de todos, la hambruna artificial provocada a los campesinos, se llevó a cabo mucho antes de que Hitler llegase al poder, y las matanzas masivas de grupos enteros es de los inicios del régimen bolchevique. Es difícil adivinar cómo la industrialización se ayudó de arrestos masivos de los “especialistas burgueses”, que incluía a cualquiera que entendiese como funcionaba una industria específica. ¿Y cómo se ayudó al esfuerzo de guerra eliminando al cuerpo de oficiales durante las grandes purgas de 1936 a 1938?. Como señala Baberowski, “no quedó casi nada”, después de que más de 10.000 oficiales del Ejército Rojo fuesen arrestados. Por ejemplo, en Abril de 1938, el 5º Cuerpo Mecanizado reportó que “el 100% de sus mandos y sus brigadas habían sido arrestados”.
 
Los defensores del comunismo también sugieren que habían muchos enemigos del socialismo. Pero la gente era arrestada no simplemente por conspirar contra (o pensar negativamente) el régimen. Se establecieron cuotas para cada región y Baberowski establece que más de un millón de personas fueron asesinadas por esas cuotas y los jerifaltes locales generalmente las llenaban de forma arbitraria con los mendigos, los ciegos o los amputados. En Marzo de 1938, la NKVD o policía secreta, ejecutó a 1.160 personas en Moscú por discapacidades físicas. Kliment Voroshilov, que ocupo muchos cargos importantes, arguyó para arrestar a niños abandonados “¿Por qué no disparamos a estos bribones? ¿Debemos esperar que se conviertan en criminales adultos?”. Y lo que es más, dos docenas de grupos étnicos enteros fueron deportados a la fuerza al Asia Central. Tras la orden de Stalin de arrestar a todos los polacos, la sección polaca del Komintern y el partido comunista polaco fueron disueltos por falta de miembros.
 
La muerte no era lo peor de todo. Baberowski argumenta que unos de los motivos principales del suicidio de oficiales que esperaban ser arrestados, era para escapar del interrogatorio que incluía la tortura. Cuando los miembros del Politburó Zinoviev y Kamenev no confesaron inmediatamente su traición, Stalin escribió a su jefe de la policía secreta “Esta usted realizando mal su trabajo Genrikh Grigorievich. Uno debe torturarles hasta que finalmente digan la verdad y revelen todos sus contactos”. Lenin, Trotsky y Stalin todos se refieren a que cualquier aprensión sobre estos métodos es, y usando la frase de Trotsky concretamente “el más patético y miserable perjuicio liberal”. Escribiendo al líder del partido en Kirghiz, Stalin le amenazó con “medidas extremas” si no abandona inmediatamente “el liberalismo hacia los enemigos del pueblo”.
 
Mucha gente confesaba crímenes absurdos con la esperanza de que Stalin algún día revisaría sus casos y reconocería su obvia inocencia. Una persona confesó que trató de hundir un barco de la marina soviética lanzándole rocas en el puerto de Leningrado, mientras que un químico admitió haber revelado una importante fórmula a los alemanes, H2S04 ó ácido sulfúrico... El vodka era abundante para los ejecutores, pero incluso eso no desvanecía el pensamiento de que el ejecutor de hoy podía ser la víctima mañana, como el jefe del NKVD Yagoda, que fue ejecutado por su sucesor Yezhov, que también corrió la misma suerte. Cualquiera que fuese nombrado responsable de una rama del NKVD durante la Gran Purga, estaba en peligro de muerte.
 
Por razones comprensibles, en todos los libros sobre el Gulag escuchamos las voces de las víctimas, pero no la de los incontables perpetradores. Solzhenitsyn indica que mientras los cuentos para niños es comprensible el mostrar a los malvados como gente que se dice a sí misma “No puedo vivir sino hago el mal”, sin embargo en la vida real “no es la forma de presentarlo. Para hacer la maldad, el ser humano tiene que creer que lo que hace es bueno o algo bien considerado y en conformidad con la ley natural”. Uno de los logros de Svetlana Alexievich, la reciente ganadora del Nobel, es el ofrecer las voces de los perpetradores y nos permite apreciar la falta de humanidad de esos que cometen actos inhumanos. Cuando en sus libros los asesinos comunistas parecen personas normales, la sensación es terrible.
 
Baberowski nos indica que para entender los horrores del Stalinismo, todo lo que uno necesita es entender al mismo Stalin y nos añade “Stalin le dio al Stalinismo mucho más que su nombre. Sin él nunca hubiese existido” Y entonces el autor nos da una amplia exposición de que la brutalidad venía de la misma Revolución Bolchevique. Mucho antes de que Stalin llegase al poder, Lenin instruyó de forma explícita a los bolcheviques locales para “introducir el terror masivo”, y aplastar a la oposición. Por ejemplo, cuando los turcos se aproximaban a la ciudad de Baku, Lenin ordenó que la ciudad fuese quemada y arrasada y que “la suerte de la población civil no debía ser considerada”. Zinoviev remarcó que era necesario matar a 10.000.000 de personas de los 100.000.000 de habitantes de la desdichada Rusia. Baberowski concluye que “la guerra civil de 1918 a 1920, fue una prueba para el Stalinismo” y que “sin la violenta experiencia de la guerra civil, no hubiese habido Stalinismo”. Nos explica también que la colectivización de la agricultura por parte de Stalin, que mató a millones de personas, fue el último acto de un drama que había empezado en 1917”. Si eso es así, creo que las condiciones para el Stalinismo ya estaban ahí para que un líder sin escrúpulos lo llevase a cabo.
 
El autor también insiste en que Stalin aprobaba todos y cada uno de los asesinatos “él esperaba que los ejecutores le pidieran permiso antes de asesinar a cualquiera cuya muerte no había sido ordenada de forma explícita”. En otro punto, nos explica que los oficiales generalmente “anticipaban cualquiera de sus deseos y cometían asesinatos con “violencia preventiva”. En el Caucaso, esa “violencia preventiva” incluía barrer pueblos enteros y la exterminación de clanes familiares. Y es curioso porque el autor nos dice que Stalin estaba enfermo mentalmente, era un psicópata, pero por otro lado nos indica que “los asesinatos no eran el producto de una mente trastornada. Todo estaba muy calculado” por Stalin ¿Con qué nos quedamos?...

1 comentario:

  1. El psicopata no es un enfermo mental. No es un esquizofreninico ni un psicotico. Sabe muy bien lo que hace y lo disfruta.
    No tienen empatía tampoco y no son capaces de sentir piedad ni amor. Aun así son expertos simuladores si lo necesitan.

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