viernes, 15 de enero de 2016

¿ES EL FINAL?


No voy a escribir sobre los sucesos de Colonia y resto de Alemania (vamos por las 700 denuncias), Suiza, Suecia, Finlandia, Noruega y en cada país europeo aunque callen. Creo que ha quedado demostrada la connivencia entre los medios y los gobiernos de turno para silenciar todo esto ante la opinión pública y no señalar a los culpables directos y por supuesto, aún menos, a los culpables de verdad de toda esta sinrazón, que está perfectamente diseñada. Pero esta vez se les fue de las manos...
 
¿Qué esperaba Alemania de esta gente? ¿Qué espera el resto de Europa de esta gente? Para mi, lamentablemente, no ha sido ninguna sorpresa. Lo he comentado en mis artículos en muchas ocasiones. Es gente de sociedades fracasadas, que nos implantan su estilo y su fracaso aquí. Simplemente es así. Quien los ha traído, sabía perfectamente lo que hacia. Pero para mi el problema es más profundo. Me explico y un poco como continuación a mi artículo anterior sobre el revisionismo.
 
El efecto moral y psicológico de culpabilidad colectiva al que nos están sometiendo los poderes de verdad, es una desmoralización y un auto-odio profundo como grupo racial. Ello lleva, sin duda alguna, a una pérdida del sentido de destino u objetivo colectivo. Dejamos de pensar que el mundo puede ser un lugar mejor para vivir o que podemos contribuir con algo bueno. Se podría escribir un libro sobre las consecuencias de la desmoralización blanca. Creo que es el factor decisivo en todo, desde la baja natalidad, el mestizaje o nuestro abrazo a música, arte y comportamientos estúpidos.
 
Pero lo peor y más importante consecuencia de nuestra actitud desmoralizadora es nuestra incapacidad por defender nuestra identidad étnica en los conflictos con otros grupos del planeta. Y como acertadamente dijo Michael Polignano no hace mucho, "el rechazar tu identidad en un conflicto étnico es el camino para la desposesión y extinción colectiva". Difícil discutir estas palabras. Por eso nuestros enemigos promocionan en primer lugar este punto. Nuestra moralidad nos ha convertido en enfermos, podridos, débiles y despreciables y sólo un revolución moral, lo que Nietzche llamaba “transvase de valores”,  nos salvará. Hay un sentimiento de que “el pasado, simplemente, no importa”. Debemos honrar nuestra herencia, eso sí, pero nadie sano puede permitir que una parte del pasado se convierta en un lastre que impida buscar para un futuro mejor para el conjunto de la sociedad.
 
Si lo vemos como un organismo vital, la memoria debe ser tan selectiva como un proceso digestivo, que separa los nutrientes de lo que puede enfermarnos, absorbiendo esos nutrientes y eliminando, es decir olvidando, el resto lo más rápido posible. No hacen nada bueno en el organismo si permanecen más tiempo del necesario. Aquellos que recuerdan durante mucho tiempo las cosas negativas, como las personas con una digestión lenta, están enfermos por retener desperdicios que deben de ser expulsados. Esto es cierto para la mayoría de la gente. Los grandes hombres y grandes pueblos necesitan tener la capacidad de olvidar lo negativo y por ello pueden seguir adelante con la vida.
 
Cuanto más pasado, menos futuro. Cuanto más atado al pasado está uno, sobre todo al negativo, menos vitalidad se tiene y por ello menos habilidad para proyectar un futuro. Y si llevo esta analogía un paso más allá, la gente que está constantemente rascando lo negativo están tratando de hacernos comer el equivalente físico de la mierda. Tratan de envenenarnos. No sienten en su corazón nada por nosotros.
 
Hoy los blancos, como conjunto, somos una raza sin futuro. Los nacionalistas quieren salvar a nuestra gente, pero la amarga verdad es que no se puede salvar a todos. Somos muy pocos los que nos movemos en este sentido. Somos pocos y la podredumbre es muy profunda y la hora ya tardía.

15 comentarios:

  1. La historia seguirá siendo siempre maestra de vida, por lo que se impone un análisis imparcial de la misma para no repetir los errores del pasado y en cambio tomar ejemplo de sus logros. No estoy de acuerdo en eso de que "cuanto mas pasado menos futuro", porque precisamente en el pasado están las raíces de nuestro pueblo, sin las cuales nos secaremos y moriremos. Ahora bien, en estos momentos esas raíces están enfangadas y podridas porque nosotros no hemos hecho nuestros deberes. En la naturaleza, cuando un organismo fracasa no es por culpa de otros, sino porque no se ha adaptado al medio con inteligencia. Busquen esa inteligencia -que para mí se llama identidad- y el éxito vendrá solo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Mª Luisa y gracias por tu comentario. Cuando digo que "cuanto más pasado, menos futuro" entiéndase en aquella gente (y tú ya sabes) que nos está restregando continuamente el pasado o un determinado pasado. Sólo eso, léelo así, pf.
    Yo creo en el pasado y en la historia que es lo que nos configura como grupo, pero no quiero estar pagando cosas del pasado que alguien me recuerda continuamente como parte de un ataque bien planificado. Por esto estamos capados ahora en Europa y no miramos al futuro orgullosos de nuestro pasado.
    Un abrazo, Felipe Botaya

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entendido. Y mucha fuerza para enfrentar a la bestia de mil caras.

      Eliminar
  3. Felipe...veo que has puntualizado correctamente el comentario. Pienso que esta chica no iba por ahí.
    Lo del pasado es como ejemplo la famosa trifulca: " Imperialista" y " por que no te callas". Esa situación reflejó el asunto muy sintética y claramente.

    ResponderEliminar
  4. Felipe...veo que has puntualizado correctamente el comentario. Pienso que esta chica no iba por ahí.
    Lo del pasado es como ejemplo la famosa trifulca: " Imperialista" y " por que no te callas". Esa situación reflejó el asunto muy sintética y claramente.

    ResponderEliminar
  5. Continuar escribiendo
    Felipe excelente artículo, estoy subiendo el vídeo que edite, tarde mas de lo esperado, ya que la recopilación de imágenes y vídeos fue ardua tarea, hoy estará subido el vídeo. Que nos ocultan: Las verdaderas causas de la II Guerra Mundial (Felipe Botaya). Espero que os guste el trabajo, en unas semanas editare uno sobre el plan Kalergui aunque hay unos cuantos, pero con mas sutileza y expondré datos que no dejen lugar a dudas, para que llegue al máximo numero de publico posible.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A la espera del vídeo.
      Saludos.

      Eliminar
  6. Hola aquí teneis deseo de corazón que os guste https://www.youtube.com/watch?v=O8gaT8P8ahg&feature=youtu.be
    Gracias a Felipe, deseamos escucharle en mas audios, Salve Victoria

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias Steve, gran trabajo. Te lo agradezco. Si te parece lo cuelgo del blog citándote. Un abrazo y me dices, Felipe Botaya

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si por supuesto, para mi es un honor, el video es tuyo, por mi parte podeis subirlo a vustros canales de youtube, creo que la gente tiene el derecho a conocer todo sobre la IIGM. Lamentablemente por trabajo no pude dedicarme mas horas a la edicción, pero tengo pensado mejorar el aporte visual de video con el tiempo.
      Muchas gracias a Felipe Botaya por sus excelentes arículos, que son muy amenos, y que expone datos que no dejan lugar a duda, sin incitar al lector a que piense de una determinada manera, sino mas bien que saque sus conclusiones.
      Ansiamos mas audios Felipe un fuerte abrazo.¡¡

      Eliminar
  8. O hacemos algo al respecto o nos queda el exilio...

    ResponderEliminar
  9. Totalmente de acuerdo con usted, señor Botaya. Pero por desgracia, Occidente está se desmorona desde hace décadas y lo que estamos percibiendo ahora, es este proceso a cámara lenta. No creo que tengamos ya oportunidad, como etnia, de reveetir esta situación...La disparidad de fuerzas y medios es abrumadora. Sabe, en algunos momentos me he llegado a preguntar si realmente no nos merecemos nuestro amargo y triste final..
    un saludo Felipe, sigo su blog con gran entusiasmo.

    ResponderEliminar
  10. Hola Sr. Ortega, agradezco su comentario. Es cierto que occidente está en decadencia. Sólo hace falta salir a la calle para verlo.
    Creo que es un castigo que hemos de pasar para luego reverdecer, o eso creo yo...
    Un abrazo, Felipe Botaya

    ResponderEliminar