FALAFEL EN MALMÖE
CON LA QUE ESTÁ CAYENDO…
Con lo que está pasando en Francia, Alemania, Inglaterra, España,
Italia, Dinamarca y Suecia, parece mentira que haya gente que defienda este
nuevo modelo de sociedad multicultural que se supone que sólo nos trae ventajas…
Pero así es y en Suecia tenemos un caso espectacular.
Efectivamente, un supuesto famoso diseñador sueco, un tal Johan
Lindeberg les dice, en un artículo en el periódico “Expressen”, a sus
conciudadanos que deben abrazar, aceptar su nueva identidad multicultural, ya
que, si no, la “guerra civil” es la alternativa. ¿Cómo es posible que alguien
diga eso y no pase nada? ¿Cómo que aceptar una guerra civil? Aquí en España, no
es muy diferente esta actitud pasiva y derrotada de aceptación de algo que nos
han dicho que es irreversible.
Este supuesto diseñador ha colaborado con marcas de moda textil como
Absolut y Diesel. Es decir, son marcas que les encanta mostrar siempre modelos
de varias razas, que congenian muy bien y dan una imagen irreal de la verdad en
la calle. El amigo Lindeberg urge a Suecia a celebrar que es “el país más
progresista del mundo” advirtiendo, al mismo tiempo, que el caos y el desorden
serán la alternativa si no se sigue su consejo. No lo entiendo. Si en la
publicidad ese mundo multirracial y multicultural es maravilloso ¿por qué les
habla a los suecos de caos y desorden si no lo aceptan? ¿Acaso son reticentes a
esa maravilla social?
Y nos sigue amenazando (y es una amenaza a toda Europa, no lo duden),
al decir en su artículo “O todos ayudamos para crear una nueva energía
inclusiva y convertirnos en un ejemplo internacional claro para una nueva
comunidad multicultural, o acabaremos en una guerra civil. Dicha guerra ya ha
empezado”. Incluso el supuesto diseñador sugiere el cambio de la bandera
nacional sueca, que represente la nueva realidad sueca, otra rendición y “hacer
a Suecia importante de nuevo”.
Dando como válido que un país multicultural es más sofisticado que uno
monocultural (no especifica el por qué…), Lindeberg sugiere que esos que no estén
de acuerdo deberán conformarse. Con dos narices. Escribe también que “el cambio
empezó hace ya mucho tiempo, pero todavía a muchos de nosotros, nos cuesta
aceptarlo”.
Opino que cualquiera que tenga una cierta noción de lo que el
multiculturalismo ha hecho en Suecia y está haciendo en Europa, sabrá que
Lindeberg está completamente equivocado en sus opiniones. Su país está
sufriendo disturbios de forma habitual, llevados a cabo por jóvenes violentos llegados
de los suburbios plagados de inmigración.
El año pasado se llevó a cabo una investigación social que demostró
que Suecia había pasado, en 20 años, de ser uno de los países más seguros de
Europa en términos de delitos, a ser el segundo más peligroso, con tiroteos
relacionados con bandas de inmigrantes. Tras ser el país número 18 sobre 22 países
por delitos con armas del 2000 al 2003, actualmente Suecia está en el segundo
lugar tras Croacia. En el año 2019, los medios se vieron obligados a admitir
que el alarmante incremento del número de ataques con granadas y explosiones
representaba una “emergencia nacional”.
Como decía, es evidente que Suecia ha experimentado un crudo
incremento de explosiones y ataques en los últimos años, sobre todo
relacionados con peleas entre bandas criminales. El uso de explosivos en un país
nórdico está ahora a un nivel único en el mundo para un país que no está en
guerra. Y eso lo dice la policía que no sabe, no se atreve o a la que no le
dejan actuar.
Los tiroteos mortales en Suecia han subido hasta un factor de 10 en
una sola generación, exacerbado por la intimidación a los testigos y un código
de silencio en las zonas de inmigrantes socioeconómicamente débiles. En 2020, el
periódico alemán “Bild” decía en su titular “Suecia es el país más peligroso de
Europa”.
Como el resto de Europa, Suecia también ha sufrido un incremento
alarmante en violaciones en grupo y ataques sexuales, desde que abrieron
libremente sus fronteras a la masiva llegada de inmigrantes de Oriente Medio, Norte
de África y el África negra. Se le preguntó al veterano policía Peter Springare,
sobre el origen de los responsables de esos delitos violentos y lo tuvo claro “Bueno,
eso es lo que manejo de Lunes a Viernes: violación, violación, robo, asalto
agravado, asalto con violación, extorsión, chantaje, asalto, violencia contra
la policía, amenaza a la policía, drogas, delito, intento de asesinato, otra
violación, otra extorsión, malos tratos”. Y sigue:
“Perpetradores sospechosos: Ali Mohammed, Mahmod, Mohammed Ali, otra
vez, otra vez, otra vez. Christopher… ¿qué?, ¿es eso verdad?. Si, un nombre
sueco aparece entre los delitos por droga. Mohammed, Mohammed Ali, otra vez y
otra vez”. Luego Springare cita los países de origen sospechosos “Países que
representan todos los delitos esta semana: Irak, Turquía, Siria, Afganistán, Somalia,
Somalia, Siria de nuevo, Somalia, país desconocido, Suecia. De la mitad de los
sospechosos no estamos seguros ya que no tienen documentación válida. Sabemos
que mienten sobre su nacionalidad e identidad”.
Incluso los refugiados ucranianos que huyen de la guerra no quieren ir
a Suecia ya que consideran que no es un país seguro. En el diario sueco de
internet Samnytt lo dice claramente una mujer “Cuando bombardean, al menos sé
que puedo ocultarme en el sótano con seguridad…”
Creo que el supuesto diseñador Johan Lindeberg, vive en otro planeta o
le baila el agua a los globalistas para que su país se convierta en otro país
del tercer mundo. Él recibirá el pago por sus servicios, eso ténganlo por
seguro. Quizás nuestro mayor pecado es lo traidores que podemos ser a nosotros
mismos.