martes, 14 de marzo de 2017

27 DE FEBRERO, 1933


Esta es la fecha en la que se produjo el incendió en el Reichstag en Berlín, que siempre ha sido atribuido a un atentado de “falsa bandera” por parte de los Socialistas Nacionales y que les permitió dejar de utilizarlo, y acabar con los partidos supuestamente democráticos y el sistema regentado por la nefasta República de Weimar. Esa es la “versión oficial”. Fin de la historia y nuevo dogma en marcha.

No podemos olvidar cuando se comentan estos hechos históricos, que a principios de los años 30 la situación social y política en Alemania estaba al borde del estallido. Por ejemplo, un 33% de los trabajadores estaba en el paro y la democracia estaba al limite del colapso. Los comunistas del Frente Rojo veían en todo ello la mejor oportunidad para alcanzar el poder desde que la (((revolución espartaquista))) de 1918 quedó aplastada. Sin embargo y a pesar del ambiente revolucionario, el apoyo de unos pocos millones de votantes y la Unión Soviética detrás, parecía que el poder se le escapaba a la zarpa marxista.
 
El pueblo alemán miraba con interés y ganas a una nueva forma de socialismo, el Socialismo Nacional, e incluso algunos de entre los comunistas veían a Hitler como su salvación. Los rojos respondieron a esta situación con una  violencia extrema. Una víctima notable fue el joven poeta y voluntario como trabajador social de 21 años, Horst Wessel, que fue asesinado el 23 de Febrero 1930, tras haber escrito una vibrante marcha militar para sus camaradas de las SA, los “camisas pardas”. Dos años después, tal como aparecían en el horizonte las elecciones generales de Julio de 1932, los rojos abandonaron toda pretensión de debatir o discutir los programas políticos. El terror más sangriento se convirtió en el día a día en la vida alemana.
 
En el periodo de seis semanas antes de las elecciones, hubo más de 450 disturbios callejeros sólo en Prusia. En Julio, 38 Socialistas Nacionales y 30 comunistas fueron asesinados. Pero el terror rojo fracasó. En las elecciones, los Socialistas Nacionales consiguieron más del doble de escaños en el Reichstag y se convirtieron en el partido mayoritario de largo. En Enero de 1933, el presidente Hinderburg se plegó ante lo inevitable y llamó a Hitler para dirigir una coalición de gobierno. Las elecciones generales de Marzo de ese mismo año dieron como resultado una clara y rotunda victoria de los Socialistas Nacionales y sus aliados nacionalistas.
 
En ese momento, la furia roja no conoció límites. En la campaña de violencia e ilegalidad que siguió, la Unión de Luchadores Rojos ordenó abiertamente a sus seguidores a desarmar a las SA y a las SS, mientras que pocos días después en una publicación oficial comunista “El Marino Rojo”, urgía a “Trabajadores a las Barricadas: hacia la victoria: poned balas en vuestras armas: sacad el seguro de vuestras bombas de mano”. Parecía llegar una revolución sangrienta. La señal para su inicio era esperada con ansiedad y pareció llegar el 27 de Febrero, cuando ardió el Reichstag en Berlín.
 
Un comunista holandés, Marinus Van del Lubbe, fue arrestado cerca del lugar de los hechos con cuatro sospechosos más, incluyendo a Ernst Torgler, el líder del grupo comunista en el Reichstag. Todos ellos fueron llevados ante un tribunal. El informe oficial mostraba que este grupo de rojos celebraban “muchas reuniones en el Reichstag a última hora, sin una razón clara”. En la “Liebknechthaus” (el cuartel general comunista con el nombre basado en (((Karl Liebknecht))), líder de la fracasada revolución de 1918), las autoridades encontraron unas listas con un gran número de personas que debían ser asesinadas o detenidas.
 
Van del Lubbe admitió que incendió del Reichstag y que era la señal para iniciar la revolución. Pero, declaró, contrariamente al testimonio de un experto en el juicio, que había destruido el edificio él solo. No salió de esa testificación, pero los rojos fueron expandiendo la mentira de que el fuego fue iniciado por los Socialistas Nacionales y Van der Lubbe era un degenerado, un retrasado mental y prostituto homosexual, puesto en el lugar del incendio como “cabeza de turco”. Justo dos días después del incendio, el “Daily Worker”, órgano oficial del partido comunista británico, puso un titular que decía “Los Nazis han quemado el Parlamento Alemán” y dijeron que los “fascistas” habían acusado al partido comunista de haberlo hecho sin “la menor prueba”.
 
Acababa de nacer uno de los grandes mitos de la historia moderna: que los Socialistas Nacionales habían incendiado su propio parlamento para tener una excusa contra las actividades de los comunistas. Debe decirse que se dio cierta posibilidad a ese mito por las acción del Presidente Hinderburg (que no era Socialista Nacional), al día siguiente del incendio. Temiendo que había empezado otra revolución comunista, Hinderburg declaró la ley marcial y prohibió la propaganda marxista en Prusia. Y todavía sumó más al mito cuando la vieja constitución de Weimar fue cambiada para aprobar el Acta de Habilitación, que ha sido falsamente presentada como si le hubiese dado poderes dictatoriales a Hitler. El Acta no tuvo nada que ver con el incendio de Reichstag, pero fue una parte necesaria para el programa de gobierno para superar la grave crisis social y económica en Alemania. Sin embargo, estas acciones les dieron alas a los medios anti Socialistas Nacionales y políticos comunistas para llevar a cabo la sarta de embustes y cuentos que han sido aceptados seriamente como historia auténtica.
 
El juicio a Van der Lubbe y otros sospechosos debería de haber eliminado cualquier sospecha de culpabilidad Socialista Nacional. Fue un juicio escrupuloso y justo que dio como resultado la absolución de todos los sospechosos excepto de Van der Lubbe. A pesar de ello, los propagandistas contrarios al Socialismo Nacional, no pararon en sus ataques. Pusieron toda su atención en los “Camisas Pardas” de las SA, con supuestas pruebas aportadas por comunistas exiliados y un juicio-farsa que se llevó a cabo en Londres, que como era de esperar culpó a las SA del incendio.
 
De acuerdo con la farsa, un grupo de SA entraron en el Reichstag a través de un tunel que estaba conectado con la residencia de Hermann Göring, Presidente del Reichstag. Se supone que entraron a las 20:40, incendiaron el edificio y se marcharon tras dejar en el lugar a Van der Lubbe justo despues de las 21:00. La policía llegó al lugar a las 9:22. Esa prueba fue aportada por testigos en el juicio-farsa que he citado anteriormente, que pretendían ser unos nazis arrepentidos y que fueron comandados por un “Camisa Parda” llamado Heines. Luego se supo y demostró que ese tal Heines estaba dando un discurso en otro lugar cuando se produjo el incendio.
 
También se supuso que Karl Ernst, entonces jefe de las SA en Berlín, había confesado sobre su participación. Aparte del hecho de que esta confesión no apareció hasta la muerte de Ernst, derrapaba en un punto vital. Como el resto de “confesiones”, alegó que los nazis incendiarios estuvieron en el Reichstag desde las 20:40 hasta las 21:30. Pero a las 8:45, un cartero entró en el edificio para recoger el correo y se marchó a las 8:55 sin ver nada raro ni fuera de lo común, ni siquiera el olor a gasolina o de otras substancias inflamables.
 
La verdad al completo todavía no se conoce, esa es la verdad, pero algunos hechos básicos desacreditan la responsabilidad de los Socialistas Nacionales y fueron puestas a la luz en UK por el historiador liberal A.J.P. Taylor, que admite que él había aceptado el mito sin cuestionárselo, “sin haber mirado las pruebas”. De todas formas, más tarde escribiendo el artículo “¿Quién incendió el Reichstag?”, en el número de Agosto de 1960 de la revista especializada “History Today”, Taylor trabajó largo y tendido en las pruebas aportadas por Fritz Tobias, un funcionario anti-nazi y que se habían publicado poco antes en “Der Spiegel” en las que indicaba que los Socialistas Nacionales no habían intentado “fabricar” pruebas contra los comunistas. Esto parece una extraña omisión si tal como se alega todo este asunto del incendio fue para suprimir a los comunistas de la vida pública alemana. Con referencia al “juicio-farsa”, uno de los testigos estaba “tapado hasta los ojos” de acuerdo con lo que explica Taylor que, con ironía, añade “Era una precaución muy sabia; de hecho era un comunista muy conocido y sin lugar a dudas judío”.
 
Cuando consideramos los hechos, parece increíble que el mito de la responsabilidad Socialista Nacional en el incendio del Reichstag haya sido aceptada sin discusión. Y lo ha sido incluso por reputados historiadores como Alan Bullock, autor de “Hitler: A Study in Tyranny”. Con ello, uno puede preguntarse que otros mitos de incidentes históricos han sido aceptados sin más, por historiadores y otros “sin mirar las pruebas”...

5 comentarios:

  1. Excelente artículo que ayuda a desmontar ese cliché tan popular que hasta (((Oliver Stone) recoge en su película JFK para hacer una analogía con la detención del presunto autor del magnicidio: Lee H. Oswald.

    Es interesante que menciones la (((revolución espartaquista))) ya que a día de hoy son "santos y mártires" todas las buenas gentes de "la izquierda y demás", hasta el punto de que el otro día en una librería de Lavapiés, encontré en el escaparate este libro:

    https://http2.mlstatic.com/che-guevara-para-chicas-y-chicos-coleccion-antiheroes-n-3-D_NQ_NP_209515-MLA25248306800_122016-O.jpg

    Cualquiera que haya investigado y leído acerca de cómo era realmente el personaje, no creo que pueda evitar pensar acerca de cuál es el concepto de "ANTIHÉROE" que tiene esta gente y a qué intereses sirven.

    ¿Por ejemplo?...

    https://2.bp.blogspot.com/-yicEbUeOSYo/UKx7URxUhKI/AAAAAAAAKS0/UOxXpku3T6s/s1600/German-propaganda-ww2-cartoons-005.jpg

    De la interesante página:

    https://pictureshistory.blogspot.com.es/2012/11/german-cartoon-ww2-lustige-blatter.html

    Podríamos pensar que son manías mías y una casualidad, así que busquemos un poco más en la "herramienta" que es Wikipedia:

    https://es.wikipedia.org/wiki/Levantamiento_Espartaquista

    Leyendo atentamente, no se encuentra referencia alguna a ningún crimen cometido por los comunistas y de hecho este párrafo es maravilloso:

    "Los dos principales líderes de la Liga Espartaquista, Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, fueron capturados por tropas regulares en la mañana de ese mismo día y asesinados de inmediato durante su traslado a la cárcel, siendo incierto el destino de sus cuerpos. Estos asesinatos desencadenaron por todo Alemania numerosos disturbios y motines que se saldaron con 5000 muertos, miles de represaliados y el asesinato de numerosos líderes de la izquierda".

    Da a entender claramente que "el pueblo" se revolvió contra el maligno poder que había matado a "los santos" y muchos murieron...

    Naturalmente los disturbios y motines ya venían de antes, procedentes de "la izquierda" (como de costumbre) pero de nuevo quien haya redactado la entrada de Wikipedia, no ha considerado mencionar éste pequeño detalle y tampoco éste otro, sin duda muy interesante, entre los crímenes de la (afortunadamente) efímera República Soviética de Baviera: el asesinato de los 10 rehenes (entre los que se encontraba la Condesa Hella von Westarp) del Hotel Vier Jahreszeiten en el patio del gimnasio Luitpold.

    Estos prisioneros formaban parte de la Thulegesellschaft, una organización de corte antisemita (y algo más, naturalmente), y fueron ejecutados en una interesante fecha tradicional que ya ha salido por el blog en alguna ocasión: el 30 de Abril de 1919.

    Un saludo.

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    2. Pues una de las cosas interesantes del artículo que has reseñado de ALERTA DIGITAL:

      http://www.alertadigital.com/2017/03/20/el-mundo-respira-mejor-muere-el-banquero-multimillonario-david-rockefeller-uno-de-los-impulsores-del-nuevo-orden-mundial/

      Además de los interesantes datos del C.V. del personaje, hay algo que si no fuese porque se, y tiene algo de "ser", pensaría que estoy viviendo una obra de teatro. Naturalmente es la edad de su muerte: IOI

      Un saludo.

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