martes, 11 de octubre de 2016

McDONOUGH Y LA CUESTIÓN JUDÍA



                                          SAMUEL UNTERMEYER

Sigo con el libro que he comentado en estos últimos artículos sobre la Gestapo y titulado: “The Gestapo: The Myth and Reality of Hitler's Secret Police” de Frank McDonough, editorial Hodder and Stoughton, Londres, 2015. Como ya dije también, el Dr. Frank McDonough, es profesor de Historia Internacional en la Liverpool John Moores University y no tengo duda alguna que no es un nazi o admirador de Hitler, o de sus medidas políticas ni sociales. Sin embargo en el libro entra en el espinoso tema de los judíos en Alemania. Es espinoso porque alguien quiere que lo sea, pero se puede y se debe hablar de ello ya que conforma la historia de esa época. De lo contrario, el cuadro no es completo ni inteligible.

McDonough alude a la influencia de los judíos en Alemania como algo más tangible que simplemente un “chivo expiatorio” de los nazis. Entre las estadísticas, el autor cita que en 1928, el 80% de los miembros principales de la bolsa de Berlín eran judíos. También era muy significativo que la proporción de médicos, hombres de negocio y banqueros judíos era altísima con respecto a la proporción numérica que representaban en la población alemana. Pero en la decadente y desastrosa República de Weimar, los promotores de lo que los nazis llamaban “degeneración cultural” en el arte, teatro y los nuevos experimentos sociales que ofendían la moral tradicional, eran judíos también. Nahum Goldman, un gran  líder del Sionismo Mundial, dijo que “en la literatura estaba representada por ilustres nombres judíos. El teatro estaba de largo en sus manos. La prensa diaria... eran controlada o de propiedad judía”.
 
McDonough también añade que los judíos alemanes estaban tan asimilados en Alemania que el 44% estaban casados con mujeres “gentiles”. Menciona la gran proporción de judíos que lucharon en la I Guerra Mundial y la increíble proporción de ellos que recibieron medallas al valor. Dice que muchos de ellos rechazaban el sionismo al igual que rechazaban el comunismo e incluso muchos de ellos eran ávidos nacionalistas. El autor nos indica que pudo haber un acuerdo entre los judíos alemanes y el III Reich basado en una simbiosis genuina de intereses. Los sionistas hicieron todo lo que pudieron para evitar esta situación y trabajaron con el gobierno de Hitler para oponerse a la asimilación. Entre la doctrina racial nazi y la doctrina racial judía, había una coincidencia de objetivos.
 
Se dice que Heydrich comentó que la joven generación de judíos deberían ser inducidos a marcharse. La vida diaria era cada vez más restrictiva para los judíos. “La primera medida concreta contra los judíos” fue el boycott de un día contra las tiendas judías y fue el 1 de Abril de 1933. Aparte de algunas amenazas callejeras por parte de las SA, McDonough dice que no pasó nada serio contra los judíos. El boycott fue organizado por el Dr. Goebbels para disuadir a la judería mundial de su campaña contra Alemania, con la esperanza de que no siguiesen con ella. En ese momento, el Dr. Goebbels se refiere a la “campaña de horror” contra Alemania. Las referencias son confirmadas por el abogado, millonario judío, líder civil en los USA y principal instigador, Samuel Untermeyer y sus alegaciones de “hambruna”, “tortura” y “aniquilación” que se cernían sobre Alemania contra los judíos. La “atroz propaganda” contra Alemania se puso en marcha en el mismo momento en que Hitler asumió el poder democráticamente en 1933. El Dr. Goebbels en la víspera del boycott, hace referencia a los “muchos” entre los socialistas nacionales que estaban “desanimados y aprensivos”, creyendo que el boycott llevaría a la guerra. Escribe el Dr. Goebbels que el boycott durará un día con la esperanza de que “las historias de horror cesen en el extranjero”. Viendo las calles, el Dr. Goebbels observó la “perfecta disciplina entre el público y las SA”. A los pocos días, se refirió que la “propaganda de horror” en el extranjero había “descendido de forma perceptible”. Su gabinete decidió no reanudar el boycott.

McDonough dice que en comparación a ese día de boycott en Alemania, los líderes de la judería internacional habían ya organizado en Agosto de 1933, no sólo un boycott internacional contra Alemania, sino que se habían declarado en guerra ellos mismos. Samuel Untermeyer, tras regresar a los USA de un viaje por Europa en el cual asistió a la Conferencia Mundial de Economía en Amsterdam, que estaba organizando el boycott internacional, dijo en la emisora WABC y difundido por la prensa en todo el mundo, que esto era una “Guerra Santa”. Se refería a los judíos en Alemania que estaban “siendo masacrados, muertos de hambre y aniquilados” y “sufriendo terrores peores que la muerte”.
Un “boycott económico contra los productos, líneas marítimas y servicios alemanes” en “represalia al boycott alemán contra las tiendas judías” clamaba Untermeyer y que “cientos” de detallistas judíos habían sido forzados a desfilar por las calles y “encarcelados, matándolos de hambre y torturándolos en viles campos de concentración”. Untermeyer aludió por comparación a las falsas atrocidades en Bélgica por las cuales Alemania había sido acusada durante la I Guerra Mundial. Untermeyer quería revivir esas acusaciones. 

Mucho de lo que dijo en 1933 parece un guión de las historias de atrocidades que continuaron sin descanso contra Alemania desde entonces. Parece que se quería resucitar esa “propaganda de atrocidades” de la I Guerra Mundial ya en el primer año de Hitler en el poder, para instigar una “Guerra Santa”. No sólo deberían boycotearse los productos alemanes, sino que también se debería rechazar cualquier negocio con detallistas o empresas que vendiesen cualquier producto hecho en Alemania o que patrocinase a los barcos alemanes o embarques comerciales en ellos. “Esos judíos que continuasen comprando en tiendas alemanas deberían tener sus nombres marcados  y esculpidos como traidores a su raza”.
 
De todas maneras, aclara McDonough, la campaña de boycott empezó antes de la proclama de Untermeyer. La Asociación Sionista de Alemania, envió un telegrama el 26 de Marzo de 1933, exhortando a los líderes judíos en USA a “protestar contra Alemania”. Dos días antes el Congreso Judío Americano se unió para organizar “un programa nacional de protestas muy visibles, marchas y demostraciones, que culminarían en un gigantesco rally anti-nazi” en el Madison Square Garden el 27 de Marzo. Los Veteranos de Guerra Judíos, con el respaldo del Congreso Judío Americano, montó un boycott el 23 de Marzo. Fueron respaldados por la Federación Americana del Trabajo, El Partido Laborista Británico y sindicatos.
 
En Londres se pusieron carteles diciendo “Boycott a los productos alemanes” “se difunden infecciosamente” y estaban en los escaparates de las tiendas más exclusivas del West End. “Cada tienda avisaba que no entrase un vendedor alemán”. Los católicos británicos fueron conminados a unirse a la protesta por el arzobispo de Liverpool. El rabino Stephen S. Wise, el líder judío más eminente en los USA, le dijo a los líderes judíos en Alemania que “a pesar de sus súplicas, la agitación continuaría, sin importar las condiciones en Alemania”. Al mismo tiempo con las marchas en USA, reuniones para boycotts masivos se celebraron incluso en Polonia. En Londres, grupos de jóvenes judíos patrullaban las calles para controlar y avivar el boycott y en las tiendas de la costa este de los USA, las tiendas sufrieron la agresión de los piquetes. “También fue bien recibida toda la publicidad sobre el boycott en los medios USA”. El boycott fue de tal calibre que prestigioso Dresdner Bank, escribió a la francesa Societé General sobre las falsas historias sobre Alemania, pero fue rechazado de malas maneras. Ese mes, el Reichsbank no pudo obtener un crédito de más de 40 millones de los bancos ingleses. La revista “Investor’s Review” del 5 de Agosto, predijo de forma confiada el fin del régimen de Hitler antes de final de año.
 
McDonough deja claro que los comentarios del Dr. Goebbels sobre la “propaganda de horror” no eran aparentemente ninguna exageración. Lo que parece que no vio es que tras la respuesta alemana de un día de boycott, la germanofobía no remitiría. En vez de ello, cuando el presidente del Reichsbank, Schacht, fue los USA en Mayo de 1933, hubo un tumulto anti-nazi. Se dio cuenta que la propaganda anti-alemana y el boycott no sólo continuarían, sino que se propagarían. El académico judío Edwin Black, un hijo de “supervivientes” escribe que el boycott animó a los militares polacos que querían invadir Alemania. Ninguna amenaza o conciliación alemana funcionó. El boycott se extendió de Argentina a Australia. Alemania se enfrentó a una hambruna como la del invierno de 1919, cuando hubo un bloqueo económico. La frase del boycott era “Alemania se romperá este invierno”.
 
Mientras Untermeyer y los demás dirigían la campaña de “propaganda de horror” en todo el mundo desde el principio del régimen de Hitler, diciendo que los judíos eran torturados, muertos de hambre y aniquilados, McDonough dice que “contrariamente al mito, la Gestapo no tomo como prioridad el perseguir a los judíos durante los dos primeros años del gobierno de Hitler”. En la ciudad de Krefeld, 8 judíos fueron arrestados durante 1933 y 7 de ellos eran activistas comunistas. Las cosas se incrementaron en 1935 con más restricciones a los judíos. Ese año, aparecieron las Leyes de Nuremberg. Los judíos fueron divididos por esas leyes en “totalmente judíos” (Volljuden), y “medio-judíos” (Mischlinge). Llama la atención que un régimen que se supone basado en la pureza racial como ideal, y más supuestamente intentando exterminar a la raza judía, los “medio-judíos” no fueron internados en campos, ni lo fueron los judíos casados con alemanes en matrimonios mixtos. 

De todas formas, el asesinato de un diplomático alemán en París en Noviembre de 1938 por el judío Herschel Grynszpan, desató reacciones anti-judías en toda Alemania, lo que se llamó la “Kristallnacht”. A pesar de que 10.000 judíos fueron enviados a campos de trabajo, muchos fueron liberados a las 6 semanas. Mientras que el alcance de la “Kristallnacht” aún se discute por los revisionistas, parece razonable creer que las medidas se fueron haciendo más duras con el tiempo para forzar a los judíos a marcharse. Y McDonough dice que fue Heydrich quien insistió en que los judíos deportados del viejo Reich, expandirían el crimen y las enfermedades. La Gestapo organizó las deportaciones con la ayuda de los líderes de la comunidad local judía. En Febrero de 1943, cuando 1.700 hombres judíos que estaban casados con alemanas iban a ser deportados de Berlín y sus mujeres protestaron, fueron liberados por orden del Dr. Goebbels como Gauleiter de la ciudad.
 
De nuevo recomiendo el libro de McDonough sin duda alguna a todo el que quiera ver algo más que la habitual monserga oficial. Sin ser un revisionista, McDonough entra en detalles muy suculentos que rompen mitos e ideas preconcebidas y aceptadas como dogmas incuestionables de aquel período tan convulso. Todo ello sustentado con nombres, fechas, lugares, documentos, etc.

8 comentarios:

  1. Como de costumbre nueva bofetada, más que merecida, a la historia oficial. Y de nuevo salgo escandalizado, pero por lo crédulos que somos y la de trolas que hemos digerido.
    Hace años, cuando fui consciente de una (mentira)de ellas, me propuse intentar averiguar cuantas más habría y desde entonces, esto no tiene fin.

    Un saludo,

    ResponderEliminar
  2. Saludos cordiales y muchas gracias... Lo saludo desde Ecuador y lo he leido y visto en video desde hace ya bastante tiempo y debo decir que he aprendido mucho, gracias por compartir sus conocimientos y hacernos pensar con cerebro propio y no con cerebro ajeno... De corazon muchas gracias..

    ResponderEliminar
  3. sin palabras sublime, esto narrado en audio sería un terremoto¡¡ saludos

    ResponderEliminar
  4. Pues efectivamente, libros como éstos deberían ser los que se estudian y comentan y no la propaganda de los "informativos, documentales y debates", en fin la famosa "prensa canallesca" como comentan en ALERTA DIGITAL. De donde extraigo un comentario que creo aporta un poco más al artículo:

    14/10/2016 1:03 www.dailystormer.com

    "Adjunto interesante imagen, en la que se puede leer: En 1906, un publicista judío contó a una audiencia en ALEMANIA, que los rusos tenían una “solución” para el problema judío, la cual implicaba el exterminio sistemático de 6 millones de judíos".

    IMAGEN:
    http://static.wixstatic.com/media/3e7847_2746f78da3f54681b37d9a9f75193ccf.jpg

    "El sacrificio de 6 millones de judíos, era un prerrequisito cabalístico considerado imprescindible desde tiempos ancestrales por los rabinos, para que el pueblo judío retornase a Israel.
    De hecho, el diario The New York Times, durante todo el siglo XX ha mencionado el holocausto de 6 millones de judíos:"

    IMAGEN:
    http://balder.org/judea/billeder-judea/Scan-New-York-Times-Six-Million-Since-1869-Composite-800.jpg

    De ALERTA DIGITAL:

    http://www.alertadigital.com/2016/10/07/ha-vuelto/

    Un Saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me enteré de esto de los seis millones hace unos meses y me alegro que poco a poco se vaya difuniendo.

      Eliminar
  5. Impresionante, Felipe estoy preparando una edición.de alta calidad sobre operación.Hagen en tu participación en.rte saludos

    ResponderEliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar