lunes, 24 de septiembre de 2018

CONTROL DE ARMAS


Hace poco escuché a unos manifestantes USA que defendían el derecho a portar armas, que citaban a Hitler como una razón contra el control de armas. Aparecía incluso una gran foto del Führer con una frase que especulaba que la Casa Blanca llevaría a cabo órdenes ejecutivas para limitar el acceso a las armas de fuego. La historia es la que es y creo que en este caso están equivocados. He de decir que yo estoy a favor del derecho a portar armas y poder defenderme contra cualquier agresor que ataque a mis bienes o familia.
 

Muchos medios de comunicación USA, los más potentes, están de acuerdo en que el control de las armas fue crucial para que Hitler alcanzase el poder. Incluso el poderoso lobby judío “Jews for the Preservation of Firearms Ownership”, que es el más agresivo lobby en USA en defender la posesión de armas, ha cimentado su fama en esta noción popularizando carteles de Hitler con el brazo en alto y con el texto “Todos los que estén a favor del control de armas que levanten su mano derecha”. Incluso en su libro de 1994 Wayne LaPierre de la NRA (National Rifle Association), llega a decir que “En Alemania el exterminio de los judíos empezó con la Ley de Armas de 1938, firmada por Adolf Hitler”. Y, sigue el autor "parece que tiene sentido para muchos ya que si quieres montar un brutal régimen autoritario sobre la población, es mejor desarmarles primero para que no puedan volverse contra ti". Lamentablemente para éste y todos los demás, la confiscación de armas por parte de Hitler es otra leyenda.
 
El profesor de leyes de la Universidad de Chicago Bernard Harcourt, exploró este mito en profundidad en un artículo publicado en la Fordham Law Review en 2004. Al finalizar la República de Weimar, que fue el gobierno que precedió al de Hitler, ese gobierno tuvo unas leyes mucho más restrictivas y duras que las del régimen Socialista Nacional. Tras la derrota de la I Guerra Mundial, y acatando las durísimas condiciones del Tratado de Versalles, el gobierno alemán de 1919 aprobó una ley que prohibió de forma efectiva la posesión privada de armas de fuego y permitiendo al gobierno la confiscación de las armas todavía en circulación. En 1928, el Reichstag relajó un poco esa regulación, pero aplicó un estricto registro que requería que los ciudadanos obtuviesen permisos por separado para poseer armas, venderlas o portarlas habitualmente.
 
La ley de 1938 firmada por Hitler que nos indica LaPierre hace exactamente lo contrario a lo el escritor nos dice que hace. Harcourt nos dice que “Las revisiones de 1938 desregularon completamente la adquisición y transferencia de rifles y armas, así como de la munición”. Mientras tanto, muchas categorías de personas, incluyendo a miembros del partido, estaban exentos de las regulaciones de propiedad de armas, mientras que la edad legal de compra bajó de los 20 a los 18 años y el permiso de posesión se extendió de un año a tres. La ley prohibía las armas a judíos y personas fuera de la ley, pero eso no quiere decir una prohibición o un control de armas en general. Por otro lado, Omer Bartov, un historiador judío de la Brown University que estudia el III Reich, nos dice que probablemente los judíos no hubiesen tenido mucho éxito si se hubiesen enfrentado con armas básicas “Simplemente imaginemos a los judíos de Alemania portando armas y luchando contra las SA, las SS y la Wehrmacht... El Ejército Rojo perdió a 7 millones de soldados luchando contra la Wehrmacht a pesar de sus tanques, aviones y artillería. Los judíos con pistolas y rifles ¿lo hubiesen hecho mejor? se pregunta el historiador...
 
Los que proponen esta teoría muchas veces señalan el Levantamiento del Guetto de Varsovia como una prueba de que sí funciona, al igual que el juez Andrew Napolitano que nos dice sobre el Levantamiento “Esos que eran capaces de portar un arma y llevar adelante su derecho básico a la auto-defensa, fueron mucho más exitosos en resistir el genocidio nazi”. Pero como nos indica Michael Moynihan, la historia de Napolitano (curiosamente basada una cita del trabajo del negador francés del Holocausto Robert Faurisson), está fuera de lugar. En realidad unos 20 soldados alemanes cayeron, mientras que unos 13.000 judíos fueron masacrados. Los 50.000 que quedaron fueron rápidamente deportados a los campos de concentración.
 
Robert Spitzer, un científico de la política que estudia las políticas sobre las armas y que gestiona el departamento de Ciencia Política en Suny Cortland, dijo que la prohibición de armas a los judíos eran meramente un síntoma, no el problema en sí mismo. Pero todo este mito viene a cuento por una reseña atribuida falsamente al Führer, que enaltece las virtud del control de armas y que dice “!Este año será fundamental en la historia! ¡Por primera vez, una nación civilizada tiene un registro completo de las armas! ¡Nuestras calles serán más seguras, nuestra policía más eficiente y el mundo seguirá nuestro liderazgo en el futuro!”
 
Esta frase ha sido largamente reproducida en los medios de comunicación, internet, columnas de opinión, etc., sobre el control de armas “es un fraude y nunca se dijo”, según Harcourt. “Esta frase se cita sin referencias y sufre de muchos problemas de credibilidad el más importante de los cuales es la fecha que se da, 1935, que no tiene correlación con ningún esfuerzo legislativo Socialista Nacional para el registro de armas, ni parecía haber ninguna necesidad o prioridad legislativa para ese gobierno de aprobar una ley así, ya que las leyes aprobadas por la República de Weimar seguían siendo vigentes”. En el resto de países occidentales las leyes sobre las armas eran muy restrictivas y muy lejos de las alemanas.
 
“Y para Stalin” no dice de nuevo Bartov “la simple idea de control de armas o la libertad de portar armas era absolutamente absurda para él. Su régimen usó la violencia a escala masiva y le dio armas solamente a sus sicarios. El resto eran enemigos. Y luego, cuando los necesitó en la II Guerra Mundial, sacó a millones de hombres de los Gulags, los entrenó, armó y los lanzó a luchar contra Hitler, para finalmente enviar de nuevo a los supervivientes a los campos de exterminio si expresaban la menor crítica contra el régimen”. Bartov añade que esta lectura falsa de la historia no sólo es intelectualmente deshonesta sino también peligrosa “Da la casualidad que yo he sido un soldado combatiente y oficial de las Fuerzas de Defensa Israelíes y sé lo que esos rifles de asalto pueden hacer”.
 
Y continua “El aserto de que necesitan esas armas para protegerse ellos mismos del Gobierno, lo que se supone que los judíos hubiesen hecho contra el régimen de Hitler, quiere decir no sólo de que son ignorantes de cualquier conocimiento y comprensión del pasado, sino también de que son conscientemente o no imbuidos con el tipo de pensamiento fascista o bolchevique, de que pueden volverse contra el gobierno elegido democráticamente apuntando sus armas contra él, simplemente porque no le gustan sus políticas, su ideología o el color, la raza o el origen de sus líderes”.

Estoy de acuerdo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario