domingo, 1 de mayo de 2016

LA OCUPACIÓN ALIADA


Siempre se nos ha dicho que la ocupación aliada (las 4 potencias), fue una administración correcta y respetuosa con las leyes. Sin embargo, si hacemos una lectura cuidadosa veremos que eso no fue así, si no más bien al contrario, hasta el punto que muchos alemanes volvieron a sentir simpatía por el Socialismo Nacional. Año tras año tras la derrota sufriendo el pillaje, el hambre, violaciones, asesinatos y robos en un alto porcentaje de los hogares que quedaron en pie, y reflejaron la miseria que sufrieron los alemanes comunes por las tropas y los gobiernos militares ocupantes.


Por ello, creo que siempre es bueno refrescar los conocimientos sobre la ocupación aliada tras la rendición incondicional de Alemania en la II Guerra Mundial. Sin discutir la tragedia, es como un pequeño antídoto contra el inacabable torrente de relatos sobre los campos de concentración, que una y otra vez no cejan en su empeño de convertirlo en una nueva religión y dogma indiscutible y como pie de página imprescindible de cualquier suceso militar durante la contienda.
 
El objetivo de la ocupación de Alemania era persuadir a los ocupados para que abrazasen los sistemas políticos de los USA, UK, Francia e incluso de la Unión Soviética, pero fue torpedeado por los propios ocupantes por sus constantes políticas de seguir viendo a la población vencida como “el enemigo” que debe ser “castigado”. Este “castigo” es mostrado a través de los crímenes cometidos contra los vencidos por los ganadores e incluso añadiendo unas nuevas categorías que muchos historiadores han pasado por alto o han citado con un mínimo énfasis.
 
Geográficamente hablando, Alemania fue radicalmente reducida en tamaño, a Austria se la hizo independiente de nuevo, los Sudetes fueron devueltos a una reconstituida Checoslovaquia y provincias enteras desaparecieron para ser entregadas a Francia y a una nueva y emergente Polonia, como Prusia que cesó de existir completamente. Francia recibió las provincias de Alsacia-Lorena, Luxemburgo fue roto y el Tirol alemán del sur fue entregado a Italia de nuevo.
 
El pueblo alemán también fue castigado físicamente. Los vencedores, los 4, no dejaron que la gente tuviese suficiente alimentación, reduciendo la ración por debajo del nivel nutricional diario necesario y provocando la existencia de un mercado negro de alimentos para la supervivencia. Los soviéticos de forma rutinaria violaban a las mujeres alemanas y no solamente justo al terminar la guerra. Duró varios años en muchas zonas bajo ocupación comunista, e incluso fueron violados muchos hombres. Golpes, tortura, privación de tratamiento médico y falta de cobijo, eran situaciones rutinarias. Los franceses llevaron tropas coloniales de negros desde Marruecos y otros lugares soltándolos sobre las comunidades civiles indefensas, con las consecuencias que podemos imaginar. Los americanos hicieron algo similar utilizando a un gran porcentaje de soldados negros en sus zonas de ocupación. Los ingleses fueron más comedidos con estas prácticas, pero inflingieron castigos por otras vías, especialmente reduciendo de forma absurda las raciones diarias con lo que provocaron hambrunas terribles entre los niños.
 
En el aspecto industrial, los soviéticos, franceses e ingleses practicaron el desmantelamiento-robo de fábricas enteras y se las llevaron a sus países. Los aliados occidentales se despertaron a la realidad de cuan contra-productivo era esto y lo pararon, pero los soviéticos todavía lo hicieron un tiempo más hasta que dejaron los robos industriales. Los americanos no tenían esas necesidades industriales y solo robaron lo que consideraron de interés. Masas de alemanes fueron literalmente esclavizados para trabajar en las minas en Polonia. Los científicos alemanes y muchos otros, fueron llevados a la URSS y los USA. Mientras esta esclavización y deportaciones forzadas se llevaban a cabo, muchos alemanes eran juzgados en cortes de los vencedores sobre “crímenes de guerra”, por supuestamente haber hecho lo mismo que ellos, lo cual resultaba una ironía. 

Si no fuese por la tragedia que fue, las cosas que hicieron los comunistas resultaron incluso cómicas. Mientras las tropas soviéticas entraban en la moderna Alemania, se encontraron ellos mismos sin comprender lo que tenían a su alcance. Incluso la cisterna del vater era algo nuevo y excitante para la gran mayoría, y mucho de lo que se robó no se sabía para qué servía, ni se entendía.
 
Culturalmente hablando, a los socialistas y comunistas, incluyendo a un alto número de judíos recién liberados de los campos de concentración o “importados” a Alemania desde los USA, UK o de cualquier otro lugar, se les dio el control virtual de la renovada vida cultural alemana, incluyendo el teatro, la música, publicaciones, periódicos, etc. A la población se le privó de cualquier cosa remotamente Socialista Nacional y fueron “alimentados” por una vida intelectual impuesta internacionalista-socialista. Literalmente, de hecho la hambrienta población estaba sedienta de libros, música para alejar sus mentes de la miseria cotidiana impuesta. Políticamente, los “castigados” recibieron una imposición similar a la de la cultura, y rápidamente los rusos y los americanos otorgaron la “libertad” a los alemanes de elegir a sus propios representantes y gobierno, pero excluyendo en todos los casos el Socialismo Nacional. Pero todo ello bajo el control de los gobernadores militares aliados y sus tropas.
 
Esta extraña forma de auto-gobierno se formalizó con la formación del gobierno de Konrad Adenauer en 1949. Aparecieron varios partidos nuevos, con sus objetivos políticos pero siempre controlados o dirigidos por los vencedores. Se debe resaltar el desastre de la política soviética en la cual sus candidatos fracasaron estrepitosamente en esas primeras elecciones, debido a que las mujeres votantes alemanas veían el voto a esos candidatos como un voto a las violaciones.
 
El trato a los prisioneros de guerra alemanes empezó con un cambio de denominación y en vez de “prisioneros de guerra”, pasaron a ser denominados “personas enemigas desarmadas” y por ello y de forma ilegal, eliminaron la protección de la Convención de Ginebra. Con la nueva denominación minimizaron el número de muertos resultantes de la privación de cobijo, el hambre y la falta de cuidados médicos. Millones de “personas enemigas desarmadas”, vivían en agujeros cavados en el barro a temperaturas bajo cero y sin comida suficiente lo que no ayudaba a la supervivencia y no durante meses, sino durante años. Pero algunos buscan la indulgencia a este comportamiento aliado ya que dicen que era una práctica habitual en ese período de inicio de la “Guerra Fría” y por la responsabilidad rusa en el “olvido” de los prisioneros alemanes.
 
He tenido ocasión de leer libros de escritores revisionistas como James Bacque, Victor Gollancz o MacDonogh, que han hecho un gran trabajo, pero que ha sido ignorado por la corriente histórica oficial. Este último y su “After the Reich”, del cual he entresacado algunos párrafos anteriores, Giles McDonogh habla de la increíble aparición de un gran número de judíos mientras el Reich iba cayendo, que venían de los campos de concentración liberados y también de la misma Alemania. Aunque el autor entra en algunos tópicos, esto le resulta chocante a MacDonogh debido a la conocida eficacia alemana para exterminarlos a todos, y nos indica que muchos de estos judíos fueron puestos de nuevo en lugares de poder e influencia junto a sus correlegionarios que habían residido en UK y USA durante la guerra.
 
Aparecen también disputas entre los aliados como, por ejemplo, los franceses que querían grandes áreas del oeste de Alemania, pero los americanos e ingleses bloquearon este deseo. Estos últimos combinaron sus zonas como “Bizona” y los franceses se resistieron a una “Trizona” ya que discutieron para prevenir cualquier forma de unificación alemana. Pero lo más interesante de esta “merienda de negros” es el hecho de que los soviéticos querían toda Alemania reunificada, por supuesto bajo su propio sistema comunista y control. Fueron los USA los que presionaron para la “Trizona” y la independencia de la Alemania Occidental, dividiéndola de la zona oriental donde los comunistas forzaron la creación de la República Democrática Alemana.
 
MacDonogh busca la equivalencia moral esperada a los llamados “crímenes nazis” con los crímenes/venganzas de los aliados tras la guerra. E indica que no podía esperarse otra cosa de países que habían sido invadidos. Es muy interesante que el autor cita que entre todos los vengadores, los USA no fueron víctimas directas de los nazis y que el odio USA era totalmente irracional. No menciona, aunque da claves para ello, que fue debido a la virulenta propaganda anti-alemana durante los años de guerra. Y en conexión con esto, indica una historia interesante sobre al malvado Plan Morgenthau y como fue rechazado por Truman y los militares. No era por simpatía con los vencidos, sino porque era impracticable y también iba en contra de la nueva “Guerra Fría” y sus objetivos en los cuales los alemanes serían requeridos para reforzar militarmente (pero muy controlados) a los aliados contra el nuevo enemigo la URSS.

 

La des-nazificación y los llamados “crímenes de guerra” se comentan con cierta profundidad. Indica MacDonogh que el proceso de des-nazificación era imposible, impracticable y generalmente llevado a cabo con tan poco entusiasmo, que acabó siendo abandonado de forma silenciosa. El autor ve correctamente que los juicios no tenían base legal y eran más “juicios-show” en busca de venganza, que juicios imparciales. 

“After the Reich” es un libro importante y tiene una impresionante sección de notas explicativas en la cual se citan trabajos muy poco conocidos. No olvidemos que el amigo MacDonogh habla muy bien alemán y ha trabajado sobre materiales originales en ese idioma, muchos de los cuales no han sido traducidos a otras lenguas.

9 comentarios:

  1. Otro de tantos asuntos olvidados o mejor dicho evitados por la "historia".
    Es interesante lo mencionado sobre el odio estadounidense, creo que no me lo había planteado, realmente fueron los menos castigados y los más resentidos.

    Uno de los robos que se cometió fue el de, se calcula, unas 50.000 patentes.
    y mencionar que los científicos de nivel, fueron seducidos, más que obligados y en el caso de EEUU fue lo que le dio la superioridad tecnológica frente a la URSS.

    Saludos.

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  2. Respuestas
    1. Increíble...

      http://www.alertadigital.com/2016/05/09/sadiq-khan-nuevo-alcalde-de-la-capital-de-inglaterra-hay-demasiados-blancos-en-el-transporte-de-londres/

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    2. Sí, lo he visto esta mañana y de verdad, de un tiempo a ésta parte me parece estar en una pesadilla de la que no puedo despertar, las profecías se están cumpliendo:

      https://quenosocultan.wordpress.com/2016/04/20/adolf-hitler-un-paladin-para-toda-la-humanidad/

      Y para explicar la indiferencia generalizada de los nativos europeos sólo se me ocurre que o bien hay un "virus" que los hace zombies suicidas al servicio de Sión o bien inconscientemente asumen sin problemas que es otra faceta "del precio a pagar" por tener un sistema que les place por encima de cualquier otro: el occidental. Que aunque tenga sus defectillos, cumple con las expectativas de la gran mayoría de la población.

      Un saludo.

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    3. http://www.thelocal.de/20160517/pensioner-claims-to-have-found-hidden-nazi-nuclear-bombs

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  3. Hola, Felipe. Ante todo, felicitarle por su gran blog al que sigo con mucho entusiasmo. Lleva mucha razón con las obras de James Bacque y McDonogh, las cuales adquirí y leí editadas en español. Las de Victor Gollancz no las he leído por lo que me abstendré de opinar sobre ella. Después del Tercer Reich, de McDonogh y editadas por Galaxia Gütemberg, es de lectura obligada. Por descontado, a estos y a otros autores lecuelgan malintencionadamente la etiqueta de "revisionistas" y con ello viene el consiguiente apagón divulgativo e informativo de sus obras e investigaciones. Por contra, tenemos hartazgo mediático de Antony Beevor, por poner sólo un ejemplo conocido, cada vez que edita alguna de sus pésimas y tendenciosas obras.
    Un saludo, señor Botaya. Es un placer para mí, leerle y seguirle con regularidad.

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  4. Pue conseguir para princios de este año un ejemplar de "Crimen y perdón" de James Bacque. Encontrarlo en Buenos Aires fue medio complicado, pero lo logué jajaja Ahora voy a ver si doy con alguno de Victor Gollancz y MacDonogh que mencionas en este art.
    Saludos.

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  5. Recomiendo en esta misma línea el libro de keith Lowe "Continente Salvaje".
    saludos

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  6. Hola, Cuando era pequeño me cantaban nanas feas de la guerra en sentido metafórico (y directo), con un sentimiento de culpa importante. (Hasta las canciones de toda la vida cambiaron).
    Fué un lavado de cerebro a todas las escalas. Por suerte, las nuevas generaciones intentamos descubrir la verdad y diferenciar lo malo tanto del nazional socialísmo como de la invasión cultural y militar que duró 50 años (en mi caso americana).
    Muy buen artículo. Gracias.
    Saludos.

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